ENTREVISTA A MARTA MAFFEI

01.03.2026

Cada semana pasan cosas que van condicionando no sólo el presente, sino, que hacen cada vez más incierto el futuro de los argentinos. El Papa Francisco, decía que las próximas guerras iban a ser por el agua, y justamente esta semana, el Congreso Nacional va a hacer una modificatoria sobre la Ley de Glaciares. Por eso, desde el Movimiento Alternativa de Argentina entendíamos que había que hablar con quien fue la autora de esa Ley de Protección a los Glaciares, la Sra. Marta Maffei, diputada mandato cumplido, docente jubilada y una de las fundadoras de CTERA, Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina.













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A  Marta, nos gustaría que nos cuente su sentipensar sobre esta modificatoria que realmente pone en riesgo a los glaciares.


M M — Gracias por llamarme y por permitirme de alguna manera mejorar la relación con la comunidad, que como muchos plantean, y yo creo que también que es así, está un poco alejada de la problemática de los glaciares. No es porque los glaciares estén lejos, sino, porque cree que no le inciden, que no le impactan. Hay una mirada corta, -digamos- bueno, los glaciares estarán en Mendoza, en San Juan, en la Cordillera, yo vivo en Buenos Aires, o, una persona me dijo, yo vivo en Misiones, ¿a mí qué me hacen los glaciares? Es una falta de comprensión de cuál es la problemática.

En realidad, cuando hablamos de glaciares hablamos de agua dulce, y el agua dulce es un bien escaso, decimos agua dulce que también es impropio, porque es agua no salobre, pero no es dulce, propiamente dicho, es agua sin sal, y esa agua es escasa, muy escasa, en la Tierra el 97% del agua, es agua salada, es agua de los océanos, y sólo el 2,5% es agua dulce, es muy poquita, y esa agua dulce está, -digamos- a partir de hace 110.000 años, cuando fue la última glaciación, la mayor cantidad de esa agua dulce está en los glaciares.

Los glaciares, -campos de hielo- la Antártida, Groenlandia, el Polo Norte, son grandes formaciones de hielo que almacenan la gran cantidad de agua dulce de la Tierra. En realidad, hay muchas formas de hielo que se llaman permafrost, que están debajo de la tierra que con los años fue cubierta por detritos, por la caída de piedras o lo que fuera y están ahí abajo. En esas formaciones tenemos el permafrost de 2, 10, 20, 200 metros de profundidad bajo la tierra que la sostiene también a ella, son zonas rocosas, y esos glaciares, operan como una barrera de contención. Cuando el glaciar se derrite o desaparece por distintas razones, ese sostén desaparece generando por lo general derrumbes, a veces muy graves, como el que se produjo el año pasado, un desprendimiento impensado de glaciares en Suiza, los científicos del país se dieron cuenta de que el glaciar tenía rajaduras y que se estaba empezando a deslizar, tomando la decisión de que el pueblo de 302 personas que estaba inmediatamente abajo fuera desocupado. Seis días después el glaciar se derrumbó, no solamente arrasó con el pueblo, como les digo, no cae hielo solamente, también cayeron piedras, rocas, e impensadamente, porque eso no lo habían previsto, cayeron sobre un río bastante caudaloso de la zona que se taponó, desbordándose, y en consecuencia todos los pueblos que estaban abajo y que no habían sido desocupados, fueron inundados. Por supuesto hubo brigadas de salvataje, no se tuvieron que lamentar víctimas, pero cuando yo veía esa información, -conversé con algunos compañeros de allá- me preguntaba qué nos pasaría a nosotros con un derrumbe de esas características, sin prevención, sin previsión.

No solamente la Argentina no prevé que los glaciares pueden destruirse, sino que alimenta la destrucción de los glaciares, la modificación de la Ley de Glaciares procura eso.

Procura que los gobiernos provinciales estén autorizados a destruirlos, a permitirle a las empresas extractivas, particularmente la minería, pero también, el fracking y otras formas de extractivismo de alta montaña que puedan utilizar el agua de los glaciares. Esas formas de extractivismo no se pueden hacer sin agua, es decir, el fracking inyecta agua a 300 atmósferas de presión para hacer flotar las burbujas de petróleo para tomarlas a la salida y de esa forma hacerse de burbuja el petróleo, de gas o de lo que fuera.

Con la minería a cielo abierto ocurre lo mismo, no es más esa vieja minería de socavón que nosotros pensamos, el minero con un casco y una lucecita metiéndose en el socavón con un pico rompiendo la pared para seguir la veta de oro o la veta de plata, eso no es más así. La minería actual se hace sobre lo que nosotros llamamos roca volcánica, es decir, cuando un volcán erupciona, lo hace a unos 3000 grados de temperatura por lo menos, ahí entran en derretimiento todos los minerales, metales, todo lo que hay ahí entra en derretimiento. Esa lava que salió del volcán se deposita en la tierra y con los años se consolida en una roca volcánica que las empresas mineras muelen, la rompen, instalando una pileta de lixiviación, que es una pileta que tiene dos kilómetros de diámetro, -digamos- cavada en la misma roca y ahí, vuelcan toda la molienda en partículas muy pequeñas a las que le agregan miles de millones de litros de agua, "por supuesto sacada de los glaciales". A esa agua se le agregan entre 40 y 60 químicos para hacer flotar las partículas, para que afloren las partículas de oro se usan unos químicos, con las partículas de plata, otros químicos y etc. etc. 

¿Qué pasa con esa agua? 

Retiran las partículas y se terminó. Ahí queda esa agua con todos esos contaminantes que se le pusieron, pero además, la roca volcánica no solamente tiene partículas de oro y de plata, tiene partículas de cobre y también, partículas de muchos minerales radiactivos, tiene cesio, radón, estroncio, uranio, es agua que queda radiactivamente contaminada.

Es decir, no estamos hablando de una disposición del agua o una utilización del agua para un emprendimiento productivo cualquiera, estamos hablando de un emprendimiento que no es productivo, que es extractivo, que se lleva bienes naturales no renovables, no recuperables, no es que usted siembra oro y va a volver a salir, se terminó, se lo llevan, y queda en ese proceso una terrible contaminación para el agua y para los pueblos que viven en el territorio abajo de esos emprendimientos.

Otra consecuencia, es que en las zonas de cordillera hay movimientos sísmicos,  y esa agua que está en la pileta de lixiviación, -que uno dice bueno, está ahí encajonada no lo está- vuelca, se va para afuera, penetrando el suelo y contaminando las napas. 

En los últimos años, en cinco oportunidades, la minera Barrick Gold, volcó cantidades extraordinarias de cianuro sobre cinco ríos de San Juan, dejando el agua absolutamente inutilizada

Ya no es solamente el agua de la pileta de la lixiviación, sino también, el agua de los ríos en los que cae este proceso contaminante. Estamos hablando de procesos muy dañinos para la salud de los pueblos y para las producciones porque es agua escasa. Yo creo que la mayoría de la gente sabe, pero por las dudas lo aclaro, nuestro territorio tiene varios climas, varias características, pero dos grandes características generales, -los científicos trazan una línea desde Jujuy hasta Tierra del Fuego-,  la Diagonal Seca, otros le dicen Diagonal Árida, porque de esa línea al oeste, están las 12 provincias que tienen muy escasas precipitaciones, hablo de 200 o 300 milímetros por año, en tanto, que al este de esa línea donde está Buenos Aires, Misiones, Formosa, Corrientes, Chaco, ahí tenemos entre 2.000 y 2.500 milímetros de precipitación, entonces una zona, la del este, es verde, tiene bosques, plantaciones, hay posibilidades de agricultura y de ganadería abundante, siendo la zona oeste la que tiene dificultades.

Si no fuera por los glaciales, esas zonas directamente serían desérticas. En muchos lugares ya son zonas desérticas, entonces, en esas 12 provincias habitan 7 millones de personas que viven del agua de los glaciares, que riegan, que siembran, que tienen frutales, que tienen vides y que crían animales gracias al agua glacial, no sale de otro lado, a veces, con la lluvia un poquito, pero de ninguna manera alcanza para resolver la vida de los pueblos.


A — Yo creo que en nuestra vida nunca imaginamos que íbamos a escuchar a un presidente decir, "Si viene una empresa y produce y contamina ríos, ¿cuál es el problema?" Yo me quedé frío cuando escuché eso. Estamos viviendo una suerte de Doctrina Monroe acelerada, donde vienen por lo que queda, tanto el imperio, el capital financiero internacional, como el sionismo. ¿Ante esta ola de saqueos,  hay alguna forma de poder revertir esto una vez que está iniciada esta inercia de saqueo y de extractivismo?


M — La difusión y el conocimiento de la realidad es una de las formas, porque esta es una cuestión, -si usted quiere- cultural. La gente le cree a las mineras cuando llegan, y les dicen que van a instalarse ahí, que van a tener empleo, que van a tener riqueza, que van a tener desarrollo económico. 

La primera provincia que empezó con ese modelo es Catamarca. Hace 30 años que Catamarca explota la minería a cielo abierto, y es de las cuatro provincias más pobres del país.

Cuando uno puede entender, articular, vincular, ver que lo que se anunció como la solución y la generación de riqueza, es una sarta de mentiras reiteradas, incluso, en muchos medios de comunicación como una forma de abatir las resistencias de los pueblos, concretamente, en este caso de la modificación de la Ley de Glaciares.

Estados Unidos practica poco la minería, no porque no tenga minerales, sino, porque el proceso es muy contaminante. Ordena a las empresas que el proceso extractivo de minerales se realice fuera del territorio de los Estados Unidos.

Por eso toda la cordillera de los Andes que tiene roca volcánica es atractiva y por supuesto, hay muchas empresas que la están deseando. Solamente en Río Negro hay 40 pedidos de cateo y de realización de emprendimientos mineros. Si uno lo multiplica, hay más de mil emprendimientos en la cordillera de los Andes.

Y usted hablaba de Mekorot, hablaba de cómo nosotros hemos entregado, con Wado de Pedro a la cabeza y con el Consejo Federal de Inversiones, a una potencia extranjera como es Israel, la realización de los estudios del agua del República Argentina. ¿Dónde está el agua? ¿Dónde están los glaciares?

Pero no sólo eso, Mekorot hizo estudios muy certeros de dónde estaba la potencialidad económica, dónde se podía realizar explotación minera, dónde se podía realizar fracking y extractivismo de minerales y de metales. Es más, después que firmó el convenio con las provincias y realizó sus informes y sus estudios no le entregó a la provincia la información que había sacado.

Es decir, que los obtuvo para ellos, para ver cómo ordenan la radicación de empresas también de origen israelita que estén en el territorio nacional, no sólo de empresas norteamericanas.

Usted sabe que el capitalismo tiene la característica de no tener una nacionalidad, tiene la afluencia de capitales de distinta procedencia, y lo que menos le importa es la nacionalidad.

Fíjese que la última reunión que tuvo el Gobierno Nacional con los Estados Unidos, le pidió la Ley de Glaciares. No es sólo un pedido de las provincias, es un pedido de los Estados Unidos "contra la Ley de Glaciares habrá facilidades en el pago de la deuda" es extorsión pura, es encontrar mecanismos para que el Gobierno Nacional decaiga de toda posibilidad de controlar la salubridad de nuestro pueblo. La salubridad de nuestros jóvenes.

Pensaba hoy, tenemos en marcha una ley penal juvenil para sancionar a los chicos y por el otro lado tenemos una normativa que va avanzando hacia quitarle el agua a los pueblos. Dentro de esos pueblos, ¿quiénes son los más perjudicados? Los más chicos, los que no tienen ninguna posibilidad y no van a tener en el futuro esa posibilidad del agua.

A  Justamente uno de los objetivos de este proyecto, de este programa que vamos haciendo ya desde hace varios años, plantar resistencia esté quien esté, sembrando conciencia en aquellos que duermen. Tenemos que defender como decía usted, Marta, a los chicos. Permítame que quiera aprovechar su presencia, su experiencia y su don de bien, su lucha por la vida y como una de las fundadoras del CTERA, es inevitable preguntarle por otra de las ramas de ataque de todo este plan maquiavélico que se está llevando adelante que es la educación. ¿Cuál es su punto de vista?


M M — 

Con avatares, con idas y vueltas, con retrocesos, con mucho esfuerzo de parte de los trabajadores de educación y de las familias que hicieron esfuerzos grandes, por sostener una educación pública, gratuita, de calidad, y sosteniendo el acceso a las universidades. Somos, dentro de América Latina un país privilegiado, en el sentido de que hicieron esfuerzos significativos por educar al soberano. 

La educación siempre estuvo en la mira de los procesos dominantes.

Puedo no compartir con Sarmiento muchas cosas, pero sí tengo claro, que hubo un esfuerzo, no solamente de Sarmiento, sino de otras figuras en la República Argentina para que nosotros tuviéramos una educación pública de calidad. 

El tema es que ese tipo de educación genera un pensamiento reflexivo, genera, como dice Paulo Freire, la posibilidad de que los seres humanos utilicen el conocimiento que van construyendo para transformar su realidad, para vivir con dignidad, para tener salarios dignos, para organizarse, y esto es lo que el sistema no quiere.

El sistema quiere que la educación se transforme en una suerte de escuela básica, que enseñe inglés, porque las maquinarias vienen en inglés, no sea que los brutos niños, no puedan interpretar las indicaciones que vienen en los folletos de la maquinaria.

Lo que se desea para nuestro pueblo es mano de obra barata, mano de obra que entre en la flexibilidad laboral, que pierda los derechos del trabajador. No se desea ni se necesita que esos jóvenes concurran a una escuela que realmente les dé herramientas de liberación, que realmente les permita comprender su realidad y transformarla.

En ese territorio tenemos una lucha gigantesca, no es solamente el salario o las condiciones de trabajo de los educadores, es también un trabajo fuerte de la organización sindical que en mi época traté de hacer con mucha vehemencia.

Construyendo una cultura dentro de los trabajadores de la educación que nos permitiera darnos cuenta que podíamos llegar a ser instrumentos de la liberación o de la dominación.

Cómo nosotros transformábamos esa cultura social construída por los pueblos, construída por la ciencia, por las universidades, cómo la transformábamos en una herramienta dinámica para el cambio de la sociedad. En mi gestión, en la CTERA, se trabajó en la formación de 40.000 docentes en los temas ambientales porque avanzaba sobre la decisión de introducir la educación ambiental en las escuelas sin ninguna formación. Los educadores no habían recibido del Instituto de Formación Docente, educación ambiental. En nuestra época teníamos botánica, zoología, anatomía, pero no teníamos educación ambiental, no teníamos esa interrelación, no conocíamos ese tema, y por tanto, la CTERA planteó, que era una irresponsabilidad de parte del gobierno, avanzar en introducir esa asignatura como otras, pero esa particularmente, sin la formación adecuada de los educadores. Como no lo hicieron y dejaron que cada educador se pagara su curso si quería aprender algo, lo hicimos nosotros, trabajamos más de 10 años en la formación ambiental de los educadores.

Pero ¿Por qué? porque nosotros pensábamos, y seguimos pensando, que los educadores no solamente tenían que acceder al conocimiento, sino que tenían que acceder a un conocimiento situado, es decir, dentro de una realidad concreta y saber que ese conocimiento, se tendría que convertir en una herramienta para el no sometimiento de los pueblos y eso no es lo mismo que tener solamente información ambiental. 

Hoy es diferente, la CTERA tiene ya muchos años de experiencia, sigue teniendo una institución de formación de educadores en distintos temas, pedagógicos, curriculares, y por supuesto, me parece que de eso depende la cohesión de la CTERA que no es una entidad gremial más, es una entidad gremial que tiene representación fuerte en la comunidad y en los trabajadores de educación, tiene consenso. Es decir, por ahí cuando uno habla de gremialismo hay ciertas sospechas y ciertas dudas sobre los dirigentes sindicales, sobre CTERA, esa duda no ha existido. Nadie piensa que los dirigentes de CTERA se venden al mejor postor, o tienen un vínculo con los gobiernos de turno que le impide trabajar en defensa de los derechos de los trabajadores y de la educación. Nosotros nunca trabajamos solo para defender el salario y las condiciones de trabajo, sino, que peleamos para que la educación sea digna, para sea esa herramienta que queremos realizar.

Contenta de CTERA siga esa línea con mucho compromiso de los educadores, con mucha democracia, porque nosotros hemos sido muy democráticos y hemos tenido un accionar fuerte y muy significativo.

Un solo comentario, la gente no es indiferente, la gente ignora muchas cosas. Por eso es importante tener estos programas que permitan que nosotros, los seres humanos vayamos construyendo un conocimiento alternativo que nos ayude a involucrarnos. 


Fue Marta Maffei desde la provincia de Buenos Aires y Horacio Muñoz de Toro, desde Las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina. 

Colaboración: MÓNICA ZAGGERT

Correcciones y Edición de Contenidos Web: SILVANA LAZZARÍN