ANA MARÍA RIVEIRO, RESISTENCIA Y ALTRUISMO
Es difícil expresar la gratitud que siento por la entrevista que voy a realizar hoy en estos tiempos en los que se necesita tanto altruismo, entrega y capacidad para resistir momentos tan complejos. Tengo la fortuna de haber conocido en este contexto donde es imprescindible sumar conciencia y resistencia, a Ana María Riveiro. Ella prefiere una presentación breve para no restar tiempo a la entrevista, y esa humildad también habla de su grandeza. Es una referente del “movimiento de mujeres en lucha”.
Ana María es abogada, oriunda de Juan José Paso, una localidad ganadera del partido de Pehuajó, provincia de Buenos Aires. Realizó sus estudios en la Universidad Nacional de Rosario en la década del 90 trabajando en un colegio de las afueras de Rosario dónde se involucró con la realidad de las mujeres productoras de su comunidad, y desde allí se acercó a la Federación Agraria Argentina.
A mediados de la década de 1990 participó de la fundación del Movimiento de Mujeres en Lucha contra los remates judiciales y el endeudamiento de los productores del país.

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A — Muchas veces, la historia que está escrita en los libros no refleja las realidades y por eso me surge la necesidad de buscar a los protagonistas de la misma. En el caso tuyo, quisiera cuentes a la gente que aún no te conoce, cómo fue esa lucha que llevaron adelante y a cuántas personas salvaron de la caída al abismo.
A R — Como vos dijiste, nací en Juan José Paso, hice el secundario ahí, lo terminé en Trenque Lauquen porque teníamos en mi pueblo nada más que de 1° a 3er año, la culminación del proceso educativo de la secundaria tenía que ser en Pehuajó o en Trenque Lauquen, decidí ir a Trenque Lauquen. Terminada la secundaria con el título de maestra sabía que tenía que ir a estudiar. Fue bastante doloroso porque en aquellos años despegarte de tu familia no era lo mismo que ahora, así que llegué a Rosario con una valijita con algunas pilchas y otra con un montón de latas para sobrevivir un tiempo en una pensión.
Después, como sucede en la mayoría de los casos, terminé por acostumbrarme. Entré a la universidad, conocí a mucha gente, empecé a estudiar y la cuestión agraria siguió siendo siempre un motivo de preocupación porque mi papá fue contratista rural toda su vida. El contratista es esa figura que presta servicios en el campo y en aquella época, era algo muy duro, casi doloroso, porque había una competencia feroz por los precios, por la maquinaria, por todo; y al ser en realidad un chacarero que simplemente no tiene tierra, quedás a merced de los dueños de los campos. El dueño del campo decide si te da trabajo o no, y esa es una situación profundamente angustiante.
Toda una vida persiguiendo el sueño de un pedazo de tierra propia que nunca llega, por supuesto. En un país con tanta tierra como este para que cada pequeño productor chacarero pueda tener la suya, se requieren procesos políticos y sociológicos muy profundos, hoy completamente fuera del radar, aunque sean necesarios.
De casualidad, me encuentro un día en un viaje que hacía de Rosario a mi casa en ómnibus con un anciano muy grande, noventa y pico de años, que se sienta al lado mío, era Don Antonio Diecidue, un sobreviviente del grito de Alcorta. Había escrito un libro sobre Netri, que autografió y me lo regaló, y empecé a ir a los congresos de Federación Agraria.
Después encontré personas más afines a mis ideas dentro de la Federación Agraria, más cercanas a lo que yo pensaba. Con todo el proceso que se dio en estos últimos años en el que la Federación Agraria fue dejando de lado esos ideales históricos para convertirse en otra cosa dentro de la mesa de enlace —espacio en el que no teníamos nada que hacer—, se forma "Bases Federadas".
"Bases Federadas" es el grupo que retoma las mejores banderas del Grito de Alcorta y vuelve a trabajar por una Federación Agraria que recupere lo mejor de esas tradiciones. El viernes 31 se realiza la asamblea de Bases Federadas y me eligen como secretaria de género.
Con otras tareas y con otro cariño, la pelea continúa.
El Movimiento de Mujeres en Lucha surgió en el año 95, en pleno menemato. En ese contexto, los productores se acercaban a la Federación pidiendo ayuda, pero las cuatro entidades frente a esos problemas tan concretos y reales, miraban para otro lado. Nadie les prestaba atención porque las soluciones requerían medidas de fondo.
En ese marco se realiza una asamblea muy grande en Federación Agraria a la que asistimos 400 mujeres. Había diversas propuestas y, ante la inercia de las autoridades y de los equipos técnicos de la Federación, presento una ponencia en la Asamblea y la gano de punta a punta planteando que el espacio se llame: Movimiento de Mujeres en Lucha.
El objetivo era claro, no permitir que ningún compañero volviera a suicidarse, como ya había ocurrido; que nadie más se tirara al aljibe, que no vinieran a sacarle todo a las familias como pasaba casi a diario. Por eso era imprescindible sostener un perfil de lucha muy alto.
Al mismo tiempo, se definió que no se trataría de ninguna manera, de un grupo de sediciosas andando por las pampas, sino de una organización. Una organización que al ser un movimiento debía ser flexible, porque los movimientos cumplen una misión en un tiempo determinado y cuando su situación se resuelve como movimiento, dejan de existir. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió con el Movimiento de Mujeres en Lucha.
De todas maneras, hay un grupo de 30, 40 compañeras en cada lugar distinto del país, donde nos identificamos como Movimiento y donde nos avala esa lucha que hemos tenido atrás.
El movimiento fue ganando solidez y prestigio, no porque fueramos una lumbrera, sino porque así lo exigía la situación. La realidad era terrible, se remataban casas, herramientas, chacras, y el gobierno de Menem era el ensayo preliminar del desastre que estamos viviendo ahora. Nada de eso les molestaba; sostenían que había que fundir todo, vender todo, reventar todo lo que se hiciera.

Ante ese panorama y frente al cierre masivo de industrias, pymes y talleres, el Movimiento decidió, en defensa de la industria nacional —que Menem buscaba desacreditar—, que todas las marchas serían encabezadas por un tractor Pampa, fabricado en Industrias Mecánicas del Estado, en Córdoba; que la insignia sería la bandera argentina, y que el arma de lucha en cada remate sería cantar el Himno Nacional hasta no poder más, porque sistemáticamente se corría a todos los oferentes, sin dejar siquiera que hicieran sus ofertas.
¿Por qué? Porque el Movimiento era muy grande, éramos muchas mujeres y, con el auxilio y el apoyo solidario de las cooperativas —que eran numerosas, especialmente en Santa Fe—, nos ayudaban a financiar los ómnibus. Íbamos de pueblo en pueblo sumando compañeras, hasta llegar a ese pueblito donde se hacía el remate que íbamos a parar.
Nosotros habíamos llamado a eso red solidaria
Quien iba a sufrir un remate, hablaba a una compañera del movimiento. Esa compañera hablaba a otro pueblo y juntaba cuatro o cinco, esa hablaba a otro pueblo y juntaba cinco, ocho, diez, de manera de llenar el ómnibus. Esa fue una táctica muy interesante del Movimiento. Hemos aprendido filas afuera y filas adentro del movimiento. Hemos hecho cuestiones solidarias con el cooperativismo, con las universidades, con todos.
En una ocasión vino un diputado mexicano y comentaba que enfrentaban los mismos problemas que aquí, solo que allá los llamaban "cartera vencida" y se referían a las viviendas. Contaba que ellos organizaban reuniones de "amargamiento". Se juntaban todos en ronda, las compañeras contaban sus pesares, sus dolores, sus angustias y una vez que descargaban todos su pesar y su bronca, pasaban a una segunda parte de la asamblea donde, entre todas, diseñaban vías de acción.
Creo que si el Movimiento tiene alguna importancia, lo que nos movió, antes que nada, es la solidaridad. La solidaridad con un compañero que cae por el endeudamiento.
El endeudamiento no es una cuestión privada y particular. Es un plan económico perfectamente diseñado para despojar al pueblo de lo que más quiere. Su chacra, sus herramientas de trabajo.
Cuando empezamos —recién acabo de hablar con Lucy Cornelis, la presidenta del Movimiento a nivel nacional— había 14 millones de hectáreas hipotecadas en el Banco Nación. Lucy insistía en que venían por nuestras tierras. Al principio no le prestábamos demasiada atención, pero luego empezamos a investigar y a comprender la profundidad del problema. Claro que venían por nuestras tierras, por el agua, por los recursos, por todo.
Empezamos a profundizar en el estudio del endeudamiento. En cada asamblea y en cada reunión, el Movimiento fue logrando avances significativos. Treinta años antes, el feminismo no estaba tan desarrollado en el país, por lo que la mujer, y en especial la mujer agraria era prácticamente invisible y quedaba relegada casi exclusivamente a la cocina, a lavar, planchar, a las tareas de la chacra pero nunca a "opinar" en cuanto a la deuda, sobre lo que se tenía que hacer.
El Movimiento logra que mujeres que nunca habían alzado la voz ni opinado sobre nada discutan en igualdad de condiciones con jueces, gerentes de bancos y oficiales de justicia sobre intereses punitorios, compensatorios, cláusulas penales de los créditos y todos estos temas.
Entonces, a partir de ese momento otra cosa empieza a recorrer las venas de las mujeres porque se empieza a sentir una fuerza nueva, sostenida por el apoyo de las demás, hasta que llega la primera marcha a Buenos Aires, "con ese tractor Pampa, manejado por una mujer", y por supuesto cantando el Himno Nacional. Es todo un descubrimiento porque es la primera vez que las mujeres del interior se apropian de la Plaza de Mayo. Se realiza un acto inmenso, hablan mujeres de todas las regiones y se vive un hecho verdaderamente increíble.
A — Es hermoso lo que contas. El jueves pasado, en una asamblea ciudadana en la ciudad de Rosario, en la Facultad de Ciencias Médicas, tuve la suerte de conocer y escuchar a Ana María. Es notable el grado de compromiso que la mueve, viajó desde La Plata, donde reside actualmente, hasta Rosario para participar de la asamblea ciudadana.
Ese gesto merece ser destacado aunque a muchas personas pueda parecerles algo superfluo. En estos tiempos en los que se clama por el altruismo, por poner el cuerpo, por resistir y defender, se vuelve esencial recordar que es necesario amar a la patria. A lo largo del tiempo nos han intentado colonizar para que ese amor se diluya, y no se trata de una cuestión generacional, sino de amor propio: la defensa de la patria es permanente.
En el anfiteatro tuve la fortuna de escucharte y emocionarme como todas las personas presentes por el amor y la pasión que transmitis. Esa misma pasión es la que permitió que hoy muchas más personas puedan escuchar este mensaje.
Te agradezco profundamente este testimonio y te pido que toda esta historia de lucha que relatabas la transformes en sentimiento y acción en esta semana tan compleja en la que se pretende consumar aquello que describiste y que comenzó en la época de Menem, o incluso antes, durante la dictadura militar. Lamentablemente, en gobiernos democráticos, o que dicen serlo, se corre el riesgo de que logren lo que los militares no pudieron.
A R — Es así. A tal punto que:
El mayor triunfo de la Dictadura Militar, además del desastre que provocó en las vidas y en los militantes, es que ningún gobierno civil logró derogar la Ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz.
Esa es la consumación de la entrega, porque en el tema del sistema bancario y la desregulación de todo el sector agrario ya no existe la Junta Nacional de Granos ni la de Carnes, no hay IAPI, no queda nada de lo que fueron pilares fundamentales de la soberanía nacional: lo desmantelaron todo. Y lo más grave es que incluso gobiernos que se presentaron como progresistas tampoco intentaron reinsertarnos.
Por eso no se puede bajar los brazos. Queda muchísimo por hacer, hay muchos pibes que todavía no saben, muchos que están confundidos y, como se dice en el campo popular, siempre habrá alrededor de un 30% que va a ser gorila. Es así, a ese sector no se lo va a convencer.
Sin embargo, quienes venimos trabajando en este tipo de tareas no podemos bajar los brazos. Existe una tarea patriótica, soberana e independentista que debe continuar.
A — Da la sensación de que esta grieta no es casual, sino que forma parte, —como decía Stella Calloni—, de una guerra contra insurgente de varios frentes donde se han adueñado de los medios e insertandose en la justicia, son pequeños movimientos que fueron diagramando esta gran movida.
Vivimos un tiempo en que se ha sembrado el odio, en que la investidura de un presidente que debería estar rodeada de respeto, se ve atravesada por un discurso de odio que se dispara a diario y se instala en la mente de las personas. Ya no se analiza lo que se escucha, sino quién lo dice. En ese camino la sociedad se va endureciendo y se pierde la sensibilidad humana, algo que ha quedado claramente expuesto.
Como señalaba otra persona entrevistada, “desde la educación se está enseñando a amar más el dinero que la espiritualidad, más que a la patria”. Falta empatía y sensibilidad, esos valores que en algún momento permitieron hablar de raza humana y que hoy se pretende borrar de un plumazo con un capitalismo sin escrúpulos ni moral al que no le importa ejecutar ni rematar.
Decenas de miles de argentinos quedan en la calle: mujeres, hombres, y detrás de cada una de esas personas hay al menos tres o cuatro más. En este contexto, cobra enorme importancia la tarea que realizas estando presente, participando y sostiendo una posición en la asamblea.
Por eso te propongo dejar un mensaje final a quienes lean este artículo desde distintas provincias, para que puedan analizar, hacer una introspección y evaluar si ha llegado el momento de replantear un cambio profundo.
A R — Las mujeres americanas y argentinas siempre supieron cómo actuar ante las distintas circunstancias que imponía la historia. Un ejemplo es Micaela Bastidas, compañera de Túpac Amaru. En un contexto muy difícil, mientras luchaban contra el Imperio español, ella organizó toda una red de espías y de resistencia para prepararse ante su llegada. Aunque Túpac fue asesinado, el Imperio terminó retirándose porque América logró su independencia.
Las madres buscaron a sus hijos, algunas los encontraron, otras no. Pero la lucha continuó, y las abuelas la sostuvieron. No pretendo compararme con ellas ellas en ningún momento, porque se trata de realidades absolutamente distintas. No es posible equiparar el dolor de perder un hijo con lo que se hacía desde este otro lugar.
Pero lo que quiero enfatizar es el valor de la lucha, de no dejarse caer. Y no lo digo desde de arriba del caballo, momentos de depresión y de caída hemos tenido todos, y muchos. Pero no hay que bajar los brazos porque es fundamental que estemos presentes quienes tenemos algo que contar, porque ya lo hemos transitado. No solo para que los chicos sepan qué fue lo que pasó, sino también para que como generación más joven, no repitan los mismos errores y así cuentan con un plus, con nosotras que podemos marcar con claridad qué caminos seguir y cuáles no.
Es un momento para dejar de lado todos los egoísmos y las pequeñeces. El enemigo es muy fuerte, grande y poderoso, y siempre intenta sembrar divisiones, metiendo cuñas o quintas columnas para enfrentarnos por cualquier estupidez. No se debe prestar atención a esas cosas, sino mantener un solo norte: la liberación definitiva de nuestro pueblo y de nuestra patria. Avanzar con decisión hacia adelante es el único camino.
Muchísimas gracias, Ana María. No hacemos partidismo, impulsamos una política no partidista orientada a la preservación no solo de este único hogar llamado planeta Tierra, sino también a la empatía con todo lo creado, con los semejantes, con la propia naturaleza, a cuidarnos y cuidar. Hay alguien que no ha leído la Constitución y la mantiene guardada bajo llave siendo primer mandatario, tendría que verla. Algunos pueden interpretar que esta mención es partidista, pero, más que nada, es humana y está consagrada en la Constitución Nacional: “Donde hay una necesidad, hay un derecho”.
Fue Ana María Riveiro desde la ciudad de La Plata, y Horacio Muñoz de Toro, desde Las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina.

Colaboraron: MÓNICA ZAGERT y ESTELA CASADO
Edición de video: FABIÁN RANIERI
Correcciones y edición de contenidos web: SILVANA LAZZARÍN
Link del video: https://youtu.be/8-XZOznXi3w
Foto de portada: Miguel Bruna en Unsplash
