ANTE UN ESTADO AUSENTE: EMPATIZAR Y CUIDAR A LOS JÓVENES QUE SON EL FUTURO
Hoy tengo el placer de entrevistar a un amigo, a un colega, a un hombre comprometido, periodista de la ciudad de Rosario, que no solo se preocupa por sus seres queridos y su familia, como lo hacen incluso los mafiosos —como señala Giorgio Bongiovanni, fundador de Antimafia Duemila—, sino que mantiene una empatía constante por la gente y busca con sus acciones, reconstruir este tejido social tan dañado que no está en estas condiciones por casualidad.

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A — Alejandro, gracias por tu tiempo, queremos que nos cuentes cuáles son las actividades que estás realizando en esta tan maltratada Rosario.
A M — Siempre el placer es mío, cada vez que amigos y colegas convocan, se hace un espacio para intercambiar y mantenernos cerca.
A — A veces no estamos tan lejos, pero esa distancia aunque sea corta, sumada a las agendas de cada uno y a la inercia de esta vida —sostenida muchas veces por hacer un montón de cosas para poder sobrevivir a los embates de este sistema económico— hace que no podamos vernos personalmente. Sin embargo, siempre está la certeza de que se está cerca.
Como te mencionaba al hablar de la posibilidad de intercambiar un poco tanto dolor —porque, se apriete donde se apriete, el dolor emerge—, lo verdaderamente preocupante, quizás lo que más inquieta, tiene que ver con el pasivo social que ya está dejando este gobierno. Más allá del pasivo que había dejado la pandemia, esto se vincula claramente con la juventud, con los pibes y las pibas de este país que siempre han sido la prioridad y el motor impulsor de toda actividad que se realiza y, también, la razón por la cual se asume el compromiso de construir, o al menos intentar construir, un mundo distinto, o un arrabal distinto si se piensa en las barriadas de la ciudad.
Vemos un Estado que avanza cada vez más en lo represivo y punitivo. A partir de la reforma penal, cualquier causa por microtráfico implica que, si un pibe de 16 o 17 años —es decir, en edad de punibilidad— es encontrado con dos o tres bolsitas de cocaína o alguna otra sustancia, se le inicia una causa por microtráfico que hoy, en la práctica, se traduce en cuatro años de condena efectiva.
Antes, esas penas solían ser de tres o cuatro años en suspenso. Se tenía en cuenta que se trataba de menores de edad y que, muchas veces, no contaban con alternativas reales porque sabemos cómo funcionan este tipo de organizaciones. Además, en la cárcel de menores en donde trabajamos con talleres de comunicación, se hace visible el enorme pasivo social y juvenil que se acumula en las barriadas.
Vemos una proliferación notable de lo que en su momento se conoció como paco, hoy reducido a "la pipa", como lo llaman los pibes en las barriadas. No es otra cosa que esa sustancia que se consume calentándola en una cuchara con un encendedor, un anafe o cualquier fuente de fuego, utilizando virulana, bicarbonato y otros elementos para luego fumarla. Esto genera un desequilibrio mental total, un daño cognitivo profundo y permanente, y se ve reflejado en el ingreso constante de estos pibes a la cárcel de menores.
Ha mutado el perfil de los chicos que hoy terminan encarcelados, en su mayoría de entre 16 y 17 años como consecuencia de este consumo. No se trata de un fenómeno nuevo, viene de hace tiempo, pero se ha profundizado de manera contundente, y al recorrer los barrios, esa realidad se hace cada vez más evidente.
Vemos grupos de pibes, y no tan pibes, esto que quede claro, fumando pipa y luego se los ve en un estado prácticamente comparable con el de un zombi. Esto resulta preocupante, es lo que enciende las alarmas y obliga a replantear muchas veces el tipo de estrategia que se debe llevar adelante al encontrarse con estas juventudes. Como siempre decimos, no existe una receta mágica, Horacio; lo que sí aparece con claridad como camino posible es el fortalecimiento de los vínculos.
A — Se nota una ausencia marcada del Estado en esta política, donde prácticamente solo se habla de cifras enormes y todo ha perdido sentido: se ha devaluado la vida, se ha devaluado la sensibilidad social. No solo con los chicos, Ale, a quienes no se les ofrece ninguna expectativa de un futuro diferente, sino también en el olvido a las personas mayores, en el olvido a esas 44.000 pymes que han cerrado, con gente deambulando en un estado de desesperación, sin poder sostener a su familia.
A M — Sí, o un amigo diría: un Estado presente de esta manera. Es evidente la ausencia de políticas públicas y de políticas económicas. Jamás imaginé en mi casa, hace 50 años, que se viviría una situación como la actual. Podíamos imaginarla, pero nunca creímos que realmente ocurriría, ni que se daría en contraste con una pasividad tan marcada a la hora de salir a las calles a pelear por la dignidad. Como señalabas, el cierre de pymes, el ajuste sobre dos de los colectivos más frágiles y sensibles, nos muestra que hay que ser ruin para aplicar este ajuste al colectivo de personas con discapacidad y al colectivo de jubilados.
Ante tanto dolor, lo único que suele hacerse es comentar la situación, muchas veces en una charla de café, en familia o entre amigos: lo mal que se vive, lo mal que se está, la imposibilidad de llegar a fin de mes, cómo salir de esto. Es un escenario complejo, complejísimo. Tengo la certeza de que este gobierno ha venido a aniquilar todo lo que se fortaleció después de la Segunda Guerra Mundial: la clase media, o la llamada clase media, la clase trabajadora, con un salario que permitía el reordenamiento familiar, el acceso a la vivienda, a un vehículo y a las cuatro comidas. Ha venido a destruir todo eso para que la brecha de desigualdad se estire, se ensanche cada vez más y quede un grupo perfectamente armado de quienes son sumamente pudientes, que manejan la marioneta universal, y todo el resto detrás, obligados a codearse y enfrentarse entre sí para poder sobrevivir. Este es el contexto que se vive actualmente, Horacio.
Los jóvenes serán quienes después deberán regar con su sudor las tierras que habiten.
A — Sí, también creo que vamos a coincidir en que existía una clase dirigencial política que ya venía devaluándose, muchas veces acompañada por un amplio sector de la dirigencia sindical. Pero hoy, a esto me parece que hay que sumarle el ausentismo o el direccionamiento de la justicia en los casos de corrupción que opera de un modo distinto. Recién hablabas de un Estado punitivo hacia los jóvenes, pero, por otro lado, se nos escapan las tortugas –diría Diego– personas con delitos comprobados que han estafado y son responsables del dolor de millones, parecen gozar de impunidad. Hay una justicia que juega al gallito ciego y se ha vuelto profesional en ese juego.
A M — Sí, creo que es parte —como siempre lo conversamos con vos, Horacio— de una justicia que me cuesta llamar de ese modo; prefiero hablar de un Poder Judicial o incluso de un Partido Judicial, sumado también al Poder Mediático.
No existiría semejante magnitud de dolor y de horror si no fuera por un Poder Judicial cómplice de todo lo que viene ocurriendo, en el marco de un gobierno autocrático que gobierna a fuerza de decretos permanentes y que ha hecho de la violación de la Constitución su camino político.
Los medios de incomunicación, esos grandes oligopolios periodísticos que ahora, si bien algunos van abandonando el barco en la defensa de Manuel Adorni, —y la verdad es que ya no se sabe qué abogado defensor podría querer tomar su caso— muestran un cuadro preocupante. Ha cambiado su declaración oral en más de una oportunidad y su última intervención fue un verdadero monumento a la desfachatez y a un cinismo descomunal. Sin embargo, se sigue instalando la idea de que no se venía de una panacea; eso siempre lo marcamos, no veníamos de ahí. Pero esta realidad deja en claro que ni con una pandemia en el medio, ni con la mayor sequía de la historia en los campos de oleaginosas de este país se estuvo tan mal como ahora, con un gobierno que, en verdad, no ha tenido nada en contra, sino todo a favor, incluso las dos Cámaras para allanarle el camino que está llevando adelante.
Tarde o temprano todo llega a su fin; siempre queda la reconstrucción que debemos emprender, lamentablemente, desde muy atrás.
A — Los dos somos futboleros y, aunque estemos en escuadras distintas, nos apasiona el fútbol y creo que a los argentinos en general también. Pero tengo una sensación, Ale, si algo le faltaba a este momento histórico para desnudar lo que somos como raza —“tra virgolete”, dirían los italianos— inteligente, es la presencia de este Mundial que se está jugando en medio de un genocidio televisado, en medio de 30 focos de guerra en todo el mundo, y en medio de lo que fue el inicio de 2026 con un ataque ilegal a Venezuela. Primero se habló de control del narcotráfico y, al día siguiente, todo giró en torno al petróleo.
La humanidad está desbocada, y al mismo tiempo, nuestra sociedad se ha fragmentado. Siento que reina el odio. Prácticamente se vive en un estado de egoísmo, un gran segmento de la población la está pasando muy mal, mientras que otro, que apenas se sostiene con las uñas permanece indiferente. Por cosas menores que estas, en otros tiempos, la reacción hubiera sido muy diferente.
A M — Sí, sin duda, coincido, este es el mundial de la farsa más grande que puede existir. Es un mundial que, aunque se juega en tres países —Canadá, México y Estados Unidos—, tiene como anfitrión principal, como dueño de la fiesta, claramente a Estados Unidos. Un país que bombardeó una escuela asesinando a 168 niñas en Irán, hecho que fue la apertura de una guerra vinculada también con la autodefensa iraní frente a ese ataque cruel, nefasto y deleznable que el mundo condena. Pero, claro, cuando la pelota empieza a rodar, todo aquello comienza a olvidarse y aparece ese viejo intercambio que tiene que ver con que el fútbol es política y que es imposible separar la política de la vida del fútbol.
Los clubes de fútbol fueron fundados por grandes luchadores, anarquistas, socialistas que crearon instituciones futbolísticas y sociales para abrazar a quienes integraban los sectores más bajos y olvidados de la sociedad. El fútbol, los clubes, el club de barrio, no hay nada más político que eso, que la organización civil, que organizarse en pos de un objetivo común. Frente a esto, la sociedad anónima intenta correr todo hacia un costado para apropiarse pura y exclusivamente del negocio, dejando de lado lo lúdico.
Lo que se vive en Estados Unidos es una vergüenza: una selección de Irán concentrando en Tijuana, entrenándose como puede en México, viajando antes de cada partido, sin poder siquiera quedarse a descansar después del encuentro y obligada a volver a Tijuana. Ayer se vio a un Irán que sorprendía, porque quienes siguen todo el fútbol mundial lo notaban en otra sintonía, en otro clima. Es claramente imposible que Irán tenga la cabeza despejada o que, ayer frente a Nueva Zelanda, después del 2 a 2, haya podido mostrar en la cancha algo que quede por fuera de lo que se vive en la República Islámica de Irán.
Todo lo que pasa en Irán, sumado a estar en el país responsable de un crimen nefasto en la escuela de Minar los obliga a beber la hostilidad del entorno. Lo que han hecho con Irán es algo de lo que la FIFA intenta desprenderse, porque siempre busca quedar como benefactora, como si hubiera hecho fuerza para que Irán pudiera participar. Pero a Irán le faltan decenas de integrantes de la delegación: personal de comunicación, miembros de la federación, del cuerpo técnico que se han tenido que quedar en Tijuana porque se les negó la visa y no pueden acompañar al equipo.
Es claramente, el mundial de la vergüenza. Un mundial que enfrenta resistencia en distintos distritos de Estados Unidos donde hay mucha oposición y un mundo que ha empezado a abrir los ojos. Más allá de que el poder fáctico del Estado sionista de Israel y de Estados Unidos siga adelante, ha quedado en evidencia quiénes son los dos mayores monstruos de la humanidad. Después restará saber cómo se va a reacomodar ese escenario geopolítico que sigue en marcha.
A — A mí lo que me pasa es que siento un rechazo que nunca imaginé tener hacia el fútbol y hacia el Mundial. En todos los años que tengo ya he visto varios mundiales, desde el 70; recuerdo cuando Brasil salió campeón con Pelé. Y, ¿sabés?, siento rechazo, Ale, porque pienso que gracias a un Mundial salieron 6 millones de argentinos a la calle y se abrazaron, sin importar la clase social ni la ideología. Y esos 6 millones de argentinos hoy no están los miércoles en las plazas con los jubilados, no están con la gente del Garrahan, con las personas con discapacidad, con el sector científico que era la única posibilidad que tenía la Argentina de dejar de ser solo un país de commodities.
Hoy, por el contrario, están tratando de transformar el Paraná —que tanto amamos, Ale, con tantas hermosas veladas compartidas con vos y tu familia en sus orillas, y donde transcurrió toda una infancia— en una autopista del saqueo. Lo único que están dejando son territorios devastados y pobreza, frente a un gobierno que se parece más a un virreinato que a una presidencia, porque hasta ahora, hablando futbolísticamente, no ha tirado ni un solo centro a favor de la gente.
A M — Me duele mucho. Tampoco soy de aquellos que dicen: "lo votaron 6 de cada 10 o 7 de cada 10, ahora están sufriendo, jódanse por haberlo votado". Eso no me conforma, no puede conformarme porque el dolor que se sigue extendiendo es mucho más fuerte que ese consuelo de zonzo, de pensar que muchos que lo votaron hoy la están pasando mal. Particularmente, me parece una zoncera, sobre todo considerando que es un país que ha perdido el compromiso social. No todo, pero sí la mayoría.
Vemos multitudes despedir en la última misa ricotera al Indio Solari, algo que se celebra; vimos cuando Argentina ganó el Mundial, un desborde histórico, pero falta eso que marcabas. Vemos cuando las mujeres se organizan, en gran número por la universidad. Eso incluso me ha llevado a discutir, no solo con mi compañera de vida, sino también con otros compañeros, sobre esta idea de si es una marcha elitista que le queda cómoda a mucha gente, que después no aparece en la calle por otras situaciones. O porque ahí confluyen partidos políticos que claramente juegan en silencio con este gobierno y no se oponen del todo como deberían: parte del radicalismo, del socialismo, hablo de la ciudad y de otros sectores.
Falta la grupalidad para salir a pelear y acompañar a los viejos cada miércoles, para salir a apoyar al colectivo de discapacidad. No hay nada más inhumano, nada más repudiable que el ajuste a quienes no pueden defenderse, los viejos y las personas con discapacidad, empujándolos al fin último de su desaparición física. Eso es lo que ha hecho este gobierno y, de hecho, en estos dos años y medio ha sucedido en muchísimas partes del país.
En muchos lugares, querido Horacio, se vive una fuerte implosión de suicidios y la provincia de Santa Fe tiene el índice de suicidios más alto. No hay una afirmación directa de que esto se deba exclusivamente a la situación económica, pero son realidades cotidianas que van alterando, degradando y esquilmando lo cognitivo. Eso deriva en un cúmulo de problemas como no encontrar salida al pago de una deuda, no poder afrontar el pago de la tarjeta, no poder comer, no poder responder como sostén de una familia.
La persona que se queda sin trabajo se encuentra en una situación en la que ya no puede abrir un kiosquito de golosinas ni comprarse un taxi porque eso ya no funciona, hay muchísimos que intentan lo mismo porque atravesaron la misma experiencia. Entonces termina uberizando su profesión, ya sea con un vehículo, una moto o sumando dos o tres trabajos pequeños que al menos permiten cubrir algo.
Es un momento bisagra. Sigue llamando la atención la enorme incapacidad de movilización y cómo las expresiones culturales, lo futbolístico, convocan de inmediato. Pero cuando se trata de algo vinculado con la existencia del país, con su soberanía, con su futuro, por los viejos, por las personas con discapacidad, por los pibes y en defensa propia, ahí se continúa siendo el mismo puñado de siempre.
A — Son tiempos en los que se necesita un periodismo comprometido como el que realizan junto a Gisela en el programa que llevan adelante desde hace varios años "Catalejo". Me gustaría que le cuentes a la gente por qué canales pueden verlos, qué días salen al aire y cómo abordan este tipo de temáticas que muchas veces no aparecen en los medios masivos. Y para cerrar, que compartas también una reflexión dirigida a las y los jóvenes, ya que estás trabajando con ese segmento: ¿qué se les puede decir para impulsar una forma de vida diferente, con un poco más de empatía?
A M — Nos pueden encontrar en el canal de Mística TV en YouTube, donde las y los compañeros de QTP —Que Te Pasa— un espacio cultural de Rosario nos abrieron sus puertas. Todos los jueves a partir de las 15.30 h se graba el programa que luego queda disponible en el canal de YouTube de Mística TV.
Los domingos a las 18 h. también se emite a través de Televisión Regional, canal 19 de Cablevisión para una amplísima región de la provincia de Santa Fe.
El mensaje es siempre el mismo, porque se aprendió andando. "El movimiento se demuestra andando", decía Balá. La experiencia enseñó que las y los pibes, por sobre todas las cosas, necesitan confiar en una voz adulta, no solo en sus pares. Muchas veces esa voz adulta no aparece en la casa porque la erosión del núcleo familiar lleva mucho tiempo en marcha.
Los vínculos afectivos son centrales, vincularse desde lo afectivo como marco revolucionario, escuchar a las y los pibes, entender que no hay que "habilitarlos" para que opinen porque están habilitados por naturaleza. Vivir en un barrio popular no significa no poder opinar ni tener una visión concreta. La sabiduría no siempre brota de los ámbitos de prestigio, y muchas veces la intelectualidad queda lejos en un marco teórico al que las mayorías no pueden acceder.
Los vínculos desde el amor y el afecto aparecen en el pibe que cumple una condena como menor y cuando vuelve a su casa con permiso, lo primero que hace es mandar un mensaje por Instagram para contarnos cómo está: "Estoy con mi mamá, estamos por comer". O en quien recupera la libertad y busca reencontrarse. O en el pibe del barrio de Villa Banana, de Tablada, de la Sexta, de Villa Gobernador Gálvez o de cualquier otro lugar, que escribe siempre en el grupo, más allá de los encuentros semanales, y que invita al cumpleaños de sus hijos.
Eso es lo que se hemos logrado con el trabajo social, escuchar, hablar sin vergüenza de lo que se va a compartir con el otro, estar para contarse lo que más duele. Cuando cada uno puede liberar lo que más le duele el vínculo de confianza se fortalece, porque se entiende que se trata de un espacio de confianza y desde ahí se avanza.
Se trata de trabajar con las y los pibes, mirarlos, realmente mirarlos, porque ahí está el futuro. No criminalizarlos ni verlos como "el peligro", sino comprender que "ellos son claramente los que están en peligro" porque en los barrios se siguen muriendo pibes.
Sobre eso queremos seguir insistiendo: mirar a las y los pibes, porque son el futuro de esta tierra, y entender que muchas realidades no se eligen, sino que vienen por añadidura. Esas realidades tan dolorosas son las que queremos transformar.
Fue Alejandro Maidana desde la ciudad de Rosario, y quien les habla, Horacio Muñoz de Toro desde Las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina

Colaboración: MÓNICA ZAGERT Y ESTELA CASADO
Edición de video: FABIÁN RANIERI
Correcciones y edición de contenido web: SILVANA LAZZARÍN
Link del video: https://www.youtube.com/watch?v=rSp0qP5eRiU
