LOS JÓVENES DE ALDE ROSARIO, RAYOS DE LUZ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS

10.07.2026

Muchas veces dicimos que hay que resistir, una palabra que encierra mucho: energía, coraje, convicciones, altruismo y la lucha por dignificar el camino. Por eso proponemos una entrevista especial y, como la esperanza está puesta en los jóvenes, hemos invitado a Octavio Borri y Ciro Camoletto, estudiantes de la carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.


















                                                                                           .

A - Además de ser estudiantes, nos gustaría que nos cuenten qué representa y significa ALDE.


O B — Para nosotros es muy importante poder transmitir las ideas y el trabajo que realizamos día a día para construir un mundo más justo. Soy Octavio Borri, Presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas, estudiante de Medicina y militante de la agrupación ALDE, Agrupación de Lucha por los Derechos de los Estudiantes.  

Nosotros somos una agrupación estudiantil que conduce el Centro de Estudiantes de nuestra facultad desde hace varios años. No solo estamos presentes en la Facultad de Ciencias Médicas, sino también en varias facultades de Rosario: actualmente en 6 de las 12 facultades. Además, formamos parte de una fuerza nacional, la CEPA (Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista). Este nombre expresa claramente nuestra posición política: se trata de una fuerza profundamente antimperialista, cuyo eje es la lucha por la universidad del pueblo liberado.

Esto significa pelear por una universidad hecha por y para el pueblo argentino, que en el contexto actual, con este gobierno se encuentra muy lejos de lo que deseamos, especialmente frente a una gestión entreguista que busca desfinanciar y destruir la universidad pública. Somos una fuerza estudiantil que lucha todos los días, junto a las y los compañeros, por una educación pública, gratuita y de calidad, orientada principalmente a formar profesionales comprometidos con los intereses de nuestro pueblo y al servicio de él.


A — Es realmente importante en estos tiempos. Agradezco haber participado del Cuarto Encuentro Federal y haber podido converger con muchas y muchos de ustedes. Más allá de que se realizó en la Facultad de Ciencias Médicas, no tenían la obligación de asistir y sin embargo, muchísimos jóvenes estuvieron presentes. Bienvenido, Ciro. Quisiera que nos cuentes qué sensaciones te dejó ese encuentro federal y cuál fue el motivo que los impulsó a participar.


C C — En un momento en el que hay cierta desesperanza y todo parece un poco gris, el encuentro se convierte en un espacio que reaviva la chispa de la esperanza. Hay muchas personas a las que realmente les importa la soberanía y defender lo que es nuestro, el territorio, y que no se quedan en la desesperanza, sino que eligen organizarse, formarse y ser parte de estos encuentros. Vimos una gran cantidad de gente viajando desde todas las provincias, con colectivos que llegaban llenos desde Santa Fe y desde otras partes del país. Un panorama que es una linda luz en un momento bastante complejo.


A — En abril, anunciábamos que el 65% de las personas contratadas en la Universidad Nacional de Rosario cobraban 230.000 pesos, una suma que ni siquiera alcanza para cubrir el transporte público para ir a trabajar. Se tomaron algunas medidas y se impulsaron ciertas acciones. Desde la mirada revolucionaria que los caracteriza, surge la pregunta: cómo enfrentar esta situación, cómo salir de ella.


O B — Sí, la situación de las universidades públicas es muy compleja. No se trata únicamente de una cuestión salarial docente, —aunque este es un punto central y uno de los principales motivos que impulsa las movilizaciones—sino de un conflicto más profundo entre el gobierno nacional y las universidades públicas.

En el fondo, lo que está en juego es un modelo de país. El gobierno de Milei impulsa el paso de un país productor de riqueza, con ciencia e industria, a uno centrado en la exportación de materias primas. En ese esquema, el rol de las universidades públicas en la producción de ciencia, desarrollo e investigación queda relegado a un segundo plano.

Desde esta perspectiva Argentina debería ser para el gobierno, un país principalmente agroexportador o exportador de minerales para otras potencias. Dentro de esa lógica las universidades públicas pierden sentido: ¿para qué físicos, matemáticos, ingenieros, científicos o desarrollo productivo en un país sin industrialización?

Lo más preocupante es que el conflicto del gobierno con las universidades públicas expresa un proyecto de país en el que estas instituciones sobran, porque su existencia y su función van en contra de esos intereses.

En relación con la cuestión salarial, en esa supuesta falta de necesidad de las universidades públicas, se está avanzando con el desfinanciamiento y dentro de este proceso lo que más preocupa es la situación salarial de los docentes.  

Como decías, la mayoría de los cargos de docentes se dividen dependiendo de la jerarquía. Profesores titulares que son jefes, adjuntos, JTP, ayudantes de primera y de segunda que son en orden decreciente, de los más jerárquicos a los menos. Luego se dividen por carga horaria; hay docentes que tienen cargos simples de 10 horas por semana, cargos semi-exclusivos de 20 horas, y cargos exclusivos de 40 horas semanales. La mayoría de los docentes tiene cargos de 10 horas semanales.

Es imposible dividir un cargo exclusivo de 40 horas semanales del que se percibe un salario por debajo de la línea de pobreza, mientras que los cargos simples reciben alrededor de 200 o 250 mil pesos. 

En los últimos años se suma otro problema: cada vez más docentes se jubilan de cargos exclusivos y esos puestos ya no se vuelven a cubrir. En su lugar, se fragmentan en cargos simples, lo que evidencia un proceso de precarización laboral. Solo toman un cargo docente quienes desean trabajar unas 10 horas semanales, porque no les resulta conveniente sumar más horas, en su actividad privada ganan más. Es decir, un médico gana más ejerciendo como médico que como docente, lo mismo ocurre con un ingeniero y así sucesivamente.  

Y así se llega a docentes cada vez menos formados, que toman menos horas y asumen menos responsabilidades. Eso, de manera evidente, impacta en la formación que recibimos los estudiantes. En todo este proceso el estudiantado debe ser parte activa y luchar por lo que nos corresponde. Primero, como argentinos y argentinas porque la universidad pública es un patrimonio del país y, más allá de transitar o no el ámbito universitario, su defensa es una causa colectiva. Además, los estudiantes debemos defenderla porque allí está nuestro futuro, la posibilidad de cumplir nuestras aspiraciones personales y la herramienta fundamental que tiene un país para desarrollarse.  

Venimos peleando y debatiendo con los compañeros para salir a las calles, organizar las marchas y sostener la movilización. No es que todos los estudiantes apoyen al gobierno o estén en su contra; dentro del movimiento estudiantil hay distintas posiciones y fuertes discusiones, están quienes respaldan al gobierno y sostienen que el desfinanciamiento es una mentira, y estamos quienes creemos que el principal responsable de la situación es el gobierno nacional y que el desfinanciamiento es real. Lo mismo sucede en el ámbito docente.

Es necesario señalar con claridad al enemigo: el gobierno de Milei, cuya política reaccionaria y de ajuste impacta en la vida cotidiana de estudiantes y trabajadores de la educación. En síntesis, el debate de fondo es sobre el modelo de país, y dentro de ese modelo de país que impulsa el gobierno, las universidades públicas pierden sentido, y de ahí se desprenden todas las medidas que toman. La discusión de fondo es dar pelea por una Argentina distinta.


A — Días atrás conversábamos con el Dr. Rambaldo sobre la crueldad de este capitalismo que pretenden imponernos, o que ya nos están imponiendo. En estos días de tanto frío, un compañero de ustedes, Manuel Parodi, que también participó en encuentro federal, me comentó que se encargarían de realizar un relevamiento de personas en situación de indigencia. ¿Qué podés decir al respecto, Ciro?


C C - Sí, desde abril estamos llevando adelante el curso de promotores de la salud. Comenzó con algunas clases prácticas y otras teóricas, pero el núcleo y la actividad más interesante del curso es esta salida a terreno organizada junto a docentes y a la cátedra de Extensión Universitaria, en colaboración con los excombatientes de Malvinas, la ONG Sol de Noche y con el intento de articular también con el gobierno municipal. El objetivo es salir a la calle, no solo para realizar un relevamiento, que también es parte central, sino para que podamos corrernos del individualismo y de la formación puramente técnica y académica, dejar por un momento los libros y comprender mejor qué ocurre en la calle y qué sucede todos los días.

Tomarnos el tiempo de sentarnos a charlar y conocer otras realidades que a primera vista parecen lejanas. Como mencionabamos antes, en este momento de frío, muchas veces se pasa al lado de una persona que está en la calle sin detenerse a reflexionar qué le está sucediendo. Asumir el compromiso de sentarse a hablar es fundamental para comprender verdaderamente contra qué se está luchando.  Estuvimos en tres postas,  Plaza Montenegro, Plaza Sarmiento y en la estación terminal en donde realizamos relevos sanitarios, nos sentamos a conversar, a conocer un poco la vida de cada persona y para llevarnos un balance sobre cómo viven estas personas estas situaciones tan precarizadas y vulneradas.

También visitamos en algunas ocasiones refugios municipales, aunque luego no fue posible continuar asistiendo. Sí pudimos hacerlo con Sol de Noche, donde hicimos un trabajo mucho más exhaustivo, sumando en total cinco días durante las últimas tres semanas. Allí nos encontramos con múltiples realidades, no solo personas en situación de calle, sino también quienes tienen un hogar, ya sea en una pensión o en un departamento pequeño, pero no les alcanza para comer. Hasta hace algunos años podían alimentarse, ahora ya no. También estuvimos con personas que perdieron su casa en este último tiempo. Son situaciones muy duras. 

También aparecen personas que hace mucho tiempo viven en la calle, pero que hoy se encuentran en una situación límite. Antes, de alguna manera, podían reunir algo de dinero para comprarse comida y ahora ya no llegan. Se están profundizando problemas que ya eran estructurales desde antes, pero que hoy alcanzan un punto álgido, peor que nunca.

Personas que perdieron su trabajo y no tuvieron otra opción que salir a buscar la comida ofrecida por los veteranos siendo ese el único plato que tienen en todo el día. No cuentan con ingresos suficientes para poder comprarse otra comida, mucho menos para acceder a 2, 3 o 4 comidas diarias. Viven con una sola.

Estas son algunas de las situaciones que estuvimos viviendo en la calle. 


A — ¿Pudieron hacer algún tipo de cuantificación?


C C — Ya contamos con los resultados. Se realizaron distintas encuestas y relevos, aún no se centralizó toda la información ni se elaboró el informe completo, pero según mí experiencia, en cada plaza hubo como mínimo entre 30 y 50 personas por día.

Los veteranos salen con 400 raciones por día y aun así no logran alimentar a todas las personas que esperan en las distintas plazas. También recorren Pellegrini, deteniéndose en cada esquina. La gente ya conoce más o menos el recorrido y espera a lo largo del trayecto, pero muchas veces no llegan a terminal, se quedan sin comida antes de poder asistir a todas las personas que están en la fila. Esto deja en claro que la situación está desbordada. La capacidad es pequeña en cantidad, aunque enorme en implicancia y significado, porque permite que muchas personas puedan comer, pero resulta insuficiente frente a la gran cantidad de gente que, lamentablemente, vive en la calle.  Lo mismo con los refugios municipales. Están desbordados en su capacidad máxima, mucha gente quiere entrar y no puede.


A — Octavio, me encantan las cosas que hacen; lo que vos contabas, Ciro, pero también es inevitable plantear una inquietud frente a esta falta de humanismo del capitalismo en sí, un rasgo que se ve aún más exacerbado en este gobierno, con una política de entrega donde se habla de equilibrios fiscales, pero no se tiene en cuenta a las personas. Como estudiantes, cómo vislumbran el futuro o de qué manera creen que pueden contribuir a transformarlo a través de las acciones que llevan adelante, y qué expectativas tienen al respecto.


O B — 

Primero que nada, para nosotros el futuro siempre es con otros. Si se parte de la idea de que el futuro es individual y que cada persona debe salvarse por sí misma, ya se está empezando desde un lugar equivocado.

Nosotros creemos que lo más importante es mirar al costado y reconocer que todas las personas merecen una parte, una vida mejor. Y que eso, sin una construcción colectiva es verdaderamente imposible. En estos últimos años marcados por la pandemia se fueron destruyendo muchos vínculos sociales, pasamos cada vez más tiempo con el celular, consumimos más Instagram, TikTok y un montón de contenidos que emboban en esa dinámica. Como resultado las relaciones sociales se fragmentan y nos termina empujando a un distanciamiento cada vez mayor. 

Por una parte, veo con mucho optimismo que cada vez somos más quienes nos damos cuenta de que este modelo no va más, que no nos va a llevar a ningún lado, que destruye cada vez más el ambiente, que nos daña como sociedad, que deteriora la economía y agrava las situaciones en otras áreas. Dentro de este contexto, la salida es junto a otros; existen muchos espacios como el ALDE que luchan para que todo esto sea diferente.  

Aunque el panorama actual resulta en parte desalentador, en la lucha colectiva el futuro tarde o temprano será nuestro, será de los humildes.

A — Les agradezco mucho su presencia y quisiera que cada uno de ustedes cierre con un mensaje de lo que sienten decir a nuestros lectores. 


C C — 

En este momento, lo más importante es no dejarse arrastrar por el escepticismo ni por lo gris que pueda parecer la situación actual. Es fundamental entender que si nos organizamos y actuamos de forma colectiva, como decía Octavio, el futuro es nuestro. 

Incluso desde una perspectiva numérica y logística, si todos los que la estamos pasando mal nos organizamos y empujamos en la misma dirección, realmente hay muy poco que pueda oponerse a eso.

El desafío es que se trata de un proceso largo, que implica escapar del individualismo que se presenta como única opción hegemónica: la idea de salvarse solo, aislarse, no vincularse y no organizarse.

Organizarse es la única manera en que podamos resistir para poder realizar algún cambio realmente de base frente a las condiciones del mundo actual. 


O B — En línea con lo que plantea Ciro, frente a estos diagnósticos tan desalentadores, el escepticismo es lo primero que aparece. En parte es lógico, si se percibe que todo está mal, que la situación empeora y, además, hay mucha gente que sigue defendiendo, por ejemplo, a este gobierno, a Trump, a Netanyahu y a numerosos gobernantes y figuras que contribuyen a que el mundo esté cada vez peor.

El escepticismo se vuelve una reacción comprensible en personas que no están organizadas, o que observan que los sectores opositores solo se preocupan por cómo ganar las próximas elecciones. Para nosotros, eso no puede ser parte del juego: es necesario organizarse.

Y para organizarnos, nuestro espacio como estudiantes universitarios es hermoso. Todos los días luchamos para soñar con un país diferente, a través de estos encuentros como el Cuarto Encuentro Federal por la Soberanía, las salidas a territorio, el curso de promotores, las entrevistas a personas en situación de calle y muchas otras actividades, se aporta a la construcción colectiva. Obviamente, también acompañando y apoyando en las marchas por el financiamiento universitario, peleando por una forma de construcción distinta que no es la clásica construcción política de los partidos hegemónicos, más allá de La Libertad Avanza, el peronismo, etc. 

Para nosotros lo más importante es dejar de mirar solo hacia adelante, para mirar a los costados construyendo con otros y peleando por lo que nos merecemos.


Fueron Octavio Borri y Ciro Camoleto desde Rosario, y quien les habla, Horacio Muñoz de Toro desde Las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina. 


Colaboración: MÓNICA ZAGERT y ESTELA CASADO

Edición de video: FABIÁN RANIERI

Correcciones y edición de contenidos Web: SILVANA LAZZARÍN

Link del video: https://www.youtube.com/watch?v=lt8eYqR_RWU


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