NO QUEREMOS SER UNA ZONA DE SACRIFICIO

09.04.2026

Hoy se aborda un tema que preocupa profundamente en toda la República Argentina: la expoliación que sufren distintos territorios a causa de una globalización extractivista que pone en riesgo algo tan esencial como el agua y la vida. Para hablar de esta situación, participa Karu Jaramillo, de la Asamblea del Alto Valle Libre de Fracking, quien explicará cómo se vive esta realidad en esa región. Además, anunciará una charla muy importante que se realizará el día jueves, junto a Marta Maffei, la legisladora provincial Magda Odarda y otras personas comprometidas, con el objetivo de generar conciencia.












                                                                                                                                                                                                          .       

K J- Debido a que ahora están intentando la modificación de la Ley de Glaciares, nosotros acá participamos  de Espacios Asamblearios Medioambientales. Muchos confluyen entorno al fracking pero también hay contra la megaminería, por la defensa de las nacientes de los ríos y por varias temáticas más. Reconocemos la importancia de generar apoyo común entre las distintas asambleas del territorio, y en ese marco surge esta reunión que se realizará el jueves. En ella, diversas personas expondrán sus posturas y el trabajo que vienen desarrollando, abordando por qué es fundamental no modificar la Ley de Glaciares, mantenerla vigente y, sobre todo, garantizar su pleno respeto.


A -   Justamente nos comentaban la vez pasada que existe un conflicto en la zona de Cinco Saltos, una región rica en actividades productivas que cuenta con una importante fuente de almacenamiento de agua llamada Lago Pellegrini, la cual se encuentra hoy en jaque por la presencia de más de 147 pozos de fracking.


K J -  Genera mucha preocupación la velocidad con la que avanza. A veces se retrasan en cuestiones básicas, pero resulta increíble cómo progresan, coordinando acciones entre todas las empresas y los gobiernos. El año pasado, vecinos de El Arroyón, ubicado junto al Lago Pellegrini, informaron sobre la situación de este arroyo que nace en el Lago Pellegrini y alimenta los canales de riego. 

Para quienes no conocen la región, se trata de una zona donde, desde hace más de 80 años, se desarrolló todo un sistema de riego aprovechando la geografía del territorio. El agua desciende desde la meseta, que es la zona alta de la estepa, hacia el valle, que corresponde a las costas de los ríos.

En esta área confluyen dos ríos importantes, el Neuquén y el Limay. Gracias a esta configuración geográfica fue posible diseñar numerosos sistemas de riego que dieron origen a un valle productivo, dedicado principalmente al cultivo de manzanas y peras, pero también de frutos secos, ciruelas, pelones y muchas otras frutas.

Estos sistemas de riego se abastecen del Lago Pellegrini y también del Lago Mari Menuco, que se encuentra en la provincia de Neuquén, pero cuyas aguas luego cruzan hacia Río Negro y alimentan el Lago Pellegrini. De este modo, ambos lagos, Mari Menuco del lado de Neuquén y Pellegrini, cumplen un rol fundamental en la producción de la zona.

Esta empresa, Pan American Energy, impulsa la peligrosa técnica de perforación conocida como hidrofractura. Como indica su nombre, consiste en fracturar con agua, y se pretende aplicar en una zona donde abunda este recurso: no solo hay petróleo, también hay muchísima agua. De este modo, se encontró la forma de usar ambos recursos en función de un mismo objetivo extractivista.

Esta es la empresa que comenzó a perforar el año pasado en las inmediaciones del lago Mari Menuco y que ya provocó dos derrames. La misma compañía ahora busca perforar en el lago Pellegrini, donde ya inició la etapa de exploración.

Desde el año pasado, cuando las y los vecinos se enteraron por el diario, se encendieron las alarmas y comenzó la organización colectiva. Nadie se acercó al territorio a informar sobre el proyecto ni sobre lo que iba a suceder.

Las y los vecinos ya habían notado un inusual movimiento de camiones, transporte de ripio y arena, algo extraño para la zona, que es más agrícola y rural que es donde vivo yo. Esa alarma de los vecinos también tiene que ver con estar tan rodeados de agua, como se cuenta: no solo por el lago Pellegrini, sino también por el Arroyón y todos los canales de riego, tanto los principales como los menores, que van alimentando a todas las chacras y en los que se viene observando cómo fue bajando el nivel del agua.

Más allá de que se declaró la emergencia hídrica en las provincias de Río Negro y Neuquén, aquí estamos muy cerca, las dos provincias se tocan por el río y, por lo tanto, comparten problemáticas comunes. A partir de esta situación se conformó esta Asamblea, que en agosto cumplirá un año. Este espacio permitió el encuentro con asambleas de otras partes del territorio y, por eso, se eligió el nombre Alto Valle Libre de Fracking: porque no se limita a Cinco Saltos, sino que abarca todo el territorio que incluye Cipolletti, Neuquén, de Allen, del lado de Río Negro, todas atravesadas por la misma problemática: la hidrofractura, que utiliza agua para extraer petróleo. 

Con ello vienen también muchas otras fuentes de contaminación, como las arenas silíceas, el movimiento de arena, el traslado de material radiactivo por el territorio y el transporte de los basureros petroleros. ¿Qué sucede después con todos esos residuos? Lamentablemente, gran parte de ellos termina regresando al agua.

De este proceso surge la invitación a la reunión que se realizará el jueves, en el marco de la Ley de Glaciares y del intento de modificarla, pero siempre con la misma problemática de fondo que es la defensa del agua y de la vida. No aceptamos que este territorio sea tratado como una zona de sacrificio. No se quiere que el agua se utilice para la guerra ni para contaminarla, porque es potable y un recurso muy limitado a nivel mundial. El agua potable, lamentablemente, no es como se percibe en este lugar, donde hay dos grandes ríos y parece abundante; en muchos otros lugares del mundo el agua no sobra, y su escasez es una realidad cotidiana.

Compartimos la misma motivación de unirnos por un bien común: cuidar el agua y proteger los territorios. No se trata solamente de resguardar los ríos que ya existen, como los que se encuentran aquí, sino también de preservar las nacientes y vertientes por donde ese mismo río recorre su camino hasta llegar al mar. 


A - ¿Qué papel juegan las autoridades locales? ¿Manejan el mismo discurso de la gobernación, o tienen algún tipo de apoyo por parte de las estructuras de poder?


K - Es una pregunta complicada, porque primero, nos sentimos muy abandonados por la desinformación que hay, porque si realmente estuvieran con intención de hacer participar a la gente de un proyecto tan grande como es pasar de ser una zona frutihortícola a una zona petrolera. Se trata de identidades construidas durante más de 70 años en todo un territorio, forjadas a partir del trabajo, del cultivo y de una forma particular de relacionarse con el territorio. Ahora todo eso se ve empujado a transformarse en otra cosa, a convertirse en una identidad petrolera.

El abandono no es solo informativo, sino también territorial. El lugar del que se habla, Lago Pellegrini y Arroyón, son sectores muy relegados donde el gobierno no se acerca ni a abrir calles ni a reparar los pozos que se forman en ellas. Son zonas empobrecidas, sin desmerecer la pobreza, entendiendo que el enriquecimiento en el que ellos trabajan se desarrolla en otros espacios, quizás oficinas o instituciones, pero no son lugares donde nos incluyan a nosotros.

Entonces, primero, lo que siento más fuerte es el abandono por parte de ellos, por no darnos la oportunidad de estar informados, por no darnos la oportunidad de prepararnos. Somos gente que estamos viviendo de la pera y de la manzana, pequeños productores, muchos cuidamos semillas y estamos transitando hacia la agroecología.  

Venimos con un proceso que, de repente, se ve interrumpido por un proyecto económico que sabemos no solo es provincial, sino también, nacional e internacional. Lo que está ocurriendo es una entrega muy rápida, muy veloz, y eso genera una sensación de abandono y también de desesperación por no saber a quién recurrir.

Fuimos a algunas instituciones a preguntar si tenían información para darnos, presentamos notas preguntando si se hicieron estudios de impacto ambiental, si se conoce cómo va a actuar la empresa, si existen plazos, fechas y tiempos definidos. La repuesta fue siempre la misma, que ellos no tienen información.

Hemos venido hasta acá, en Cipolletti, donde se encuentra la Secretaría de Medio Ambiente, que debería estar informada sobre situaciones como esta, que afectan directamente al agua y al territorio. Sin embargo, indicaron que se debía acudir a la Secretaría de Energía porque en el área de Ambiente no tenían ninguna información al respecto.

Así nos vamos sintiendo como "colgados de una palmera", sin saber a quién hablarle, a quién pedirle información.

Las empresas no entregan información porque, según ellas, hasta que no esté cerrado todo el negocio no pueden hacerlo. Desde el gobierno tampoco se recibe información. Ante este vacío, la investigación recae en la propia comunidad, que debe indagar por sus propios medios y analizar a estas empresas: cómo operan, cómo han operado antes en otros lugares de Latinoamérica y en otros países. Así se evidencia un patrón común en la forma en que se manejan estos procesos: se desarrollan con total ausencia de información. 

Cuando las comunidades se enteran ya es demasiado tarde.

Como consecuencia, ¿cuánto tiempo hay para prepararse?, ¿cuánto tiempo hay para saber si será necesario dejar las chacras porque ya no se va a poder producir? Eso fue lo que pasó en Allen, que está acá cerca, la gente abandonó las chacras y empezó a venderlas a las empresas porque el sistema productivo se cayó de un día para el otro. La realidad es que no existe acompañamiento ni información por parte de ninguno de ellos. 


A -  A veces caemos en la vulgaridad colonizada de la grieta: cuando alguien se opone a una decisión de este gobierno, aparece el simplismo de creer que o se está con los que estaban antes o se está con los que están ahora. En ese juego, se pierde el horizonte como seres humanos y se olvida el verdadero sentido de lo que significa una vida sustentable. Para quienes sienten que todo esto es algo lejano, que no les afecta o que no toman conciencia de lo que está en juego, se vuelve imprescindible recuperar esa mirada profunda sobre la vida, el entorno y el futuro compartido. ¿Qué le dirías Karu?


K J - Yo diría que es un momento bisagra. Nací en los 90 y creo que toda nuestra generación creció con la conciencia de que el agua se iba a acabar, de que el planeta se iba a calentar, con una sensibilidad ambiental, si se quiere. Me siento así porque me comparo con mis contemporáneos, con personas de edades cercanas, y compartimos esa sensación de entender lo que está pasando, que el extractivismo y la contaminación no son políticas pasajeras ni duran solo 4 años, sino que forman parte de un plan a escala mundial. Es una forma de ver la naturaleza, es una relación con el entorno en que vivimos que tiene mucho más tiempo que ahora, más tiempo de lo que "duran los presidentes", -es una opinión personal porque me lo pedís- creo estamos en un momento en que nos tenemos que cuestionar filosóficamente la forma en que habitamos el territorio.

Yo tengo ascendencia mapuche, habitamos el territorio con la sensación de estar conectados con el agua, con la tierra, las estaciones, las plantas que crecen alrededor de nuestros hogares,  que no vemos como un recurso. 

Cuando se llega a un lugar, no se piensa: "mira cuánto de esto hay para que yo pueda sacar y beneficiarme", o "mira ese río, cuánta agua tiene para hacer negocio, para hacer plata". No se ve de esa manera, no se creció con esa sensación.

Siento que de un tiempo a esta parte, el ser humano ha perdido la conexión con el entorno y por eso ve tan lejos las cosas, como si no se sintieran parte, viendo el agua y al alimento como algo ajeno,  sin ver todo lo que produce ese alimento y la salud que nos genera el lugar que habitamos. No lo ven.

Hablar de los glaciares puede dar la impresión de que están lejos, en otro lugar o en otro país. Sin embargo, son ellos los que alimentan las nacientes de agua de las que todos bebemos, y esa misma agua sostiene toda la producción de alimentos que consumimos. Esa es nuestra vida.  

Cuesta mucho entender la vida si no percibes que las cosas no son ajenas sino, parte de uno y nos afectan directamente. 

Por ejemplo, "vaca muerta" fue el nombre que nos dieron de un día para otro y la gente lo aceptó, "somos Vaca Muerta", somos "la promesa de todo el país", "vamos a "mantener a todo el país". Todo esto en medio de una pobreza terrible y con gente viviendo en la calle. Muchos dejaron de ser productores para convertirse en petroleros, o con la esperanza de serlo, soltando su identidad, quizás de sus padres y abuelos, o migrantes, que han venido al territorio a sembrar.

Para mí, la gente -que pueda escuchar y tenga un grado de conciencia-  debería, replantearse cómo se siente con la vida, con la salud, cómo se siente cuando toma agua y qué tipo de agua bebe, cuando come, qué cosas elige para alimentarse.

"Nos desconectamos mucho de lo que nos mantiene vivos." -no es un chiste- Si bien todo es político y todos tenemos una ideología adentro, sé que hay algo muy profundo, filosófico espiritual, que las personas necesitan replantearse sobre qué es lo que nos mantiene vivos

Nos sentimos que estamos en la cúspide de la vida y que podemos dominar todo pero en realidad, dependemos de cómo funciona la naturaleza, de que el glaciar nutra la tierra que después se transforma en el alimento que comemos nosotros. Eso lo hemos perdido.

Nosotros, nuestra generación crecimos con esa idea del fin del mundo, del colapso, ahora "el colapso pasó de moda".  Siento que tenemos que ver con otros ojos la realidad, mirarnos a nosotros mismos como queremos estar. Si tenemos familia, hijos, pensar en ellos, en cómo le queremos dejar el agua, los territorios, no como una forma de propiedad privada: "Esta es mí agua, ésta es mí tierra o esto le dejo a mis hijos, sino, pensar qué quiero para ellos mañana, quiero que naden en el lago, quiero llevarlos al mar, que puedan tomar agua del río sin temor a intoxicarse.

Hace unos años atrás, este territorio lo habitábamos con mucha más profundidad y entrega. Ahora sabemos que al río te metes un rato y tenés que salir porque te da alergia en las piernas. También sabemos que no podemos cosechar cualquier plantita para hacerte un mate porque está contaminada. La gente no es "tonta" sólo "que pierde la conexión" cuando uno deja de mirar algo, de ponerle atención, pareciendo que no existiera, que "no tiene importancia porque no se ve".

Hay que observar cada cosa que hacemos cotidianamente, que nos mantiene vivos, desde tomar un vaso de agua, comer alimento sano, dar a nuestros hijos cosas confiables que le van a hacer bien al cuerpo.

Mirar lo simple con otros ojos"

Es la naturaleza hacia donde queremos mirar, "tenemos todo el derecho de decir que no queremos que contaminen el agua" y "que cuiden las nacientes de los ríos", "que nuestros hijos naden sanos", no es nada muy raro, "es sentido común".


A - Compartimos plenamente esa cosmovisión y comprendemos la persecución que han sufrido los pueblos originarios, quienes siempre vivieron en equilibrio y con la simpleza que mencionabas. Para cerrar la entrevista, y considerando los distintos escenarios que puedan abrirse a partir de mañana, surge la pregunta de si, desde la Asamblea Alto Valle Libre de Fracking, ya se han pensado líneas de acción al respecto.  


K J - En la asamblea en la que trabajamos nosotros, estamos muy abocados en que no se hagan esos 147 pozos que nombraste antes. Sabemos que hay gente muy capacitada que va a estar este jueves en esa reunión que nombramos antes, que ha participado de la construcción de la antigua Ley de Glaciares. Por lo poco que se yo, es una vanguardia internacional en protección y en el análisis de todos los datos que provee la naturaleza para poder cuidar no sólo la Ley vigente, sino también a los compañeros que trabajan para ello, dándoles voz y llegada a través de nuestras redes, medios, invitándolos a conversar en las radios, dándole llegada a la gente que está intentando hablar – sabemos que se anotaron 120.000 para hacerlo y que tenían cosas muy interesantes para decir- y esa voz no se está escuchando. Para ello tenemos que escucharnos primero entre nosotros. 

Estamos juntos con la gente de la cordillera, con la gente del mar, nosotros como valle, con la gente de los glaciares. Mantenernos unidos es lo que nos va a dar la fortaleza para hacer llegar nuestra voz a los lugares que deben llegar"

Sabemos que tienen ganas, no sólo de destruir esta ley, sino otras cosas que tienen que ver con lo ambiental. 

Hay poderes muy grandes detrás de ello que pueden ser muy peligrosos, sabemos que cosas hacen cuando decimos NO.

Mantenernos unidos y fuertes es lo que nos va a dar las respuestas para saber cómo seguir. El jueves va a ser el día siguiente al tratamiento de la Ley, el miércoles sabemos que habrá varias marchas en todo el valle, Neuquén, en Allen, en Chisque Menuco. Vamos a salir a marchar para que la gente se entere y el jueves vamos a poder conversar sobre esto en espacios asamblearios, cómo nos vamos a organizar para continuar la lucha. 

"No vienen sólo por las nacientes, sino por el agua en general"

Nuestra intención, como asamblea es poder encontrarnos y fortalecernos. El Alto Valle es un territorio en el que convergen muchos territorios y tenemos la responsabilidad de encontrarnos con los demás, sosteniendo la palabra, los trabajos, las organizaciones. Dentro de poco se podrá ver una película que se está estrenando, que se llama "Qué perforado que está mi valle", que habla del fracking en esta zona. Son espacios dónde nos podemos encontrar a conversar sobre estas temáticas. Lo que se decida para más adelante, -si la Ley se baja o no- será estar en la calle y escuchar a los compañeros que tienen para decir, hay gente que sabe mucho y también como hay que hacer las cosas, porque a veces, perdés el tiempo -hablando en criollo- dando explicaciones, y en realidad es nuestro derecho defender nuestro territorio. También nos van a orientar legalmente de cómo hacer reconocer nuestra voz y como pueblos originarios defender lo que hicimos siempre: la vida y la naturaleza.


Fue Karu Jaramillo desde Cipolletti, Río Negro y Horacio Muñoz de Toro, desde Las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina. 


Colaboración: CECILIA TRELLINI Y ESTELA CASADO

Edición de video: FABIÁN RANIERI

Correcciones y Edición de Contenidos Web: SILVANA LAZZARÍN

Link del video: 

https://youtu.be/mBm9n2SjAmI?si=oawZHGqFRMelB56S

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