NOS ESTÁN ARROJANDO DESDE EL CIELO, ALUMINIO, ESTRONCIO Y BARIO
Los fenómenos meteorológicos están cambiando: no solo generan variables diferentes a las registradas históricamente, sino que, además, por la intervención humana están apareciendo situaciones que ya no tienen relación con lo natural.
Dado que se trata de un tema muy específico y que evidentemente no suele abordarse en los medios masivos, realizaremos la entrevista acompañada de diapositivas que se irán explicando.
La entrevista será con la licenciada Lorena Diblasi, biotecnóloga, con experiencia en la industria farmacéutica en control y aseguramiento de calidad. Se desempeñó como auditora externa e interna, cuenta con investigaciones en nanotecnología farmacéutica y proteínas recombinantes de uso humano, y es personal de apoyo profesional en el CONICET, a cargo del equipo de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas. Su trabajo incluye el análisis de plaguicidas, fármacos como contaminantes emergentes y trazadores de la industria petrolera, y además integra la RACME, Red Argentina de Cannabis Medicinal.

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A — Ustedes han analizado, entre tantos estudios que realizan —porque tuve la oportunidad de participar en un Zoom donde comentaban que desde hace varios años vienen investigando estos fenómenos— una granizada que ocurrió en Santa Fe, en la ciudad de Funes, el 28 de marzo de 2025. Sería importante hacer referencia a ese evento para que la gente tenga un panorama más claro de lo que está sucediendo y de aquello que no se está informando.
L D — Sí, me acuerdo justamente ese día, yo estaba trabajando en el laboratorio cuando me avisan que en Funes estaba cayendo un granizo gigante. Entro en contacto con el doctor Ramiro Salazar que es médico epidemiólogo con el que venimos trabajando hace años en diversos temas de salud y medio ambiente, también en este caso, lo primero que dije es junten muestras porque hay que ver qué está pasando.
¿Por qué nos llama la atención el fenómeno ?
Esto viene ocurriendo desde hace décadas, pero en los últimos años se ha intensificado. Hemos observado aviones que cruzan el cielo dejando estelas químicas que muchos atribuyen a simple vapor de agua, lo cual no es correcto y lo sostengo con certeza porque esas estelas químicas ya han sido analizadas en distintos lugares del mundo, incluso en Argentina, el año anterior, en 2024, es decir, antes de la granizada.
En esa ocasión, el doctor Leonardo Bayona, en Merlo, San Luis, recolectó agua de lluvia en recipientes limpios ubicados a una altura considerable y alejados del suelo, inmediatamente después del paso de estos aviones. El agua se dejó secar y el polvillo resultante se envió a analizar mediante una técnica muy específica llamada ICP masa, que permite identificar con precisión qué elementos químicos componen ese polvillo. Los resultados confirmaron lo que se viene registrando en todo el mundo:
Principalmente aluminio, en segundo lugar bario y en tercer lugar estroncio, además de otros elementos químicos como boro y zinc.
Con todo lo que venía ocurriendo se reunieron en ese momento las muestras de granizo. Lo interesante de este trabajo —veamos a la diapositiva 1— es que, como se suele decir, venimos trabajando como una comunidad organizada por el bien común de todos. En la recolección de muestras participaron personas de la zona como Nahuel Montaña, Pablo Serrano y Jesús Ciabatti; es decir, entre todos se llevó adelante este trabajo. Se comenzó a definir dónde se iban a analizar las muestras.
Cabe aclarar que todo esto se realiza ad honorem: somos investigadores independientes que, si bien cada uno tiene su propio trabajo, llevamos adelante todos los estudios de manera autónoma, sin jefes y sin responder a ningún poder político. Esto es lo relevante, porque se hace por el bien común de todos, por el bien de la patria.
Frente a la pérdida de soberanía, soberanía sanitaria y en muchos otros aspectos que estamos atravesando encontramos esta forma de informar a la sociedad y a la ciudadanía. Y todos estos análisis implican un costo.
En la diapositiva 2 observamos el granizo gigante y cómo afectó a la ciudad, a las plantaciones, a las viviendas y a los autos destruidos. Se tomaron tres muestras en distintas calles, –todo detallado en las diapositivas– calle La Siesta, Echeverría y Vieytes. Se planteamos entonces la posibilidad de analizarlas y definir qué variables estudiar: si ese granizo estaba contaminado, medir el "pH", que indica la acidez del agua que lo compone; el "punto de congelación", que en el agua común debería ser de cero grados; y el "punto de ebullición", que debería ser de 100 grados centígrados. Luego se realizaron análisis de microscopía óptica, un barrido espectral y estudios de la composición del granizo mediante ICPOS e ICP+.
Todo esto implica un trabajo que va desde solicitar presupuestos a los laboratorios –como se ve en la diapositiva 6–. Inicialmente se pidió presupuesto a Green Lab, de Rosario, donde nos atendieron muy amablemente y se evaluó la posibilidad de analizar el granizo. Justamente, la encargada del laboratorio también había sufrido daños en su hogar por este fenómeno, por lo que también estaba interesaba en entender qué estaba ocurriendo. Hablamos del tema de las estelas químicas, sobre las que también estaba al tanto. De este modo se va conformando una red social que une fuerzas para investigar.
Desde hace años se vienen realizando pedidos de información pública a la NAC, a las Fuerzas Armadas y a todas las instituciones que deberían defender el espacio aéreo, específicamente en Argentina, sabiendo que lo que sucede tiene alcance mundial. No hay respuestas: nadie sabe.
Hemos recurrido a todas las instituciones de Medio Ambiente en los niveles municipal, provincial y nacional, y nadie sabe de dónde salen estos aviones ni qué están arrojando. El problema es que todo esto lo respiramos todos, funcionarios públicos, políticos y ciudadanos comunes; todos estamos respirando el mismo aire y ese es el gran problema.
A — Primero, mi reconocimiento para vos y para todo el equipo que está trabajando. Más allá de hacerlo ad honorem, venimos hablando de la pérdida de la "soberanía científica", del destrato hacia los grupos de científicos. Muchos de ellos se han visto obligados a abandonar el país y sin embargo la ciencia sigue respondiendo, como lo están haciendo ustedes, por verdadera vocación y con un profundo contenido de conocimientos.
Hace poco se difundió desde la Universidad Nacional de Rosario, un avance en la identificación de cáncer a través de análisis de sangre; en Misiones, la detección de rastros de cáncer de mama o de colon mediante estudios específicos. Todo esto es desarrollado por nuestros cerebros argentinos que es necesario revalorizar y no someter a una colonización que los minimice, porque siempre han sido motivo de elogio a nivel mundial.
Retomando el tema de lo que comentabas, surge una pregunta: incluso para transportar por ruta un químico peligroso se necesitan permisos especiales. Esos permisos los otorga alguien, no se gestionan solos. En el caso del espacio aéreo, la situación es todavía más delicada. Entonces, desde la mirada de alguien neófito en el tema y dejando de lado lo técnico, aparecen los interrogantes: quién está detrás de esto, cuál es el propósito, quién lo aprueba —son preguntas que se hace cualquier persona común—, cuáles serían los objetivos. Porque se mencionaron tres sustancias que no son de uso cotidiano. Qué se busca a través de esos tres elementos que mencionabas.
L.D: Acá hay dos cuestiones. Por un lado, estos elementos químicos que forman compuestos obviamente no están libres; no es que exista aluminio libre, sino que puede estar formando una sal, un hidróxido, u otros compuestos. Ya hay patentes y muchísimas investigaciones que muestran que ciertos compuestos se utilizan para controlar el clima, entonces "por un lado nos enferman y por otro lado nos controlan el clima". Luego a eso se le llama cambio climático, lo cual no es real, porque se viene diciendo que el cambio climático lo generamos las personas al respirar, los animales, e incluso en Europa se está prohibiendo la producción agropecuaria, lo cual es gravísimo. Siempre se está inculcando culpa y miedo a los seres humanos, cuando en realidad el ciclo del carbono —que se conoce desde la escuela primaria— es algo normal y natural.
Hoy hablan de bonos de carbono y detrás de todo eso hay un plan que lamentablemente no refleja la realidad. Lo real es que estos aviones pasan constantemente; lo real es que hace más de dos meses que apenas asoma el sol y aparecen nubes que no son nubes normales. Esto es evidente para el sentido común, es lo que cualquiera puede percibir con solo observar el cielo. Es muy importante lo que decías sobre valorar la ciencia y a quienes se dedican a ella.
Por ejemplo, inicialmente se enviaron las muestras de granizo al laboratorio privado Green Lab que ya cuenta con métodos estandarizados y ofrece una amplia variedad de servicios. Sin embargo, había análisis que no podían realizar porque no disponían de tiempo para ponerlos a punto; incluso pruebas tan simples como medir el punto de ebullición o de congelamiento no forman parte de sus análisis de rutina.
Nos dijimos que igual queríamos hacer los análisis. Esas muestras las tomó el ingeniero Juan José Sinali –se puede ver en la diapositiva 5–. Él tiene su propio laboratorio, Patagonia Instrumental, con numerosos instrumentos de medición. Fue quien realizó toda la parte de microscopía óptica para observar las muestras y midió el punto de ebullición, el punto de congelamiento y el pH. Juan hizo todo este trabajo ad honorem, sin cobrar absolutamente nada, y esto es muy importante. Además, todo lo que se hizo en dos laboratorios privados, Green Lab y, como se muestra en la diapositiva 7, JLA de Córdoba, ubicado en General Cabrera –donde trabajan muy bien y cuentan con muchos estándares de medición–, también se aplicó a estas muestras que fueron enviadas allí. De este modo, en tres instituciones se analizaron las tres muestras de granizo.
Fue fundamental el trabajo en equipo y el apoyo de la comunidad, porque todo lo que se pagó a los laboratorios privados se hizo con aportes de la propia comunidad, de ciudadanos que confían en este proyecto. Se realizó una colecta de dinero y todo está debidamente registrado, tanto lo donado como lo pagado. Aquí, por ejemplo, el ingeniero Sinali pudo detectar fibras poliméricas —esto se ve en la diapositiva 11—, que presentan una absorción entre 300 y 330 nanómetros y un espectro de emisión entre 360 y 380 nanómetros. Se planteó entonces que esto podría corresponder a polímeros plásticos como el poliéster.
Es decir, este granizo además de estar compuesto por sustancias nocivas para la salud —eso es seguro—, también contiene compuestos similares a sales de sodio y calcio que favorecen la formación de un núcleo, iniciando la nucleación del granizo dando lugar a ese granizo de gigante. Sin entrar en demasiados tecnicismos, para los lectores lo comprendan, estos granizos además contienen fibras poliméricas.
Entonces encontramos —si se observa la tabla que aparece en la diapositiva 12— aluminio, arsénico, bario, boro y en mayor cantidad, calcio, magnesio, nitratos, sodio, sulfato y potasio. Muchos podrían pensar que esto se debe a la actividad agroindustrial; y sí, podría influir, pero en las proporciones en las que se detectaron se entiende que no es así.
Esta situación nos llevó a analizar bibliografía de todo el mundo, lo que explica por qué tardamos un año en publicar este informe. No se trataba de un tema habitual ni de una línea de investigación previa, por lo que fue necesario estudiar en profundidad y analizar trabajos de otras regiones sobre el granizo, cuáles son sus composiciones y cuál es la composición del agua de lluvia de la zona, que está directamente relacionada.
Observamos que muchos elementos aparecían entre 100 y 900 veces por encima de los valores normales. Esto fue lo que llamó la atención: por un lado, la presencia de microplásticos —esas fibras de poliéster— y, por otro, elementos químicos con concentraciones muy elevadas.
A — Entre los años 2016 y 2018 se dio a conocer un informe de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET donde se detectó glifosato en el agua de lluvia. Desde hace tiempo venimos denunciando esta “agro muerte” buscando generar conciencia, poniendo un límite a quienes siendo pocos, se enriquecen a costa de tanta muerte y del sufrimiento de personas inocentes.
Al haberse encontrado glifosato en el agua de lluvia, se interpreta, en contraste con lo que vos planteas, que evidentemente ese glifosato no proviene de lo que se arroja desde los aviones. ¿Es posible que parte de las contaminaciones que mencionás surjan del propio desmanejo humano de la naturaleza y del uso irresponsable de distintas sustancias contaminantes? ¿La interpretación es que el aire interviene en la conformación de ese granizo, o también, en paralelo, podría sumarse la contaminación generada por la propia actividad del ser humano?
L D — Sí, por supuesto que sí, Horacio. Esto es un conjunto de factores: los monocultivos como el de la soja que utiliza glifosato, un herbicida, generan daño en muchos aspectos. A mí también me tocó poner a punto la técnica para analizar glifosato. Obviamente, la tala de árboles tiene un impacto, y el uso de plaguicidas produce un efecto directo sobre el ecosistema, sobre las plantas, los animales y también sobre el ser humano. Me tocó analizar plaguicidas en muestras de agua y encontrarlos en cursos de agua donde no deberían estar, porque no existe un tratamiento adecuado de efluentes por parte de las industrias que los utilizan. También llegamos a detectar plaguicidas en la placenta humana. Entonces, sí es grave el uso de plaguicidas, sí es grave el uso de transgénicos; son muchos frentes de ataque a los que está sometida la población.
En este trabajo hacemos hincapié en el tema de las estelas químicas, a partir de la comparación con los análisis realizados en Italia y en Estados Unidos. En Italia se tomaron directamente muestras desde los aviones, mientras que en Estados Unidos los científicos abordaron aviones para recolectar muestras siguiendo las estelas en vuelo. ¿Qué composición revelaron esos estudios?
Nuevamente aluminio, bario, estroncio, lo mismo que el polvo de lluvia de San Luis, o sea estamos encontrando lo mismo. El glifosato es una molécula pequeña que tiene carbono, hidrógeno, oxígeno, es decir que ahí no tiene nada que ver el aluminio.
Es grave para la salud porque cuando este aluminio se encuentra en forma de nanopartículas y entra directamente por el tracto respiratorio no solo llega a los pulmones, sino también al sistema circulatorio, pudiendo causar problemas en varios niveles. Además alcanza al cerebro y otros tejidos blandos que generan neuroinflamación.
Son muchos los factores que combinados, resultan graves para la salud. Eso es lo que está ocurriendo, principalmente por la nanoparticulación del material. El aluminio presente en la tierra, al igual que el silicio y muchos otros elementos químicos, no afecta de la misma manera porque en su forma mineral no se está respirando. En cambio, si esas nanopartículas diminutas se liberan constantemente desde un avión, terminan afectando a todo el ecosistema: agua, glaciares, microorganismos, vegetales y animales, a todos.
A — No se puede entender que Juan Pérez tome un avión, lo cargue con químicos, despegue y pueda ejercer libremente el supuesto derecho a contaminar el aire sin permiso —insisto— y sin el control de quienes deberían controlar. Resulta extraño que en el ámbito de la Fuerza Aérea —por ejemplo, en los aeropuertos—, un avión pueda despegar sin ningún tipo de detalle sobre lo que va a hacer y lo que transporta. Evidentemente, debe existir alguna normativa al respecto.
Hay algún tipo de legislación que regule este tipo de actividades. Me vuelvo a hacer la pregunta: ¿quién está detrás de esto y qué es lo que se persigue?
L D — Y es raro, yo también me pregunto lo mismo, todos nos lo preguntamos, cómo hacemos para frenar esto.
En la diapositiva 19 se presentan los resultados del doctor Leonardo Bayona, donde se observan 17.000 en la primera columna y 20.000 partes por millón de aluminio en esas muestras. Junto a estos datos incluí una ley sancionada en 2024 en la provincia de San Luis titulada "Regulación del uso de tecnologías en la modificación del clima", para mostrar que existen tecnologías capaces de modificar el clima y que su uso está regulado. En su artículo 1° establece:
Se prohíbe el uso de cualquier técnica, actividad, mecanismos, sistemas y /o tecnología destinada a alterar y/o modificar artificialmente, ya sea de forma directa e intencional, la fase atmosférica del ciclo hidrológico en las etapas de condensación o precipitación y/o provocar cambio artificial del clima.
Este artículo se refiere al territorio de la provincia de San Luis y a su legislación provincial y evidencia que aunque existe un marco legal, en la práctica no se está cumpliendo. Es decir, sí se está modificando el clima y sí se está utilizando tecnología para hacerlo, pero ese cambio climático no proviene de la respiración humana, de los animales ni de la flatulencia del ganado. Ese cambio climático proviene principalmente de esta intervención conocida como geoingeniería.

Existe otra legislación a nivel nacional que aborda la geoingeniería en el libro del doctor Julio Razona, abogado, "Agenda de la Resistencia", donde se trata este tema y en el que explica cómo realizar una denuncia. El punto es que allí se indica que "la muestra debe ser tomada ante Escribano Público", algo que resulta muy difícil de concretar. Sin embargo, esta es la legislación vinculada a la geoingeniería en Argentina. Los invito a leerlo y a informarse al respecto.
Julio Razona es un abogado de Argentina con quien también venimos trabajando. Todo lo que realiza Julio y numerosos abogados, médicos y científicos del país se hace ad honorem, fuera del horario laboral, relegando tiempo familiar y personal. Entendemos que lo que está pasando es grave y tenemos que hacernos cargo.
Lamentablemente hay personas a las que la información no les llega, no la tienen. Entonces, quienes sí entendemos, por ejemplo, en mi caso como científica, tenemos la responsabilidad ética de explicar lo que está ocurriendo. No puedo quedarme callada, porque de otro modo sería cómplice de todo esto.
A — Para ir cerrando esta entrevista —que te agradece profundamente, dejando en claro que las puertas quedan abiertas cada vez que se quiera acercar información y difundir temas de interés general como este—, una reflexión o pensamiento final para compartir con la gente.
Los argentinos tenemos tantos problemas que, a veces, cuestiones de fondo como esta nos pasan por encima, aun cuando impactan de lleno en la vida cotidiana y nos afectan a todos. Como cierre y para tomar verdadera conciencia sobre lo que se está haciendo, propongo ejercer lo que plantea el libro La Resistencia.
L D —
Cuidemos la vida, la de nuestros hijos, de las futuras generaciones. No podemos permitir que nos sigan tapando el sol, sin sol no hay vida. Él es la fuente de energía básica de la cual depende desde la fotosíntesis de las plantas hasta todas las reacciones de nuestro metabolismo celular y de los otros seres vivos.
Tomemos conciencia, exijamos que se frene el ataque sobre nuestros cielos y que nos dejen de engañar con esto del cambio climático. Entonces la vida primero, como primer valor la vida, después todo el resto.
Fue Lorena Di Blasi desde Plottier, Neuquén y
quien les habla Horacio Muñoz de Toro desde Las Parejas, Santa Fe, para el
Movimiento Alternativa de Argentina.

►NDR:
Alternativa ha transcripto conceptos textuales de la entrevista realizada... sin que eso signifique compartir totalmente lo manifestado por la entrevistada.
Trascripción: MÓNICA ZAGERT y ESTELA CASADO
Edición de video: FABIÁN RANIERI
Correcciones y edición de contenidos web: SILVANA M. LAZZARÍN
Link Entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=8LyB4nTsSIo
Foto de portada: Nick Tsinonis - Unsplash
