"TENEMOS UN SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA INEFICAZ"
Transitamos tiempos en los que la justicia social, la ética, la moral y el altruismo parecen a veces haber sido borrados de la memoria de gran parte de la sociedad, algo que se refleja con claridad en la vidriera de los tres Poderes del Estado. En virtud de ello y para abordar temas profundos vinculados con la justicia, tendremos una conversación con un exfiscal federal, el doctor Gustavo Gómez. Con esta entrevista busco general un alto voltaje en una época en la que la humanidad y la sensibilidad se devalúan a diario bajo el imperio del dios dinero: se evalúa a las personas por el poder que detentan o por lo que poseen y se olvidan los valores humanos. Por eso, la entrevista se dividirá en una parte humanística y otra técnica centrada en la justicia.

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A — Hablando de cuestiones humanas dicen: "nunca serás
profeta en tu tierra"; Tuvimos un Papa argentino que realmente marcó una huella
y llegaste a conocerlo, quisiera nos comentes tu experiencia con el Papa
Francisco.
G G — La primera vez que lo vi no era Papa, era Cardenal en la ciudad de Buenos Aires y estaba dando una misa en Plaza Once, en un lugar muy propio donde aún hoy encontras a los menesterosos, personas adictas a las drogas y a la prostitución. Él iba por las tardes de algún sábado a dar una misa; a mí me atrajo un bullicio muy fuerte una vez que estaba pasando por ahí, él estaba dando la misa y la homilía en ese momento me sorprendió muchísimo. Yo venía —hace más de 30 años— de un catolicismo mucho más tradicional, más afectado por ritos especiales dentro de las iglesias y no en en una plaza.
La segunda oportunidad que lo pude ver ya era Papa, fue con motivo de un encuentro en que se me invitó a La Casina, en pleno Vaticano para hacer un curso de capacitación sobre trata de personas. Fue muy interesante, aprendí mucho en esas capacitaciones que hacen desde el Vaticano, ahí lo conocí y le pude dar la mano. Te cuento una anécdota que cada vez que la refiero me chiflan algunos tucumanos:
Resulta que vino a saludarnos, éramos unos 15 que estábamos alrededor, todos nos acercamos para tenderle la mano, para dar una palabra, entonces yo le tiendo la mano y justo en ese momento me sacan una foto que tengo guardada. Al tenderle la mano le digo:
— Padre Jorge, una bendición para Tucumán.
—¿Sos de Tucumán?
— Sí. (veo que levanta las dos manos hacia arriba)
— Ah, menos mal que no traje la billetera.
Había ahí dos o tres que hablaban español, a los que les dije: "a ninguno se le ocurra traducir esto". Cuando volví a Tucumán conté esta anécdota porque me insistieron que contara alguna, y… no sabes cómo se enojaron.
A — Siguiendo con esta temática, mencionaste la trata de personas. Más allá de tus títulos técnicos y de tu experiencia profesional, es importante contar que sos un activista ambiental, con profundo conocimiento de la problemática de los territorios en muchas regiones del país. Te has movido por Chubut, por Tucumán, conocés de cerca un amplio abanico de miserias y situaciones duras que te ha tocado transitar.
Quisiera llevar la conversación, en particular, al sufrimiento de los pueblos originarios en el norte, en el sur, en la zona cordillerana: comunidades que "molestan" para los negocios inmobiliarios, para las inversiones y en algunos casos en el norte del país para el avance de la soja. Podría decirse que a través de los medios de comunicación, también se ejerce una forma de colonización que los vuelve invisibles para el sistema, no sólo para las estructuras gubernamentales.
En estos años en los que hemos compartido algunas batallas, lo que más destaco es tu dimensión humana por encima de cualquier otra cosa. Por eso, sería valioso que compartas la experiencia que viviste junto a los pueblos wichí de la zona norte del país.
G G — Mi primer vínculo con los wichí fue a través de mi esposa que era mapuche. En un momento determinado, una universidad de Córdoba que se vinculaba con los wichí, la Universidad Campesina, me invitó a dialogar con ellos porque estaban siendo víctimas de explotación policial: los detenían sin razones ciertas, los llevaban a la comisaría y finalmente los dejaban en libertad.
Mi esposa me dijo: Los conflictos de los pueblos originarios no solamente son de los mapuche o los diaguita.
Mi primer contacto con ellos fue en Misión Chaqueña hace muchos años atrás y fue tremendamente doloroso. Estas comunidades estaban prácticamente abandonadas de cualquier proyecto político y solamente convocadas cuando había que ir a votar. De alguna manera mantenían y guardaban su propia identidad.
Fui a dar un taller sobre cómo hacer un hábeas corpus, un escrito que aún hoy tiene mucha vigencia para que lo puedan presentar en los casos de peligro o riesgo de ser detenidos. Me contaron que con frecuencia la policía los detenía con alguna excusa durante diez días en la comisaría haciéndolos trabajar, hachando leña, pintando o lo que fuera hasta dejarlos ir, es decir que no les abrían una causa penal.
Les enseñé a hacer un hábeas corpus para que ellos mismos cada vez que alguien caía detenido la pudieran presentar y reclamar la libertad de la persona que había caído en esa circunstancia presa. Este fue mi primer vínculo, una charla en un taller que me costó mucho porque ellos no hablaban español fluidamente como nosotros, hablaban wichí. Buena parte de la charla tuvo que ser traducida y el cartel que yo había llevado con modelo de hábeas corpus tuvo que ser traducido al wichí para que puedan entenderlo también. Para estas circunstancias las comisarías y los tribunales tienen una especie de lenguaraz o traductor de wichí que les va traduciendo en caso de que ellos así lo pidan.
Digamos que como fiscal mi primer shock fue pensarlo desde el lado del delito, pero lamentablemente la miseria en la que viven es atroz. Fui volviendo a Misión Chaqueña algunas veces empujado por Mechi, la última vez que fui fue para dar un taller y para conversar un poco sobre cómo están acompañado de mi hija y mi nieta.
Pude observar realidades tremendas, urgencias de empleo, por ejemplo, en uno de los municipios del que supuestamente eran empleados municipales le pagaban 50 pesos por día de trabajo, una explotación realmente atroz que trate de a poco de morigerarlo. Lo que hicimos de nuevo fue crear un grupo de whatsapp en que ellos me mantienen informado y cuando necesitan algún modelo de escrito judicial por alguna circunstancia yo se lo redacto y ellos lo utilizan.
La idea es hacerles llegar el uso de sus derechos sin un abogado ya que no pueden contar con ellos. Lamentablemente los abogados que incluso el propio Estado les ofrece, supuestamente a disposición de los wichi, en lo que menos piensan es en ese pueblo originario. Es muy doloroso trabajar en circunstancias de ese tipo.
A — Te agradezco la sinceridad y la profundidad de lo que contas para quien quiera recibirlo. A partir de ese disparador y aprovechando tu conocimiento, te quiero llevar a la sensación de que existe un concubinato entre la justicia y el poder.
Al menos, esa es la percepción. Surge entonces la pregunta de cómo defenderse en un contexto donde las leyes existen pero los sectores de abajo sufren la presión del poder a través de un bypass a esas normas. Se mencionan el caso Libra, el caso del 3% de Carina, el caso Andis donde ya hay cifras concretas de que se habrían cometido delitos nada menos que en un área tan sensible como la discapacidad. Se habla de un grupo delincuencial que gira en torno a estos hechos y permanece impune; de diputados y de la senadora Bullrich con financiamiento de campaña, directo o indirecto, de Fred Machado; y en contraste, de 37 presos políticos en Mendoza por defender el agua.
Argentina Week, primero en Nueva York y luego en París, se desarrolló mientras insistimos hablando del tratado de Escazú, las leyes vigentes y en la consulta popular. Aun así viajan a subastar la Argentina por encima de todo ese marco legal. Frente a este escenario, se instala en la sociedad la idea de que no hay justicia.
G G — Creo que lo que nos falta es un sistema de administración de justicia eficaz, y todos los hechos que contás son aquellos que mediáticamente han llegado a tus oídos y a tus ojos; pero la verdad es que hay muchísimos más cuando uno empieza a trabajar, y seguramente también te habrá ocurrido encontrarte con noticias o hechos terroríficos que no han aparecido en ningún medio de difusión porque muchas veces terminamos convirtiéndonos en meras réplicas de esas agendas informativas.
Me parece que cuando hablamos de justicia, la primera colonización que han hecho en nuestra cabeza tiene que ver con hacernos creer que no existe la justicia, cuando en realidad lo que falta son jueces y fiscales que cumplan con su deber de servirnos
Porque sería muy fácil decir que no hay justicia, ya que de alguna manera nos exime de señalar con nombre y apellido a todos aquellos que precisamente no la ejercen.
El ejemplo más concreto, y volviendo a lo mediático, se ve con la Corte Suprema de Justicia de la Nación: en el transcurso de un fin de semana dicta una sentencia en contra de los excombatientes de Malvinas, revoca una medida cautelar vinculada con la ley de tierras rurales, luego sus miembros viajan a San Martín de los Andes a pasar unos días con otros jueces de la justicia federal, la gente de San Martín de los Andes se entera de su presencia, les arma un escándalo que prácticamente no los deja dormir, regresan a Buenos Aires y emiten una nueva sentencia restableciendo o disponiendo medidas cautelares que ellos mismos habían revocado una semana antes. Es decir, queda claro que dieron marcha atrás de manera evidente y que, en realidad, la idea de justicia que se maneja poco tiene que ver con la diosa de la justicia y mucho con seres humanos que administran un sistema que la sociedad les ha delegado; por eso los jueces y los fiscales son servidores públicos.
Ahí surge un problema: cómo lograr que la delegación que se les ha otorgado sea realmente eficaz, justa y acorde con las necesidades del pueblo y de la sociedad en su conjunto. Ese es, precisamente, el gran desafío.
A — Estoy en contacto con el padre Martín de Las Coloradas quien desde hace 10 años viene frenando un proyecto de extracción de cobre y defendiendo a varias comunidades de la zona.
G G — El próximo domingo estaré con Martín en Las Coloradas, Neuquén, para conmemorar los 100 años de la localidad. Iremos junto a todas las comunidades mapuche a la orilla del río donde se realizará un conversatorio al que me han invitado a participar.
A — Hace poco tiempo, una mujer que está viviendo con una comunidad mapuche contaba que una empresa amplió un complejo donde la gente va a esquiar (CHAPELCO) y que ahora están arrojando agua con cianobacterias a los animales, a su producción y a la propia gente que bebe esa agua. No hay ninguna consideración. Son hechos consumados.
Cuando fue el tema de los incendios, en la zona de Esquel o de El Bolsón, dos brigadistas fueron detenidos. La policía los reprimió y se los llevó a la comisaría. Gracias a la presión de los demás brigadistas lograron que los liberaran, el intendente les mandó la caballería para castigarlos. Esa clara complicidad demuestra que el tema de los incendios no fue una cuestión de la naturaleza, sino que hay algo oscuro detrás de todo eso que obviamente, no sale a la luz. Sin embargo, todos esos casos son de dominio público, hay registros fílmicos; qué más se necesita para que una persona sea sancionada.
G G — El sábado pasado estuve en Lago Puelo justamente porque el intendente está autorizando quemas, habilitando la quema de pastizales y provocando un riesgo real de incendios; los bomberos salen cada tanto a intervenir, pero se trata de quemas autorizadas por escrito por el intendente de Lago Puelo. Con eso queda todo dicho: un intendente que autoriza a cometer un delito permite dimensionar lo difícil que es encarar un sistema de esas características.
El problema de fondo es que tanto jueces como fiscales dependen del poder político; no es cierto que el Poder Judicial sea un poder independiente, porque su designación, los concursos, el control de sus tareas y de su desempeño están siempre en manos del poder político, tal como lo establece la Constitución a través del Consejo de la Magistratura, de la Legislatura, del Senado de la Nación y del Poder Ejecutivo.
Un fiscal de primera instancia en la zona de Lago Puelo, o un fiscal de primera instancia en la zona de Embarcación, en Salta, depende políticamente —para hacer carrera judicial— del gobernador de la provincia, por lo que será muy difícil que investigue un caso en el que se está juzgando precisamente al poder por la comisión de hechos ilícitos.
Eso mismo ocurre en la Justicia Federal: quienes son promovidos a cargos superiores suelen ser aquellos que son estrechos amigos del poder político de turno. Cuando cambia el poder político, también cambian ese fiscal y ese juez.
Cristina Kirchner fue condenada por jueces que ella nombró, pero ella misma no entiende cómo esos jueces no la absolvieron. No se están dando cuenta de lo que significa la política en el poder judicial, y ahí es donde tenemos que pensar en tallar un sistema nuevo.
A — Se me venían muchas cuestiones a la cabeza. Vos has dado docencia sobre Escazú, tenemos registros en el Movimiento Alternativa de lo que fue el conversatorio y, por otro lado, siento una gran impotencia frente a estas fantochadas burocráticas como las audiencias públicas que también son manejadas por el poder. Montan aparatos represivos, entra quien ellos quieren y, en definitiva, no son vinculantes, por lo tanto terminan haciendo lo que quieren. Todo se reduce a un mero cumplimiento burocrático. Cómo se revierte esto.
G G — En cuanto a la participación de la gente, tampoco confío demasiado en las audiencias públicas, pero sucede que contamos con un muy buen tratado, como el de Escazú que permite acceder a información, obtener abogados gratuitos para defender los derechos ambientales y obliga a los funcionarios públicos a brindar un servicio de administración de justicia ambiental. El punto es que es necesario empezar a utilizar estas herramientas.
El gran drama sobre el que intento colaborar de alguna manera es que no se están usando las herramientas disponibles. Lo que más preocupa es que existen numerosos diagnósticos sobre distintas situaciones, de todo tipo y gravedad, desde enfermedades terminales hasta cuestiones simples y menores, pero no se cuenta con herramientas o, mejor dicho, las herramientas existen pero no se sabe cómo utilizarlas, o ni siquiera se sabe que pueden utilizarse.
La audiencia pública, por ejemplo, suele quedar entrampada en un diagnóstico, pero muchas personas no saben que existe una herramienta mucho más eficaz: el pedido de información. A través del pedido de información es posible expresar oposición y hacerle saber al poder político el rechazo a determinados proyectos.
La experiencia compartida con Carlos Benedetto en el recorrido por Mendoza fue muy buena y muy interesante porque comenzaron a presentarse numerosos pedidos de informes y, afortunadamente, eso empezó a generar algunos cambios. La pregunta del millón es por qué no nos capacitamos. Sencillamente porque confiamos; a veces tengo una discrepancia con la Iglesia Católica, creemos que la esperanza es una virtud y para mí, en estos temas la esperanza es el opio de los pueblos.
La esperanza de creer que otro va a venir a resolver el problema porque le pagamos el sueldo, o de pensar que desde otro lugar van a venir a ayudarnos, es falsa. Tenemos que hacernos cargo nosotros mismos. La esperanza es muy linda y vale la pena tenerla, pero es imprescindible actuar con métodos propios y asumir personalmente la responsabilidad del problema.
A — Hay una anécdota en donde hablaste frente a colegas, todos fueron aplausos y todo parecía bárbaro, pero a la hora de presentar una querella o impulsar alguna acción concreta, todos se lavan las manos. Cuando se trata de tomar una medida real contra el poder todo el mundo se reserva. Eso revela, por un lado, un problema de fondo que es cultural y, por otro, un peligroso concubinato entre el poder y la justicia que deriva en esta situación. Me pregunto, desde la mirada de un ciudadano común —con toda mi ignorancia sobre la profundidad del tema—: existiendo los tratados de la OIT, los distintos articulados, el Acuerdo de Escazú, ¿qué autoridad tiene un presidente para ir y vender los recursos naturales y, con ello, vender pobreza? Porque en definitiva, las experiencias extractivistas a lo largo y a lo ancho del país no han dejado riqueza en ningún caso, han dejado tierras devastadas y pobreza. Frente a todas estas leyes vigentes, ¿qué autoridad tiene?
¿Es dueño de los recursos naturales de cada territorio un presidente, un gobernador, como para pasar por encima de todas estas legislaciones que trascienden nuestras fronteras? En algunos casos se trata de acuerdos internacionales, recuerdo muy bien que dijiste que tenían rango constitucional, o sea que estaban por encima de las leyes.
G G — Lamentablemente, una vez más, tu descripción es un diagnóstico que muestra la necesidad de contar con herramientas. Tengo la convicción de que hay un grupo de herramientas muy importantes que no estamos usando y deberíamos usar para transfomar estas realidades.
El eslabón más débil de esa estructura de poder son los jueces y los fiscales.
Vos podés insultar a un presidente, agraviarlo como quieras, decir cualquier cosa a un diputado, llamarlo traidor, insultarlo, no importa, el general Perón lo tenía muy en claro decía "tienen cueros de paquidermos no le entran las balas", no son personas a las que les afecte lo que vos quieras decirles ni la manera de decirlo, pero dentro de esa estructura de poder hay a quienes les preocupa lo que digas:
Cuando se cuestiona y se reclama al juez y a los fiscales, el sistema de administración de justicia tiembla y comienza a funcionar.
Acá en Bariloche ocurrió algo muy reciente: un complejo hotelero de 40.000 metros cuadrados cubiertos —para que tengas una idea de la magnitud—, realmente impresionante. Se trata de amigos del poder político que planean instalarse en la zona de los lagos Moreno y Morenito. Pero los vecinos dijeron que no, reunieron 500 firmas, presentaron un recurso de amparo —por qué no también una querella penal— y lograron una medida cautelar. La jueza provincial se vio avasallada por ese reclamo ciudadano y ahora la empresa está diciendo: “Yo no voy a cumplir con esa sentencia”. ¿Ah, no? Mirá que eso puede terminar en prisión. Es en ese punto donde corresponde actuar.
Paso a otro tema: el presupuesto universitario. Estoy harto de que me convoquen a marchas en defensa del presupuesto para la universidad, mientras los propios rectores y el propio Consejo Interuniversitario Nacional se niegan a iniciar una querella penal por el artículo 239 del Código Penal, que establece penas de prisión para quien no cumple una sentencia judicial. Existe una sentencia firme que ordena su cumplimiento y, sin embargo, la respuesta es: “ah, no, le vamos a cobrar 100.000 pesos de astreintes”, que ahora ni siquiera se sostienen, porque la Cámara revocó el fallo. Es el mismo poder que a veces muestra dos caras distintas, y en lugar de utilizar las herramientas legales disponibles, se llama a llenar las calles, y se termina yendo como ovejas al matadero.
A — Cada uno debe hacerse cargo de lo que hizo mal o de lo que podría haber hecho bien y no hizo. Porque lamentablemente vivimos en un mundo donde hace pocos días vimos a Netanyahu hablando en la ONU, un hombre con pedido de captura internacional; donde el dueño de la gaseosa Manaos, en Santiago del Estero, se quedó con 44 mil hectáreas pertenecientes a 11 tribus, mandó a hostigar a la gente, envió sicarios a quemar los ranchos, salió en los diarios y la impunidad continúa.
Por eso lo que buscamos a través de este programa no es quedarnos una vez más en el diagnóstico, sino apelar al sentido común y a la conciencia de cada persona: entender que aunque algo no nos afecte directamente, no podemos permanecer en casa indiferentes. Es necesario recuperar el espíritu de comunidad y asumir como propio el dolor de quienes sufren por las injusticias, por la corrupción, por tantos gobernantes que actúan con un alto grado de egoísmo sin considerar el factor humano. Es momento de que todos empecemos a despertar respetando las ideologías y muchas otras diferencias, pero, por encima de todo, rescatando los valores humanos: la ética, la moral, el sentido común, el altruismo; valores que no se pueden perder si se pretende seguir llamando humanidad a esta sociedad.
Esta sección ofrece un espacio de reflexión final, orientado a inspirar conciencia, compromiso y responsabilidad colectiva frente a las injusticias y desafíos sociales actuales.
Te invito a dejar alguna reflexión final para nuestros lectores.
G G — Creo que vos has hecho esa reflexión final, coincido totalmente con lo que dijiste, a lo sumo me animaría a decir, que tenemos herramientas para poder defender a nuestro prójimo, que tenemos herramientas para poder defendernos nosotros mismos y lo que tenemos que hacer es utilizarlas, capacitarnos, usarlas tantas veces como sea necesario.
Fue el doctor Gustavo Gómez desde Bariloche, y quien les habla, Horacio Muñoz de Toro desde Las Parejas, Santa Fe, para el Movimiento Alternativa de Argentina.

Información Complementaria
HAY QUE HACER DOCENCIA Y NO PERMITIR LA CRIMINALIZACIÓN DE AMBIENTALISTAS
PRIMER CONVERSATORIO DEL MOVIMIENTO ALTERNATIVA DE ARGENTINA
"DELITOS AMBIENTALES"
- Investigación y denuncia –
EPISODIO I – "INTRODUCCIÓN https://www.movimientoalternativa.com.ar/l/conversatorios/primer-conversatorio-del-movimiento-alternativa-de-argentina/
EPISODIO II - "ESQUEMA DE UN LITIGIO ESTRATÉGICO AMBIENTAL" https://www.movimientoalternativa.com.ar/l/conversatorios/episodio-ii-esquema-de-un-litigio-estrategico-ambiental/
EPISODIO III - "MOTIVO U OBJETO, PRUEBAS Y PRESENTACIÓN FINAL" https://www.movimientoalternativa.com.ar/l/conversatorios/episodio-3-motivo-u-objeto-pruebas-y-presentacion-final/
Colaboraron: MÓNICA ZAGERT y ESTELA CASADO
Edición de video: FABIÁN RANIERI
Correcciones y edición de contenidos web: SILVANA M. LAZZARÍN
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Composición fotográfica:
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