Diesel y sanciones: Trump volvió a dejar pedaleando en el aire a Zelenski y a los europeos

19.10.2026

El inquilino de la Casa Blanca arregló con el presidente ruso la compra de diesel para bajar los precios. Pero el combustible podría ser mezcla con el de Irán y se lo terminaría vendiendo a Europa con una "diferencia". Levantó las sanciones contra Moscú por "interés nacional".

Por Alberto López Girondo 

A última hora de este viernes Donald Trump completó otra voltereta en su relación con Rusia, pero fundamentalmente en el intento de calmar las aguas en la previa a las elecciones de medio término. De tal manera que dejó pedaleando en el aire otra vez al presidente (MC) Volodimir Zelenski y a los ¿aliados? de la OTAN: mediante una orden ejecutiva (un DNU, bah) levantó de manera unilateral las sanciones y aranceles contra el país euroasiático. Con esto recula abruptamente de nuevas penalizaciones impuestas en el marco de la Ley Lindsey Graham, llamada póstumamente en honor a su impulsor, el senador fallecido el 11 de julio pasado a su regreso de un viaje a Kiev. El magnate a cargo del Salón Oval justificó el giro en los "intereses nacionales". Se trata en realidad del corolario del acuerdo con Vladimir Putin de la semana pasada para el suministro de diesel al mercado estadounidense con el objetivo de morigerar el aumento del precio del combustible en el marco de los bloqueos de los pasos de Ormuz y Bab el Mandeb. 

Más que intereses nacionales habría que decir que la jugada obedece a intereses personales: con un aumento de casi el 100% del gasoil desde la aventura contra Irán del 28-F se hace muy cuesta arriba llegar bien parado para los cruciales comicios del 3 de noviembre. Lo llamativo de este acuerdo arreglado telefónicamente entre Trump y Putin es que hay indicios fuertes de que parte del diesel proviene de Irán, otro país que está en la lista de los más fuertemente sancionados. Y que, además, que algo de eso terminará, se descuenta, en Europa, a un costo mayor por la "intermediación" de EE UU.

De todas maneras, el acting de los países occidentales no es privativo del inquilino de la Casa Blanca. De hecho, la UE se comprometió a terminar con las importaciones de gas licuado ruso a fin de año– desde que en septiembre de 2022 "alguien" destruyó el ducto Nord Stream II perdieron la ocasión de tener el combustible barato desde Rusia- pero se sabe que ese comercio seguirá como hasta ahora, esquivando las sanciones que de la boca para afuera emiten contra Moscú por la guerra en Ucrania.

Según la publicación especializada OilPrice, el chiste es que el fluido sale en barcos desde el puerto de Novorossysk , adonde llega por el oleoducto del Caspio. Para salvar los papeles, en Bruselas dicen que el origen es Kazajistán, no Rusia. Pero los números no dan. Mientras en ese país centroasiático la producción disminuyó considerablemente por problemas técnicos, el transporte por esa vía creció casi el 40%. "La producción petrolera real de Kazajistán revela la existencia de un «volumen fantasma»: una mezcla de crudo ruso —adquirido con grandes descuentos— y petróleo iraní que se combina y «blanquea» discretamente antes de ser enviada a destinos europeos, eludiendo por completo la «flota en la sombra» rusa supervisada por el G7", dice el informe que firma Simon Watkins, un británico muy respetado en esos negocios.

En cuanto al reciente acuerdo Trump-Putin, muchos lo ven como la implementación de otro tramo del pacto firmado en agosto del año pasado en la base Richardson, Anchorage, Alaska. Ese fue le motivo de la mala semana de Zelenski. Trump abrió sugiriendo que el acuerdo de paz en Ucrania incluirá la cesión del territorio que en la práctica ya no controla Kiev. Luego dijo que el presidente -su mandato terminó en mayo de 2024 y no llama a elecciones argumentando que no se puede votar en tiempo de guerra- no estará en la mesa de negociaciones porque «Zelenski no es un buen tipo con el que podamos tratar» y agregó una palada más a una gestión que tambalea, al recomendar un cambio de gobierno en Kiev.

Zelenski, por su parte, denunció un ataque ruso en gran escala en estructuras vitales. «Ayer (por el viernes), los rusos llevaron a cabo uno de sus mayores ataques al sector energético de Ucrania: más de 15 instalaciones críticas de generación y transmisión de energía fueron blanco en diferentes regiones de Ucrania», publicó en redes sociales. También protestó por restricciones al servicio satelital de StarShield que brinda SpaceX, la empresa de Elon Musk. Eso impidió, en apariencia, detectar los ataques rusos pero también inutilizó réplicas con drones ucranianos, que no sobrepasaban los 160 km/hora. Hasta un Fiat Duna le hubiera ganado. Musk juró que cualquier límite de velocidad o uso (de StarShield) fue decidido por el ejército estadounidense y, en última instancia por el presidente" de Estados Unidos.

"Sin los satélites de Elon Musk, los datos de objetivos de IA de Peter Thiel (Palantir) y los drones Hornet del exjefe de Google Eric Schmidt, en el frente se apaga literalmente la luz", destaca en un posteo Bernd Kaiser, encargado de redes del partido derechista Alianza Alemania "Bündnis Deutschland" de Baden-Württemberg, StarShield es la versión militar de Starlink que usan las fuerzas armadas ucranianas, pero está integrado al Pentágono. Dos cuestiones sobre el asunto. Una es que resulta cada vez más difícil negar la participación estadounidense en la guerra contra Rusia, a pesar del coqueteo de la Casa Blanca con el Kremlin. Dos: es para tener en cuenta, cuando en Argentina se habla de las ventajas de Starlink en detrimento de la estatal Arsat, la residencia de Thiel en el barrio de Palermo, y el alineamiento irrestricto de la Casa Rosada con Trump. 

En Alemania, en tanto, Ucrania está en pleno debate. Mientras que el canciller Friedrich Merz mantiene el más encendido apoyo de Zelenski y pone todo su empeño en aumentar el envío de armamentos a ese país, las últimas elecciones parlamentarias van dejando otro escenario bien diferente. El ejemplo es Alice Weidel, copresidenta del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que está a las puertas de formar gobierno en el estado de Sajonia-Anhalt y ahora se planta en busca de un mayor impulso a nivel federal. Lanzó un par de definiciones que van en la línea de Trump: "Ucrania es demasiado pequeña y ya perdió la guerra contra Rusia. Alemania debería ejercer presión sobre su presidente para poner fin a la matanza. La prolongación de la guerra pone en peligro a la propia Alemania". El parlamento de Sajonia-Anhalt fue más lejos y aprobó por 44 votos sobre 83 votos una resolución que exige el cese de la ayuda militar a Ucrania y el levantamiento de sanciones a Rusia.

 Al empresario inmobiliario, a todo esto, le duró poco la vocera Katie Zacharia. Cinco días después de asumir tuvo que dejar el cargo luego de una conferencia de prensa en la que quedó muy mal parada por sus titubeos y carencia de respuestas aceptables. Luego de que circulara información en las redes que desmentía el título universitario que ostentó en sus presentaciones, reconoció en una entrevista con Fox News que había obtenido una licenciatura en Derecho en la Universidad Pepperdine de California pero que rebotó en el examen de admisión al colegio de abogados.

O sea, que se mostraba con una chapa que no había obtenido. En todos lados de cuecen habas. Un delito menor en otro contexto, pero no a días de las "midterm" que tanto preocupan a Trump.

Fuente y foto:
https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/diesel-y-sanciones-trump-volvio-a-dejar-pedaleando-en-el-aire-a-zelenski-y-a-los-europeos/ 

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