Brasil, la última batalla de Trump en la región

05.10.2026

Marco Rubio va por una expansión de sus planes de seguridad regional mientras define su futuro electoral. Contacto entre México y Brasilia. 


Por Milton Merlo 

La elección de Brasil entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro concentró la atención de la Casa Blanca en los últimos días. En Washington se ha vuelto recurrente, en ciertos exponentes del Partido Republicano, esgrimir un revisionismo histórico de los años 70, concretamente, en favor de la figura de Richard Nixon que dejo la presidencia en 1973 por el escándalo "Watergate". Un regreso en el tiempo que ofrece ecos con la contienda de este domingo: Henry Kissinger, secretario de Estado de Nixon, decía que Brasil era el país que marcaba la tendencia política de América Latina.

Kissinger era secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, lo cual, históricamente, otorga al jefe de la diplomacia estadounidense una oficina permanente en la Casa Blanca. Casi 60 años más tarde, Marco Rubio tiene las dos posiciones y el mismo acceso al Salón Oval.

Rubio, muy confrontado con Lula luego de que el pasado junio dijera que Brasil no era un "país amigo", mira hacia la votación brasilera y, al igual que en el caso de Colombia, a mediados de año, llega a la primera vuelta con un silencio calculado, con la misma lectura de que abrazar en exceso a Bolsonaro podría perjudicar las chances de su campaña.

De hecho, este viernes un documento emitido por el Departamento de Estado sobre el rumbo de la economía brasilera fue positivo y estuvo desprovisto de cualquier señal electoral.

Impactante triunfo de Bolsonaro que deja complicado a Lula para el balotaje

Para Rubio, un triunfo de Bolsonaro sería otro golpe a la influencia de China en la región y la oportunidad de un despliegue acelerado del "Escudo de las Américas" en un país que tiene aspiraciones de una mayor autonomía en materia de defensa y capacidad nuclear.

Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato, vive en Florida y ha desarrollado cercanía con políticos estatales que son cercanos a Rubio. En tanto, Flavio Bolsonaro ha anunciado que, de ganar, su hermano Eduardo será nombrado canciller. La prensa brasilera ha señalado la buena comunicación existente entre Eduardo y Kristie Noem, encargada del "Escudo de las Americas".

Este sábado The Washington Post reveló que la Casa Blanca está reasignando recursos que estaban previstos para la defensa de Europa hacia sus prioridades en América Latina. Según el texto, se trata de un primer giro hacia Ecuador, Perú, Colombia y Panamá por 52 millones de dólares. En esos tres primeros países estuvo Rubio el mes pasado, mientras Donald Trump protagonizaba una convención republicana en Dallas.

América Latina es la región donde Rubio juega su capital político dentro de Estados Unidos. La guerra comercial con China es dirigida por el secretario del Tesoro Scott Bessent, mientras que los frentes de Ucrania y Medio Oriente son supervisados por Jared Kushner. México, Venezuela, Cuba y ahora Brasil, son los escenarios en los cuáles Rubio puede sondear su futuro electoral hacia 2028.

Esta lectura está presente en el grupo compacto del secretario de Estado que se dedica, bajo la mirada del exdelegado para Venezuela, Mauricio Claver-Carone, a diseñar una eventual campaña presidencial.

Para el Gobierno de Claudia Sheinbaum este domingo también importa. El oficialismo espera que un triunfo de Lula, en su séptima elección presidencial, contribuya a frenar el expansionismo de Estados Unidos en materia de seguridad en la región. Las afinidades políticas con el PT son, desde ya, una anécdota.

En las últimas horas se han multiplicado las llamadas entre Brasilia y la CDMX. En esos intercambios apareció un texto del politólogo Dov Levin de la Universidad de California, quien se dedica a estudiar el injerencismo en elecciones. En el documento se desarrollan dos intervenciones directas de agencias estadunidenses en elecciones brasileras en los 50 y en los 60. En ambos casos, recopilados a través de cables desclasificados, se menciona que los aspirantes respaldados por Washington fracasaron en su intento de ser presidentes.

Desde Palacio Nacional también existió un sondeo discreto entre los empresarios mexicanos con grandes negocios en Brasil. La opinión recabada sobre Flavio Bolsonaro fue más bien discreta, especialmente, porque su programa económico luce difuso más allá de recortar impuestos y cerrar dependencias oficiales.

Para Sheinbaum la pelea por Brasil, igual que las probables elecciones españolas, importan porque la presidenta busca dilucidar si en el tablero internacional de Occidente todavía existe público para gobiernos de centro izquierda con discursos amigables para la inversión, el empleo y la producción. O si, acaso, ya solo queda la polarización como único destino posible.

Fuente:

https://www.lapoliticaonline.com/mexico/milton-merlo-mx/brasil-batalla-trump/

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