Concierto por la Identidad en Montevideo: seguir regando memoria

El Teatro Solís fue escenario de una velada emotiva y solidaria, para impulsar la recuperación de nietos apropiados por la dictadura.
En un teatro Solís repleto, el trovador santafesino León Gieco, la murga uruguaya Agarrate Catalina y el prócer del candombe Rubén Rada cantan y celebran juntos una versión colectiva de "Solo le pido a Dios", con los pañuelos de las Abuelas de Plaza de Mayo en alto como protagonistas principales. La escena sucedió en la noche del miércoles 27 en el emblemático teatro montevideano en el Concierto por la Identidad, un evento solidario que reunió a un elenco de artistas uruguayos para visibilizar y recaudar fondos para la causa que hace décadas lleva adelante la organización Abuelas de Plaza de Mayo en la búsqueda internacional de nietas y nietos nacidos entre 1975 y 1983, víctimas del accionar del terrorismo de Estado.
Con la presunción de que en Uruguay hay indicios claros sobre los cuales investigar y la convicción de que la música "une, transmite y comunica", la Red por el Derecho a la Identidad del país vecino convocó a artistas uruguayos de diversas generaciones y estilos musicales: Falta y Resto, Dostrescinco, Luciano Supervielle, Trotsky Vengarán, Samantha Navarro y La Dulce, Diane Denoir, Rubén Olivera, Martín Buscaglia y Diego Kuropatwa, además de Rada y Agarrate Catalina. Y un invitado especial que no puede faltar en estos casos: León Gieco. Con la transmisión en vivo de TV Ciudad, los maestros de ceremonia de la velada fueron tres nietos recuperados por Abuelas, que además trabajan activamente en el organismo de derechos humanos: Leonardo Fossati, Manuel Gonçalves y Claudia Poblete Hlaczik.
"El concierto tenía, por un lado, la difusión de la búsqueda, algo que desde el nodo uruguayo de la Red por el Derecho a la Identidad estamos intentando trabajar porque necesitamos que esta búsqueda sea conocida por más personas para tener mayores probabilidades de encontrar a los nietos y las nietas", resalta a Página/12 Macarena Gelman, nieta restituida y una de las organizadoras del concierto. "Y el otro objetivo es que fue un concierto solidario para recaudar fondos para la causa de Abuelas de Plaza de Mayo. Todos los músicos participaron solidariamente y la transmisión en vivo del canal de la ciudad también colaboró para amplificar. Por suerte, la búsqueda se está difundiendo y tiene lugar en los medios; y eso nos posibilita llegar a más personas. Ahora viene toda la parte organizativa para procesar y recibir esas consultas", puntualizó la nieta del poeta argentino Juan Gelman y de la cofundadora de Abuelas, María Eugenia Casinelli.
El nodo uruguayo de Abuelas, impulsado por la Red por el Derecho a la Identidad, funciona desde noviembre de 2025. "El nodo empezó a trabajar en noviembre y ya hemos tenido un número bastante importante de consultas", destaca Gelman a este diario. "También acerca una búsqueda que a veces puede parecer que es del otro lado del río, pero en realidad es un trabajo conjunto y tiene una historia común desde hace muchísimos años. Hay nietos que son hijos de uruguayos y uruguayas que se han encontrado gracias al trabajo de Abuelas. La idea es poner un poquito más cerca esa búsqueda y a su vez lograr que más gente se comprometa", sostiene. "Otro de los objetivos de la Red es la promoción del derecho por la identidad. La única forma de que las personas exijan que se cumplan sus derechos es que los conozcan".
"Se nos sale el corazón de estar acá con el pueblo uruguayo, para nosotros es un respaldo enorme", dijo Fossati, nieto restituido y Subsecretario de DDHH de la Municipalidad de La Plata. "Estamos viviendo tiempos muy complejos en Argentina, pero estamos muy agradecidos de que nos podamos encontrar esta noche con ustedes y darle este apoyo a la búsqueda de Abuelas", sostuvo Gonçalves desde el escenario, "Nosotros tres estamos acá gracias a las Abuelas de Madres de Plaza de Mayo, un grupo de mujeres que en plena dictadura nos empezaron a buscar a todos: a sus hijos, hijas, nietos y nietas. Todos los días esperamos al nieto o nieta 141", puntualizó antes de presentar la primera actuación de la noche: la histórica murga Falta y Resto.
El teatro tenía capacidad para mil personas, pero las entradas se agotaron varios días antes. De este modo, el encuentro abrazó desde la intensidad punk de Trotsky Vengarán y el combo de rap, funk y candombe Dostrescinco hasta la trova intimista y reflexiva de Rubén Olivera. En el inicio, la murga dirigida por Raúl Castro, Falta y Resto, conmovió a los presentes con dos obras: "Los gritos de silencio" -un homenaje a la Marcha del Silencio que recuerda a los detenidos-desaparecidos de la dictadura uruguaya- y "El Gran Tuleque". "Todo el pueblo está reclamando la verdad: ¿Adónde están?", cantaron los murguistas y extendieron los brazos hacia el cielo, con los rostros pintados sutilmente de negro y blanco. "La lucha de Abuelas nos involucra a todos los seres humanos", sostuvo Castro al recibir el simbólico pañuelo blanco.
Cada uno de los artistas que pisaba el escenario recibía de mano de los nietos restituidos un pañuelo blanco con el logo de Abuelas de Plaza de Mayo que rezaba: "Identidad, Familia y Libertad". Después de una presentación colorida y versátil de Samantha Navarro y La Dulce, que interpretaron "La perversa minoría" y "Ángel de ultramar"; llegó el turno del cantautor con amplia trayectoria Rubén Olivera, quien se sentó solo con su guitarra acústica para tocar "Visitas". Luego, invitó al escenario al guitarrista y compositor montevideano Diego Kuropatwa para hacer juntos el clásico uruguayo "Yo no soy de por aquí", de Washington Benavides y Daniel Viglietti, que recibió efusivos aplausos de la sala. "Esta es una canción nacida en la Marcha del Silencio de 2022", dijo Kuropatwa antes de tocar un tema atravesado por la memoria y la identidad, "Inmortal".
En esta línea, el histriónico cancionista Martín Buscaglia se lució con una versión de "El país de las maravillas", compuesta por su padre Horacio Buscaglia; y el pianista y compositor Luciano Supervielle compartió la pieza "¿Dónde están?", que compuso con 197 notas. "Cada una representa una de las vidas robadas", explicó. Con Supervielle al piano y Lobito Lagarde en guitarra, la popular cantante uruguaya Diane Denoir ofreció una versión libre de "Pequeña serenata diurna", de Silvio Rodríguez. "Se lo dedico a los que lucharon acá y dieron su vida por un país más justo y equitativo", enfatizó Denoir.
"¡Qué honor tocar para Abuelas, en Uruguay y en este teatro!", resaltó Gieco en medio de una ovación y se largó a tocar dos de sus canciones más conmovedoras: "El fantasma de Canterville" y "La memoria". Luego, a capela, empezó a entonar los versos de "Cinco siglos igual" y de a poco se fueron sumando las voces de los integrantes de Agarrate Catalina, una murga uruguaya que hace tiempo acompaña a Gieco en los escenarios. "Hay personas que tienen secuestrada la verdad de muchas otras", dijo el director de la murga, Yamandú Cardozo, antes de regalar "Soy", una canción sobre el derecho a la identidad. Entonces, con su habitual carisma y humor, se sumó Rubén Rada para compartir "Quién va a cantar" y "Terapia de murga". ¿El final? Todos juntos bailando y celebrando "La cultura es la sonrisa", otra de esas piezas de Gieco que unifican pueblos, luchas y generaciones.
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