Efraim Davidi: “Ojalá hagamos una gran coalición contra la guerra”

Davidi, dirigente de Hadash, judeo-árabe de izquierda, analiza el escenario que se abre tras unos comicios en los que no hubo un claro ganador y el voto árabe resulta clave para desbancar a Netanyahu.
Por Guillermo Levy - Sociólogo, docente (UBA, UNDAV), autor del libro Sobre los escombros de Gaza, del ataque del 7 de octubre a la destrucción planificada. Voces israelíes contra la guerra. Marea Editorial, 2025.
El argentino Efraim Davidi es profesor e investigador de la Universidad de Tel Aviv, casa de estudios donde trabaja desde hace 22 años y de la que podría ser despedido por motivos políticos. Davidi es dirigente de Hadash, el partido judeo-árabe de izquierda que, en el marco de la Lista Conjunta, logró el martes pasado una elección histórica al constituirse como la cuarta fuerza parlamentaria de Israel. En esta entrevista, Davidi analiza el escenario que se abre tras los comicios y se muestra optimista: "Ojalá hagamos una gran coalición contra la guerra".
--A pesar del desgaste político, las denunciadas fallas del 7 de octubre, la guerra en Gaza, la crisis en Cisjordania y el aislamiento internacional, Netanyahu parece salir fortalecido. En una democracia normal podemos decir que sacó poco más del 20% de los votos y que eso equivale a una derrota, pero salió primero y no muy lejos de que su bloque de extrema derecha pueda volver a formar gobierno. ¿Usted hace la misma evaluación del resultado electoral?
--No para nada. En Israel los gobiernos son de coalición, y por lo tanto, de los 120 miembros de la Knesset (parlamento), tienes que tener 61 diputados para gobernar. El Likud, y el bloque de extrema derecha, está obteniendo 53 escaños. El resto es de la oposición. Ese mismo bloque, antes de la elección, tenía 68 diputados. Esto significa que Netanyahu está perdiendo una cantidad importante de diputados y el cuarto bloque parlamentario es el de la Lista Conjunta: Hadash, el frente del Partido Comunista judeo-árabe y dos partidos árabes. Tienen 11 bancas; además, 8 el partido islámico árabe Raam. Es un hecho único e histórico. El tema es si el bloque de oposición sionista es capaz de sumar a la Lista Conjunta y al partido árabe Raam. Si ellos están dispuestos a dejar todo lo que dijeron en campaña de armar un gobierno "solo sionista" para pasar a armar un gobierno realmente democrático en el sentido como lo decimos nosotros en Hadash, "que Israel sea un país judío, árabe y democrático". Si están dispuestos a asumir esto, Netanyahu se va. Si no están dispuestos, van a perder. Esa es toda la historia. Si no están dispuestos, entonces va a haber nuevas elecciones en un plazo de dos meses que seguramente no tendrán resultados muy diferentes.
—A pesar de la discriminación, la tragedia en Gaza y Cisjordania, y el racismo de varios ministros, los árabes israelíes apostaron por la democracia con una participación electoral histórica. Sin embargo, salvo Yair Golan, la oposición se niega a formar gobierno con ellos. Desde la óptica de una democracia liberal, vetar a ciudadanos por su origen es incomprensible e inaceptable. ¿Cómo lo interpreta?
--Netanyahu el día de la elección le dedicó toda la mañana a decir que los votos árabes no son válidos; eso significa cuál es la reacción del establishment frente a más del 20% de los ciudadanos del país. El partido llamado Democratim (los ex laboristas y ex sionismo de izquierda Meretz) dice que están dispuestos a cierta colaboración con los partidos árabes, pero especialmente con el partido árabe de derecha islámica (Raam). Además, apoyaron la exclusión de un candidato de la lista conjunta junto a los fascistas de Ben Gvir (ministro de Seguridad).
---O sea dice que prefieren hacer alianza con la derecha islámica que con la izquierda laica…
--Sí, la verdad, tienen que elegir si son demócratas o no. El hecho es que Netanyahu perdió. La pregunta es si el bloque sionista de oposición es capaz de actuar democráticamente e incluir a todos los opositores para formar un gobierno o, por lo menos, para recibir apoyo crítico con la Lista Conjunta, que ya es el tercer grupo parlamentario.
--Un apoyo crítico podría ser apoyar un nuevo gobierno y no formar parte de él?
--Exactamente, por ejemplo, apoyar todo lo que sea positivo. En primer lugar, cambiar al presidente del parlamento, Amir Ohanna, que es un tipo de extrema derecha; en segundo lugar, eliminar todas las leyes discriminatorias de los últimos tres, cuatro años. Esto se puede hacer ya el próximo 11 de noviembre, que es la primera sesión de la Knesset con la nueva configuración. Ahí podemos empezar desde el día uno a eliminar todas las leyes de Netanyahu y ese sería un buen primer paso para democratizar la sociedad israelí y demostrar quién ganó las elecciones. Después, hablaremos del gobierno.
--O sea, el dilema es si la oposición sionista elige dejar abierta la puerta para que Netanyahu continúe en el gobierno con el bloque de extrema derecha o, en un acuerdo con ustedes, ir hacia una democratización de Israel, judíos y árabes juntos.
--Exacto.
--¿Podemos decir que gracias a la Lista Conjunta hoy Netanyahu no es reelegido? Si ustedes no hacían esta votación, record, que incrementó por mucho la cantidad total de electores, bajaba la cantidad de votos necesaria para entrar al parlamento y entraban otros partidos de derecha que apoyan a Netanyahu y, además, el Likud sacaba más parlamentarios. Ahí, seguramente, llegaba a los 61 y se reelegía. ¿Es así?
--Si nosotros no militábamos esta elección como lo hicimos, yendo casa por casa, viejos, enfermos, jóvenes, todos, fuimos a buscar a todos. Sin eso, el oficialismo ganaba. El peligro real ahora es que Netanyahu haga un golpe civil. Trump, viendo la racha que ya arrancó con la derrota de Bolsonaro y que seguramente perderá este martes en las elecciones intermedias, no puede permitirse perder a un aliado como Netanyahu, el partner fundamental para su próxima guerra con Irán. Ese es el peligro real, peligro para las próximas semanas: que Trump y Netanyahu lancen una nueva guerra y que Netanyahu diga que en medio de una guerra no se puede cambiar de gobierno, que no podemos reunir a la Knesset y que vamos a profundizar el estado de emergencia —que, igual hay que decirlo, está instalado en forma continua desde 1948—. El peligro es entonces que Netanyahu, antes de perder, instrumente un golpe civil.
-- ¿Qué pasaría en Israel?, ¿no habría resistencia civil?
-- Nosotros, después de la masacre de Hamas que hemos condenado sin matices, empezamos a denunciar la masacre que se estaba realizando en Gaza a los pocos días. Hay una coalición de más de 50 grupos civiles que estamos en contra de la guerra, en contra de la masacre, en contra de la ocupación y que vamos a seguir movilizando. Si vamos a una guerra, tenemos un grupo parlamentario muy importante y tenemos también la calle. La gente está harta de la guerra, que es una guerra infinita, y lo único que plantea Netanyahu es seguirla. En campaña, Netanyahu publicó en X una foto con IA donde se ve la ciudad de Tel Aviv con un hongo atómico, diciendo: "Si no me eligen a mí, esto es lo que va a pasar en Israel. Él dice: "He impedido una guerra atómica que sería un segundo holocausto".
-- El principal candidato de la oposición, Gadi Eisenkot, exjefe del ejército, advirtió de algo parecido a lo que usted dice y en términos muy duros.
-- Sí. También Yair Golan, jefe de los democráticos, pero el problema es que acá el que dirige las cosas es Trump. No es Eizenkot ni Golan. El que decide si se ataca es el presidente de los EE. UU por lo tanto, a mí me gustaría saber qué hace el bloque de oposición sionista cuando Trump decida atacar. La fecha está próxima; el pato lo vamos a pagar nosotros en Israel y, por supuesto, los iraníes.
--Usted ve que este escenario es inevitable o que, frente a esto, ¿la oposición mayoritaria y sionista va a privilegiar hacer un acuerdo con la izquierda y los árabes?
-- Ojalá prime la cordura y hagamos una gran coalición contra la guerra y por la democracia.
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