Elecciones en Israel: con participación récord y un escenario de empate, la clave dependerá de la representación árabe

28.10.2026

Tras una jornada electoral con la participación más alta en dos décadas y una fuerte movilización del voto árabe, los boca de urna muestran un virtual empate entre el bloque de Benjamín Netanyahu y la oposición liderada por Gadi Eisenkot. Sin un ganador claro, el país entra en días decisivos de negociaciones o en el riesgo de una nueva parálisis política, mientras en Gaza el proceso se observa con total desconfianza.


Por DACIL LANZA

Tras 15 horas de votación en Israel, las elecciones parlamentarias terminaron. Hasta la publicación de los resultados oficiales sólo se difunden varias bocas de urna y estos no siempre han sido del todo acertados. Por ahora hay pocas certezas. Una es que Benjamín "Bibi" Netanyahu logró cumplir su mandato -un hito que no se alcanzaba en Israel desde hace 38 años- y conserva posibilidades de seguir al frente del poder, un espacio que ocupó durante casi 19 años en distintos periodos. Ya en el terreno de las proyecciones con base en las mediciones a la salida de los colegios electorales, el Likud del primer ministro quedaría como la principal fuerza en la Knesset, el parlamento israelí, aunque su bloque no llegaría a los 61 escaños necesarios para formar Gobierno.

En un escenario similar se encontraría su principal rival, Gadi Eisenkot. En las primeras horas posteriores a la votación, se proyectaba al exjefe del Ejército (2014-2019), que está al frente del nuevo partido Yashar -"recto" u "honesto" en hebreo- junto con el heterogéneo "bloque del cambio" -formaciones liberales de derecha y centroizquierda sionista- como el principal ganador. Esto lo perfilaba como el primer convocado por el presidente Isaac Herzog para intentar formar Gobierno. Sin embargo, ya entrada la madrugada en Israel, las encuestas a pie de urna comenzaron a mostrar un empate con el bloque del primer ministro.

Al cierre de esta edición, comenzaron a circular informaciones sobre una posible subestimación de las cifras de Netanyahu. "Las encuestas a pie de urna en Israel están siendo revisadas ahora, otorgando al bloque de Netanyahu más escaños de los proyectados inicialmente (...) Históricamente, las encuestas a pie de urna israelíes han tendido a subestimar a Likud, pero los cambios entre bloques suelen limitarse a un máximo de 2–3 escaños. El canal de televisión progubernamental y sus encuestadores están presentando una imagen radicalmente diferente a la de las cadenas mainstream, con algunas proyecciones que muestran una victoria de Netanyahu. Se trata de una brecha extremadamente dramática", señaló Nadav Eyal periodista del diario Yediot Ahronot en X, ya en la madrugada de Israel. 

Los partidos árabes obtendrían entre 16 y 18 escaños, una cifra muy alineada con las proyecciones previas. En cambio, tanto la formación de derecha Amcha Yisrael -del exgeneral de brigada de reserva Ofer Winter- como la de centroizquierda Los Reservistas -encabezada por el exministro Yoaz Hendel- quedarían por debajo del umbral electoral, según el consenso de los sondeos.

A partir de estos boca de urna, periodistas como Amit Segal y Ari Tatarka aseguran que quedan tres opciones: nuevas elecciones, un gobierno minoritario o la unidad nacional. "Dado que ninguno de los bloques alcanza el número mágico en ninguna encuesta a boca de urna, si nadie logra formar gobierno, Israel volverá a las urnas en un plazo de 90 días, con Netanyahu como presidente interino hasta entonces. En cuanto a un gobierno minoritario, las perspectivas no son buenas: el bloque del cambio, sumado al más moderado Ra'am, solo alcanza el 59 o 60 en la mayoría de las encuestas".

No obstante, conviene recordar que durante la campaña Eisenkot descartó aliarse con los partidos árabes, como el islamista Ra'am de Mansour Abbas. Con los datos sobre la mesa, habrá que ver si reconsidera su postura, lo cual podría darse bajo dos esquemas: incorporándolos formalmente a la coalición o negociando un respaldo externo en caso de liderar un gobierno minoritario. Otro recordatorio: después de las elecciones de 2021, Ra'am formó parte de una coalición liderada por Naftali Bennett y Yair Lapid, que forman parte del denominado bloque del cambio. Pero justamente por diferencias entre estos partidos, aquella coalición duró apenas un año antes de disolverse y tuvieron que llamar a elecciones en 2022 cuando se impuso Netanyahu.

Pero otro espacio que Eisenjok rechazó considerar en campaña es la Lista Conjunta (una alianza entre Hadash, Balad, Ta'al que representan al comunismo y sectores árabes) y ahora debería revisar su posición o, de nuevo, en caso de gobernar en minoría necesitaría al menos que este espacio se abstenga. Sin embargo, como señalaron Segal y Tatarka "dejaría al gobierno a merced de un partido explícitamente antisionista".

Mauricio Lapchik, integrante de la Lista Conjunta, dialogó con El Destape al final de la votación y se mostró expectante respecto a la posición del candidato opositor. "Vamos a ver qué decide hacer Gadi Eisenkot y su coalición. Si decide aceptar o no formar un Gobierno. Al menos nuestra posición, es evitar de todas las formas un regreso de este Gobierno de Netanyahu. Espero que sepan tomar la decisión correcta, no solamente para sus votantes, sino para todos los otros votantes también".

De todas formas para las negociaciones que vienen después de los resultados y que algunos consideran que es la "verdadera" elección, aún faltarán días. "Vamos a tener que esperar, especialmente para ver qué pasa con los partidos más pequeños, de si pasan el umbral o no", dijo Lapchik. También cabe la posibilidad de una parálisis, un escenario en el que ninguno logre formar Gobierno. En ese caso, el integrante de la Lista Conjunta y exvocero de la organización pacifista israelí Peace Now, agregó: "Creo que eso sería un desperdicio por todo el esfuerzo que se ha puesto en esta campaña electoral. Lo que sí sabemos es que el bloque de oposición tiene una mayoría clara. Ahora la pelota está en la cancha de los partidos sionistas, que deben decidir si prefieren otro gobierno de supremacía judía, o un gobierno de cooperación árabe-judía".

El dato relevante, la participación en general y la árabe en particular

Después de las proyecciones y los escenarios tentativos hay que volver al terreno firme, ya que otro dato certero de la jornada fue el nivel de participación. Si bien este no logró superar a otros momentos históricos como los posteriores a la guerra de Yom Kippur de 1973 -ese año fue de 78 y en 1977 fue de más 79 puntos- sí alcanzó un número bastante por encima de las últimas elecciones: llegó al 77,7%, según informó el Comité Electoral Central de Israel. Es la más alta en más de dos décadas y alrededor de 7 puntos porcentuales superior a la de 2022.

En ese porcentaje, la población árabe israelí dio la nota, ya que fue uno de los sectores que más creció en términos de movilización para votar. El 67% de esta población, que son cerca de dos millones en Israel, ya había votado en el corte de las 18 horas, cuando en la última elección durante toda la jornada electoral sólo había votado el 53%. Se trata de número muy alto, mucho más alto incluso que en 2015.

Las dos grandes coaliciones y sus votantes alentaron durante todo el día a salir a emitir el sufragio por distintos motivos. Ante todo, agitando el miedo a que su opuesto gane. Por eso algunos aseguran que votaron porque temen que renueve el Gobierno de más extrema derecha de Israel, liderado por Netanyahu y sus socios colonos como Itamar Ben Gvir y Bezalel Shmotrich. Dentro de ese sector de la población que busca el cambio en las últimas semanas se hicieron dos movimientos: de un lado, los ciudadanos israelíes pospusieron viajes, vacaciones y demás para estar el día de las elecciones; y del otro, israelíes que viven en el exterior, llegaban en bandadas al aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv.

Pero quienes apoyaban la continuidad del Gobierno pro-ocupación, alentaban salir a votar para no ser "desalojados". "Si el gobierno del cambio tiene éxito, me temo que todo el éxito del esfuerzo de asentamientos (...) veo una caída, una caída sustancial. Todos los asentamientos que construimos serán evacuados y creemos que esto es lo peor que le puede pasar al Estado de Israel", dijo a la agencia Reuters una votante colona. Desde el Gobierno también estuvieron alentando a la población, pero azuzando más bien un temor hacia la participación de los votantes árabes israelíes. Netanyahu y sus ministros difundieron publicaciones de dudosa veracidad y fueron cuestionados en redes.

Durante el día de la votación hubo comparaciones con las elecciones de 1973 y 1977, pero pese a que esta vez no se superaron aquellas participaciones históricas, sí es posible comparar dos momentos que empujaron a la población a salir a votar.

Los comicios de diciembre de 1973 llegaron justo después de la guerra de Yom Kippur -de hecho, esta los pospuso-. Este conflicto, que duró del 6 al 25 de octubre de 1973, enfrentó a Israel y a una coalición árabe liderada por Egipto y Siria que buscaban recuperar los territorios perdidos en 1967, en la Guerra de los Seis Días. Israel mantuvo los territorios, pero recibió un golpe muy duro. Después de eso, los israelíes votaron masivamente y la participación fue del 78,6%.

Recién en marzo, Golda Meir logró formar un Gobierno pero duró solo un mes y hubo una serie de recambios. En 1977 elecciones y la participación electoral también fue de poco más del 79%. Estos comicios se conocieron como el giro, porque por primera vez desde la creación del Estado de Israel llegaba al poder la derecha, representada por el Likud, partido de Netanyahu y en aquel momento liderado por Menachem Begin.

La votación de hoy marca un nuevo punto de inflexión: el dilema entre la continuidad de la derecha hegemonizada por Netanyahu tras 19 años de liderazgo discontinuado, o la irrupción de un frente dispuesto a cerrar ese ciclo. Si la derecha no logra consolidar la mayoría, Eisenkot se enfrentará a la encrucijada de optar por una continuidad matizada o salir del laberinto por arriba, tejiendo una inédita coalición que integra a la representación árabe.

La indiferencia de Gaza

Durante las elecciones en Israel, las agencias prácticamente no publicaron información sobre lo que pasaba en el territorio palestino donde sigue un constantemente vulnerado cese al fuego. La cadena china CCTV+ publicó algunos testimonios de personas que estaban expectantes, pero sin demasiadas esperanzas por las elecciones. "Desde que supimos de las elecciones, hemos tenido miedo de ser desplazados y obligados a marcharnos. Hemos sufrido mucho y ahora tememos que la guerra regrese. No sé qué pasará, pero todos tenemos miedo de lo que nos depara el futuro", dijo Rania Al-saudi, palestina desplazada.

Por su parte, el fotógrafo gazatí Fadel Mghari habló con El Destape al final de los comicios. "Qué importa la elección -se preguntó- si eso no cambia nada en el destino de Gaza. Las partes en la contienda son las mismas que participan en el exterminio y la matanza, así que da igual quién gane o pierda, ambos son criminales. Esta también es la opinión de muchos habitantes de Gaza, porque hemos vivido la muerte de todo tipo. Todos participaron del genocidio, en la hambruna infantil y en la decisión de asesinar a mujeres y niños a sangre fría, así que da igual. Lo importante es que confiemos en el Señor".

Ahora Israel espera saber si tendrá la posibilidad de un histórico Gobierno de coalición que integre a sectores árabes, si reedita la alianza de más ultraderecha y colona de la historia del país con Netanyahu o si se encamina a un nuevo estancamiento institucional que devuelva a los ciudadanos a las urnas. Sin embargo, el contraste no puede ser más agudo: mientras la política israelí debate su propia supervivencia entre números y proyecciones de madrugada, en la Franja de Gaza el escepticismo domina a una población exhausta para la que el nombre del ganador no alterará el curso de su realidad.

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/internacionales/elecciones-israel-participacion-record-escenario-empate-clave-dependera-representacion-arabe-20261027225855

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