Estados Unidos juega con la IA a las guerras distópicas

Un acuerdo que firmó el gobierno de Trump con la corporación Palantir profundiza el perfil de los conflictos con inteligencia artificial en el siglo XXI.
Por Gustavo Veiga
La distopía de la posmodernidad todavía puede ser más alienante que sus propias guerras. Es capaz de superar a una ficción de Tolkien en su universo literario que llegó al cine con la saga del Señor de los Anillos. La piedra o esfera vidente Palantir, una creación de su obra, ha sido convalidada por la realidad. El nombre de ese objeto lo hizo propio una corporación que hoy intenta vigilar cada rincón del planeta.
Mediante la inteligencia artificial, el tecnoestado policial que maduró con Donald Trump tiene su base en Miami, Estados Unidos. Su estrella es un programa llamado Maven. Este mes lo presentó el subsecretario de Guerra, Steve Feinberg. Según el funcionario, proverá "las herramientas más recientes necesarias para detectar, disuadir y dominar a nuestros adversarios en todos los ámbitos".
No parece una buena noticia para el resto del mundo ese software en manos del Pentágono y de las fuerzas armadas de EE.UU. Maven puede analizar datos obtenidos por satélites, radares, sensores, drones y cualquier otro sistema electrónico mediante la IA. Su fin no es filantrópico.
La información capaz de asimilar puede ser útil para planificar en pocos minutos los blancos a atacar: fuerzas enemigas, su logística, infraestructura y todo lo que se mueva. Incluidos blancos civiles como la escuela primaria de niñas Shajarah Tayyebeh, en Minab, al sur de Teherán, destruida por misiles Tomahawk de Estados Unidos.
El diario Sunday Times planteó la posibilidad de que la IA hubiera identificado el lugar donde murieron asesinadas 168 menores de 7 a 12 años el 28 de febrero. Por error o de manera deliberada, absolutamente nada justifica ese crimen de guerra que denunciaron desde la UNICEF a El Vaticano. La UNESCO lo calificó como "una grave violación de la protección que el derecho internacional humanitario otorga a las escuelas".
Durante las primeras 24 horas de la guerra, EE. UU. atacó más de 1.000 objetivos en Irán con la ayuda del software de Palantir Technologies que recomendaba 42 objetivos por hora.
Esta compañía basa su robusto crecimiento en la alianza estratégica que mantiene con el gobierno de Trump y los contratos multimillonarios que consiguió con el estado. También en los capitales de origen europeo (bancos, aseguradoras, fondos de pensión) que apostaron por ella en los mercados. En 2025, Palantir duplicó su valor y sus acciones subieron un 150 por ciento el año pasado.
Pero detrás de este oligopolio, que podría seguir creciendo basado en sus servicios de inteligencia artificial —tanto para la Defensa como el uso civil—, hay una historia donde cobran protagonismo la CIA y el régimen de Benjamín Netanyahu en Israel.
La empresa fue fundada en 2003 y, gracias a un convenio con In-Q-Tel (IQT) —la fachada de inversiones que utiliza la agencia de inteligencia de EE. UU.— se convirtió en un músculo clave para la defensa de la "seguridad nacional" que suele invocar en sus discursos el presidente Trump. Sus plataformas de IA, Gotham, Foundry y AIP, proveen a áreas estratégicas del gobierno republicano de información vital, igual que a sociedades civiles. IQT, que en los hechos funciona como una compañía privada de capital de riesgo, se desarrolló con generosa financiación estatal. Un vínculo estrecho que destruye la teoría del emprendedurismo independiente de las startups.
En el caso de Palantir, si se consolidó en el mercado como líder, es por sus fuentes de financiamiento aprobadas por el Congreso de EE. UU y sus onerosos contratos con la CIA. La corporación tiene dos caras visibles: su presidente y cofundador, Peter Thiel, y el director ejecutivo Alex Karp.
El primero, nacido en Alemania, mantiene una estrecha relación con Trump. Ha sido financista de sus campañas presidenciales desde 2016, fue el primer inversor externo de Facebook y miembro de su directorio, además de cofundador de PayPal. Un pensamiento grotesco lo define: "Soy capitalista. La Guerra de las galaxias es capitalista. Viaje a las estrellas es un programa comunista".
El CEO Karp es un personaje extravagante, exvotante demócrata, autopercibido "socialista" pero asimismo "proisraelí", según su propio testimonio.
Como respuesta a los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, en enero del año siguiente, y cuando empezaba a ejecutarse el genocidio ya planificado por el régimen de Netanyahu, el Consejo de Administración de Palantir se reunió por primera vez en Israel, según detalló el Instituto de Estudios Palestinos. En aquel momento, Karp se vanaglorió del acuerdo firmado: "Somos muy conocidos en Israel. Israel aprecia nuestro producto. Soy uno de los pocos directores ejecutivos que se declaran públicamente proisraelíes".
Los asesinatos masivos contra el pueblo gazatí y un indeterminado número de ataques selectivos contra cuadros de la resistencia palestina fueron posibles por el software que proveyó la empresa a Tel Aviv. La eficacia bélica de los programas de IA aplicados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Gaza también quedó probada fronteras adentro de Estados Unidos.
Amnistía Internacional denunció en agosto de 2025 que, gracias al examen de documentación en los archivos públicos del Departamento de Seguridad Nacional, se demostró que "las herramientas de IA Babel X, proporcionada por Babel Street, e Immigration OS de Palantir, cuentan con capacidades automatizadas que permiten el monitoreo, la vigilancia y la evaluación constantes de personas, a menudo personas que no tienen la ciudadanía estadounidense".
La tecnología vendida al gobierno de EE. UU. por Palantir, tuvo y tiene efectos nocivos sobre la población migrante asediada por el ICE, el Servicio de Inmigración transformado en una especie de Gestapo al servicio de las políticas xenófobas de Trump. "Resulta sumamente preocupante que el gobierno estadounidense esté desplegando tecnologías invasivas impulsadas por IA en el contexto de una agenda de deportación masiva y de represión de las expresiones propalestinas, lo que conduce a una multitud de violaciones de derechos humanos. Estas tecnologías permiten a las autoridades rastrear rápidamente y tomar como blanco a estudiantes internacionales y otros grupos de personas migrantes marginadas en una escala y con una amplitud sin precedentes", informó Amnistía Internacional.
La relación privilegiada de la corporación tecnológica con los regímenes de Trump y Netanyahu le permitió consolidar un crecimiento y poder desmesurado. Alrededor de Palantir también se extendió un ecosistema de startups que viven de ella y, por carácter transitivo, de los fondos del estado. Las armas de destrucción masiva no las tenía Saddam Hussein en Irak, como quedó comprobado. Son los programas de IA que proveen compañías como Palantir al servicio de la muerte institucionalizada con un objetivo a largo plazo. La competencia en todos los rubros posibles con China.
Fuente:
