Israel elige entre dos opciones sin mucha diferencia

25.10.2026

Los dos que cuentan con mayor apoyo en las encuestas son el premier y un exalto mando militar, Gadi Eisenkot, que también está en contra de "la solución de los dos Estados" para Palestina y diseñó una doctrina en 2004 que ahora calca Netanyahu en Hebrón.

Por Alberto López Girondo

La última ofensiva militar ordenada por Benjamin Netanyahu bien puede representar el tipo de campaña que una gran parte de los israelíes apoyaría para la elección de este martes. Al menos así lo sugiere Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio), una ONG formada en 2004 por veteranos de las fuerzas armadas israelíes que se proponen revelar lo que ocurre en los Territorios Ocupados y "poner fin a la ocupación".

Este viernes, el primer ministro puso en marcha el desplazamiento forzado de los habitantes del barrio de Ein Dir Baha, de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, como respuesta a un tiroteo en un puesto de control de las FDI en el que dos palestinos mataron a dos soldados y luego fueron eliminados. Para el gobierno, se trató de un ataque terrorista que justifica "un plan en gran escala como no se conoce desde 1967" por el que "el ejército entrará en los barrios de los que procedían los atacantes, evacuará a los residentes, registrará cada vivienda y destruirá la infraestructura del terrorismo", como adelanto de una intervención mayor en Cisjordania. 

Este sábado, más de 1600 residentes habían tenido que salir con lo puesto de sus viviendas en lo que el alcalde, Youssef al-Jaabari, calificó de un castigo colectivo a inocentes y un modo de "ganar los votos de los colonos". Hay que recordar que las colonias israelíes son ilegales según la ley internacional y que los palestinos vienen denunciando la violencia de los colonos contra los pobladores. Esta semana, en el inicio de la cosecha de aceitunas, el candidato a representante por el distrito 10 de Nueva York a los comicios del 3 de noviembre en EE UU, Brad Lander, fue detenido por algunas horas cuando participaba como voluntario de una campaña internacional en la aldea de Nehalin. "No estábamos en una zona de seguridad restringida. No pasamos ningún puesto de control. Los agricultores palestinos no deberían necesitar permisos para cosechar sus propios campos de olivos. Pero tienen miedo, porque las FDI no los protegen de la violencia de los colonos", dijo en X.

El comicio

Este martes Netanyahu se juega su futuro. Con un proceso judicial por corrupción que lo puede llevar a la cárcel, endureció aún más su postura ultra en un escenario de corrimiento a la derecha de toda la sociedad israelí desde los ataques del 7 de octubre de 2023. Y ese es precisamente uno de los ejes en los que basa su mensaje el principal rival en esta contienda, Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las FDI entre 2015 y 2019, exministro sin cartera del actual gobierno entre 2023 y 2024 y fundador del partido Yashar (recto, honesto) y que pide investigar fallos de seguridad en esa trágica jornada

Eisenkot, de 66 años, es retirado del arma y entre las diferencias con el premier figuran: perdió uno de sus cinco hijos, Gal, y a dos sobrinos en Gaza, donde habían sido destinados por las FDI, mientras que Yair Netanyahu hace podcast desde Miami, protegido por los servicios israelíes y acusado de llevarse la buena vida a expensas del pueblo. Su hija Noa es practicante haredí, por lo tanto no hace el servicio militar, otro de los temas en agenda de Eisenkot: eliminar totalmente los privilegios a los judíos ultraortodoxos. Hay otro hijo, Avner que sí hizo la "colimba", entre 2014 y 2017 y ahora trabaja en la industria militar.

Otra diferencia: Eisenkot es descendiente de una familia humilde originaria de Marruecos. En caso de ser electo, sería el primer judío mizrají en ocupar el más alto cargo ejecutivo en un estado dominado tradicionalmente por askenazíes, de origen centroeuropeo. Conoce al dedillo las periferias de Israel por haber nacido en Tiberias, al norte, y haber vivido el Eilat, al sur. Y tuvo contacto desde joven con la población árabe. Sin embargo, como Netanyahu, se opone a la creación de un Estado palestino. "Cualquiera que hable de 'paz ahora' y de dos Estados no entiende el conflicto", dice. Más aún, "creo firmemente en la colonización de Judea y Samaria (como llaman a Cisjordania)", según recuerda IMEU (Instituto para la Comprensión de Oriente Medio, en inglés) una ONG de Estados Unidos. Otra propuesta que tranquilamente la ultraderecha apoyaría es que estando al frente del Mando Norte de las FDI diseñó la Doctrina Dahiye, por el barrio de Beirut y que fue arrasado en 2006. O sea, más o menos lo que su contrincante comenzó en Ein Dir Baha.

Datos duros

La Knesset, el parlamento israelí, cuenta con 120 escaños. No es un número aleatorio, es la cantidad de integrantes de la Knesset HaGedolah (Gran Asamblea) de sabios, religiosos y profetas del siglo V a.C. Como todo sistema parlamentario, para formar gobierno se necesitaría la mitad más uno, 61 curules, algo que no lograría ni Netanyahu y Eisenkot, que obligadamente deberán establecer alianzas con la decena de partidos que logren superar el mínimo de 3,25% de votos válidos. Otros detalles: para ser ungido también sirve lograr una mayoría sin contar las abstenciones. Negociar implica conseguir apoyos o sumar abstenciones. Acá también entran a tallar los representantes árabes israelíes. Hoy día, ese apoyo encuentra más resistencia que antes, pero todo es posible.

En resumen, no hay modo de saber cómo caerán las fichas el 27-O y cualquiera sea el resultado no va a cambiar mucho el panorama tanto para los palestinos como en el escenario regional. Si se descuenta que Netanyahu no se guardará ninguna carta por jugar. Por algo suma casi 20 años en sus tres etapas como primer ministro.

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