Israel es un hervidero: a días del 7-O el exjefe del Shin Bet demanda a Netanyahu

Las elecciones del 27 de octubre y el nuevo aniversario de los ataques elevaron las tensiones. El primer ministro busca deslindar responsabilidades por los ataques en Ronen Bar, que responde en los tribunales.
Más de un centenar de colonos israelíes incendiaron vehículos y viviendas palestinas en la aldea de Jalud, en el norte de Cisjordania, para impedir el regreso de una familia a su casa durante la noche del lunes, bloqueando carreteras y tirando piedras contra las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), según denunció la propia institución. Este hecho causó repudio incluso dentro de Israel, a ocho días de un nuevo aniversario de los ataques del 7-O de 2023 y en un clima agitado por las acusaciones de inacción -cuando no complicidad- del gobierno de Benjamin Netanyahu en aquella matanza que desató la feroz ofensiva que ya causó más de 74.000 muertos en Gaza. A esto se suma que el 27 de octubre se realizarán elecciones en las que se juega el futuro -y la libertad- del primer ministro y de su coalición ultraderechista. En este escenario, el exjefe del servicio de seguridad interior israelí, Ronen Bar, presentó una demanda contra Netanyahu por difamación: el jefe de gobierno le quiere cargar a él la mochila del 7-O.
El gobierno de Netanyahu enfrenta fuertes condenas a nivel internacional y no solo de la Corte de La Haya. Son cada vez más los artistas e intelectuales que repudian el genocidio y la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania. También está acusado por personalidades de comunidades judías de la diáspora y hasta dentro de Israel, donde el documental NAZA, del periodista Yuval Abraham y la cineasta Rachel Szor, y premiado en Venecia, está provocando una honda repercusión.
A todo esto se sumó ahora Ronen Bar, antiguo jefe del Shin Bet, el servicio de Inteligencia interior de Israel, quien dijo que presentará una demanda por difamación contra Netanyahu, que lo acusó de haber tenido conocimiento sobre la amenaza de un ataque en la víspera del 7 de octubre de 2023 y que decidió no informarle. Algo que en realidad salpica al propio primer, según una investigación del diario israelí Haaretz.
«El primer ministro lanzó una campaña de incitación desenfrenada contra el exjefe del Shin Bet, una campaña que carece de fundamento en la realidad», dijo Bar en un comunicado, en el que agrega que pedirá la publicación de testimonios y documentos relacionados con la información entregada a Netanyahu antes del 7 de octubre, según el diario The Jerusalem Post.

Asimismo, Bar afirmó que solicitará que se publique el calendario de reuniones entre Netanyahu y representantes de las agencias de defensa y funcionarios extranjeros, al tiempo que recalcó que pedirá que miembros de la oficina del primer ministro y sus asesores sean citados a declarar argumentando que colaboran con él en una «campaña manipuladora».
Bar manifestó que Netanyahu, al que acusa de no reconocer desde hace casi tres años su responsabilidad en lo sucedido y de evitar la formación de una comisión estatal de investigación, empezó a publicar parte de documentos «de forma manipuladora y alejada de su contexto real» para «intentar desviar el fuego de su persona».
En este sentido, defendió que durante su mandato al frente del Shin Bet advirtió a Netanyahu de «un desastre inminente», algo que habría sido ignorado por el primer ministro. Además, arguyó que hasta ahora «consideraba adecuado esperar a la creación de la comisión que merecen la población y la familia de luto», si bien «la cascada de mentiras no puede continuar».
«Mentiras, tergiversación de los hechos, manipulación de protocolos y difusión de información engañosa al público: esto es lo que está haciendo el primer ministro a medida que empieza a quedar claro el alcance de las advertencias que recibió antes de la masacre del 7 de octubre», agregó Bar.
El comunicado fue publicado horas después de que Netanyahu negara unas informaciones del diario The Wall Street Journal que apuntaban a que el entonces jefe de los servicios de Inteligencia de Egipto, Abbas Kamel, le advirtió de un ataque inminente desde la Franja de Gaza antes del 7-O, agregando que Bar «era consciente de un peligro real en la noche previa al 7 de octubre» y «no avisó».
El propio Netanyahu había negado previamente que el presidente de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Zayed al Nayhan, le había avisado también del peligro. Además, un exministro de la Autoridad palestina aseguró que él mismo trasladó a Israel un aviso sobre planes de Hamás para causar «un terremoto».
En este contexto, el exministro de Defensa de Israel Yoav Gallant remarcó el domingo que Israel recibió un mensaje por parte de Hamás en el que su líder en la Franja de Gaza, Yahya Sinwar, advirtió sobre su intención de «sacudir las prisiones» antes de los ataques, antes de añadir que el aparato de seguridad consideró que el mensaje guardaba relación con un posible intercambio de prisioneros con Elizabeth Tsurkov, secuestrada meses antes en Irak por una milicia chiíta.
Por otra parte, Netanyahu y EAU confirmaron durante la jornada del lunes que el primer ministro israelí realizó el domingo una visita al país para reunirse con el presidente emiratí, si bien la oficina del jefe del Gobierno de Israel negó que el motivo del viaje tuviera que ver con el supuesto aviso emiratí antes de los ataques del 7 de octubre, que dejaron unos 1.200 muertos y cerca de 250 secuestrados.
Sin freno en Cisjordania
«Fuerzas de las FDI y de la Guardia Fronteriza han actuado durante la noche (del lunes) en la zona de la aldea de Jalud (…) para dispersar a alborotadores israelíes y proteger a los residentes de la localidad«, anunció un portavoz militar en un comunicado en el que precisa que «la operación se realizaba mientras se coordinaba el regreso de una familia palestina a su hogar en la aldea».
La familia, asegura el portavoz, «se había visto obligada a abandonar» la vivienda tras «varios incidentes de violencia de carácter nacionalista en su contra», prosigue el informe. «Debido a la violencia, no fue posible completar la misión de devolverlos a su casa«, según el Ejército israelí.
«En la aldea se congregaron más de 100 alborotadores israelíes, quienes bloquearon carreteras, quemaron neumáticos y arrojaron piedras contra las fuerzas de seguridad», destaca la nota, que también señala que los colonos «incendiaron edificios palestinos en la localidad, así como vehículos y otras propiedades».
More than 100 Israeli settlers raided the village of Jalud on Monday night, torching homes and vehicles.
— Middle East Eye (@MiddleEastEye) September 29, 2026
Settlers threw rocks at the Toubasi family as they were escorted by Israeli soldiers back to their home, from which they had been expelled by settler attacks for two months. pic.twitter.com/LQyyVzLRGc
«Posteriormente, investigadores del distrito y especialistas forenses de las fuerzas de seguridad y de las FDI acudirán al lugar para recopilar hallazgos, pruebas y testimonios para la investigación iniciada», afirma el texto.
La agencia de noticias palestina WAFA, que también informa de lo sucedido, indica que los ataques, extendidos hasta la madrugada del martes, incluyeron el incendio de dos viviendas de una misma familia que se vio obligada a abandonarlas el pasado mes de julio tras meses de acoso y ataques reiterados.
Horas antes del ataque, las autoridades israelíes habían permitido a la familia regresar a su vivienda tras casi dos meses de desplazamiento forzoso, en cumplimiento de una decisión del Tribunal Supremo de Israel que les autorizaba a recuperar su hogar.
Over 100 Jewish settlers rampage through West Bank's Jalud under army protection
— The Cradle (@TheCradleMedia) September 29, 2026
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Jewish settlers stormed the village of Jalud, south of Nablus in the occupied West Bank, overnight, blocking roads, setting fire to buildings and vehicles, and throwing stones at Israeli… pic.twitter.com/9VG3T94qda
El propietario de la vivienda afectada, Mahmud al Tubasi, declaró a WAFA que la familia había intentado regresar a su casa conforme a la orden judicial, pero se encontró con la magnitud de la destrucción y los daños sufridos durante el tiempo en que los colonos la ocuparon e impidieron el acceso a sus dueños, dejándola inhabitable.
Condenas desde Israel
Netanyahu culpó de lo sucedido a «un puñado de alborotadores que no representan a los colonos que respetan la ley en Judea y Samaria«, nombre bíblico de Cisjordania que las autoridades usan para referirse a este territorio palestino. Y que representa sin ambages, sin embargo, el proyecto expansionista israelí a expensas de la población originaria.
Netanyahu -que debe enfrentar ademas condenas internacionales por las reiteradas violaciones a los derechos humanos que permite y alienta su gobierno- dijo que acciones como las emprendidas por los colonos en Jaluid «causan una inmensa injusticia y dañan la capacidad de las fuerzas de seguridad a la hora de cumplir su misión», dijo que el Ejército y a la Policía Fronteriza «actúan para impedir el terrorismo y mantener la seguridad».
«Pido a las autoridades que procesen a los responsables de los disturbios bajo todo el peso de la ley», agregó, una línea defendida también por el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien habló de «la gravedad de las acciones» cometidas.
ALG con NA y Europa Press
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