Más de mil días de catástrofe humanitaria en Sudán: millones de civiles atrapados en un infierno que no crearon

Sudán: Más de mil días de una catástrofe humanitaria inimaginable que involucra a más de 33 millones de personas
Sudán sobrepasa los mil días de un conflicto brutal que ha sumido al país en una catástrofe humanitaria de proporciones dantescas. Lo que comenzó en abril de 2023 se ha convertido en la mayor crisis de desplazamiento y hambre a nivel global, un sufrimiento prolongado y agravado por la indiferencia internacional.
Las cifras, frías y abrumadoras, esconden el rostro de millones de civiles atrapados en un infierno que no crearon.
Un país desplazado con inseguridad alimentaria aguda
La magnitud del desarraigo es casi inconcebible. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) revela que "casi una de cada tres personas ha sido desplazada en Sudán", sumando más de 15 millones forzadas a huir de sus hogares. De ellas, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), 9,3 millones son desplazados internos y más de 4,3 millones han cruzado fronteras.
Este éxodo masivo ejerce una presión insostenible sobre una región ya de por sí frágil. Paralelamente, la inseguridad alimentaria alcanza niveles de hambruna.
Caritas Internationalis alerta que "más de 33,7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente", es decir, dos de cada tres sudaneses, mientras que OCHA estima que "más de 21 millones sufren inseguridad alimentaria aguda".
Infraestructura destruida y violencia sin cuartel contra los más vulnerables
El conflicto ha demolido sistemáticamente las bases de la supervivencia. Caritas denuncia que "un 70-80% de los hospitales y centros de salud están afectados y fuera de servicio", dejando al 65% de la población sin acceso a atención médica.
En este vacío, la violencia se ceba con los más inocentes. UNICEF reporta que 5,000 niños han sido desplazados desde el inicio de la guerra, muchos de ellos varias veces, con "la violencia persiguiéndolos dondequiera que huyan".
La violencia sexual se ha convertido en un arma de guerra generalizada; La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). señala que unos doce millones de personas, en su mayoría mujeres y niñas, están en riesgo de sufrir violencia de género.
Caritas por su parte, aporta un dato escalofriante: la demanda de servicios para mujeres supervivientes ha aumentado un 288% desde diciembre de 2023.
El fracaso de la solidaridad global: financiación recortada y acceso bloqueado

En el momento de máxima necesidad, la respuesta internacional flaquea de manera flagrante. OCHA indica que en 2025 solo se financió el 36% de los 4.200 millones de dólares solicitados. Este recorte tiene consecuencias directas y mortales: Caritas relata cómo sus equipos, que apoyaban a 500,000 personas desplazadas con agua y protección gracias a una subvención del ACNUR, vieron finalizado este apoyo vital por los recortes, sin que ningún otro donante haya intervenido.
A esta falta de fondos se suma la imposibilidad de llegar a quienes lo necesitan. El portavoz de OCHA, Jens Laerke, reporta asedios que aíslan ciudades como Kadugli y Dilling, "restringiendo el acceso a alimentos y atención médica", mientras "continúan los combates en tierra y los ataques con drones desde el aire" en Darfur.
A pesar de este panorama desolador, las organizaciones humanitarias no claudican. La OIM (Oficina Inmigración ONU), a través de su Directora General Amy Pope, insta a una "acción internacional sostenida – acciones que protejan a los civiles (…) y logren crear las condiciones de paz".
Por su parte, OCHA hace un llamamiento urgente a "un cese inmediato de las hostilidades" y a respetar el derecho internacional humanitario. Caritas Internationalis y otras organizaciones secundan este llamado, exigiendo a los gobiernos donantes que "replanteen cómo pueden movilizar más fondos para las iniciativas de salvamento en esta guerra tan horrible" y apoyando la campaña #KeepEyesOnSudan para que el mundo no olvide.
Por Alfredo Seguel
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