Megaincendios 2026: el modelo forestal de monocultivo industrial nuevamente en la palestra

19.01.2026

Chile enfrenta una nueva catástrofe por megaincendios en el sur. Desde organizaciones sociales y comunitarias de los territorios afectados, así como desde diversas expresiones de las ciencias, señalan al modelo forestal de monocultivo como responsable: reduce el agua, aumenta la erosión, es emisor neto de carbono y crea paisajes homogéneos altamente inflamables. Exigen un cambio urgente. 

Chile vive, una vez más, una catástrofe ecológica y social de proporciones históricas. Desde el 17 de enero de 2026, incendios forestales de origen aún no determinados avanzan sin control por comunas de las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía, forzando la evacuación de poblaciones completas y generando pérdidas de vidas.

Más allá de la emergencia inmediata, voces desde los territorios afectados señalan un culpable estructural: el modelo forestal basado en extensos monocultivos de especies exóticas.

Camila Arriagada, ex Consejera Regional del Biobío, declaró textualmente: "Esto requiere con urgencia, superar el modelo forestal tan desregulado, fuera de la normativa, en donde no pueden haber más plantaciones tan cercanas, incluso dentro de las mismas poblaciones".

"Están evacuando poblaciones completas desde anoche. Hay una pérdida de muy, muy grande. Se han quemado poblaciones completas", declaró Arriagada. Enfatizando la gravedad del momento.

El dictamen científico: Impacto multifacético y negativo

Un informe pivotal del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), publicado en junio de 2024 y elaborado por un equipo interdisciplinario de científicos*, publicado en El Ciudadano, ofrece la evidencia dura que sustenta estas acusaciones. El análisis es contundente: las plantaciones de pinos y eucaliptos, que cubren alrededor de tres millones de hectáreas en Chile, han tenido un impacto profundo y negativo.

Los investigadores son claros: "Los paisajes dominados por plantaciones de especies exóticas reducen los caudales de agua, y favorecen la ignición y propagación de incendios de mayor envergadura". Además, el estudio revela que la pérdida de bosque nativo en Chile ha sido "causada en un 38 % por reemplazo de pinos y eucaliptos".

Contrario al discurso de la industria forestal que promueve estas plantaciones como sumideros de carbono, el informe del CR2 presenta datos del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero que demuestran lo opuesto. "Como estos cultivos son cosechados en ciclos cortos, el carbono capturado regresa rápidamente a la atmósfera", explican los científicos, concluyendo que estas plantaciones se comportan como emisoras netas de carbono.

Paralelamente, agravan la crisis hídrica. Su alta demanda de agua por evapotranspiración afecta negativamente los caudales de las cuencas, exacerbando la escasez que sufren las comunidades locales. A esto se suma un grave problema de erosión: la tala rasa y los incendios en estas zonas pueden generar una pérdida de suelo de hasta "31 toneladas por hectárea cada año", siendo la actividad forestal la principal causa de este fenómeno.

El combustible perfecto: Homogeneidad del paisaje y especies pirófitas

La conexión directa entre el modelo forestal y los megaincendios se explica por dos factores clave. Primero, la homogeneidad del paisaje: vastas extensiones continuas de una sola especie crean un "manto vegetal homogéneo y continuo" que actúa como una alfombra de combustible, agregando las características pirrófitas de las especies.

El informe del CR2 señala que desde 2010, "más del 80 % de los megaincendios en Chile han ocurrido en regiones dominadas por plantaciones de pinos y eucaliptos".

Segundo, están las características biológicas de las especies. Como explicó la Dra. Olga Barbosa, presidenta de la Sociedad Ecológica de Chile, en 2017, "los pinos y los eucaliptos vienen de zonas donde el fuego es una perturbación natural… han evolucionado toda su historia con el fuego".

Investigadores de la Universidad Austral y el CR2 añaden que los eucaliptos, con aceites inflamables y corteza que se desprende en ascuas (pavesas), no solo sobreviven al fuego, sino que pueden promover su propagación hasta 500 metros, eliminando competidores.

La ofensiva de la industria: Presión para mantener y expandir un modelo insustentable

Según reportes de noviembre de 2024, destacada por El Ciudadano, el sector, a través de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), ha planteado "nuevas estrategias de presión al aparato público" para mantener el modelo, enmarcándolo en una narrativa de "sostenibilidad" y captura de carbono que la ciencia desmiente.

Mientras el presidente de Corma, Juan José Ugarte, promueve la reforestación (sin distinguir entre bosque nativo y plantación) como solución climática, los científicos del CR2 advierten que estas plantaciones de ciclos cortos en realidad liberan carbono rápidamente.

A nivel regional del Biobío, se han implementado planes de «reactivación forestal» orientados a crear empleos y promover la inversión en zonas rurales, como señala el presidente de Corma en Biobío y Ñuble, Alejandro Casagrande.

Estas iniciativas fomentan la inversión pública y privada para dinamizar el sector y recuperar las hectáreas perdidas en incendios. Sin embargo, expertos sugieren que estas estrategias no abordan los problemas de fondo: homogeneidad del paisaje, mega incendios y crisis hídrica, empobreciendo aún más los territorios.

Falla en la gobernanza: Comunidades excluidas y narrativas fragmentadas

La gestión del riesgo de incendios adolece de una grave fragmentación. Un análisis de gobernanza del CR2 de enero de 2023 mostró que, si bien existe coordinación entre organismos públicos de combate y centros de conocimiento, la conexión con las comunidades y organizaciones sociales locales es débil.

El estudio identificó "tres narrativas" desconectadas sobre el riesgo: una técnica-científica (probabilidad de daño), una político-institucional (problema de negligencia ciudadana) y una comunitaria (cómo prepararse ante el desastre). Esta falta de diálogo e integración efectiva de los territorios en la toma de decisiones impide abordar las causas estructurales y genera estrategias de prevención reactivas y desarticuladas.

La conexión directa entre el modelo forestal y los megaincendios se explica por dos factores clave. Primero, la homogeneidad del paisaje: vastas extensiones continuas de una sola especie crean un "manto vegetal homogéneo y continuo" que actúa como una alfombra de combustible, agregando las características pirrófitas de las especies.

El informe del CR2 señala que desde 2010, "más del 80 % de los megaincendios en Chile han ocurrido en regiones dominadas por plantaciones de pinos y eucaliptos".

Segundo, están las características biológicas de las especies. Como explicó la Dra. Olga Barbosa, presidenta de la Sociedad Ecológica de Chile, en 2017, "los pinos y los eucaliptos vienen de zonas donde el fuego es una perturbación natural… han evolucionado toda su historia con el fuego".

Investigadores de la Universidad Austral y el CR2 añaden que los eucaliptos, con aceites inflamables y corteza que se desprende en ascuas (pavesas), no solo sobreviven al fuego, sino que pueden promover su propagación hasta 500 metros, eliminando competidores.

Un llamado urgente a la transformación

La convergencia entre el testimonio de las comunidades en crisis, la evidencia científica irrefutable y la persistencia de una industria que busca mantener el statu quo pinta un cuadro crítico.

Los monocultivos forestales no son víctimas pasivas de los incendios; son un factor que configura el riesgo. El cambio climático actúa como un multiplicador de la amenaza, pero la "homogeneidad, continuidad y carga de combustible en el paisaje", creada por el modelo forestal, son los factores clave que determinan la severidad de estos eventos, según el CR2. La solución, por tanto, no puede limitarse a más combatientes aéreos.

La superación de esta crisis cíclica requiere un cambio de paradigma. Los científicos del CR2 son concluyentes: "Es urgente generar cambios directos en el manejo y carga de combustible para avanzar hacia paisajes más heterogéneos y resilientes a los grandes incendios".

Esto implica reemplazar parte de las plantaciones exóticas, restaurar ecosistemas nativos diversificados que actúen como cortafuegos naturales, y una planificación territorial que priorice la seguridad de las comunidades y la salud de los ecosistemas sobre la rentabilidad de un monocultivo.

Fuente:

https://argentina.indymedia.org/2026/01/19/mega-incendios-nueva-catastrofe-en-chile-ligada-al-modelo-industrial-de-monocultivos-forestales/