Ocho muertos en nuevos ataques de EE.UU. contra lanchas en el Caribe
El Comando Sur afirmó, sin mostrar pruebas, que eran "narcoterroristas"

En dos tandas de ataques el martes y miércoles la administración Trump ejecutó extrajudicialmente a ocho personas como parte de su asedio a Venezuela.
El Ejército de Estados Unidos anunció este jueves la destrucción de otras dos supuestas narcolanchas en un ataque que dejó cinco personas muertas y que supone el segundo de este tipo en apenas dos días en el marco de su campaña para combatir el narcotráfico en aguas cercanas a Colombia y Venezuela y presionar a su vez al Gobierno venezolano de Nicolás Maduro.
El ataque se llevó a cabo el miércoles 31 de diciembre, según informó el Comando Sur estadounidense en un mensaje en la red social X en el que no se especifica la zona geográfica en la que se produjo el bombardeo. "Bajo la dirección del secretario de Guerra, Pete Hegseth, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear realizó un ataque cinético letal contra dos embarcaciones operadas por Organizaciones Terroristas Designadas", indicó.
"La inteligencia confirmó que las embarcaciones transitaban por rutas conocidas del narcotráfico y se dedicaban a dicha actividad", señaló el ejército, además de confirmar la muerte de las cinco personas durante estas acciones: tres en la primera embarcación y dos en la segunda. El posteo incluyó, como es habitual, imágenes en video de los bombardeos. El metraje, de apenas 21 segundos de duración, muestra el ataque sobre ambas lanchas.
Bombardeos que no cesan
El anuncio llegó apenas horas después de que el Comando Sur, que encabeza la llamada operación Lanza del Sur, divulgara que había destruido el 30 de diciembre otras tres lanchas y matado al menos a tres de sus ocupantes. Al igual que en la operación llevada a cabo el miércoles, las Fuerzas Armadas estadounidenses no explicaron si el ataque se produjo en el sur del Caribe o en el Pacífico oriental.
"Tres narcoterroristas a bordo de la primera embarcación murieron en el primer ataque. Los narcoterroristas restantes abandonaron las otras dos embarcaciones, saltando por la borda y alejándose antes de que los siguientes ataques hundieran sus respectivas embarcaciones", afirmó el ejército en redes sociales.
El Comando Sur precisó que tras los bombardeos notificó a la Guardia Costera estadounidense para que activara el sistema de búsqueda y rescate para los sobrevivientes, aunque tampoco hay novedades al respecto. Como en el otro bombardeo, la publicación también incluye imágenes que muestran la destrucción de una primera lancha en movimiento y después de otras dos que parecen estar a la deriva.
La presión estadounidense
En agosto, Trump ordenó el despliegue de buques y aviones militares en el Caribe bajo el argumento de la lucha antinarcóticos, con Venezuela como principal foco, y luego extendió la ofensiva al océano Pacífico, involucrando a Colombia y rutas marítimas cercanas a sus costas. El presidente venezolano Nicolás Maduro afirma que las maniobras militares de la Casa Blanca buscan forzar un cambio de gobierno en el país.
Estados Unidos asegura haber hundido hasta el momento al menos 35 embarcaciones y causado más de un centenar de muertes desde el pasado 2 de septiembre, además de dejar una persona desaparecida, en aguas del Caribe y del Pacífico. Muchos de los ataques han sido anunciados en redes sociales por la Casa Blanca, en publicaciones en las que por lo general se adjunta un video de una lancha flotando en el agua antes de una gran explosión y un incendio posterior. En ninguna ocasión Washington ha mostrado evidencias de que sus objetivos estuvieran traficando narcóticos o que representaran una amenaza para el país.
A todo esto se une el ataque, anunciado de manera enigmática por Trump esta semana, sobre un muelle en el litoral venezolano supuestamente empleado por la banda criminal Tren de Aragua y que supondría el primer bombardeo sobre un objetivo en territorio venezolano por parte de Washington.
Tanto el Gobierno de Maduro como el de Gustavo Petro en Colombia —ambos acusados por Trump de mantener vínculos con el narcotráfico— han denunciado los ataques sobre el mar como asesinatos y ejecuciones extrajudiciales. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), por su parte, advirtió que se trata de violaciones del derecho internacional y pidió a Estados Unidos que ponga fin a estas acciones.
Nuevas sanciones
Mientras tanto, el Gobierno de Donald Trump ha comenzado a argumentar en semanas recientes que el chavismo ha robado las instalaciones y activos de empresas petrolíferas estadounidenses en Venezuela y anunciado que confiscará petroleros que transporten crudo venezolano, algo que ya ha hecho en dos ocasiones.
El Departamento del Tesoro estadounidense anunció en las últimas horas sanciones para cuatro empresas involucradas en el transporte de crudo venezolano. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro anunció a su vez que ha identificado a cuatro buques petroleros asociados a estas empresas como "bienes bloqueados", que son aquellos que deben ser congelados --nadie debe moverlos, usarlos o emplearlos en operaciones de compra/venta sin autorización Federal-- pero que no pueden ser confiscados, ya que siguen siendo propiedad de la entidad sancionada.
Washington considera que varios de estos buques forman parte de la llamada "flota fantasma" que Caracas emplea para vender crudo y que, según el Gobierno de Donald Trump, continúan suministrando recursos financieros que alimentan supuestamente al gobierno de Maduro. Entre las entidades sancionadas se encuentran, Corniola Limited y Krape Myrtle, dueña y operadora respectivamente del petrolero Nord Star, que queda designado como activo bloqueado, así como Winky International, cuyo buque Rosalind (también conocido como Lunar Tide) también queda señalado como bien bloqueado. El paquete anunciado complementa, según Washington, otros castigos recientes anunciados por la OFAC el 11 y 19 de diciembre que sancionaban a familiares de Maduro --como la primera dama Cilia Flores y su sobrino Carlos Erik Malpica Flores-- y sus entornos inmediatos.
Como parte de la estrategia de presión, el gobierno de Estados Unidos también firmó en diciembre un acuerdo de cooperación militar con Guyana, país limítrofe con Venezuela. La Casa Blanca apoya al país sudamericano en su disputa fronteriza con Venezuela por la región del Esequibo, una vasta zona de unos 160.000 kilómetros cuadrados, rica en yacimientos petroleros y recursos naturales, que Caracas disputa con Guyana, país que la administra y también la considera suya. En ese tablero, el territorio gobernado por el presidente venezolano Nicolás Maduro aparece como un objetivo central por sus recursos, su ubicación estratégica y sus vínculos con potencias rivales de Estados Unidos.
"Amenazas y doctrinas imperiales"
Pese a esta situación, Maduro deseó el miércoles un feliz Año Nuevo 2026 y dijo que en este próximo período se afianzará el desarrollo militar de su país para protegerlo de las "amenazas y doctrinas imperiales", en momentos en que afronta tensiones con Estados Unidos por el despliegue aeronaval de la nación norteamericana en el mar Caribe. "El 2026 será un año de afianzar el desarrollo técnico y militar que garantice la protección de la patria y una independencia irreversible frente a las amenazas y doctrinas imperiales", explicó Maduro desde el palacio presidencial de Miraflores en su mensaje de fin año, transmitido por el canal estatal VTV.
El mandatario aseguró que la patria "está segura y protegida con la unión perfecta" entre policías y militares y destacó como un logro la consagración de la identidad nacional que, dijo, se manifestó con firmeza ante las amenazas imperiales de despojo de las riquezas venezolanas de las últimas semanas. "El 2026 será el año del reto admirable, de superar el rentismo y de consolidar el poder de la nueva democracia", subrayó. "A ustedes les seré siempre leal (...) A cada centímetro de suelo, mar y cielo de esta sagrada nación seremos leales, leales siempre y con ese sentimiento de comunión recibo junto a ustedes el 2026", añadió el presidente que despidió el 2025 describiéndolo como un año de importantes desafíos.
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