Otro colmo narco: la DEA, acusada de complicidad en la comercialización de fentanilo

05.09.2026

Una denuncia periodística desató un escándalo que el Capitolio no pudo soslayar. Implica a la agencia y mancha a un gobierno que, al contrario de lo que dice, favorece a farmacéuticas y a traficantes.

Por Andrés Gaudín

Los republicanos del Congreso de Estados Unidos, los fieles que sustentan las políticas del presidente Donald Trump en todos los ámbitos, no pudieron seguir haciéndose los distraídos y en el mayor de los sigilos se abocaron a investigar en qué anda, en qué anduvo siempre la Drug Enforcement Administration, la célebre DEA.

La vista se fijó en la práctica que permite que enormes cantidades del mortal fentanilo lleguen a la calle y se comercialicen a los ojos de cualquiera, mientras las autoridades buscan armar causas antidrogas de mayor volumen. El Comité de Supervisión de los diputados norteamericanos no pudo abstraerse de una denuncia periodística en la que agentes de la agencia detallaron qué pasaba en la realidad: recibían órdenes de vigilar pero no incautar grandes cargamentos de la droga.

"Estando de servicio en Albuquerque, la gran ciudad del estado de Nuevo México, se nos ordenó que no actuáramos en el decomiso de partidas menores de tres millones de pastillas, con el fin de preservar una causa de mayor entidad. Y así repetidamente, debíamos observar desde los helicópteros cómo los distribuidores de la droga entraban a hoteles con mochilas que se cree llevaban 100 mil pastillas de fentanilo, pero no actuar". El relato de agentes de la DEA citados en una investigación de la agencia Associated Press (AP) fue tomado como punto de partida del expediente abierto por los legisladores. La situación se vuelve crítica, porque el gobierno debe responder a todas las dudas –quién distribuye la droga, quién la vende, bajo la protección de quién–, preguntas que apuntan decididamente hacia la propia DEA. 

Una sola pastilla mata

El fentanilo, el opioide que repetidamente Donald Trump da como originario de China y México, no fue secuestrado en medio de la peor epidemia de drogas padecida por la sociedad norteamericana, dice la agencia de noticias, y cuando la DEA encabezaba una campaña de alerta sanitaria con la consigna One Pill Can Kill (una sola pastilla mata) y ponía el acento en que unos pocos miligramos de la sustancia pueden ser mortales. A mediados de 2025, en una de sus típicas amenazas al mundo, Trump definió a la droga como "arma de destrucción masiva" y a los carteles del narcotráfico como "organizaciones terroristas internacionales". Así se dotaba de argumentos para justificar futuras acciones militares en México y Venezuela. Las prácticas de la DEA parecen haberle arruinado el asado al presidente..

En mayo del año pasado la ya defenestrada ministra de Justicia, Pam Bondi, había saludado "el último y mayor decomiso de fentanilo en la historia de la DEA". Que se sepa, el éxito no tuvo ningún bis.

Esa red pudo haberse desmantelado seis meses antes, aseguró a la AP un exsupervisor de la agencia que trabajó en el caso y ahora figura entre los tres denunciantes que están dando la voz de alarma de esa práctica de larga data que, sin embargo, recién ahora quedó expuesta al conocimiento público y servida en bandeja de plata para que el Congreso pueda, sin habérselo propuesto, demorar los planes belicistas de Trump después de haber cumplido con sus amenazas a Venezuela.

La prensa mexicana recordó en estos días que en su campaña de alerta pública la DEA había asegurado que siete de cada diez pastillas de fentanilo contienen una cantidad de droga suficiente para provocar la muerte por sobredosis a una persona adulta. De tal forma, por cada mochila que los agentes estaban obligados a dejar pasar, se hacían cómplices de 70 mil asesinatos.

En una nota editorial el diario mexicano La Jornada señaló que "por supuesto que es absurdo suponer que cada dosis derive en una muerte, pero la DEA y la Casa Blanca usan esa métrica al hablar de los 'terroristas' que trafican estupefacientes".

Mientras los norteamericanos ven cómo se daña con pronóstico reservado la imagen de su ex respetable agencia de lucha contra las drogas (siempre fue dicho así, nunca se habló de «lucha contra los carteles»), queda al desnudo la hipocresía de los diputados que no tuvieron más remedio que abrir el "expediente DEA".

Su investigación no roza, siquiera, al sistema financiero, cuando es impensable la posibilidad de blanquear las fabulosas ganancias del narco si no fueran movilizadas por los bancos. Los legisladores siguen la línea del Tesoro. El año pasado el todopoderoso obligó a la quiebra de dos bancos mexicanos que habrían lavado 17 millones de dólares, mientras arreglaron con una mínima multa de 125 millones al UBS Financial Services por lavar 10 mil millones de dólares del narcotráfico.

La mirada perdida

Así como no pone la mira en el sistema bancario, Estados Unidos sigue sin incluir a los grandes laboratorios entre los enemigos.

Las agencias de las Naciones Unidas señalan que gracias al consumo de los 120 millones de drogadictos del mundo (35 millones de ellos en el propio territorio de los Estados Unidos) el narcotráfico genera ganancias anuales por unos 700 mil millones de dólares, billete más, billete menos, con la complicidad de los laboratorios que proveen las drogas. The New York Times resumió: "El opiáceo producido por los grandes laboratorios –en la lista nunca faltan Purdue Pharma y Johnson and Johnson, así como los bancos JP Morgan, HSBC, Deutsche Bank, Bank of New York y Standard Chartered– se convirtió en la última década en la mayor causa de muerte de los norteamericanos de entre 18 y 49 años".

En las redes, el tema es dominante. Un youtuber escribió que las áreas tomadas por la marginalidad, como la Kensington Avenue de la ciudad de Filadelfia, muestran el avance del narco. El aparato del Estado no existe allí, dicen, el servicio recolector de cadáveres recorre cada dos días la gran avenida de la ciudad donde nació el país. Los videos son aterradores.

El Índice de Secreto Financiero de la organización británica Tax Justice Nwtwork denunció que es, justamente, Estados Unidos quien con su oscuro sistema financiero y su legislación permisiva más contribuye a que los hombres de grandes ingresos oculten su riqueza. "Sus facilidades para encubrir activos duplican las de Suiza". La entidad precisó que por vía de acuerdos opacos hay una riqueza oculta de 10 mil millones de dólares, un monto equivalente a 2,5 veces el valor de todos los billetes y monedas de dólares y euros en circulación global".

Allí están las fortunas de los gigantes farmacéuticos y de los traficantes. A fines del siglo pasado la revista El Correo de la UNESCO dijo que para ocultar ese dinero se necesitaría un galpón de dos metros por dos que se extendiera desde Alaska hasta Tierra del Fuego. 

Fuente y foto:

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/otro-colmo-narco-la-dea-acusada-de-complicidad-en-la-comercializacion-de-fentanilo/

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