Rodrigo Paz suma a Peña y Orsi a su cruzada contra Argentina y Brasil por la Hidrovía

Los tres presidentes reactivaron Urupabol. Bolivia quiere discutir cuestiones de peaje, dragado e infraestructura ante la presión de los privados.
Desde el gabinete del presidente boliviano Rodrigo Paz decidieron aprovechar la secretaría pro témpore de Urupabol, el bloque recién reactivado junto a Paraguay y Uruguay, para poner sobre la mesa una serie de reclamos que venían siendo postergados y que ahora no solo generan malestar, sino también preocupación por el impacto económico que tienen sobre las empresas vinculadas a la Hidrovía.
Después de casi una década sin un diálogo sostenido entre los socios más chicos del Mercosur, y tras varias reuniones entre los cancilleres de los tres países, Rodrigo Paz, Santiago Peña y Yamandú Orsi relanzaron el mecanismo de coordinación tripartito en Nueva York, en una reunión al margen de la Asamblea General de la ONU.
Allí, los presidentes esbozaron una nueva hoja de ruta para actualizar Urupabol, que a partir de ahora se centrará en cuestiones de infraestructura, energía, seguridad, conectividad, inversiones, con un enfoque más empresarial y orientado al sector privado.
Sin embargo, en Asunción el anuncio fue recibido con cautela. Desde el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym), presidido por Bernd Gunther, rebajaron las expectativas, ya que la Cancillería paraguaya aún no les informó sobre los detalles del reciente acuerdo con Bolivia y Uruguay.
En consecuencia, el sector privado dice desconocer qué beneficios concretos podría generar para el comercio local una alianza los otros dos socios menores del Mercosur frente a las dos grandes potencias del bloque, es decir, Argentina y Brasil.
Sin embargo, para el Gobierno de Peña, Urupabol podría convertirse en una herramienta adicional para sumar aliados en un frente de presión sobre Javier Milei, en medio de la falta de respuesta a varios reclamos relacionados con la Hidrovía Paraná-Paraguay, un tema que también interesa a Paz.
El impasse no se limita a la indefinición sobre el monto del peaje en el tramo Confluencia-Santa Fe. También alcanza a cuestiones técnicas y obras de infraestructura, como los puentes sobre la vía fluvial, cuyos avances permanecen paralizados desde hace meses.
En La Paz creen que la nueva etapa que se abre en Urupabol puede servir para que los países sin salida directa al Atlántico, como Bolivia y Paraguay, tengan mayor peso en las decisiones que hacen a la Hidrovía, donde la discusión no solo involucra a Argentina, sino también a Brasil, que postergó la concesión del tramo sur.
"Los países toman decisiones y no se toma en cuenta a Bolivia. Y es porque Bolivia no ha estado presente. Es una oportunidad para volver a revisar la realidad de la hidrovía y analizar lo que a cada país le puede corresponder para llegar a un consenso. Argentina y Paraguay, por ejemplo, deciden hacer dragados sin consultar a los demás miembros. Se toman decisiones sobre peajes sin considerar a Bolivia", dijo Jorge Arias, presidente del Complejo Portuario Jennefer de Bolivia.
El empresario boliviano lamentó que con cada cambio de gobierno se termine abriendo una nueva etapa de revisión de las reglas de la Hidrovía, con modificaciones acordes a intereses coyunturales. "Eso provocó que las decisiones que se van tomando no respondan a una solvencia técnica ni a acuerdos que tengan validez en el tiempo", aseguró a LPO.

Arias apuntó a la dependencia boliviana de la Hidrovía para acceder al Atlántico, aunque "los gobiernos no le dieron la importancia que corresponde". "Somos uno de los puertos más activos. Si no le damos gobernanza al manejo equilibrado y equitativo, siempre va a haber alguien que se beneficie más de lo que le corresponde, generando un perjuicio a otro que termina asumiendo más de lo que le toca", remató.
El Complejo Portuario Jennefer, el puerto privado más grande de Bolivia, está emplazado sobre el canal Tamengo, a pocos kilómetros de la ciudad de Corumbá, en la frontera con Brasil. Arias sostuvo que la influencia brasileña termina condicionando decisiones que impactan directamente sobre Bolivia y sus operadores portuarios.
Bolivia, Paraguay y Brasil avanzan en una mesa técnica que permita destrabar la licitación del tramo sur de la Hidrovía, que va desde Mato Grosso del Sur hasta la desembocadura del río Apa, un paso necesario antes de abrir camino al transporte de cargas minerales, una cuestión que preocupa a las autoridades bolivianas y paraguayas.
El tramo sur comprende unos 590 kilómetros entre Corumbá y la desembocadura del río Apa, en Porto Murtinho, y otros diez kilómetros que recorren el canal de Tamengo, en la frontera con Bolivia. En esa zona, los convoyes que van al norte deben sortear varios pasos con acumulación de arena y piedra debido a la falta de mantenimiento, lo que explica la presión de los empresarios bolivianos al gobierno de Paz.
Fuente:
