Trump firma un nuevo decreto para restringir la ciudadanía por nacimiento

Busca impedir el ingreso de extranjeras que viajen al país para dar a luz. Contempla desde la denegación o revocación de visas hasta expulsiones contra quienes faciliten esa práctica. La Corte Suprema había frenado otro intento de limitar la ciudadanía por nacimiento.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para impedir el ingreso al país de personas extranjeras que viajen con el objetivo de dar a luz y que sus hijos —e incluso, potencialmente, ellas mismas— accedan a la ciudadanía estadounidense por haber nacido en territorio norteamericano. La iniciativa apunta contra lo que la Casa Blanca denomina «turismo de maternidad» y se conoce poco más de un mes después de que la Corte Suprema anulara una directiva anterior con el mismo objetivo.
«La ciudadanía no es una mercancía que pueda adquirirse mediante la explotación deliberada y la evasión de las leyes migratorias, como ingresar a Estados Unidos con una visa de no inmigrante con el propósito de dar a luz dentro de las fronteras del país», sostiene el texto de la orden ejecutiva difundido por la Casa Blanca.
En ese documento, la administración Trump denuncia la supuesta existencia de «operadores de turismo de maternidad» que utilizarían «publicidad engañosa e incentivos» para atraer a ciudadanos extranjeros a viajar a Estados Unidos con el objetivo de dar a luz en suelo estadounidense.
🇺🇸🚨 El presidente Donald Trump firma una orden ejecutiva para COMBATIR el fraude de la ciudadanía, que prohíbe el "turismo de nacimiento" en Estados Unidos. pic.twitter.com/jr3hqXTNb9
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) August 6, 2026
Según el Gobierno, esas organizaciones aprovecharían las visas temporarias de no inmigrante —otorgadas para estudios, intercambios, empleo temporal, turismo y otras actividades transitorias— para facilitar que esas personas se establezcan de manera permanente en el país, garantizando así la ciudadanía para sus hijos y, eventualmente, beneficios migratorios para ellas mismas.
«El turismo de maternidad socava la integridad del sistema migratorio del país al permitir que ciudadanos extranjeros exploten su admisión temporal para obtener beneficios migratorios permanentes», señala la orden.
En ese marco, Trump defendió una política destinada a «proteger la integridad del sistema migratorio, garantizar que las visas de no inmigrante sean utilizadas únicamente para los fines previstos por la ley y evitar que esas categorías sean explotadas por personas que practican el turismo de maternidad».
La orden define ese concepto como «el ingreso de cualquier ciudadano extranjero a Estados Unidos con una visa de no inmigrante con el propósito de dar a luz en territorio estadounidense» o bien «cualquier acción destinada a facilitar el ingreso de otro ciudadano extranjero al país con ese mismo objetivo».
La aplicación de la medida quedará en manos del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Seguridad Nacional, Todd Blanche, quienes deberán adoptar las medidas necesarias y actualizar las normas, políticas y directrices operativas para poner en marcha la nueva política.
Las disposiciones contemplan un amplio abanico de sanciones: desde impedir el ingreso de quienes intenten entrar al país con ese fin hasta revocar visas y prohibir de manera permanente el ingreso a Estados Unidos. También prevén la expulsión de cualquier extranjero que haya participado en este tipo de prácticas y sanciones contra entidades, organizaciones o personas, tanto dentro como fuera del país, que faciliten o promuevan el denominado turismo de maternidad.
No obstante, la orden establece un régimen de excepciones. En ese sentido, el secretario de Estado o el de Seguridad Nacional podrán eximir a un ciudadano extranjero de las medidas previstas por razones humanitarias o cuando consideren que su ingreso responde al interés nacional.
Con esta iniciativa, el mandatario republicano vuelve a intentar restringir el acceso a la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos, donde rige mayoritariamente el principio jurídico de jus soli —que otorga la nacionalidad por el lugar de nacimiento—, a diferencia del jus sanguinis, predominante en buena parte de Europa y basado en la nacionalidad de los padres.
La decisión llega poco más de un mes después de que la Corte Suprema dejara sin efecto una orden ejecutiva firmada por Trump en el primer día de su segundo mandato, con la que buscaba poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento. El máximo tribunal consideró que esa medida vulneraba la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense.
Aquella directiva pretendía negar la ciudadanía a los hijos de madres que se encontraran en Estados Unidos de manera irregular o con visas temporarias, siempre que ninguno de los padres fuera ciudadano o residente legal. De haberse aplicado, la medida habría afectado a unos 250.000 bebés nacidos cada año en el país, según estimaciones del Instituto de Políticas Migratorias (MPI, por sus siglas en inglés) y del Instituto de Investigación Demográfica de la Universidad de Pensilvania.
GS con información de Europa Press y Sputnik
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