Una paliza a la plutocracia de Trump que golpea al Proyecto Milei

04.11.2026

La contundente derrota de Donald Trump en la elección de medio término impacta de lleno en el gobierno argentino, alineado incondicional del republicano. El golpe electoral al líder mundial de la ultra derecha se suma al triunfo de Lula en Brasil. La rebelión democrática de las mayorías populares le ponen límite a las autocracias tecno fascistas.

Por Adrián Murano

Un tsunami de votos opositores le puso freno a Donald Trump a mitad de su segundo mandato. Al cierre de este artículo, los demócratas recuperaban la Cámara de Representantes, y el partido ya había dado vuelta bancas del Senado en Carolina del Norte y Carolina del Sur, además de Texas, colocando a la oposición con mayoría en la Cámara alta. Nueve días antes, Brasil había hecho lo propio con la derecha que Trump bendecía. Dos urnas, dos países, una primera conclusión: el mentado "viento de época" que menea la extrema derecha es reversible cuando las mayorías populares soplan juntas. Una certeza inquietante para Javier Milei, quien apostó su programa económico, su política exterior y su proyecto de reelección a la suerte política de un presidente derrotado.

El mensaje de las urnas

Estados Unidos renovó las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 del Senado y 36 gobernaciones. Los republicanos llegaban con 218 diputados contra 214 demócratas, un independiente que vota con ellos y dos vacantes, y con una ventaja de 53 a 47 en la Cámara alta. A los demócratas les hacían falta cuatro bancas netas para llegar a 51, porque en caso de empate en 50 desempata el vicepresidente JD Vance.

La noche fue creciendo para los demócratas. La agencia AP proyectó que el ex gobernador Roy Cooper derrotó a Michael Whatley en Carolina del Norte, un escaño que estaba en manos republicanas. Según CBS News, Jon Ossoff se impuso en Georgia frente a Mike Collins, Chris Pappas ganó en New Hampshire frente a John Sununu y el partido también dio vuelta una banca en Carolina del Sur. En Texas, NBC News proyectó que James Talarico venció a Ken Paxton en el Senado, y la AP dio por ganadora de la gobernación a la demócrata Gina Hinojosa frente al gobernador Greg Abbott. En la Cámara baja, CBS News y NBC News proyectaron la mayoría demócrata, y Hakeem Jeffries la celebró como "Victory for America!". Los republicanos retuvieron Florida: Ashley Moody se impuso a Angie Nixon y Byron Donalds sucederá a Ron DeSantis.

La derrota del dinero

En la elección de medio término perdió, en primer lugar, el dinero concentrado. Elon Musk invirtió en el ciclo electoral de 2026 casi 500 millones de dólares, lo que lo convirtió en el mayor donante individual declarado de la política estadounidense moderna. Buena parte fue a Texas: 10 millones al comité pro Paxton Lone Star Liberty y 158 millones al Senate Leadership Fund, que gastó más de 124 millones en avisos a favor del candidato republicano. Musk usó además X, la plataforma que controla, para tildar a James Talarico de extremista de izquierda más de una docena de veces en una semana. Aun así Talarico anotó la primera victoria demócrata en un cargo estatal de Texas desde 1994. El mismo estado le sumó otro golpe al oficialismo republicano: Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott y será la primera gobernadora demócrata de Texas desde que Ann Richards dejó el cargo en 1995, y la primera latina, de acuerdo con el Texas Tribune. Fue la derrota más simbólica del trumpismo en la noche.

Perdió también la estrategia de mano dura migratoria. Aun con la amenaza de perseguir a los inmigrantes hasta en los centros de votación, los votantes latinos participaron masivamente del proceso electoral. Muchos se anotaron como votantes independientes y sufragaron por correo, para evitar ser víctimas de ICE.

Perdió, por último, la economía de guerra. Con el conflicto en Irán, el galón de nafta llegó en septiembre a 4,48 dólares de promedio nacional, 1,27 más que un año antes. Trump respondió que era un precio barato a pagar por lo que se había hecho. Una encuesta de Fox News indicó que el 61% de los votantes considera la nafta un problema grave para su hogar.

Ganaron la movilización y los que la sostuvieron: estudiantes, migrantes, intelectuales, artistas y ciudadanos que se organizaron contra la brutalidad del trumpismo. La sostenida movilización popular tributó al partido demócrata en sus dos caras, la más radical y la más ubicua. Si la interna no mete la cola, la oposición recibió una chance de salir por arriba del laberinto en el que entró tras el reprobado gobierno de Joe Biden.

El segundo golpe en nueve días

El 25 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje brasileño con el 51,76% de los votos frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro. De ese modo, Lula se convirtió en el primer candidato que gana una segunda vuelta presidencial tras haber terminado segundo en la primera ronda. Bolsonaro intentó cuestionar el resultado presentando su fuga como una persecución. No funcionó: hasta su propio partido le dio la espalda.

El triunfo de Lula marcó un desvío en el giro a la derecha que Trump respaldó en la Argentina, Chile y Colombia. El "Lulazo" desarmó una idea que la derecha regional instaló como destino: que la ola reaccionaria era irreversible. Dos elecciones en nueve días lo desmintieron de modo contundente.

La apuesta de Milei

Pocos gobiernos ataron su destino a Washington con la intensidad del argentino. A cambio de su sumisión, Milei recibió una línea de US$20.000 millones en las elecciones legislativas de 2025. Un salvataje que naufraga para las presidenciales que vienen, a la luz de la derrota de Trump.

El triunfo demócrata no solo limitará la agenda de gobierno, sino que buscará bloquear proyectos y habilitar investigaciones sobre beneficios otorgados durante la gestión. Como definió el centro CEPA en un paper reciente: un resultado adverso para Trump podría mejorar las condiciones financieras globales, pero debilitaría el respaldo político del que depende el programa económico para llegar a 2027.

La reacción presidencial a la noche electoral agrega una señal de alarma. Milei repostó un mensaje del analista Julio Burdman que puso la mira sobre el sistema de votación. El Presidente no impugnó ningún resultado. Pero el gesto, difundido mientras su principal aliado externo recibía un revés, insinúa la intención de hacerlo. El cuestionamiento de las reglas cuando el resultado no acompaña se convirtió en práctica habitual en la internacional reaccionaria.

Implosión libertaria

El martes, Karina Milei suspendió la reunión de la mesa política. La Casa Rosada lo atribuyó a la agenda por la visita del papa León XIV y a la ausencia de Ignacio Devitt y Eduardo "Lule" Menem, que viajaron a Estados Unidos como veedores de las elecciones. Patricia Bullrich aprovechó el hueco: reunió a su equipo, difundió la foto y se atribuyó la medida de Caputo para las pymes.

La derrota de Trump debilita el plan reeleccionista de Milei y fortalece el proyecto de un mileísmo sin Milei que cultiva Bullrich. La relación ya venía deteriorada, y el tropiezo del principal sponsor de la gestión libertaria alienta el sueño emancipador de la senadora. "No va más, está cansada de que no le den bolilla", resumió a esta redacción un dirigente de trato diario con ella. El mismo interlocutor agregó que los legisladores del bullrichismo ya no se bancan con los del karinismo por diferencias de ideas y porque se sienten maltratados. En esa línea, la difusión de la foto sirve para mostrar "lo que tenemos" en caso de que la fractura se precipite.

El límite democrático

El resultado final de Estados Unidos tardará días en conocerse y habrá que corregir cualquier cifra que hoy circula como proyección. Pero el dato político ya está escrito en dos tiempos. En Brasil, el voto desmintió a las encuestas y a la épica de la ultraderecha. En Estados Unidos, el electorado empezó a acotar a un presidente que gobierna con dinero concentrado, amenaza con el veto y deja abierta la puerta a un tercer mandato. En ambos casos, la herramienta fue la misma: el voto de mayorías que reclaman por su bienestar.

Para Milei, la lección llega en el peor momento. Su programa necesita dólares, y los dólares dependen de la confianza. Su confianza depende de Trump, y Trump pierde margen. En 2027, el votante argentino hará sus propias cuentas.

Fuente:

https://www.eldestapeweb.com/opinion/elecciones-estados-unidos-paliza-plutocracia-trump-golpea-proyecto-milei-202611421039

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