Causa Cuadernos: Hilda Horovitz y un más que oportuno desmayo

27.05.2026
Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno declaró en Comodoro Py. Delfina Corbera Pi
Hilda Horovitz, expareja de Oscar Centeno declaró en Comodoro Py. Delfina Corbera Pi

Por Irina Hauser

La mujer reconoció que no conocía el contenido de los cuadernos. Luego dijo que Centeno, exchofer de Roberto Baratta, los escribía "por si lo dejaban sin trabajo". La mujer se descompensó justo cuando le mostraron mensajes en tono extorsivo que ella le mandaba a Baratta. Continuará declarando la semana que viene

El juicio de los "Cuadernos" es una usina de escándalos. En plena testimonial se descompensó Hilda Horovitz, la expareja de Oscar Centeno, el exchofer de Roberto Baratta, exnúmero dos de Planificación Federal. La declaración fue suspendida y continuará el jueves. Hasta el momento que llamaron a una ambulancia, la mujer había sostenido que si bien vio los famosos cuadernos de su expareja en un armario no conocía el contenido, sólo los había mirado por arriba. "Una vez –relató- Centeno dijo que los escribía por si lo dejaban sin trabajo", como quien planea un apriete para conseguir dinero. Se descompensó después de que le mostraron mensajes en tono extorsivo que ella le mandaba a Baratta (quien jamás le respondió) y sus intercambios con Miriam Quiroga, la mujer que trabajaba en la Casa Rosada y escribió un libro donde hablaba de bolsos con dinero, historia nunca probada en una causa que terminó cerrada.

Horovitz, de 58 años, repitió que Centeno la golpeaba, la maltrataba, se emborrachaba los fines de semana y la usaba de "testaferro". Se fue quedando disfónica con el correr de las horas hasta tener apenas un hilo de voz. "El me llevaba a firmar el (formulario) 08, íbamos juntos, sacó un préstamo prebendario a nombre mío, usó mi nombre para hacer cosas", declaró. Según su descripción el chofer se quejaba de que recibía "migajas" de Baratta pero ella le respondía que no debían ser migajas porque se había comprado autos para tener una flota e inmuebles, entre ellos su casa en Olivos y una en Salta para su madre. Por todo esto dijo que había denunciado a Centeno, una vez separados, y que se enfocó en el patrimonio que había adquirido. No sabía, de todos modos, cuánto era lo que él ganaba, admitió. Señaló que lo veía guardar dinero, aunque "nunca vi en manos de él plata", admitió.

En todo está Stornelli

Como creía que si iba a una comisaría no la iban a escuchar, Horovitz dijo que buscó adónde tramitaba la causa conocida como "GNL" (contra Baratta y el exministro Julio De Vido, entre otros), que había visto en los medios, y justo la tenía el fiscal Carlos Stornelli, quien dio a entender le inspiraba confianza y según ella la escuchó. La mujer insistió en que había declarado ante Stornelli, aunque contó que lo hizo en el cuarto piso (donde solo hay juzgados) y el acta está solo firmada por el fallecido juez Claudio Bonadío. Si estuvo con el fiscal, tal vez la conversación haya sido otra y no quedó registro de eso.

La primera declaración en Comodoro Py de la expareja del chofer, a modo de denuncia, fue el 1 de noviembre de 2017. Dos meses después, el expolicía Jorge Bacigalpuo, amigo de Centeno, le dio los cuadernos al periodista Diego Cabot. Bacigalupo declaró que los tenía en su poder porque Centeno tenía temor a su ex, y decía que lo extorsionaba. Dijo que se los había entregado más de un año antes. Se los reclamó a Cabot, quien tomó las imágenes/fotocopias y los devolvió, para luego ir a ver a Stornelli. Para quedarse con el caso junto con Bonadío, hicieron que el periodista declarara con identidad reservada en un legajo en el caso GNL el 10 de abril de 2018. Después, en junio, lo convirtieron en un expediente aparte, el de los "cuadernos". En este último, los primeros en declarar el 31 de julio de ese año fueron Centeno, que devino en arrepentido, Horovitz, y Bacigalupo. A este lo llevó desde su casa a tribunales el propio Stornelli, que lo había ido a ver a su departamento en Belgrano.

Casualmente, Horovitz dijo que Bacigalupo, que iba seguido a comer asados a su casa, era otro testaferro de su marido. La declaración en el juicio de este exsargento que trabajó en una remisería con Centeno, para el Ministerio de Planificación, también duró dos audiencias y dejó puntos oscuros. Como las más de 300 comunicaciones en fechas claves de la trama de los cuadernos con un teléfono del excomisario mayor José Portaluri, con quien había vuelto a trabajar autoconvocado a "pericias" de la Policía Federal en 2005. Varias de las defensas ven una enorme trama de inteligencia en el armado de este caso.

¿Y los cuadernos?

Horovitz declaró que convivió diez años con Centeno, entre 2006 y 2016. Dijo que siempre la relación "fue mala" pero cuando vio que se iba a terminar comenzó a revisar algunas cosas aprovechando un viaje de él a Salta. "Empecé a buscar para cubrirme porque yo era testaferro de él", argumentó. Dijo que vio los cuadernos en un "ropero de dos puertas", "cerca de la ventana del dormitorio". "Tenía cuadernos, libretas, carpeta de todo, de los autos, de las casas", detalló. Le preguntaron si los leyó y dijo que no. "Moví las hojas pero no leí", dijo. Mencionó que procuró sacar los recibos "de lo que él hacía con los autos, lo que les pagaba a los choferes, los planos de la casa que compró". Ese material, contó después se lo entregó a Miriam Quiroga pero ella no se lo devolvió. Según lo que dice que vio en los medios, Baratta habría hecho desaparecer esos papeles.

La testigo explicó que le habían conseguido trabajo en Yacimiento Carbonífero Río Turbio y que allí trabajaba el hijo de Quiroga, Emiliano Pinto. "Yo había hecho copias y le pedí que me las guarde", puntualizó. Le preguntó "cómo podía hacer para ir a un canal (de televisión) y si me podía hacer la segunda con su mamá. No me acuerdo si ella me llamo o yo la llamé pero entablamos una relación", relató. Su intención, dejó ver varias veces, era poder llegar a los medios.

Respecto de Quiroga, en los últimos días circularon versiones periodísticas de que estaba desaparecida, cuando se sabe que debe ir a declarar ante el Tribunal Oral Federal 7 en este juicio. El TOF dejó constancia de que intentó comunicarse varias veces, hasta que finalmente respondió su hijo y dijo que estaba con problemas de salud y no podría declarar. Quedó en entregar las constancias de esa situación. Habrá que ver, con eso, qué evalúan los jueces, que tienen la potestad de ir a buscar a un/a testigo por la fuerza pública.

Quiroga se presentaba como alguien que había sido secretaria de Néstor Kirchner. Eso no había sido así. Trabajaba sólo recibiendo las cartas que llegaban al entonces presidente después de los actos y no era cierto que tenía su oficina cerca de la presidencial. Horovitz quería lograr lo mismo que ella, quien había llegado a Jorge Lanata para promocionar su libro "Mis años con Néstor, lo que vi" donde hablaba de la circulación de bolsos con dinero. Un policía que había sido su pareja la desmintió pero además el exjuez Luis Rodríguez consideró que los hechos no había existido, algo que terminó por confirmar la Cámara de Casación.

Lo cierto es que Horovitz dijo no saber nada sobre lo que había en los cuadernos. Solo dijo que Centeno los escribía para la posteridad, por si un día se quedaba sin trabajo. Que le había hecho comentarios de haber llevado a Baratta a alguna "cueva" y que ella misma fue con Centeno alguna vez, pero que no sabía que llevaban ni vio nada. Contó que su expareja se "picaba" –palabra que repitió en alusión a que se emborrachaba- y que en esos momentos le describía las escenas de la cueva y le mostró como se podía acomodar dinero en un bolso. Borracho contaba las mismas cosas, según dijo, ante sus familiares y amigos, entre quienes mencionó a Bacigalupo.

Pero aclaraba que igual era reservado y no contaba detalles de nada. "Me trataba como un dos de copas", se quejó. Le había contado, de todos modos, que lo había echado del Ejército por haberle tirado una granada a un superior.

Momento crucial

La testigo dijo que tenía claro que había denunciado a Centeno para perjudicarlo porque "me usó" y "después si te he visto no me acuerdo". No asoció a Baratta directamente con la denuncia. "En todos lados me ponen que soy despechada, nada que ver lo hice porque me cagó a trompadas. Cuando terminó de hacer la casa de Olivos, estaba en pedo al otro día, teníamos que ir a Salta, casi me tira de la escalera, me dio una patada en el pecho…"

Había empezado a declarar cerca de las nueve de la mañana y se descompensó entrada la tarde. Fue justo después de que le mostraron una gran cantidad de mensajes, tanto de ella a Baratta como intercambios con Quiroga.

En un momento reconoció que había presionado para Centeno le consiguiera vivienda, que le facilitó un lugar en Ezeiza, pero que ella quería estar en la Ciudad de Buenos Aires, porque le quedaba lejos y se sentía sola. Dijo que le mandaba mensajes a Baratta para que la ayudara a conseguir lo que ella quería. Los mensajes fueron leídos en la audiencia y ella, en efecto, le escribía en tono por momentos extorsivo, sugiriendo que denunciaría cosas, para conseguir vivienda, arreglos y dinero. Al exfuncionario, le mandó –por ejemplo- foto de unos bolsos que estaban en su casa, que se suponía que usaba Centeno, y que luego le llevó a Stornelli cuando la causa ya estaba elevada a juicio. Baratta nunca respondió los mensajes.

Su vía para ir a los medios y hacer escándalo era Quiroga, con quien intercambió algunos audios en donde se advierte que tuvieron encuentros.

El relato, de todos modos, quedó con final abierto. 

Fuente:

https://www.pagina12.com.ar/

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