La declaración de dos exejecutivos de Techint plagada de contradicciones

Héctor Zavaleta y Luis Betnaza declararon este martes. Hablaron del pago de casi un millón de dólares, pero al final todo fue un show de discrepancias entre ambos y con testimonios anteriores.
Por Raúl Kollmann
Dos altísimos funcionarios de Techint declararon este martes que le entregaron, en pesos, el equivalente a casi un millón de dólares al exnúmero dos del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta. Pero en su testimonio se contradijeron entre ellos y con lo que habían declarado como arrepentidos cuando se inició la causa Cuadernos. También se contradijeron con otro funcionario, Pablo Daniel Brizzio, que declaró la semana pasada. Héctor Zavaleta sostuvo que pagaron el dinero porque los amenazaron con cortarles el gas en la fábrica Siderca, Luis Betnaza afirmó que fue para "salvar" a sus empleados en Venezuela y Brizzio mencionó que no hubo ningún problema en el país del Caribe y tampoco con los supuestos cortes de gas. La defensa de Baratta exigió que se pudieran contrastar las declaraciones, el tribunal lo negó en un principio, pero finalmente tuvo que aceptar (intervinieron casi todas las defensas) y salieron a la luz las contradicciones.
Varios hechos impactantes quedaron en claro durante la jornada del juicio de este martes:
*Las gravísimas maniobras del fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadio frustraron la investigación sobre presuntas coimas en la construcción, en los peajes y respecto de algunas grandes empresas. Según denunciaron casi todos los imputados en su momento, se los sometió a una extorsión, deteniéndolos y exigiéndoles que declaren como arrepentidos, inculpando a Cristina Kirchner o Julio De Vido. En ese marco, esos "arrepentidos" dijeron lo que les pedían y por esa vía salieron en libertad. A Zavaleta lo detuvieron a las 23 de un lunes y lo dejaron ir a las 16 del día siguiente.
*En ese marco extorsivo, dieron versiones que luego cambiaron torpemente. Por ejemplo, Zavaleta comentó que Betnaza -que tenía una jerarquía algo superior- le dijo que debía darle el dinero, en 6 pagos, a Baratta, porque de lo contrario les cortarían el gas en el complejo de Campana. Meses después, los ejecutivos de Techint declararon que el dinero se pagó porque tenían una empresa en Venezuela, Sidor, que el gobierno de Hugo Chávez nacionalizó y que necesitaban que el gobierno kirchnerista los ayude a que dejen salir a sus empleados del país bolivariano.
*La defensa de Baratta, integrada por Elizabeth Gómez Alcorta y Marcos Aldazábal, no solo marcó esa contradicción, sino que precisó que todos los empleados salieron en junio de 2008 y los pagos fueron siempre posteriores, de agosto a diciembre. La respuesta de los ejecutivos de Techint fue más que débil: que ellos pagaron porque en Venezuela continuó un ejecutivo, Ricardo Prósperi, que se quedó para cerrar las negociaciones de la indemnización por la nacionalización de Sidor, que era la principal metalúrgica de Venezuela. Prósperi ni siquiera estaba en el país caribeño originalmente; lo enviaron desde Buenos Aires, y no tiene sentido que hayan pagado casi un millón de dólares cuando ya todos los empleados se habían ido. Además, la nacionalización de Sidor terminó siendo un gran negocio de Techint: el pago que recibió fue de 2.000 millones de dólares, una cifra fabulosa por el 60 por ciento de la fábrica.
*Para agregar más contradicciones todavía, Betnaza dijo que en verdad el pago no era por los empleados argentinos, sino por los de otros países y que no se trató de una coima, sino que desde Planificación les dijeron que ese era el costo de todos los trámites para los salvoconductos de los extranjeros. Tampoco eso figuraba en declaraciones anteriores y no se entiende entonces por qué no se hizo de manera legal, con recibos y oficialmente.
*Un aspecto asombroso de las explicaciones de los ejecutivos fue el entramado increíble de sociedades: en Lugano, Suiza; en Panamá, en Bahamas, en Uruguay, en Chile. Incluso cuando le preguntaron a Zavaleta de dónde sacó el dinero para pagar lo que supuestamente le entregó a Baratta, dijo que provino de Techint Finanzas de Suiza, algo inexplicable porque lo que se entregaron fueron pesos.
*Los ejecutivos de Techint fueron sobreseídos en la causa Cuadernos con el argumento de que pagaron para salvar a sus empleados en Venezuela, "fue un pago humanitario", justificó Comodoro Py. Una auténtica vergüenza judicial, que exhibió el poder de Techint y de su dueño, Paolo Rocca, quien argumentó que no supo que habían sacado semejante cifra de su empresa. Todo poco o nada creíble. Habría que agregar el escándalo de los cuadernos en sí mismos: quien los escribió dijo que los quemó, después aparecieron casi todos sin rastros de cenizas, pero una pericia demostró que tenían 1.600 alteraciones, tachaduras y el uso de líquido corrector. Además, todo apareció justito cerca de las elecciones.
El sobreseimiento de Zavaleta y Betnaza dio lugar a un hecho inédito: arrepentidos, es decir, que admitieron haber cometido delito, fueron sobreseídos y declararon como testigos de la acusación en el juicio. "Esto es nunca visto -señaló Gómez Alcorta-. Y encima pretenden impedir que nosotros comparemos lo que hablaron como arrepentidos con lo que están diciendo hoy". Es que los jueces, de entrada, se opusieron a contrastar las declaraciones. Al final, con el apoyo de otros letrados -Maximiliano Rusconi, José Manuel Ubeira y Carlos Beraldi- se formalizó un incidente de reposición y los jueces se echaron atrás, permitiendo que se confronten las declaraciones. Eso dejó expuestas las contradicciones.
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