Otro represor, condenado a prisión perpetua, que logra la libertad

01.01.2026

Uballes, a quien sus víctimas conocían como "Führer"

Al igual que Kalinec, Uballes fue favorecido por un fallo de los camaristas Gustavo Hornos y Javier Carbajo.

Eufemio Jorge Uballes va a poder levantar la copa por Año Nuevo en libertad. A Uballes, subcomisario de la Policía Federal Argentina (PFA), lo conocían como "Führer" en los centros clandestinos Club Atlético y El Banco por su fijación con el nazismo. Condenado a prisión perpetua, el represor de 78 años fue beneficiado, al igual que su colega Emilio Eduardo Kalinec, por un fallo de la Cámara Federal de Casación Penal firmado por Gustavo Hornos y Javier Carbajo.

El 8 de septiembre pasado, el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 rechazó un pedido de Uballes para que le fuera otorgada la libertad condicional, dado que ya había cumplido los dos tercios de la condena que le impusieron en 2010. El represor estaba detenido desde el 24 de agosto de 2005.

Para arribar a esa decisión, Guillermo Costabel —juez a cargo de ejecutar la sentencia— tuvo en cuenta lo que había dicho Uballes cuando lo entrevistó el Equipo Interdisciplinario de Ejecución Penal, que depende de la propia Casación. Ante los expertos, el represor no había mostrado ningún tipo de arrepentimiento.

En la entrevista con el Equipo Interdisciplinario, Uballes dijo que no tenía que defenderse porque no había hecho "nada malo". Justificó su actuación en los centros clandestinos al decir que en la Argentina se vivía una "guerra civil" y que había obedecido órdenes de sus superiores.

La defensa de Uballes recurrió la decisión de Costabel y señaló que no se había tenido en cuenta la opinión de la Dirección de Inserción Social y Supervisión de Liberados de Salta, que es el órgano encargado de controlar que el represor no viole la prisión domiciliaria de la que goza desde 2016. Accedió a este beneficio porque su esposa tenía problemas de salud y porque tenía una hija, entonces menor de edad, que requería atención por ser una persona con discapacidad.

Tanto Carbajo como Hornos entendieron que la defensa tenía razón y que Costabel no debió haberle dado tanta relevancia a los dichos del propio Uballes —que mostraban que no tenía ningún tipo de voluntad de cooperar con el esclarecimiento de sus crímenes—. El tercer juez de la Sala IV, Mariano Borinsky, se expresó en disidencia.

En los últimos fallos de la Sala IV de Casación se percibe una tendencia a desestimar los informes del Equipo Interdisciplinario de Ejecución Penal en favor de otros que favorecen la posición de los represores. En el caso de Kalinec, el tribunal había valorado lo que decía el Servicio Penitenciario Federal (SPF) —que depende del Ministerio de Seguridad—, que señalaba que el excomisario de la PFA tenía un apego a las reglas de la cárcel.

En el voto de Hornos hubo una respuesta a los reclamos de sobrevivientes y familiares de personas desaparecidas. "Sin perjuicio de que las víctimas manifestaron de forma unánime su oposición a la incorporación de Uballes al régimen de libertad condicional, es preciso remarcar que la concesión de un beneficio como el que aquí se encuentra bajo estudio no debe entenderse como un incumplimiento por parte de la administración de justicia de la obligación internacional de sancionar a los responsables de graves violaciones a los derechos humanos", escribió el camarista.

Tras el fallo de la Sala IV, Costabel dispuso la libertad condicional de Uballes. Volvió a dejar a salvo que no estaba de acuerdo con la decisión de sus superiores.

Uballes provenía de la rama de comunicaciones de la PFA. En 2010, el TOF 2 dio por acreditado que actuó en el Club Atlético y El Banco, pese a que había testimonios que también lo ubican en El Olimpo.

En los centros clandestinos se lo conocía como "Führer" o "Anteojito Quiroga". A través de distintos testimonios de sobrevivientes, el TOF reconstruyó su perfil, que estaba claramente marcado por su antisemitismo.

Daniel Merialdo declaró que Uballes se ensañaba especialmente con quienes eran judíos. Jorge Allega lo describió como alguien con una fijación con el nazismo. Delia Barrera contó que Uballes, mientras los torturaba, los obligaba a gritar "Heil Hitler". Ana Careaga lo mencionó como uno de los interrogadores y recordó que fue Uballes quien, antes de liberarla, le preguntó si podía reconocer a sus captores o el lugar donde estaba instalado el centro clandestino donde la habían tenido cautiva.

Nelva Méndez de Falcone —madre de Claudia Falcone, una de las chicas desaparecidas en La Noche de los Lápices— estuvo secuestrada en 1978 en El Banco. Allí recordó que, cuando entraba Uballes, debían responder con el saludo nazi y que durante dos noches debieron escuchar discursos de Hitler.

Desde El Banco, Uballes también estuvo abocado a otra de sus especialidades: las comunicaciones. Él se jactaba de haber creado un dispositivo de radiolocalización que usaba la Policía Federal. En 1978, sus esfuerzos estuvieron centrados en detectar desde dónde Montoneros hacía las interferencias de los partidos del Mundial.

Uballes era una de las 434 personas en arresto domiciliario por crímenes de lesa humanidad. Según la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad (PCCH), el 84 por ciento de los detenidos están en sus casas. Solamente quedan 18 represos presos en cárceles comunes, mientras que hay 63 en la Unidad 34 de Campo de Mayo, considerada una prisión VIP por los organismos de derechos humanos.

La libertad del represor de la PFA fue un nuevo golpe para las víctimas. "Este tipo de prebendas y privilegios que hoy se otorgan a autores de delitos de lesa humanidad y genocidio no son ajenos al conjunto de hechos que apuntan a negar la gravedad de estos crímenes, a su reivindicación y también a la banalización del mal. Naturalizar estos delitos no afecta solamente a las víctimas jurídicas directas sino al conjunto de la sociedad", advierte Ana Careaga.

"Asistimos a una época muy peligrosa en la que se pretende dar marcha atrás respecto de los logros que en materia de Memoria, Verdad y Justicia constituyen un patrimonio cultural y eso implica un enorme retroceso que pone en peligro al conjunto de la sociedad", añade.

Fuente:

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