Procesan a un exintegrante de la CNU por el brutal asesinato de un militante de la UES

El juez federal de La Plata Ernesto Kreplak dispuso, además, su prisión preventiva por haber integrado el grupo que secuestró y asesinó a "Patulo" Rave.
Horas antes de la Nochebuena de 1975, el cuerpo de Ricardo "Patulo" Rave apareció colgando de un puente de La Plata. El muchacho, que era militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), había sido secuestrado en la madrugada de la casa de sus padres por un grupo de tareas integrado por la Concentración Nacional Universitaria (CNU), el Ejército y efectivos de la policía bonaerense. Más de quince hombres ingresaron a la vivienda, bajo el liderazgo de Carlos "Indio" Castillo. Más de 50 años después, la justicia logró identificar a otro de los responsables: Jacek Piechocki, quien fue procesado por el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak. El magistrado dispuso su prisión preventiva bajo la modalidad de arresto domiciliario.
La familia Rave se instaló en La Plata en los años '60. Luis Homero Rave y María Juana Rivas tuvieron nueve hijos. Él trabajaba como subgerente de ventas en Pepsi-Cola. Ella era maestra primaria.
Seis de los nueve hijos tuvieron algún tipo de militancia. La represión atravesó a la familia Rave. Uno de los hermanos mayores de "Patulo" era delegado en Propulsora Siderúrgica; tras varias detenciones, debió exiliarse en Brasil. Otro de los hermanos fue secuestrado y posteriormente legalizado, pero recién recuperó la libertad en 1984. Un tercer hermano, que era delegado de Obras Públicas, fue asesinado en Rosario. Un cuarto hermano fue asesinado junto con otros compañeros de Montoneros en Villa Adelina.
A mediados de 1975, un hermanito de once años fue capturado cuando volvía de la escuela. Estuvo aproximadamente un día bajo poder de sus captores, quienes lo interrogaban sobre el paradero de sus hermanos mayores. En agosto de ese año, dejaron dos artefactos explosivos en la casa de la familia. Para diciembre de 1975, sólo los cuatro menores vivían con sus padres.
"Patulo" había comenzado a militar alrededor de 1973. Primero lo hizo en el Movimiento de Acción Secundaria (MAS), que luego se fusionó con la UES. Por la persecución que sufrían sus hermanos, él se instaló en la zona de Berisso. Estudiaba en la Escuela de Educación Técnica 1 –donde se formaba como tornero– y trabajaba en un taller metalúrgico de Ensenada.
El 23 de diciembre de 1975 había sido un día especialmente convulsionado. El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) había sido brutalmente reprimido cuando intentó ingresar al Batallón de Arsenales "Domingo Viejobueno" de Monte Chingolo.
Esa noche, "Patulo" había cenado con dos amigos: Adela Segarra y Joaquín Areta. Después, cerca de las once de la noche, había ido hasta la casa de sus padres. Quería saludarlos porque, al día siguiente, tenía previsto viajar unos días a Villa Gesell con su novia –con quien estaba por casarse–. Llegó a pedirle a su mamá que le cosiera la malla que iba a llevar al viaje y que lo despertara temprano, como hacía su papá.
"Patulo" se acostó a dormir en la habitación que usaban sus hermanos menores. Cerca de las dos o tres de la madrugada, se escucharon unos golpes muy fuertes en la puerta. El padre abrió la puerta. Lo encañonaron y entraron.
A "Patulo" y a sus hermanos los sacaron a los empujones y patadas mientras los apuntaban con armas de fuego. A los varones los llevaron al patio de la casa. A las mujeres, las encerraron en el dormitorio matrimonial. En el ínterin, la banda saqueaba todo lo que le interesaba.
Uno de los hombres que tenía voz de mando dijo: "Éste es uno de los anda jodiendo con el boleto". La referencia era al reclamo por el boleto estudiantil. "Patulo", como cientos de estudiantes secundarios, había participado en movilizaciones durante 1975 –entre las que se incluía el reclamo por el transporte para poder ir a clase–.
En un determinado momento, la patota –en la que había integrantes que vestían uniforme de fajina y borceguíes– se llevó al muchacho después de decirle que se vistiera y agarrara el documento. Él se fue pidiéndoles a los padres que se quedaran tranquilos y que llamaran al tío "Willy", que era oficial de la Gendarmería.
Una vecina alcanzó a mirar por la mirilla de la puerta lo que sucedía. Vio cómo "Patulo" forcejeaba con sus captores –que se movían en tres o cuatro coches Peugeot de color oscuro.
Horas después, la familia recibió la información de que "Patulo" estaba en la Jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Cuando llegó, el padre se enteró de que lo habían asesinado. Su cuerpo había sido hallado en el puente "Camino Arana", en 30 y 90, de La Plata. El acta de defunción decía que la muerte se había producido por destrucción de masa encefálica por herida de bala.
La familia recuerda cómo todo su cuerpo había sido alcanzado por los tiros. Una crónica del diario El Día del 26 de diciembre de 1975 relataba que en la zona del hallazgo del cuerpo se habían encontrado cápsulas servidas de distintos tipos de armas.
En su fallo, Kreplak explicó que la CNU, como el resto de los grupos paraestatales que surgieron a mediados de los '70, tenían la "clara intención de hacer visibles los aterradores delitos que cometían, pues lejos de intentar ocultar los rastros, los dejaban ostensiblemente expuestos, instalando de este modo el terror y demostrando la capacidad operativa del grupo".
En los tribunales federales de La Plata, ya se juzgó el accionar de la CNU. En el primer proceso, el tribunal explicó su modus operandi caracterizado por distintos elementos: el ataque a personas con actividad política o sindical asociada a militancia de izquierda; la irrupción violenta en las viviendas en horarios nocturnos; la movilización de dos o tres autos de apoyo; la separación de los moradores en distintas habitaciones; el robo de pertenencias; los asesinatos empleando armas de distinto calibre; la exposición de cuerpos acribillados en lugares descampados de fácil acceso público y la actuación en zonas liberadas.
El asesinato de "Patulo" tuvo todos esos elementos. Piechocki, de 80 años, fue identificado por un testigo. A partir de un pedido de la unidad fiscal –integrada por Gonzalo Miranda, Ana Oberlin y Juan Martín Nogueira–, Kreplak lo llamó a indagatoria el 23 de junio pasado.
El acusado negó su pertenencia a la CNU, pese a que los archivos de la inteligencia policial que había reunido el juez decían lo contrario. A los pocos días, presentó un descargo diciendo que posiblemente lo confundieran con otras personas que también asistían a unos cursos que daba Carlos Alberto Disandro en el Instituto de Cultura Clásica "Cardenal Cisneros". Sus dichos solo sirvieron para incriminarlo aún más: el profesor Disandro fue el ideólogo de la CNU.
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