La actividad creció en junio, pero el rebote sigue concentrado en minería, agro y pesca

La comparación con 2024 y 2025 muestra una economía que dejó atrás la recesión del primer año de Milei, pero que todavía no consiguió una recuperación homogénea: la minería, el agro y la pesca empujan el índice, mientras la industria acumula una caída de 2,2%, el consumo masivo continúa en retroceso y algunos segmentos manufactureros vinculados al mercado interno siguen perdiendo actividad.
La actividad económica registró en junio una suba de 2,7% interanual y de 0,8% respecto de mayo en la medición desestacionalizada, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC. El dato confirma que el nivel general de producción se mantiene por encima del registrado un año atrás, aunque la composición del crecimiento vuelve a mostrar una economía con fuertes diferencias entre sectores y con una parte importante del resultado explicada por actividades primarias y extractivas.
En el acumulado del primer semestre, el EMAE presenta una expansión cercana al 1,9% respecto del mismo período de 2025. El cálculo surge de la evolución acumulada hasta mayo, que había mostrado una mejora de 1,7%, y del resultado de junio, que tuvo una expansión interanual de 2,7%. El recorrido del año, de todos modos, estuvo lejos de ser lineal: enero comenzó con una suba interanual de 2%, febrero registró una caída de 1,5%, marzo mostró un salto de 6,2%, abril avanzó 1,6% y mayo apenas 0,2%. El resultado semestral, por lo tanto, combina meses de recuperación con otros de pérdida de dinamismo.
El primer año completo de la gestión de Javier Milei estuvo marcado por una fuerte contracción: el Producto Interno Bruto cayó 1,7% en 2024. En 2025 se produjo un rebote de 4,4%, aunque buena parte de esa expansión respondió a la recuperación desde los niveles deprimidos alcanzados durante la recesión inicial. El desafío durante 2026 pasa entonces por determinar si el crecimiento puede transformarse en una expansión más amplia o si continuará dependiendo de determinados sectores que compensan la debilidad de otros.
De los quince sectores que integran el EMAE, doce registraron aumentos interanuales. Sin embargo, las mayores contribuciones estuvieron nuevamente concentradas en actividades vinculadas con recursos naturales. Explotación de minas y canteras creció 15,6% y Agricultura, ganadería, caza y silvicultura avanzó 4,6%; entre ambas aportaron 1,1 puntos porcentuales al crecimiento general del indicador. La pesca, por su parte, tuvo una expansión extraordinaria de 247,6%, aunque su incidencia sobre el nivel general es mucho menor debido al peso relativo del sector.
La contracara aparece en tres sectores que registraron bajas. Administración pública y defensa cayó 1,5%, Electricidad, gas y agua retrocedió 0,4% y Enseñanza disminuyó 0,1%. En conjunto, restaron 0,1 punto porcentual al crecimiento interanual del EMAE.
La industria sigue abajo en el semestre
La industria manufacturera ofrece uno de los ejemplos más claros de la diferencia entre una mejora puntual y una recuperación consolidada. En junio, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) aumentó 2% interanual y 0,9% frente a mayo en términos desestacionalizados. Pero el acumulado enero-junio todavía muestra una caída de 2,2% frente al mismo período de 2025. Además, el promedio industrial esconde comportamientos muy diferentes. Alimentos y bebidas crecieron 6,2% en junio, sustancias y productos químicos 11% e industrias metálicas básicas 11,8%. En este último caso, la siderurgia aumentó 16,2%, impulsada por la demanda vinculada con el sector energético.
Según la Cámara Argentina del Acero, "el volumen de fracturas en Vaca Muerta mantiene niveles elevados y la saturación del parque de equipos de perforación y las ampliaciones de ductos traccionan fuertemente el consumo de tubos sin costura y aceros especiales".

La producción de alimentos también muestra una combinación de mercado interno y exportaciones. La elaboración de otros productos alimenticios aumentó 24,3%, mientras que galletitas, productos de panadería y pastas crecieron 5,8%. La molienda de oleaginosas avanzó 4,8%, acompañada por mayores volúmenes de aceites y subproductos de soja y girasol, mientras que la preparación de frutas, hortalizas y legumbres aumentó 9,7%. El vino, a su vez, tuvo una expansión de 6,1%, con un incremento tanto de los despachos al mercado interno como de las exportaciones.
Pero en paralelo continúan las dificultades en ramas industriales más dependientes de la demanda local y de la inversión privada. La fabricación de maquinaria y equipo cayó 16,8% en junio, con una baja de 27,9% en maquinaria agropecuaria. La producción de aparatos de uso doméstico retrocedió 22,9%, mientras que otros equipos, aparatos e instrumentos disminuyeron 25,3%. Dentro de este último segmento, la fabricación de equipos de informática, televisión, comunicaciones y componentes electrónicos se desplomó 50,3%, principalmente por una menor producción de celulares y televisores.
El sector automotor tampoco logró acompañar el crecimiento general. La fabricación de vehículos automotores cayó 10,3% interanual y las ventas a concesionarios de automóviles y utilitarios nacionales descendieron 34,2%. Las exportaciones de automóviles y utilitarios también registraron bajas. El dato resulta relevante porque muestra que la mejora del nivel general de actividad no se traduce de manera automática en una recuperación de las ramas industriales de mayor peso en términos de empleo y encadenamientos productivos.
La minería constituye uno de los principales motores del modelo de crecimiento que aparece en los datos de 2026. El IPI minero aumentó 11,4% interanual en junio y acumuló una expansión de 8,4% en el primer semestre. La actividad extractiva también fue la principal incidencia positiva del EMAE del mes, con una suba de 15,6%. El dato se inscribe en un proceso de expansión de la explotación de hidrocarburos y minerales que viene ganando participación dentro de la estructura productiva.
Por su parte, la pesca exhibe un comportamiento todavía más pronunciado. En junio aumentó 232,6% en junio y acumuló una expansión de 34,8% durante los primeros seis meses. La comparación, sin embargo, debe ser leída con cuidado porque el sector había registrado una caída muy fuerte en junio de 2025, lo que genera una base de comparación particularmente baja. En términos económicos, el salto porcentual no tiene una incidencia equivalente sobre el conjunto de la actividad. En tanto, la construcción muestra una recuperación más moderada. El ISAC aumentó 4% interanual en junio y acumuló una suba de 2,8% durante el semestre. Pero la medición mensual desestacionalizada retrocedió 4,1% frente a mayo, mientras que la tendencia-ciclo cayó 0,1%. El dato vuelve a mostrar la dinámica irregular que atraviesa la actividad: una mejora en la comparación interanual convive con retrocesos en la evolución más reciente.
La principal debilidad aparece cuando se observa el consumo masivo. En mayo, último dato disponible para supermercados y autoservicios mayoristas al momento de analizar junio, las ventas a precios constantes de supermercados cayeron 0,7% interanual y acumularon una baja de 2,8% entre enero y mayo. En los mayoristas, la caída de mayo fue de 2,3% y el acumulado del año llegó a -3%. Es decir, mientras el EMAE mantiene un resultado positivo, una parte de la demanda vinculada al consumo cotidiano todavía se encuentra por debajo de los niveles del año anterior.
La diferencia entre ambos comportamientos resulta central para interpretar la recuperación. El crecimiento de la minería, el agro, la pesca y algunas ramas industriales vinculadas con exportaciones o con la inversión energética puede elevar el producto sin generar un aumento equivalente en el consumo masivo. Esto explica por qué un dato positivo de actividad puede convivir con dificultades en comercios, industrias orientadas al mercado interno y sectores que dependen de la evolución de los ingresos .
