La crueldad libertaria con los más débiles

Mientras el presidente Javier Milei festeja la significativa baja del gasto público que promovió durante su gestión, todos los días aparecen nuevas víctimas de las políticas de vaciamiento estatal que posibilitaron esa disminución. Tras cuarenta años de vida, el Hogar Promover, que le brinda un techo a niños y jóvenes discapacitados sin ningún tipo de red familiar y le da tratamiento terapéutico a otros treinta, está al borde del cierre por una deuda del Gobierno, que no abona las prestaciones desde diciembre del 2025. La situación es crítica: en marzo no pudieron pagarles a las más de 35 personas que brindan servicio en esa institución y "si no entra dinero antes del fin de mes, tenemos que empezar a pensar en el cierre", anuncia su directora Marisa Agis.
Promover, ubicado en el barrio porteño de Flores, es el hogar de 18 chicos de distintos orígenes y patologías que, aunque diferentes, todas tienen una profunda gravedad. Se trata de personas con encefalopatías crónicas, compromisos motores, mentales y viscerales. "No tienen lenguaje, usan pañales, se alimentan por un botón de gastrostomía, no se movilizan por sus propios medios por lo que necesitan sillas de ruedas. Algunos hasta posturalmente pueden estar muy poco tiempo en la silla y tienen que estar en posición de cama. Otros tienen traqueostomía, son casos bien complejos", grafica Marisa, visiblemente angustiada por la situación.
En sus cuatro décadas de funcionamiento, la institución acompañó la vida de esas personas que, como cuenta Agis, llegaron a Promover como bebés "que nosotros mismos hemos ido a buscar a hospitales donde eran abandonados por las familias porque no podían afrontar la discapacidad" y ahora tienen entre 15 y 30 años. "Por ejemplo a Gaby, lo fui a buscar cuando tenía tres meses y ahora tiene veintiocho. Es decir, vivió toda la vida acá", profundizó Marisa, que también es psicopedagoga.
Además de funcionar como vivienda de esos chicos que no cuentan con una red familiar, el hogar también tiene un centro educativo terapéutico en el que le brindan todas las terapias que demandan ese tipo de patologías tan complejas. "Es un espacio donde ellos reciben kinesiología, fonoaudiología, psicopedagogía, musicoterapia, psicología, psicomotricidad, terapias ocupacionales. También tenemos áreas de acompañamiento con trabajadoras sociales. Hay tres doctoras, una de ellas es neuróloga, hay una nutricionista", cuenta Marisa.
Al personal de cocina, enfermería, niñeras y asistencia directa que trabajan día y noche, se suman un total de cuarenta personas que, a pesar de no percibir sus haberes, continúan trabajando en el cuidado de esos chicos.
En el centro educativo terapéutico, la Asociación Mutual Promover recibe a otros treinta chicos diariamente, de los cuales veinte asisten desde las 9 hasta las 17 y el resto realizan terapias puntuales según sus necesidades. El 90 por ciento del financiamiento de la institución depende del programa Incluir Salud. que hasta diciembre del año pasado formaba parte de la ahora extinta Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Desde ese momento, Incluir Salud pasó a la cartera de la nueva Secretaria Nacional de Discapacidad (Enadis), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

Hasta el cambio de administración, el cobro solía demorar aproximadamente 60 días. Marisa recuerda el día que se enteró de la disolución de la Andis: "Ahí sentimos que la cosa se iba a complicar porque la discapacidad no es solo un problema. Al pasar al Ministerio pensábamos '¿Quién va a poder ver e interpretar estos problemas?' y efectivamente la experiencia nos marcó que las cosas no están funcionando porque desde diciembre hasta la fecha no cobramos la prestación", destacó la directora de Promover.
Desde hace 5 meses, la única información que tienen sobre los expedientes de las prestaciones es el sitio web de Trámites a Distancia. "Está todo muy estático, no hay movimiento", reveló Marisa que hace unos días le envió una carta a la directora de Medicamentos y Tecnología Sanitaria, María Celeste Díaz, contandole que "si no entra dinero antes del fin de mes, tenemos que empezar a pensar en una cuestión más de cierre y derivar a los chicos". Hasta el momento, a casi una semana de la comunicación, no recibió respuesta.
Para graficar, la deuda por uno solo de los chicos que reciben la prestación completa asciende a 18 millones de pesos. Si se multiplica por los 17 que tienen la misma asistencia y se le suman los servicios de terapias al resto de los niños que se tratan en Promover, la cifra se hace imposible de afrontar a menos que el Gobierno Nacional efectúe los pagos correspondientes. "Entendemos que en esta política de ajuste, la discapacidad no es una prioridad y eso es lo que nos aterra. Nos pone en una situación de gran vulnerabilidad y crítica, porque no lo vamos a poder sostener. No sé dónde van a ir los chicos, dónde van a ser derivados, no sé en qué piensan los que se tienen que hacer cargo", enfatizó Agis.
Desde la Enadis le pasan el fierro caliente al Ministerio de Economía, alegando que como tienen rango de secretaría no poseen fondos propios -a diferencia de la Andis-, por lo que la cartera a cargo Luis Caputo es la encargada de derivar las partidas. En medio de ese ida y vuelta burocrático, los días pasan y la preocupación de Marisa y sus compañeros no dejan de aumentar: "Pasamos de la angustia y llanto a la bronca, por qué no tenemos que pasar por esto, y por qué somos la voz y la lucha de todos estos chicos", dijo y sentenció: "No queremos que pierdan su casa, porque viven ahí y es su hogar"
Informe: Thiago Buglione /
Fuente:
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