La disputa por el centro político que seduce en las encuestas y fracasa en las urnas

Hadad se mostró esta semana como otro aspirante a ocupar un espacio alejado de Milei y el kirchnerismo. Sus impulsores aseguran que existe un 40% del electorado disponible para una opción moderada. Los antecedentes muestran las dificultades para transformar esa demanda en una alternativa competitiva.
Prácticamente todos los aspirantes presidenciales que aparecieron en las últimas semanas comparten un tono moderado y un discurso que busca escapar de la grieta. Cuestionan las consecuencias sociales del modelo económico de Javier Milei, pero defienden el equilibrio de la macro, toman distancia de la prédica expansiva del kirchnerismo y buscan el guiño del establishment. Aunque provienen de mundos diferentes, el empresario y periodista Daniel Hadad, el banquero Jorge Brito, el pastor Dante Gebel y el senador peronista Sergio Uñac coinciden en ese posicionamiento, supuestamente equidistante del polo libertario y del peronismo kirchnerista. Sus promotores calculan que ese centro aspiracional reúne alrededor del 40% del electorado. Sin embargo, cuando llega la hora de los votos, nadie consigue capturarlo. Para los analistas, ese 40% es más una construcción teórica que una mayoría electoral disponible.
La presentación de un cortometraje que recreó con inteligencia artificial un encuentro entre San Martín y Sarmiento le sirvió a Hadad para reunir a una variopinta platea de referentes de la política, la Justicia, el empresariado y el espectáculo. El acto fue interpretado como el lanzamiento informal de su postulación presidencial. En un breve mensaje, el empresario planteó la necesidad de aceptar los disensos y construir consensos. En entrevistas previas, había deslizado su intención de regresar al país -vive en Miami- "con ánimo de colaborar" y se había mostrado crítico del Gobierno, en especial del ministro Luis Caputo. Fue más cuidadoso con Milei, aunque lo definió como "ideologizado". De la política económica cuestionó la desindustrialización y la falta de empleo. Históricamente cercano a la derecha empresarial y a la Embajada de Estados Unidos, el CEO de Infobae parece dispuesto a asumirse como referente de ese centro supuestamente vacante ante la desmesura de la ultraderecha gobernante.

Un sondeo reciente de la consultora QSocial estimó ese centro en un 40% del electorado, integrado por quienes no se identifican con ninguno de los polos. "Es la pecera del medio: voto disponible desde donde podría construirse un espacio no polarizado", definió el informe. Según el estudio, no se trata de un sector apático o desinformado, sino crítico y exigente. De hecho, ocho de cada diez de sus integrantes buscan un "presidente unificador", capaz de articular distintos espacios y construir consensos. Sin embargo, esa oportunidad tiene un límite temporal. A medida que se acercan las elecciones, comienza a operar la lógica del voto útil, que funciona como una aspiradora en favor de los candidatos con mayores posibilidades. Quien pretenda terciar en la disputa -sobre todo si se trata de un actor nuevo o un outsider, como Hadad, Brito o Gebel- deberá instalarse rápidamente y mostrarse competitivo desde el comienzo.
Quien trabaja desde hace tiempo en un armado de ese tipo es el exdiputado Emilio Monzó, que junto con Diego Bossio impulsa la candidatura de Brito, todavía indeciso sobre su futuro. Monzó sostiene que hoy existe un 47% del electorado dispuesto a votar una opción que no sea ni mileísta ni kirchnerista y que esa demanda permanece insatisfecha. "Equilibrio fiscal con sensibilidad social", sintetiza la propuesta. Según su análisis, la mayoría de la sociedad está cansada de la polarización y, cuando la situación económica apremia, como ocurre ahora, el insulto característico del Gobierno genera todavía más rechazo.
Brito y Monzó participaron de la presentación de Hadad y no descartan una confluencia. En ese armado también imaginan a otros sectores con los que ya mantienen conversaciones y proponen definir las candidaturas en las PASO. Frente al bajo nivel de conocimiento de los posibles postulantes, Monzó considera que las redes sociales hoy permiten acelerar los tiempos de instalación. Como ejemplo menciona la reciente elección de Abelardo de la Espriella en Colombia, un candidato sin experiencia previa que consiguió afirmarse con rapidez.
Monzó imagina una elección de 2027 más fragmentada de lo que se supone. Todo lo contrario de lo que pronostica Gustavo Córdoba, de Zubán Córdoba y Asociados. "Las elecciones son cada vez más polarizadas; es lo que se está viendo en toda la región", explica el consultor. Según su análisis, esa lógica se acentúa a medida que se acercan los comicios y el discurso de centro termina diluyéndose en el último tramo de la campaña. Como antecedente menciona las legislativas de octubre pasado. Provincias Unidas parecía encaminada a consolidarse como una tercera fuerza de peso, con una expectativa cercana al 15%, pero terminó obteniendo alrededor de la mitad. En la provincia de Buenos Aires, la lista que integró Monzó ni siquiera consiguió una banca en la Cámara de Diputados. "Es tiempo de candidatos nítidos, la indefinición no cotiza", concluye Córdoba.
Un antecedente elocuente es el Frente Renovador que Sergio Massa lanzó en 2013 con la intención de recorrer "la ancha avenida del medio". Luego de un debut impactante, con un triunfo en las elecciones bonaerenses de ese año, Massa terminó tercero en las presidenciales de 2015. A partir de entonces comenzó a perder volumen electoral y en 2019 se incorporó al Frente de Todos. Para hacerlo, abandonó Alternativa Federal, otro intento de construir una alianza de centro que había impulsado junto con Juan Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto, Juan Manuel Urtubey y Roberto Lavagna.
"Hay un electorado muy grande que rechaza la posición del Gobierno"
— El Destape 1070 (@eldestape_radio) July 10, 2026
🎙️ Sebastián Galmarini, diputado nacional, analizó el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
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El diputado Sebastián Galmarini, cuñado de Massa pero también politólogo y consultor, hace una cuenta muy diferente sobre ese 40% que, según Monzó, escapa de la polarización. "Un 5% es de la izquierda trotskista y otro 5% corresponde a una derecha conservadora al estilo de Victoria Villarruel. Del 30% restante, más del 20% no va a votar, así que para el centro queda un 7% u 8%", calcula. Lo avalan lo obtenido por las candidaturas presidenciales de Lavagna en 2019 y Schiaretti en 2023, que apenas superaron el 6% de los votos. Galmarini sostiene que los electores moderados tienden a ausentarse o a definir su posición recién sobre el final de la campaña, cuando terminan votando más en contra de alguien que a favor de una propuesta. También recuerda que el Frente Renovador surgió antes del auge de las redes sociales y que, en este nuevo escenario, resulta casi imposible escapar de la polarización.

Para el peronismo kirchnerista, este centrismo es "mileísmo de buenos modales". Desde el oficialismo ultra, en tanto, buscarán calificarlo como un socialismo encubierto, tal como Milei descalificaba a Horacio Rodríguez Larreta, otro moderado que tropezó en las urnas. El Círculo Rojo alienta la aparición de opciones que sostengan el rumbo económico promercado, pero con mayor atención a las políticas sociales y la generación de empleo que el actual Gobierno. Esa alternativa "razonable" suele ser bien ponderada en las encuestas, pero después se licúa en el fragor de la campaña. Un consultor aportaba un ejemplo elocuente: desde que lanzó su candidatura presidencial con un discurso moderado, el exgobernador sanjuanino Sergio Uñac bajó su nivel de conocimiento en lugar de aumentarlo. Ese es el desafío de quienes hoy salen a disputar el centro: evitar que su propuesta se vuelva invisible en medio de la polarización, genere entusiasmo y finalmente se convierta en votos.
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