La OCS desafía el poder de Estados Unidos

Vladímir Putin y Xi Jinping promovieron reformar la arquitectura financiera global, la reafirmación del principio de soberanía e integridad territorial, con especial foco en Irán, y llamaron a un acuerdo duradero respecto al conflicto palestino.
Por Alí Mustafá
Es imperativo que no surja ningún competidor euroasiático capaz de dominar Eurasia y, por lo tanto, de desafiar a Estados Unidos.
Zbigniew Brezezinski
El gran tablero mundial
El desarrollo de la reciente cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) realizada en Kirguistán profundizó los lazos de colaboración multilateral para contrarrestar la influencia económica y militar de EE UU en la región. En este foro, integrado por Bielorrusia, India, Irán, Kazajastán, Kirguistán, Uzbekistán, Pakistán, Tayikistán, Rusia y China, los mandatarios Vladímir Putin y Xi Jinping promovieron reformar la arquitectura financiera global, la reafirmación del principio de soberanía e integridad territorial, con especial foco en Irán, y llamaron a un acuerdo duradero respecto al conflicto palestino. Estas iniciativas reafirman una vez más que el centro de gravedad geopolítico se desplaza hacia el espacio eurasiático.
Desde su creación en 2001 para resolver litigios fronterizos, la OCS se erige hoy como la mayor agrupación regional del mundo. El bloque abarca el 42% de la población mundial y un cuarto del PIB global. Con el impulso de Pekín y Moscú, el organismo sumó socios de diálogo como Turquía, Arabia Saudita y Qatar, y dos Estados observadores como Afganistán y Mongolia, consolidándose como un actor geopolítico clave.
La participación de Irán, liderada por el presidente Masoud Pezeshkian, cobró relevante peso tras las sanciones secundarias de Trump para debilitar su economía. Ante este cerco financiero, que afectó a casi 60 entidades vinculadas a Teherán, varias en China, el canciller Araghchi instó a mantener una postura firme contra Washington. Del mismo modo, el legislador Bagher Ghalibaf propuso crear una nueva estructura de seguridad autogestionada en la región para lograr una estabilidad real. Pezeshkian reiteró que Teherán no busca la guerra, pero responderá con firmeza ante cualquier agresión.
Aunque Occidente define a la OCS como la «OTAN asiática», el bloque carece de cláusula de defensa mutua y se define por la no alineación y la no confrontación. Enfocada en combatir el terrorismo, el separatismo y el extremismo, se ha transformado en un laboratorio de resistencia frente al intento de dominación occidental. El objetivo del bloque es contrarrestar la influencia de Washington mediante la cooperación en seguridad y economía.
Ante las sanciones financieras estadounidenses, los miembros de la OCS construyen salvaguardas conjuntas. Destacan la desdolarización comercial, sistemas de pago independientes y la propuesta de un banco común de desarrollo ajeno al uso de las finanzas como arma estratégica. La soberanía económica emerge así como pilar de la seguridad regional, facilitando que potencias con agendas divergentes cooperen de forma autónoma fuera de la órbita de EE UU y de Europa.
Irán, incorporado en 2023, utiliza este espacio como válvula de escape contra el cerco económico global. En la cumbre encontró respaldo unánime de los mandatarios, traducido en posiciones firmes contra el unilateralismo y por una nueva estructura regional de seguridad. Como motores del bloque, Rusia y China lideran esta resistencia. Pekín, principal socio comercial de Irán y gran comprador de su petróleo (en 2025: 1,4 millones de barriles diarios), ratificó que defenderá sus intereses energéticos. Su Ministerio de Comercio y el portavoz Lin Jian exigieron a Washington levantar sanciones arbitrarias contra firmas e individuos chinos e iraníes, remarcando que su relación se ajusta al derecho internacional. Mientras tanto, Putin sigue consolidando su alianza comercial y militar con Irán.
El presidente ruso instó a coordinar la acción energética dentro de la OCS y resaltó que el comercio recíproco superó los 400 mil millones de dólares en 2025, operado en un 98% en monedas locales. Elogió el crecimiento del bloque como centro influyente del orden multipolar y apoyó la independencia de sus instituciones financieras.
Este triángulo de resistencia liderado por China, Rusia e Irán avanza firmemente hacia la desdolarización. Si el bloque logra materializar su banco común y blindar un sistema de pagos inmune al dólar, habrá desactivado el poder de las sanciones secundarias norteamericanas. La OCS representaría el embrión de una gobernanza multipolar cuya viabilidad dependerá de volverse completamente prescindible para las instituciones occidentales.
El talón de Aquiles del bloque reside en sus profundas paradojas internas. Conviven rivalidades históricas y disputas territoriales como las tensiones entre India y Pakistán, choques fronterizos de Kirguistán y Tayikistán, y recelos indios ante la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. India mantiene un equilibrio singular, participando en la OCS mientras estrecha lazos con Occidente a través del foro estratégico Quad junto a EE UU, Japón y Australia.
A pesar de estas contradicciones, la OCS demuestra ser una estructura flexible que apuesta al pragmatismo. El orden multipolar emergente no busca confrontar de manera directa con Occidente, sino articular las condiciones para sobrevivir de manera soberana y autónoma fuera de su alcance coercitivo. Si la competencia entre China e India paraliza la toma de decisiones, la organización corre el riesgo de degradarse en un costoso foro de opinión. La historia euroasiática se escribe hoy bajo la tensa dualidad de sobrevivir en la autonomía o empantanarse en su propia contradicción. «
Fuente:
https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/la-ocs-desafia-el-poder-de-estados-unidos/
