A un año del cierre de Dass, 400 trabajadores enfrentan el desafío de volver a empezar en la Argentina de Milei

Donde antes había una fábrica de zapatillas, ahora funciona un centro de distribución de Mercado Libre. La vida rota y las pocas oportunidades para reinsertarse
En medio de la discusión por la reforma laboral, Coronel Suárez pinta una de las fotos más emblemáticas del modelo económico orquestado por Javier Milei. Donde había una fábrica de zapatillas con más de 400 empleados, hoy hay un centro de distribución de Mercado Libre. Allí, en enero del 2025, la firma Dass decidió cerrar sus puertas, víctima de la vorágine importadora de La Libertad Avanza. Varios de sus operarios recibieron la noticia en plenas vacaciones y por redes sociales. Un año después, tuvieron que reinventarse.
Dos ex trabajadoras de la empresa que elaboraba calzado para Fila y Umbro, conversaron con Buenos Aires/12 en medio de una foto general en la que la constante es el silencio. Griselda Dreser, 'Lola' para todos, estuvo casi 20 años en la planta. Lorena Coronel, pasó allí 16 años. Ambas recuerdan que, en fecha de cobro, en el centro de Suárez había filas en los comercios. Hoy, los emprendimientos cierran, la gente se va de la ciudad, los proyectos de los jóvenes para irse a estudiar quedaron truncos, los salarios en promedio no pasan los 500 mil pesos y se necesitan dos o tres empleos para salir adelante.
Lola pasó meses a la deriva. Cuidó el hijo su cuñada, que le dio "una mano tremenda". También el de una amiga y limpió la casa de otro amigo. No pudo pagar más la niñera, por lo que su tiempo se organizaba alrededor de su hija de 15 años y su nene de 8. Cuenta que vivía de la indemnización, pero tuvo que frenar la obra en su casa con créditos de por medio. "Fue un gran agotamiento mental y emocional, que te afecta un montón porque te quedás en el aire", dice. Con el paso del tiempo, logró conformar una cooperativa con otros ex empleados de la fábrica.
Lorena encontró resguardo en su familia. Reconoce que su caso "es muy particular". Su marido es camionero y su papá trabajaba en el campo. Con su ayuda surfeó las dificultades de un contexto donde "no se consigue trabajo".
Tras el cierre de Dass, no apareció ninguna empresa similar. Por el contrario, los comercios cierran o los emprendimientos se caen. "La mayoría de los ex trabajadores que conozco se fueron de Suárez, cinco se fueron a Bahía Blanca, otro a Córdoba, y otros están laburando en negro, de mozos, en cocinas, y con dos o tres laburos para poder vivir", relata.
El miedo a hablar
A principios de enero de 2025, la noticia conmocionó a Suárez. Dass anunció que cerraría sus puertas definitivamente el 20 de aquel mes, y más de 400 personas quedarían en la calle. Mudó su producción a El Dorado, provincia de Misiones, para abaratar costos. Como a lo largo de infinitos ejemplos, la industria textil recibió uno de los golpes más duros de la gestión de Javier Milei.
En los últimos días, la animosidad del gobierno libertario contra este sector se recrudeció. Desde el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, hasta la senadora y polifacética funcionaria Patricia Bullrich, salieron a militar las compras en el exterior. Hoy en día, el rubro opera a menos de un 40 por ciento de su capacidad instalada y se desangra mes a mes ante la falta de competitividad frente a importaciones chinas, principalmente.
Para la fábrica de zapatillas, el destino fue inevitable. Ya con Mauricio Macri en la presidencia tuvo su primer gran cimbronazo. De contar con más de 2 mil trabajadores, pasó a menos de mil por las mismas razones que hoy Milei motorizó su cierre.
Por estos días, y a pesar de que su pasar no es el mejor, la mayoría de quienes pasaron casi dos décadas en Dass prefieren no aceptar la propuesta de este diario para charlar sobre su actualidad. ¿Por qué? "Hay miedo al contexto social, a la política, piensan en que si dicen que laburan en negro sus patrones los echan, y hoy todos cuidan el laburo, lo que tienen", responde Lorena Coronel. "No quieren exponerse", apunta Griselda Dreser.
Sucede que, como contó Lorena, las experiencias de quienes quedaron en la calle no fueron las mejores. Griselda enumera el caso de una amiga que se puso un almacén con verdulería "pero la gente compra lo justo y lo necesario". La iniciativa no prosperó, al igual que otras que buscaban ropa y bijouterie en Capital Federal, "pero no te deja un sueldo ni la chance de volver a invertir".
La gran mayoría de los hombres, dice Lola, fueron a trabajar al campo. En algunos casos, les ofrecen descargar camiones durante todo el día, sin horario, por 50 mil pesos. Para quienes tienen que ir a limpiar casas, ofrecen 8 mil pesos la jornada. Cuenta de otro amigo que trabaja en una estación de servicio y vio pasar a varios de sus ex compañeros de la fábrica como playeros. "Es que los toman por unos meses y cuando se acaba el contrato no se los renuevan", apunta.
Respecto a las oportunidades en el nuevo centro de distribución de Mercado Libre, ambas aseguran que la firma solo acepta currículums de hombres y ninguna mujer. Además, en varios casos tienen que poner su propio vehículo a disposición para los repartos y los sueldos no llegan ni de casualidad a lo que cobraban en Dass el año pasado, una variable que se agrava tras conocerse el nuevo y controvertido dato de la inflación que arroja un incremento en los precios superior al 30 por ciento durante el último año.
Salir adelante
Tanto Griselda como Lorena estaban en plenas vacaciones durante enero del 2025. A principios de mes, llegaron los primeros mensajes. Había temor y preocupación de sus compañeros porque los rumores crecían minuto a minuto. "Pensé que era una jora", recuerda Griselda. "Fue un shock", dice Lorena. En redes sociales brotaban publicaciones que anunciaban el fin de las actividades de Dass para el 20 de enero. Y así fue. A las horas, familiares les avisaron que llegó el telegrama a sus casas.
Para Lola, el camino fue muy duro. Los primeros días de febrero fue convocada por la Municipalidad de Coronel Suárez a cargo de Ricardo Moccero para pensar alternativas de futuro. Allí, surgió la idea de una cooperativa textil, pero que recién en julio pudo alquilar un espacio y empezar, mínimamente, a operar. En el mientras tanto, lidió con distintas tareas y sobrevivió con la indemnización más el fondo de desempleo.
Agradece a Textiles Pigüe, la reconocida cooperativa que tomó las riendas de la ex Gatic en el partido de Saavedra hace más de dos décadas, que les regaló dos rollos de telas para hacer remeras. Para fines de septiembre del año pasado, un empresario de Capital Federal apostó por ellos para elaborar blanquería. En noviembre, empezaron a producir, luego de reformar un poco el local. "Ahí empezamos a levantar el ánimo", asegura.
No olvida aquellos días donde las familias estaban "devastadas". "Fueron momentos de mucho dolor", señala. Y no pierde dimensión del contexto, donde muchos talleres textiles cerraron en Suárez. "A este gobierno no le importa la industria nacional", subraya.
Lorena deja en claro que no pudo seguir ahorrando tras su salida de la fábrica y más de 15 años como responsable de fiscalizar la calidad de los productos. Empezó a estudiar enfermería, la carrera que eligió su mamá, quien falleció el año pasado. "Soy consciente de que no me voy a llenar de plata, tengo mi hermana labura en el hospital y sé los sueldos, pero lo hago porque me gusta", afirma.
Piensa en el futuro de su hijo. "Gracias a Dios, por ahora, las universidades siguen siendo gratuitas", dice. Cuenta el caso del hijo de una amiga que en un año debería comenzar sus estudios universitarios en Bahía Blanca y a su familia no le alcanza para abordar los costos de que viva allá.
Agradece que no tenía que alquilar al momento del despido, como sí les pasó a otros compañeros. "Muchos volvieron a la casa de los padres o salieron a buscar más trabajos, dos o tres, para sostenerlo", repara.
Hoy, al igual que Griselda, también pone en valor la chance de compartir más tiempo con su hijo. Puede ir a las fiestas del jardín y ocupar un rol más presente en su desarrollo. Es el vaso medio lleno después de que se desarticule su futuro de un día para el otro.
Fuente:
