Casi 200 despidos en histórico frigorífico y plantas paralizadas

La caída del consumo interno y los altos niveles de endeudamiento llevaron a la empresa a suspender operaciones en Trenel, General Pico y Arata.
El Frigorífico General Pico, empresa pampeana vinculada al empresario Ernesto "Tito" Lowenstein, conocido tradicionalmente por su relación con la marca Paty, despidió en las últimas horas a 194 trabajadores y paralizó sus tres plantas en la provincia de La Pampa. La drástica medida se da en medio de una profunda crisis financiera y productiva que golpea de lleno al sector cárnico argentino y a la economía local.
Paralización operativa y deudas millonarias
La empresa, que hasta hace pocos días contaba con una plantilla de cerca de 450 empleados, emitió 194 telegramas de despido a trabajadores de sus plantas ubicadas en General Pico, Trenel y Arata.

El frigorífico afronta obligaciones financieras acumuladas superiores a $34.000 millones, de los cuales unos $22.000 millones corresponden a deudas con bancos públicos, junto con más de 1.000 cheques rechazados por unos $12.000 millones a proveedores de animales y servicios.
La actividad productiva también se redujo de manera abrupta: de faenar hasta 600 cabezas diarias para consumo interno, las plantas pasaron en los últimos meses a procesar menos de 50 cabezas por día, un nivel que hace casi inviable sostener la estructura laboral previa.
Hace menos de un mes, la firma había suspendido a todo su personal y solicitado un procedimiento preventivo de crisis, que no fue homologado y venció el 31 de enero, como parte de los intentos por acomodar la situación antes de llegar a los despidos masivos.
Reclamos, asambleas y falta de respuestas
Este viernes se registró una asamblea de trabajadores frente a la planta de Trenel, donde operarios afectados señalaron que en un pueblo de apenas 7.000 habitantes, la pérdida de empleo representa "mucho para 79 familias", al exigir el pago de indemnizaciones que debieron haberse abonado el miércoles pasado, según denuncias de los propios empleados.
Los exempleados denunciaron falta de comunicación tanto por parte de la empresa como del sindicato, acusando a sus representantes de no haber intercedido en ningún momento ni brindar respuestas claras sobre el futuro de sus puestos de trabajo o las indemnizaciones. "Nadie nos ha respondido nada. La gente de mantenimiento está trabajando, recursos humanos sigue activo… Nos dicen que están en crisis, pero siguen operando", expresaron.
La crítica al gremio también fue explícita, con trabajadores que sostuvieron que no hubo acompañamiento efectivo frente a la crisis, y que no recibieron explicaciones ni apoyo sindical en las gestiones previas a los despidos.
Impacto regional y contexto sectorial
La magnitud de la crisis del frigorífico tiene un impacto directo en las economías de General Pico, Trenel y Arata, localidades altamente dependientes de la actividad de la firma para la generación de empleo y dinamismo económico local.
El caso se enmarca en un contexto de retracción más amplio en el sector cárnico argentino, donde la caída del consumo interno, la disminución de faena en varias plantas y las dificultades del mercado exportador han profundizado los desafíos productivos de la industria.
Aunque los datos oficiales completos de producción y consumo de 2026 aún se actualizan, la situación de General Pico refleja la combinación de presión de costos, caída de actividad y reducción de ventas que vienen sufriendo varias empresas frigoríficas en el país.
Reclamos por indemnización e incertidumbre
Los telegramas de despido fueron enviados bajo la figura del procedimiento preventivo de crisis, con la empresa argumentando una baja sostenida del trabajo disponible. Sin embargo, esto no exime a los trabajadores de reclamar indemnizaciones completas y ha abierto el camino a posibles acciones judiciales, dado que la normativa laboral contempla indemnizaciones reducidas en situaciones de fuerza mayor o falta de trabajo no imputable al empleador, lo que será evaluado caso por caso por los afectados.
En medio del escenario, gran parte de los trabajadores manifestaron preocupación por su futuro laboral y la falta de oportunidades de reinserción en el corto plazo, en un mercado local con escasas vacantes estables para reemplazar empleos de larga trayectoria en el frigorífico afectado.
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