Los 500 que vencieron al Coloso y el ejemplo que sacude a la CGT

Con apenas tres días de vigencia de un decreto del ministro de Desregulación, los prácticos marítimos le doblaron el brazo al Gobierno y ampliaron el margen de acción de los grupos resueltos a confrontar con Javier Milei.
Hace 2500 años la resistencia de 300 soldados espartanos contra los persas en la batalla de las Termópilas se convirtió en una leyenda que llegó hasta nuestros días. A escala local, el conflicto que llevaron adelante con éxito esta semana 500 prácticos marítimos contra el intento del Gobierno y de Federico Sturzenegger por dinamitar esa actividad, amenaza con convertirse en el faro de un sindicalismo que todavía no se decide por confrontar definitivamente con Javier Milei. La crisis giró en torno de una actividad desarrollada por profesionales de máxima capacitación y experiencia, cuya labor consiste en guiar las grandes embarcaciones a través del ingreso a los puertos, y con un costo que recae exclusivamente en armadores de barcos del extranjero y exportadores locales.
La pulseada que paralizó los puertos de todo el país y obligó al Ejecutivo este martes a dar de baja un decreto que había celebrado el viernes el ministro de Desregulación replica el esquema que atraviesa buena parte de las iniciativas de Sturzenegger y que ya le granjearon una infrecuente tirria común entre empresarios y sindicalistas: bajo la premisa de "desarmar un kiosco" y reducir los costos de un sector, aplica nuevas regulaciones y controles que siempre benefician a núcleos concentrados locales o del extranjero y perjudican a trabajadores y pequeños y medianos empresarios.
Sólo por mencionar algunos ejemplos, esa dinámica se replica en los intentos de "desregular" la venta de libros y medicamentos, que cuestionan tanto las pequeñas editoriales como los autores y los libreros, en un caso, y los farmacéuticos, en el otro; en la posible desarticulación de la ley de vitivinicultura; en el afán por rediseñar el sistema de rampas aeroportuarias que maneja la estatal Intercargo; en el cambio que introdujo la reforma laboral en la histórica forma de negociar entre gremios y representaciones patronales argentinas, y hasta en el fin de la triangulación entre obras sociales y prepagas, que debía generar una reducción en el valor del servicio de los privados, en teoría.
De todos los sectores perjudicados por las intervenciones de Sturzenegger algunos lograron frenarlas mediante amparos judiciales, como sucedió con las cámaras del rubro mercantil que pusieron a salvo así el instituto de capacitación Inacap sostenido con aportes de las empresas, o sindicatos como el de Camioneros o del Vidrio que hicieron lo propio con los aportes solidarios que perciben de los trabajadores no afiliados de cada actividad. Pero ninguno había obtenido un resultado tan resonante y en tan poco tiempo como los prácticos marítimos tras la publicación del decreto 690/2026.
Lo más llamativo es que a este reducido grupo de trabajadores, diseminados a lo largo de los puertos de todo el país, no les exigió medidas de fuerza extremas ni un plan de lucha sofisticado: bastó con que decidieran no tomar servicios y que los buques que debían entrar a cada terminal optaran por no avanzar por el peligro que representaba hacerlo sin una guía considerada insustituible a nivel internacional. Al ser la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje una asociación profesional y no un sindicato, el Gobierno ni siquiera pudo aplicarles una conciliación obligatoria o las sanciones que contempla la reforma laboral para los trabajadores en huelga sin cumplir con servicios mínimos.
El desenlace en tiempo récord del conflicto despertó interés en los sindicatos tradicionales. Y es que la CGT está enfrascada en un plan de acción que prevé medidas focalizadas por actividad y la participación institucional, aunque no necesariamente masiva, en protestas de gremios puntuales y sectores sociales. El triunvirato de secretarios generales y la "mesa chica" de conducción optó por esta vía para no avanzar con un paro general de actividades ante el temor de que una medida así tuviese poca adhesión y eventualmente nulo impacto sobre las medidas de Gobierno.
Entre los pocos sindicalistas que hasta ahora manifestaron interés por utilizar la herramienta de la huelga general aparecieron el gastronómico Luis Barrionuevo con su grupo de leales, aunque la amenaza pareció más una respuesta a la crisis interna que vive su propio sindicato que a un intento genuino por una acción colectiva. El aceitero Daniel Yofra, en cambio, se destaca entre los que reclaman la coordinación de fuerzas para hilvanar un paro nacional. Yofra, cuyo poderío reside en el núcleo exportador de cereales y oleaginosas, tiene influencia directa sobre los puertos en los que se embarcan estas producciones y en los últimos meses se reunió con el triunviro de CGT Cristian Jerónimo para transmitirle su prédica a favor de la huelga por tiempo indeterminado, una herramienta que ya le dio a su sector triunfos resonantes (25 días seguidos de paro en 2015 y 21 días en 2020).
Sólo en 2024 y 2025 el complejo exportador vendió por un total de 170 mil millones de dólares. Para gremios estratégicos como el de aceiteros, pero también para los de actividades hermanadas con el comercio exterior como la petrolera y la minería, el ejemplo palpable de un conflicto como el de los prácticos puede convertirse en el horizonte de posibilidad para doblegar al Gobierno en su avanzada contra los trabajadores y sus representantes.
Fuente:
https://www.eldestapeweb.com/politica/500-vencieron-coloso-ejemplo-sacude-cgt-20268585914
