Neutralizada, la CGT se ilusiona con ser la celestina del PJ

10.10.2026

Entusiasmo en la dirigencia con la idea de sentar a la mesa a Kicillof, Massa y el cristinismo, y beneficiarse de espacios electorales en un acuerdo y, eventualmente, en una gestión partidaria. No validarán la narrativa de Cristina candidata. 

POR MARIANO MARTÍN 

Abocada a la realización de manifestaciones módicas para administrar el malestar contra el Gobierno, la CGT apuesta ahora a exhibir la pacificación interna que logró consolidar, su principal activo en los últimos tiempos, como modelo para un peronismo en pleno tironeo a un año de las elecciones generales. La ilusión de la "mesa chica" de la central es convertirse en facilitadora de un espacio de consenso entre Cristina Fernández, Axel Kicillof y Sergio Massa, y beneficiaria del resultado de un eventual acuerdo.

Sólo así se puede entender la conformidad de los principales referentes sindicales tras la movilización acotada a la Secretaría de Industria este jueves. Puertas adentro hubo incluso más entusiasmo con el clima de concordia que varios referentes destacaron del encuentro previo en el sindicato de mecánicos (Smata). Allí hubo sólo diagnósticos comunes y palabras amables entre veteranos que alguna vez se recelaron entre sí como Hugo Moyano (mecánicos), Ricardo Pignanelli (Smata), Gerardo Martínez (albañiles, Uocra), Andrés Rodríguez (estatales, UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), entre otros.

De hecho la CGT se mostró más efectiva últimamente en labores diplomáticas que en las estrictamente sindicales. Con una reforma laboral cruenta en marcha, obras sociales en coma y poca visibilidad callejera la central mantuvo un ritmo intenso en su vínculo con la política: los referentes de la conducción encadenaron reuniones con pocas semanas de diferencia con el santiagueño Gerardo Zamora, el sanjuanino Sergio Uñac y el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, así como contactos con Massa, Máximo Kirchner y el mandatario bonaerense. En paralelo siguieron activos los canales con extrapartidarios como Jorge Brito, Daniel Hadad y Dante Gebel, e incluso con radicales como Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti.

A pesar de ese abanico de posibilidades en la "mesa chica" pusieron la atención en la interna del peronismo. Para los dirigentes pasó el tiempo de los experimentos y sólo cabe esperar una resolución en el PJ para abordar la campaña electoral independientemente de quién termine por liderar la fórmula. Ya no aspiran a bendecir a un postulante sino apenas a encolumnarse detrás del que eventualmente surja de un acuerdo o bien de una primaria.

En las últimas semanas tomó un poco más de fuerza la figura de Kicillof entre los gremialistas más por decantación que por convicción. A falta de otros confirmados, los movimientos del gobernador tendientes a mostrar voluntad electoral le sumaron puntos a los que ya tenía asegurado de parte de dirigentes como Héctor Daer (Sanidad) y el triunviro Octavio Argüello, hombre de Moyano en la central. El resto, sin embargo, le reclama al mandatario mostrar amplitud y salirse del núcleo que lo rodea, una condición que la CGT suele exigirles a los candidatos para asegurarse espacios electorales y, eventualmente, de gestión.

En los contactos con el kirchnerismo la dirigencia hizo saber que no aportará a la narrativa de que Cristina debe recuperar la posibilidad de presentarse a elecciones el año que viene. No sólo porque siempre mantuvieron una relación tensa con la expresidenta sino porque, fundamentalmente, no lo creen posible. De lo contrario la CGT no tendría problemas en alinearse como tantas otras veces en el pasado lo hizo con rivales empoderados.

Para el sindicalismo tradicional la derrota de Javier MIlei es un imperativo político, ideológico y, más aún, de supervivencia. Las obras sociales atraviesan la mayor crisis desde el retorno de la democracia, al menos así lo reportan sus directivos. Desde el arranque de la gestión libertaria son los gremios los que deben sostener el déficit de sus prestadoras de salud generado por la pérdida de empleo, la sistemática derrota de los salarios contra la inflación, el incremento de los valores de remedios y tratamientos médicos y la disparada del peso de la discapacidad en el costo sanitario.

De ninguno de estos problemas se ocupó hasta ahora el ministro de Salud, Mario Lugones, más pendiente de su propia subsistencia en el área por la pérdida de poder de su principal respaldo, el asesor todoterreno Santiago Caputo. Por el contrario, la Superintendencia de Salud concentró su gestión en las bajas de prepagas y obras sociales de los registros oficiales como si eso pudiera presentarse como un activo ante la sociedad.

Ni siquiera despertó interés en la CGT la salida de Claudio Stivelman de la Superintendencia ni su reemplazo por Horacio Guevara, hasta la semana pasada su gerente general. Unos pocos gremialistas leyeron en ese cambio una derrota de Lugones y un nuevo avance del jefe de Gabinete, Diego Santilli, que de la mano de Karina Milei se quedó en los últimos tiempos con el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), ArSat y Correo Argentino también. 

Fuente y foto:

https://www.eldestapeweb.com/politica/neutralizada-cgt-ilusiona-ser-celestina-pj-2026101015241

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