Pese a la presión social y la crisis, la CGT volvió a patear la convocatoria a un paro

Después de la reunión, fuentes de la CGT confiaron que la opción del paro todavía está "verde" y que debe surgir de "abajo hacia arriba".
La CGT acordó avanzar con una serie de reclamos al gobierno de Javier Milei pero por ahora no tienen fecha ni forma concreta. En medio de sectores que pugnaban públicamente por un paro de 36hs y otros que proponían medidas de fuerzas sectoriales y sostenidas, la mayoría se inclinó por una aproximación a esta segunda opción. Se trata de un plan de acciones de protestas temáticas coordinadas por un ámbito aún a definir y que finalmente terminaría en una.medida de fuerza.
El Consejo Directivo reunió a una decena de dirigentes desde las 14hs en la histórica sede sindical de la calle Azopardo. Allí luego de un repaso a cargo de Gerardo Martinez (UOCRA) sobre los logros obtenidos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se pasó a discutir el escenario nacional y las medidas a tomar. "La opción del paro está muy verde, dicen antes de fin de año que habrá otro. Decidimos construir desde la semana que viene un plan de acción que va a confluir en una gran medida de fuerza", confiaron desde adentro de la reunión.
Los debates al interior de la CGT
En la previa diversos sectores habían comunicado públicamente sus intenciones. La semana pasada marcaron el interés de ir hacia un paro general de 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo, Luis Barrionuevo (gastronómicos), Omar Maturano (La Fraternidad) y Mario Calegari (UTA), entre otros. "Si hacemos un paro de 36 horas con movilización, cae Milei", había agitado el gastronómico hace un mes en diálogo con Jorge Fontevecchia. Él y Calegari se ausentaron de la reunión de consejo directivo pero enviaron representantes. Otra de las ausencias relevantes fue la del titular del gremio de Sanidad, Hecto Daer, de viaje en Santa Cruz.
El secretario general de la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmidt, viene insistiendo con un sistema de reclamo "escalonado, sistemático y con coordinación comunicada" entre distintos gremios que contribuya al desgaste del gobierno después del Mundial. "La gente está muy disconforme pero no sé si tiene ganas de acompañarnos a nosotros. Hay muchas diferencias internas entre nosotros. Es un desastre, es un papelón, la están pateando para adelante", se quejó un dirigente que se retiró anticipadamente en desacuerdo con lo discutido.
Los representantes sindicales saben del deterioro social y el desgaste en la imagen presidencial pero no tienen certezas sobre los mecanismos para capitalizar ese descontento ni conducirlo. "Hay una idea de salir a volantear, de generar concientización en estaciones de transporte y universidades. El malestar tiene que salir de abajo para arriba. Podemos tomar medidas intermedias, por ejemplo, que los trenes circulen la mitad del camino y ralentizar la marcha, el problema es que se te vuelve en contra la gente. Putean al sindicalismo y no al gobierno", analiza un colaborador cegetista.
En esa línea la CGT buscará aumentar su presencia en medios y tener nuevos referentes sobre distintos temas que puedan salir como voceros avalados por el sindicalismo. Creen que, al igual que existió escucha ciudadana con la reforma laboral, la central obrera puede reconectar con el hombre de a pie si toma como bandera problemáticas actuales. El alto nivel de endeudamiento de las familias es una de ellas. "Tenés el 20% de la población endeudada. Algo tenés que decirles a esos trabajadores", insiste un gremialista.
Dentro del Consejo directivo también se escucharon críticas a los representantes políticos del peronismo. "La interlocución de la actividad sindical con la política no existe, no hay articulación. Con la oposición no hay diálogo y con el gobierno no se puede hablar", resume un dirigente.
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