Chega, los ultras que amenazan a Portugal

03.04.2026

Entrevista a Miguel Carvalho 

En solo seis años, Chega trastocó el sistema político portugués, que parecía blindado ante las extremas derechas del resto del continente. Pero, ¿qué hay detrás de este partido articulado en torno del culto a la personalidad de su líder, André Ventura? ¿Cuáles son sus fortalezas y sus límites?

Jean Batou - Escritor y profesor de Historia Internacional en la Universidad de Lausana.

El periodista de investigación Miguel Carvalho publicó en septiembre de 2025 el libro Por dentro do Chega. A face oculta da extrema-direita em Portugal [Dentro de Chega. La cara oculta de la extrema derecha en Portugal]. Esta obra es el resultado de seis años de investigación sobre esta fuerza fundada en 2019 que ha trastocado el campo político portugués. En esta entrevista, el autor brinda algunas claves para entender sus características, las causas de su crecimiento y algunos de sus límites.

¿Qué lo llevó a escribir un libro de más de 700 páginas sobre Chega [«Basta» en portugués] y cómo llevó a cabo su investigación? ¿Tuvo dificultades para contactar con los miembros del partido? ¿Cómo han reaccionado los dirigentes ante la publicación del libro?

A finales de 2019, unas semanas después de la elección de André Ventura como único diputado de este partido, quise comprender el nuevo fenómeno político que representaba Chega. No me interesaba tanto su líder como lo que empujaba a una parte del electorado a optar por ese discurso extremista de exclusión. Por eso fui a conocer a ese electorado desde principios de 2020. Más que su líder, adepto a una especie de hechicería mediática, lo que me preocupaba era la masa humana que empezaba a adherirse a Chega.

Asistí a eventos, quise conocer a sus votantes, a los activistas y a los dirigentes de forma auténtica, almorcé y cené con estas personas, sin tabúes, sin mezclar prejuicios o ideas preconcebidas en nuestras conversaciones. Sobre todo, hice multitud de preguntas. Con algunos era más fácil hablar, con otros menos. Fui perseverante y algunos no aceptaron hablar conmigo hasta un año después de mi primer intento. Los mayores obstáculos siempre vinieron de la dirección del partido, pero eso no me impide, aún hoy, mantener un contacto regular con el universo electoral, militante o dirigente de Chega, así como con antiguos miembros.

Rara vez he recibido amenazas desde dentro de Chega. Se trata más bien de acoso digital que de otra cosa. Puedo decir que, independientemente de lo que puedan pensar de mí o de mis convicciones, la mayoría de los votantes y miembros de Chega siempre han respetado mi trabajo. Mi libro, por cierto, es Chega hablando de Chega. Sin su contribución, no habría libro.

Hasta ahora, no ha habido ninguna reacción oficial de la dirección sobre el libro. Ni desmentidos. Ha habido algunos pequeños comentarios e insultos, pero nada significativo.

A grandes rasgos, ¿cuáles han sido las principales etapas del ascenso electoral de Chega desde su fundación en 2019? ¿Organiza el partido sistemáticamente a sus activistas sobre el terreno o funciona ante todo como una maquinaria electoral?

Desde la fundación de Chega, el ascenso de André Ventura ha sido fulgurante. En seis años, el partido ha pasado de tener un solo diputado a sumar 60. Con sus discursos simplistas, en su mayoría falsos o basados en la desinformación, la estigmatización de las minorías y los prejuicios generalizadores sobre el resto de la clase política, el partido logra atraer a sectores contradictorios entre sí. Al principio, captó a personas procedentes de los partidos más cercanos ideológicamente, el Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha) y el Centro Democrático y Social-Partido Popular (CDS-PP, derecha conservadora), pero con el tiempo se ha visto que también atraía a gente que votaba a la izquierda, desde el Bloque de Izquierda hasta el Partido Socialista. De hecho, este último fue el más afectado en las elecciones legislativas de 2025: muchos de sus votantes habituales, sobre todo en el sur del país, votaron a Chega.

El partido sigue sin conseguir atraer a figuras mínimamente respetables a los ojos del gran público, pero absorbe elementos de todos los estratos profesionales, algunos de los cuales cuentan con una trayectoria académica reconocida. Por lo que sé de los documentos internos de Chega, una de las categorías mejor representadas entre los militantes es la de los docentes, de todos los niveles. El partido puede incluso propagar -y en efecto, lo hace- el discurso «del taxi» o «del bar», pero la verdad es que muchas personas cultas se adhieren a sus discursos.

Por otra parte, como partido, Chega está en las grandes ligas en cuanto a su presencia en las redes sociales, siempre a la cabeza en este ámbito. Al principio, se benefició de un amplio apoyo de las redes evangélicas, y luego también atrajo a jóvenes y a numerosos abstencionistas, adictos a las redes sociales y a las actuaciones de los dirigentes de Chega en el universo digital, algunas de las cuales son puro entretenimiento, sin ninguna consistencia política.

¿Cuál es la trayectoria de los militantes y los círculos que contribuyeron al lanzamiento del partido? Detrás de la aparente unidad en torno de André Ventura, ¿existen divisiones internas? Y si es así, ¿sobre qué cuestiones?

Chega nunca se ha preocupado por buscar coherencia ideológica. Las pocas personas que le daban importancia a ello han sido apartadas o se han alejado. Su programa, aunque incluye rasgos identitarios y nacionalistas, promueve un capitalismo salvaje. No mucho más. He asistido a actos de Chega en los que la simple sugerencia de que el partido debería profundizar en las cuestiones ideológicas, para ofrecer más sustancia temática, provocaba irritación en los militantes.

El partido vive de la intuición de Ventura y del culto a la personalidad que este promueve. Sus miembros son, por otra parte, menos autónomos de lo que eran en sus inicios. Durante los primeros años, algunos aún pensaban por sí mismos y se atrevían a criticar ciertos aspectos de la dirección tomada por el partido.

El próximo congreso, en mayo, probablemente se parecerá más a un culto religioso, sin lugar para la disidencia. Hoy en día, Chega es una cuestión de fe en Ventura. Para él, un partido con tal grado de obediencia y fe ciega supone la consolidación del proyecto de poder personal con el que siempre ha soñado.

¿En qué regiones y en qué sectores de la población consigue Chega sus mayores apoyos? ¿Cuál es su postura respecto a las grandes cuestiones sociales y qué eslóganes le han permitido conquistar a un público tan amplio?

El sur del país, en particular los municipios alrededor de Lisboa, es la zona privilegiada de acción de Chega. El interior del sur, también. El Algarve es actualmente uno de sus grandes bastiones, donde ganó la alcaldía de Albufeira, un municipio con una fuerte población inmigrante que se ha convertido en un auténtico infierno turístico.

En las últimas elecciones presidenciales, en 2026, Ventura logró extender la «bandera» electoral del partido hacia el norte, donde Chega, salvo contadas excepciones, no había obtenido buenos resultados[1]. Pero dudo que este crecimiento se consolide, ya que la polarización generada por las elecciones presidenciales fue excepcional. También hay indicios de cierto desgaste de Chega en los municipios del interior del Alentejo, donde el partido ha contado con su mayor apoyo desde sus inicios hasta 2024. Su discurso ya no atrae tanto. Pero es demasiado pronto para decir si este desgaste se acentuará.

Como he dicho, Chega no ha reflexionado realmente sobre las grandes cuestiones sociales. Expresa las frustraciones, la ira y el resentimiento hacia la clase política y hacia el hecho de que hay muchos problemas sin resolver desde hace mucho tiempo. Mantiene un discurso cargado de prejuicios hacia las minorías, siempre muy centrado en los ataques contra los inmigrantes, la comunidad gitana e incluso la diversidad de género. Enfrenta a los pobres entre sí, a los inmigrantes entre sí; se nutre de la estigmatización del otro y de la promoción del individualismo llevado al extremo. Es un partido que pretende debilitar el Estado de bienestar, reservándolo para los indigentes y unas pocas personas más, y poner al país al servicio de los intereses de la elite económica y financiera.

A pesar de los numerosos escándalos que han marcado su corta existencia, desde un diputado acusado de robar maletas en el aeropuerto hasta un alto dirigente implicado en un caso de prostitución infantil, sin olvidar la larga lista de líderes locales que ya han abandonado el partido por diversas razones, Chega mantiene un discurso muy moralista hacia el resto de la clase política -toda ella «corrupta»-. Estigmatiza un régimen político basado, según su líder, en una visión del país que fomenta la «dependencia de los subsidios» y de las ayudas sociales en favor de «aquellos que no quieren trabajar». Este régimen habría permitido, según esta visión, la entrada de inmigrantes que amenazarían la identidad y las tradiciones portuguesas. En realidad, sin los inmigrantes, Portugal se derrumbaría. Son uno de los principales factores de sostenibilidad del sistema público de seguridad social.

¿Qué relaciones mantiene Chega con la derecha proveniente de la dictadura salazarista[2]o movimientos abiertamente fascistas? ¿En qué medida está vinculado al grupo neonazi 1143[3], con 37 militantes detenidos?

Las derechas radicales o extremistas más intelectualizadas o violentas, que se encontraban en cierto modo al margen del sistema, han visto en Chega su caballo de Troya para minar el régimen democrático y tratar de derrocarlo. Para muchas figuras procedentes de esos círculos, desde los nostálgicos de la dictadura hasta los neonazis de las milicias del 1143, Chega no es el ideal, como ellos mismos reconocen, pero es lo que hay, lo que está más a su alcance para introducir en la agenda política y mediática —aunque sea de forma más o menos encubierta— sus ideas y sus discursos extremistas y excluyentes.

Parte de la financiación de Chega proviene de elites económicas y financieras que sueñan con vengarse de los logros consagrados por la revolución del 25 de abril de 1974[4]. También, algunos de los protagonistas asociados a la actual red terrorista de extrema derecha se han adherido naturalmente a Chega y lo han financiado. Por último, no creo que exista —y creo que nunca existirá— una relación formal y orgánica entre Chega y el grupo 1143. Pero cada vez es más evidente que este considera a Chega como su virtual «brazo político» y que amplios sectores de Chega consideran al 1143 y a otros ultras como su «brazo armado».

¿Cuáles son los principales apoyos de Chega entre las elites portuguesas, en particular en los aparatos represivos del Estado, en los sectores patronales y en los círculos religiosos?

En el caso de sectores de las fuerzas de seguridad, esta relación es muy estrecha. No porque Chega se haya infiltrado en ellas, sino porque, dentro de ese aparato, ya había mucha gente que defendía los discursos y las políticas represivas promovidas por Chega. Con la entrada de André Ventura en la arena política, muchos sintieron que por fin había un proyecto y un rostro con los que podían identificarse en ese campo de batalla. Así, en 2020, surgió el Movimento Zero, un movimiento informal de policías y militares que funcionaba a través de las redes sociales y que organizó algunas manifestaciones, con dirigentes de Chega como intermediarios, pero creo que hoy en día esa relación se ha deteriorado. Algunos, aunque defienden abiertamente las ideas de Chega y mantienen discursos racistas y xenófobos, se niegan a ser instrumentalizados por el partido. También hay que decir que existe, dentro de las fuerzas de seguridad, el ejército y la policía, una cierta renovación generacional que es en gran medida fiel a los derechos, libertades y garantías consagrados por la democracia.

Chega recibe un apoyo considerable, sobre todo financiero, de un sector de la elite económica vinculado a paraísos fiscales. Esta última percibe al partido como una «barra libre» para sus intereses, que apuntan a desmantelar lo que queda del Estado social y a extender la desregulación, la privatización y las reducciones de impuestos a amplios sectores empresariales. Uno de los principales financiadores de Chega es João Bravo, descendiente de una familia de esclavistas. Sus sociedades son propietarias de las mayores empresas de armamento y equipamiento militar que abastecen al Estado portugués.

El partido que ataca a diario al «sistema» está, a su vez, respaldado y financiado por los sectores más poderosos del «sistema».

En lo que respecta a la cuestión religiosa, hasta mediados de 2021, el partido se benefició de la influencia de redes evangélicas, hasta el punto de que varios de sus dirigentes nacionales se identificaban con diversas corrientes e iglesias del evangelismo. Estos fueron posteriormente apartados, aunque Chega cuenta con un amplio apoyo entre los evangélicos, especialmente en los suburbios de Lisboa y los municipios vecinos de la capital. Aunque las corrientes católicas ultraconservadoras, los cristianos evangélicos, incluso en su versión neopentecostal, han convivido relativamente bien dentro de Chega, a partir de 2022, la dirección del partido parece haber caído más claramente bajo la influencia de los sectores vinculados al Opus Dei, al movimiento Comunión y Liberación y este tipo de corrientes. Como afirman algunos antiguos dirigentes de Chega, son estos sectores los que se han llevado la parte del león dentro del partido.


  • 1.

    En las elecciones presidenciales portuguesas de 2026, el partido Chega logró por primera vez pasar a la segunda vuelta con su líder André Ventura, tras obtener alrededor del 23,5% en la primera vuelta. En el balotaje fue derrotado por el socialista António José Seguro, que se impuso con casi 67% frente al 33% de Ventura. Aunque en Portugal el poder ejecutivo recae principalmente en el primer ministro, estas elecciones tuvieron relevancia política al evidenciar tanto el crecimiento como los límites electorales de Chega [N. del E.].

  • 2.

    La dictadura de António de Oliveira Salazar y su sucesor -creadora del Estado Novo- duró entre 1933 y 1974.

  • 3.

    El denominado 1143 es un grupo portugués de ultraderecha vinculado al activista Mário Machado. Su nombre alude al Tratado de Zamora, símbolo del origen del país [N. del E.].

  • 4.

    La Revolución de los Claveles (25 de abril de 1974) fue un golpe militar llevado a cabo por oficiales progresistas que puso fin a más de cuatro décadas de dictadura. El movimiento abrió un proceso de democratización, descolonización y transformación social cuyas conquistas —consagradas en la Constitución de 1976— siguen siendo una referencia en la política portuguesa [N. del E.].

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