Misiones aprobó el uso de glifosato en la yerba y se encienden las alarmas por el impacto ambiental y sanitario

La provincia modificó la Ley de Bioinsumos y eliminó la prohibición del herbicida. Mientras legisladores y el sector yerbatero argumentan que la medida brinda previsibilidad y exige una transición progresiva con controles, organizaciones ambientales y de salud advierten sobre las consecuencias de su regreso.
En una polémica decisión, Misiones dio marcha atrás con una de las principales restricciones que había impuesto sobre los agrotóxicos: eliminó la prohibición del glifosato en toda la provincia. El cambio habilita nuevamente su utilización en las actividades agrícolas y alcanza a los yerbales, donde el agrotóxico podrá volver a utilizarse siempre que el producto y su uso estén autorizados por la normativa nacional.
La decisión fue aprobada por la Cámara de Representantes provincial el pasado 3 de septiembre y, posteriormente, promulgada por el gobierno de Hugo Passalacqua mediante el Decreto N° 1757, firmado el 8 de septiembre. Este cambio normativo adquiere una relevancia central para la yerba mate, el motor agrícola de la provincia. Sin embargo, el glifosato es objeto de una extensa discusión científica y regulatoria: en 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer lo catalogó como "probablemente carcinogénico" para los humanos.
La prohibición había sido establecida en 2023 mediante la Ley VIII N° 103, la cual promovía una transición hacia sistemas productivos basados en bioinsumos y restringía el uso del glifosato y productos asociados. Sin embargo, la Legislatura decidió modificar ese rumbo. La reforma actual mantiene la promoción de los bioinsumos, pero elimina la prohibición que impedía utilizar glifosato en el territorio provincial.
Con este cambio, el herbicida vuelve a quedar comprendido dentro del régimen general que regula los productos fitosanitarios y, si bien la provincia continúa regida por las normativas nacionales sobre estos productos, la nueva legislación elimina la prohibición específica que regía en territorio misionero.
En la región, esta decisión adquiere especial relevancia porque Misiones concentra aproximadamente nueve de cada diez hectáreas destinadas al cultivo de yerba mate en Argentina, según los relevamientos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Por eso, cualquier modificación sobre las herramientas disponibles para los productores puede tener impacto sobre toda la cadena yerbatera.
Los argumentos y fundamentos detrás del cambio normativo
Entre los fundamentos que impulsaron la derogación de los artículos 7 y 8 de la Ley VIII – N° 103 se argumentó que la prohibición total —prevista originalmente para entrar en vigencia a partir de julio de 2025— generó una profunda preocupación en el sector agropecuario y forestal.
Según consta en el proyecto finalmente aprobado y promulgado, la prohibición estricta traería aparejada una serie de consecuencias perjudiciales para la economía local, tales como:
Incremento de los costos de producción y caída de rendimiento: se remarcó la dificultad operativa y económica que implica para un pequeño o mediano productor limpiar predios de 8 a 10 hectáreas utilizando únicamente herramientas manuales como la azada y el machete.
Pérdida de competitividad: se advirtió sobre las desventajas frente a otras provincias y regiones productoras que no cuentan con esta limitación.
Trabas en el comercio internacional: se señalaron complicaciones para acceder a mercados externos clave en productos sensibles como el té y la yerba mate, especialmente en países que rechazan tratamientos "fitosanitarios que carezcan de homologación y certificación oficiales".
Asimismo, en el proyecto se objetó que el marco legal anterior establecía una regla "bien genérica". Aunque fijaba un plazo de dos años para la transición progresiva, carecía de especificidad y no explicaba de qué manera se llevaría a cabo dicho proceso en la práctica. La iniciativa tomó como base los reclamos canalizados por el sector productivo, incluyendo presentaciones realizadas por productores como Sergio Delapierre en agosto de 2023, enfatizando que una prohibición de esta magnitud no podía aplicarse sin el consenso de los actores involucrados debido a los daños que podría ocasionar.
Incentivo a la producción y control de malezas: los argumentos de la Legislatura y el sector yerbatero
El diputado del Bloque Movimiento por lo que Viene Enio Lemes precisó que "la modificación condiciona el reemplazo obligatorio del glifosato a la existencia de alternativas autorizadas por los organismos competentes". Según detalló, los productos fitosanitarios deberán contar con aprobación de autoridades nacionales y/o de los países de destino de las exportaciones misioneras.
En declaraciones para Canal 12 Misiones, Lemes señaló que el nuevo esquema permitirá al Poder Ejecutivo establecer plazos, condiciones y requisitos para una transición progresiva. Sostuvo que la medida mantiene vigente la Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos, aunque modifica el mecanismo previsto para sustituir de manera obligatoria el herbicida. De acuerdo con su explicación, el marco regulatorio para los bioinsumos continuará vigente y los organismos responsables mantendrán sus funciones.
El legislador explicó que la modificación busca adecuar el marco vigente a las condiciones actuales de la actividad productiva y garantizar un esquema que permita sostener el trabajo de los distintos sectores. "Lo que buscamos es darle previsibilidad a la producción misionera, sin dejar de defender la utilización de productos orgánicos", sostuvo.
En tanto, Gerardo Vallejos, integrante del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), se refirió al uso del glifosato y aclaró que "de ninguna manera la planta es fumigada".
Según detalló en diálogo con Tiempo FM 97.5, el glifosato "hace un trabajo de eliminar estos yuyos y malezas que, a su vez, entran en un proceso de descomposición y se transforman en un abono natural que contribuye a mantener el humus superficial y, por supuesto, la capa superficial de nutrientes para el suelo", señaló. De todos modos, remarcó que "el manejo, en todos los casos, debe ser controlado".
