El Departamento de Energía de Estados Unidos visitó instalaciones nucleares de la CNEA
Injerencia imperialista

El lunes 4 de mayo, con fuerte despliegue de Gendarmería, el DOE de EE.UU. operó en los Centros Atómicos de Ezeiza, Constituyentes y Bariloche de la CNEA, bajo excusa de controlar material radiactivo
Últimamente la vera de la colectora de General Paz, donde deberían estar cientos de trabajadores del área científico tecnológica de distintas instituciones realizando su labor, tiene un paisaje más parecido a un escenario de guerra. La ya casi permanente presencia de la Policía de la Ciudad dispuesta a reprimir a quien quiera poner un pie en la colectora o reclame por sus derechos es sumada por un incremento del destacamento de Gendarmería Nacional que se encuentra en el Centro Atómico Constituyentes. Es cierto que por una norma internacional, dado la presencia de instalaciones que utilizan para su trabajo cotidiano, material radioactivo cómo es el uranio enriquecido, el destacamento es un requerimiento de la OIEA y parte de distintos tratados, pero su incremento fue de un dia para el otro por una orden por parte de las autoridades de la CNEA dado el comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, pero pareciera que llegaron para quedarse, una disposición que fue recibida con malestar por los trabajadores y profesionales que trabajan en dicho organismo.
Este lunes se superó de manera muy imponente tanto la presencia de personal armado como la cantidad de los mismos, un cuerpo de la gendarmería a caballo y hasta un vehículo blindado. Dicha presencia se debió a la visita de la agencia estadounidense DOE (Departamento de Energía) que se encargó de controlar y revisar las instalaciones nucleares de los distintos centros atómicos para presentar un plan de refuerzo del control y la vigilancia sobre las instalaciones relevantes de Argentina.
Entre los trabajadores y trabajadoras de CNEA el malestar fue muy grande, y se suma a la cadena de provocaciones de la gestión actual. Distintas organizaciones sindicales como ATE y APCNEAN se han limitado a repudiar el nivel de militarización con comunicados, aunque no organizaron ninguna acción.
Es cierto que este tipo de intervenciones imperialistas es parte de una serie de tratados internacionales a los que adhirió Argentina en 1995 y 1997 que tiene carácter de tratado bilateral con Estados Unidos. Una herencia de la época de las "relaciones carnales" que nunca fue cambiada, como gran parte de la herencia neoliberal en el sector nuclear.
Pero esta no es una visita de rutina, en la misma semana también se dio la presencia de representantes del país del norte en ARSAT, vimos a Milei sacándose selfies en el portaaviones nuclear que estuvo haciendo movimientos en el Mar argentino y todo coronado con la presencia de Peter Thiel en Argentina. Todo apunta a reforzar los sistemas de seguridad y control, herramientas que más temprano que tarde pueden ser usadas contra los trabajadores y sus organizaciones.
En un mundo cada vez más cruzado por la guerra, donde Estados Unidos ahora está enmarcado en una guerra imperialista contra Irán y que viene de bombardear y atacar militarmente Venezuela en nuestro continente, operaciones como estas que buscan sostener y aumentar el control y la dependencia en una materia tan sensible como la energía nuclear son ampliamente repudiadas. Mientras las empresas clave del sector buscan ser privatizadas, para aumentar los negocios del imperialismo yanqui en la región, mientras la CNEA continúa bajo el asedio de los bajos salarios y la precarización laboral, este tipo de intromisiones es inadmisible.
Es claro que el camino del avasallamiento imperial no va a cambiar si no se rompe con toda la cadena de opresión imperialista, empezando por el FMI y su deuda odiosa que usa como cadena para ajustar mientras que entre otras cosas se entromete en un área clave como la nuclear que podría aportar potencialmente soberanía tecnológica y energética además de su rol en la radiomedicina y otros desarrollos de tecnologías de punta que el imperialismo se quiere quedar para su provecho.
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