Inquilino radiactivo: la planta de uranio de Alta Córdoba

Hace 73 años la Comisión Nacional de Energía Atómica ocupó un predio en la ciudad de Córdoba bajo un contrato de arrendamiento que aún sigue vigente. Paga menos de 35 mil pesos por mes y debe los cuatro últimos meses.
Por Cristian Basualdo
El 13 de abril de 1953, la Dirección General de Fabricaciones Militares y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) firmaron un contrato de arrendamiento por un predio de unos 65 mil metros cuadrados en el barrio Alta Córdoba de la capital provincial. Ubicado en la calle Rodríguez Peña 3200, el sitio conocido como Planta Militar del Cromo se convirtió en la sede Regional Centro de la CNEA y pasó a llamarse Complejo Fabril Córdoba.
El contrato se estableció por un plazo de dos años, con prórroga automática por períodos de un año, y así sucesivamente. Esta situación perdura hasta la actualidad. Se firmaron adicionales al contrato en 1970, 1978, y 2011. Actualmente, la CNEA paga por el alquiler una suma mensual de pesos treinta y cuatro mil ochocientos ochenta y tres con un centavo ($ 34883,01), y adeuda cuatro meses: diciembre de 2025, enero, febrero y marzo de 2026, por un total de $ 139.532,04.
Los orígenes de "El Chichón"
En los años 50 se decía que la energía nuclear resolvería los problemas energéticos de la Argentina. La CNEA compraba minerales de uranio a quienes los encontraban y, en las instalaciones de Alta Córdoba, realizaba los ensayos necesarios para evaluar la factibilidad de su explotación. Allí se desarrolló la técnica de lixiviación en pilas para la minería de uranio, que consistía, básicamente, en triturar el mineral, colocarlo sobre una planchada de hormigón y regarlo con ácido sulfúrico, que arrastraba parte del uranio contenido.
Esta técnica produce grandes cantidades de residuos, denominados colas de mineral, donde queda la mayor parte de la radiactividad. Durante tres décadas, estos desechos se acumularon en el Complejo Fabril Córdoba sin impermeabilización alguna hasta alcanzar las 57.600 toneladas, que conformaron un promontorio que sobresale unos cuatro metros sobre el nivel del terreno y ocupa una superficie de una hectárea, conocido como "El Chichón". Entre los planes nunca concretados de la CNEA estaba el de trasladar los residuos para liberar el sitio, por este motivo, en 1979 se adoptó una solución intermedia: recubrir "El Chichón" con tierra vegetal para impedir la dispersión de las colas. Los funcionarios del átomo dicen que se parece a un campo de golf, sin embargo, emite radón, un gas radiactivo producto del decaimiento del uranio.
El factor Dioxitek
En los años 80, el complejo sumó la Planta de producción de dióxido de uranio (PPUO2), de tecnología alemana. Desde su puesta en marcha, los efluentes líquidos se descargan a la red cloacal, que en los años 80 pertenecía a la Nación, en los 90 fue transferida a la Provincia, y, posteriormente, esta la traspasó a la Municipalidad. Asimismo, la planta libera a la atmósfera uranio, material particulado, amoníaco y nieblas ácidas que los informes oficiales califican como "emisiones fugitivas".

En 1985, la Municipalidad de Córdoba sancionó una ordenanza de uso de suelo, que prohíbe estas actividades industriales dentro de la ciudad. Sin embargo, la normativa fue el inicio de una saga de promesas de relocalización nunca cumplidas.
La empresa estatal Dioxitek S.A. fue creada en 1996 cuando se intentó —sin éxito— privatizar la PPUO2. El año pasado, en un nuevo contexto de privatización, la firma forzó las antiguas instalaciones para alcanzar un récord de producción, lo que derivó en numerosos incidentes radiactivos que encendieron las alarmas sobre el estado de la planta.
Lo inquietante de la historia del Complejo Fabril Córdoba no es la existencia de un plan deliberado —que no lo hay—, sino una forma persistente de improvisación estatal. Mientras las políticas, las jurisdicciones y la fisonomía de la ciudad se transformaron profundamente, la contaminación radiactiva permanece, está como fuera del tiempo, en una eternidad.
Fuente:
https://antinuclearmara.blogspot.com/2026/04/inquilino-radiactivo-la-planta-de.html
