Porque se dice que la minería del uranio es contaminante

21.03.2026

La contaminación de esta minería surge por razones que no solo tienen que ver con el metal en sí, sino con cómo se extrae, se procesa y qué residuos deja. El uranio está en la naturaleza, pero cuando se lo concentra y se remueve grandes volúmenes de roca, aparecen importantes problemas ambientales y sanitarios.

Por Juan Vernieri

Las principales contaminaciones son a) liberación de gas radiactivo b) grandes cantidades de residuos c) el agua d) polvo radiactivo e) Impacto sobre el paisaje

⦁ Lo más importante es la liberación del gas radiactivo radón. En el caso de explotaciones subterráneas adquiere importancia primordial

El uranio se desintegra naturalmente y produce radón, un gas radiactivo y este, a su vez, se desintegra en otros productos muy negativos para la salud.

En una mina, al perforar la roca, el radón queda liberado al aire, los trabajadores pueden respirarlo y sus productos de desintegración se depositan en los pulmones.

Esto fue una causa histórica de cáncer de pulmón en mineros de uranio, especialmente en EE. UU., Alemania del Este y Checoslovaquia en los años 40-70.

En los túneles requiere ventilación forzada, que no siempre es suficientemente efectiva y, además, es cara. Requiere también detectores personales y la permanencia de los trabajadores tiene que respetar los límites de exposición. El riesgo existe si el control es deficiente.

⦁ Otro motivo importante de contaminación son las grandes cantidades de residuos radiactivos

Para obtener uranio se procesa muchísima roca: Una tonelada de roca en una mina de ley buena, puede contener de uno a tres kilogramos de uranio. El resto queda como residuo molido llamado tailings.

Estos residuos que contienen radio-226; torio; metales pesados y productos químicos del proceso, se van acumulando en el mejor de los casos en presas de relave.

Los problemas principales de estos residuos es que permanecen radiactivos miles de años, producen radón que se esparce en el ambiente y además pueden contaminar agua y suelo si no están bien confinados.

Existen presas gigantes de residuos junto a casi todas las minas de uranio. Si el yacimiento se encuentra en zona sísmica es un riesgo agregado. Las presas suelen ejecutarse sin mayores precauciones, no son seguras y un sismo puede destruirlas.

⦁ Otra muy importante es la contaminación del agua

Para extraer el uranio se usan soluciones químicas, normalmente: ácido sulfúrico o carbonatos alcalinos.

Estos líquidos disuelven el uranio de la roca. Y aparecen así los riesgos de filtraciones hacia acuíferos, escurrimiento hacia ríos y drenaje ácido de mina.

En algunos casos históricos, en Estados Unidos, Europa del Este, África, se registraron contaminaciones importantes de aguas subterráneas.

⦁ Polvo radiactivo

En minas a cielo abierto, la voladura, el transporte y la trituración generan polvo con partículas radiactivas y metales pesados.

Ese polvo puede depositarse en el suelo, ser inhalado, transportarse por el viento.

⦁ Impacto sobre el paisaje

Además de la radiación, hay impactos comunes a cualquier minería: enormes excavaciones, desmontes, consumo de agua, presas de residuos y alteración de ecosistemas.

PARTE II

La contaminación de esta minería no solo tiene que ver con el metal en sí, sino con cómo se extrae, se procesa y qué residuos deja. En nota anterior vimos que las principales contaminaciones son: liberación de gas radiactivo, las grandes cantidades de residuos, la contaminación del agua; el polvo radiactivo y el impacto sobre el paisaje.

Por Juan Vernieri

Casos históricos que generaron mala reputación de esta minería que influyeron mucho en la percepción pública: Las minas soviéticas y de Europa del Este en los años 50-70; minas en territorios Navajo en Estados Unidos; minas africanas con regulación débil y, entre nosotros, los pasivos ambientales de Los Gigantes (Córdoba).

En todos esos casos la regulación era pobre o inexistente.

La minería del uranio genera residuos duraderos y pasivos ambientales que pueden persistir décadas, de esto no hay dudas, no obstante, se dice que con regulación moderna el impacto puede reducirse, también se aduce que otras minerías, como el cobre, el carbón, y el oro mueven mucho más material, claro que estos minerales no son radiactivos.

Si queremos entender por qué la minería del uranio tiene tan mala reputación ambiental, conviene mirar algunos de los peores casos históricos. No todos ocurrieron por mala fe; muchos sucedieron en épocas donde la regulación prácticamente no existía, sobre todo durante la carrera nuclear de la Guerra Fría.

Veamos las minas de uranio del mundo que dejaron los peores pasivos ambientales de la historia. Algunas son realmente impresionantes.

1. Wismut (Alemania Oriental / URSS)

Fue uno de los mayores complejos de minería de uranio del mundo. Operado por la Unión Soviética en Alemania Oriental. Funcionó entre 1946 y 1990 y produjo unas 230.000 toneladas de uranio para el programa nuclear soviético.

Problemas ambientales montañas gigantes de residuos radiactivos, contaminación de suelos y ríos y miles de trabajadores expuestos a radón.

La restauración se inició recién después de la reunificación alemana. Creó el programa Wismut GmbH, uno de los proyectos de restauración minera más grandes del mundo, cuyo costo aproximado fue de más de 7.000 millones de euros.

2. Minas en territorio Navajo (Estados Unidos)

Entre 1944 y 1986 se explotaron cientos de minas de uranio en tierras Navajo.

Durante décadas casi no hubo regulación, muchos mineros trabajaban sin protección respiratoria.

Consecuencias cáncer de pulmón entre mineros, viviendas construidas con rocas de mina radiactivas y contaminación de agua. Hoy existen más de 500 minas abandonadas en la región.

Estados Unidos tiene que seguir financiando programas de limpieza.

3. Arlit (Níger)

Región minera explotada principalmente por empresas francesas incluso del estado francés desde los años 70. El uranio alimentó durante décadas el gran programa nuclear francés.

Organizaciones ambientales han señalado que quedaron hasta hay residuos radiactivos dispersos. El polvo contaminado llega en la ciudad. Hay problemas de agua contaminada. Las empresas sostienen que las operaciones cumplen normas internacionales.

4. Mina Los Gigantes (Argentina)

Ubicada en las sierras de Córdoba. Funcionó entre 1982 y 1989. Quedaron residuos radiactivos, drenajes ácidos y materiales contaminantes en diques de colas.

Durante décadas hubo discusión sobre su remediación definitiva que aún está sin completarse. Este caso se cita frecuentemente en Argentina como ejemplo de pasivo ambiental minero nuclear.

PARTE III

La mala reputación que tiene la minería del uranio se funda en la infinidad de yacimientos explotados sin considerar los efectos ambientales que produce, ni la persistencia de esos efectos en el tiempo, y que la gran mayoría fueron abandonados sin remediarlos, dejando radiactividad tóxica en el ambiente por miles de años. Para confirmar esto no hay más que mirar los yacimientos explotados en Chubut.

Por Juan Vernieri

Por supuesto que las formas de explotación han mejorado con el tiempo, pero la desaprensión de los responsables parece que es la misma. Hay solo dos países que intentan ser más respetuosos, Canadá y Australia, pero sucede que hay un problema de dólares, es decir de costos. La remediación de los yacimientos explotados en sumamente onerosa.

La minería moderna tiene normas de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), controles radiológicos y planes de cierre de minas.

Pero también es cierto que las normas no siempre se cumplen, los controles no son lo rigurosos que deben ser y los cierres de minas "se olvidan", no se realizan.

Los pasivos históricos son enormes, algunos sitios requerirán vigilancia durante siglos.

El problema ambiental más difícil de la minería del uranio no es la radiación inmediata, sino que los residuos siguen siendo radiactivos durante miles de años.

Eso obliga a pensar en control y vigilancia a largo plazo, algo que ninguna otra minería exige con tanta duración.

Recordemos que la remediación de Wismut en Alemania, que aún no se ha terminado, tiene un presupuesto de SIETE MIL MILLONES DE EUROS.

El programa de remediación del complejo minero de uranio Wismut es uno de los proyectos de restauración ambiental minera más grandes del mundo. Comenzó después de la reunificación alemana, cuando cesó la producción de uranio en 1990, y continúa hasta hoy, 35 años después, bajo la empresa estatal Wismut GmbH.

Tareas concretas que se realizan.

Veamos primero el contexto del problema. Entre 1947 y 1990, las minas Wismut explotadas por la República Democrática Alemana y la Unión Soviética produjeron alrededor de 230.000 toneladas de uranio, lo que convirtió a la RDA en uno de los mayores productores del mundo.

La actividad dejó enormes pasivos ambientales. Grandes escombreras con material radiactivo; relaves de plantas de procesamiento; aguas subterráneas contaminadas con uranio, radio, arsénico y hierro; galerías subterráneas inestables y, tal vez lo más grave, emisión persistente de gas radón radiactivo.

En 1991 el gobierno alemán inició un programa masivo de remediación financiado con más de 6-7 mil millones de euros. Uno de los primeros trabajos fue asegurar la infraestructura minera abandonada. Las tareas incluyen: relleno y sellado de galerías y pozos, inundación controlada de las minas, estabilización de cavidades para evitar colapsos y ventilación controlada para evacuar radón. Estas medidas evitan hundimientos y la migración de gases radiactivos hacia poblaciones cercanas.

Las minas generaron centenares de millones de toneladas de roca estéril. Su remediación consiste en reconfigurar los enormes depósitos de estériles, trasladar material a fosas mineras para concentrarlo y cubrirlos con capas de arcilla impermeable y suelo vegetal.

Un sistema típico de cobertura incluye: capa sellante, drenaje y capa de tierra vegetal. Esto reduce la infiltración de agua y la dispersión de radionucleidos o polvo contaminado.

Los relaves de las plantas de tratamiento son uno de los problemas más complejos. Las acciones principales a realizar son: estabilización geotécnica de los diques, cobertura impermeable, drenaje interno y, lo más delicado y oneroso el control permanente de radiación y filtraciones por miles de años.

Los depósitos contienen millones de m³ de residuos con uranio, radio y arsénico.

Aclaro que se les llama estériles a los residuos radiactivos con radiactividad no rentable.

Un comentario al margen: la Unión Soviética, además de extraer el uranio de Wismut para fabricar sus bombas atómicas acudió a numerosos artistas para hacer, al menos, 4.300 obras de arte en el que se representara la labor de los mineros y además difundir el socialismo de Estado. La empresa invitaba a artistas a participar en talleres y excursiones. Y sus obras se hicieron visibles en los comedores y algunas plantas. Tras la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Alemania del Este se salvaron algunas obras de arte de los tachos de basura y contenedores. Aquí mostramos algunas.

PARTE IV

En nota anterior, para tener una idea de lo que significa la "remediación" de una mina de uranio, empezamos a ver las tareas que se realizan en el yacimiento Wismut de Alemania.

Por Juan Vernieri

Dijimos que las formas de explotación han mejorado con el tiempo, pero la desaprensión de los responsables parece que es la misma. La remediación de los yacimientos explotados en sumamente onerosa.

Continuamos con las tareas de remediación de Wismut

Tratamiento de aguas contaminadas, es un trabajo permanente. Se construyeron plantas de tratamiento de agua para eliminar uranio, remover el radio-226 y precipitar los metales pesados (arsénico, hierro).

En algunos casos el agua tratada se descarga en ríos, pero solo después de descontaminarla. También se utilizan, humedales artificiales, con tratamiento biológico, intercambio iónico y neutralización química.

Los últimos trabajos son el desmantelamiento de instalaciones industriales. Las antiguas plantas de procesamiento de uranio fueron descontaminadas, demolidas y retirados materiales radiactivos.

Luego el terreno puede restaurarse para otros usos.

Finalmente se realiza la restauración paisajística, una vez estabilizado el terreno se realizan tareas de reforestación, creación de lagos artificiales en antiguas minas y recuperación agrícola o recreativa. Hasta ahora se han renaturalizado solo algo más de 2.400 hectáreas de antiguos terrenos mineros.

Luego queda algo que no siempre se realiza: el monitoreo a largo plazo. Incluso después de la restauración se mantiene vigilancia permanente. Se debe realizar el control radiológico, monitoreo de aguas subterráneas, inspección de coberturas y diques y mantenimiento de plantas de tratamiento. Tareas que continuarán durante décadas.

El proyecto Wismut se considera hoy un caso de referencia internacional para la remediación de minas de uranio y ha servido como modelo técnico para otros países.

Si bien la remediación de Wismut suele presentarse como un gran éxito, cuando se examinan los detalles, aparecen problemas persistentes y también críticas técnicas.

Por supuesto aún no se han completado las tareas de remediación, no obstante, hay en Wismut problemas ambientales que persisten.

Uno de los problemas más difíciles es la contaminación de acuíferos y drenajes mineros. En varias zonas el agua contiene uranio disuelto, radio-226, arsénico, hierro y sulfatos.

Esto se debe a que la roca mineralizada queda expuesta al oxígeno y al agua, generando drenaje ácido de mina. Consecuencia: el agua debe ser tratada permanentemente, algunas plantas deberán operar durante muchas décadas.

En otras palabras: la remediación no eliminó el problema de la contaminación, solo lo mantuvo y lo mantiene bajo control.

Las escombreras y antiguos túneles siguen contaminando, aunque a niveles mucho menores que en la época minera.

Relaves de la mina de uranio Wismut

Las coberturas reducen el flujo, pero no lo eliminan completamente, y requieren mantenimiento permanente.

Algunas minas subterráneas contienen grandes cavidades. Aunque fueron inundadas o rellenadas, sigue existiendo riesgo de hundimientos localizados y deformaciones del terreno. Por eso ciertas zonas tienen restricciones de uso del suelo.

Los relaves y estériles no se eliminaron. Se concentraron, se cubrieron y se aislaron del agua y del aire.

Esto significa que el material radiactivo permanece allí para siempre y las coberturas deben mantenerse en buen estado.

Aunque la remediación de Wismut es considerada un modelo internacional, sufre críticas importantes.

Su costo ha sido extremadamente alto, el programa ya superó los 7.000 millones de euros y el mantenimiento continuará.

Algunos expertos dicen que ningún país con grandes minas de uranio podría permitirse una restauración tan costosa.

Por ejemplo, países con grandes explotaciones, Kazajistán, Namibia, Níger, no podrían financiar algo equivalente.

Y por casa ¿cómo andamos? En caso de explotarse Cerro Solo, ¿la CNEA podrá?

Algunos críticos dicen que ciertas áreas se han transformado en paisajes verdes muy agradables, pero que esto oculta enormes volúmenes de residuos debajo, lo que requiere vigilancia a largo plazo. Se habla de "contención" más que "restauración completa".

En varios sitios la calidad del agua solo se mantiene aceptable gracias a plantas activas. Esto plantea una cuestión importante, si en el futuro se interrumpiera el mantenimiento, podría volver la contaminación aguas abajo.

Como ocurre con otros residuos radiactivos, nadie puede garantizar qué ocurrirá en cientos de años, y menos en miles de años. Las coberturas están diseñadas para durar siglos, pero no milenios.

La conclusión más objetiva que se extrae de lo visto, es que las minas de uranio pueden remediarse técnicamente, pero nunca vuelven completamente a su estado natural y requieren vigilancia durante generaciones.

Wismut demuestra tres cosas al mismo tiempo: a) Es posible reducir el impacto ambiental b) El costo económico es enorme y c) siempre queda un pasivo ambiental a largo plazo que no se puede eliminar.

PARTE V

En notas anteriores obtuvimos como objetiva conclusión que los yacimientos de uranio pueden remediarse técnicamente, pero nunca vuelven completamente a su estado natural y requieren vigilancia durante generaciones, a un costo onerosísimo.

Por Juan Vernieri

Wismut se está usando hoy como laboratorio internacional para aprender cómo cerrar minas de uranio en otros países.

Los especialistas coinciden: no existe una restauración completa de una mina de uranio. Lo que realmente se logra es reducir la contaminación, estabilizar el sitio y controlar el problema durante generaciones.

Por eso la minería de uranio se evalúa siempre considerando el ciclo completo: explotación más cierre más vigilancia futura.

En Asia Central, quedaron decenas de minas de uranio soviéticas abandonadas después de la caída de la Unión Soviética. Allí la remediación no es solo un problema ambiental, también es un problema geopolítico y de seguridad regional.

El ejemplo más conocido está en MailuuSuu, en Kirguistán, uno de los sitios más peligrosos del mundo.

Entre 1946 y 1968 la Unión Soviética extrajo uranio allí para su programa nuclear. Después del cierre quedaron 23 depósitos de relaves radiactivos; 13 grandes escombreras y más de 2 millones de metros cúbicos de residuos contaminados

El problema es que el valle es sísmico, propenso a deslizamientos de tierra y está atravesado por ríos que desembocan en el valle de Ferganá, donde viven millones de personas.

Un gran deslizamiento podría arrastrar residuos radiactivos hacia ríos internacionales y hacia las zonas urbanizadas.

Se volvió un problema internacional porque el riesgo no afecta solo a Kirguistán. Si un depósito colapsara, la contaminación podría llegar a Uzbekistán y Kazajistán. Esto transformó el problema en un tema de seguridad regional.

Por esa razón participaron varios organismos internacionales. El Banco Mundial; el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Las acciones principales de remediación han sido, estabilización de relaves reforzando diques y cubriendo depósitos con tierra y arcilla.

Se efectuó un traslado de residuos moviendo algunos depósitos lejos de zonas inestables, además se controlaron deslizamientos, estabilizando laderas y construyendo drenajes.

Por supuesto se continuó con monitoreo radiológico, midiendo el gas radiactivo radón y controlando las aguas subterráneas.

Pero el gran problema no solo es el dinero, sino también la capacidad técnica.

A diferencia de Alemania con Wismut, estos países tienen recursos muy limitados, mientras que en Wismut se invirtió más de 7.000 millones de euros, en los programas de Asia Central manejan presupuestos mucho menores. Por eso muchos sitios siguen siendo altamente vulnerables.

Problemas parecidos existen en Taboshar, Degmay y KadjiSai. Todos fueron explotaciones soviéticas que quedaron con relaves y residuos mal confinados.

Cuando comparan Wismut (Alemania) con Asia Central, los expertos suelen decir algo muy claro: la remediación de minas de uranio es técnicamente posible, pero solo los países ricos pueden hacerlo de manera completa.

En regiones con menos recursos los residuos permanecen y el riesgo se prolonga durante décadas y, tal vez, durante siglos.

PARTE VI

En notas anteriores vimos pasivos históricos, y los trabajos que en Alemania se efectúan para remediar el yacimiento Wismut. Dijimos que la remediación de los yacimientos es sumamente onerosa y dimos como conclusión objetiva que los yacimientos de uranio pueden remediarse técnicamente, pero nunca vuelven completamente a su estado natural y requieren vigilancia durante generaciones.

Por Juan Vernieri

La mayor concentración de residuos de minería de uranio del mundo está en minas abandonadas.

Un caso muy importante para entender la dimensión social e histórica de la minería de uranio, está en Estados Unidos. Existe allí uno de los mayores pasivos ambientales del mundo vinculados a la minería del uranio, concentrado en territorios indígenas del suroeste.

El caso más conocido es la Nación Navajo

Entre 1944 y 1986, durante la Guerra Fría, Estados Unidos explotó intensamente uranio en el suroeste para fabricar armas nucleares. Producía a razón de 4 bombas atómicas por día. Gran parte del uranio lo extrajo de tierras de la Nación Navajo.

El resultado fue enorme, para fabricar 60 mil bombas atómicas, dejó luego más de 500 minas de uranio abandonadas, numerosos depósitos de relaves y pozos y galerías sin sellar.

Las consecuencias han sido graves. Las aguas totalmente contaminadas, muchas viviendas utilizan pozos o manantiales locales. En algunos casos se detectó: uranio disuelto; radio y metales pesados.

Hubo y aún hay, exposición al polvo radiactivo. Las escombreras mineras quedaron expuestas, el viento del desierto, dispersa polvo con uranio y partículas radiactivas.

Miles de mineros indígenas trabajaron sin protección adecuada. Muchos desarrollaron cáncer de pulmón, fibrosis pulmonar y otras enfermedades respiratorias.

Durante años el problema fue ignorado, finalmente el gobierno de Estados Unidos aprobó en 1990 la ley: Radiation Exposure Compensation Act (Ley RECA, Ley de Compensación por exposición a la radiación). Esta ley otorgó compensaciones a mineros de uranio, trabajadores de los molinos del mineral en las plantas de tratamientos y a poblaciones expuestas a pruebas nucleares.

Programas de remediación en la actualidad

Varias agencias federales trabajan hoy en la limpieza de estas minas. Las principales son Environmental Protection Agency, Department of Energy y Bureau of Indian Affairs.

Las tareas incluyen sellado de pozos y galerías, traslado de relaves contaminados, limpieza de suelos y restauración de agua potable.

Magnitud del problema actual

La escala es enorme, más de 500 minas abandonadas, decenas de sitios altamente contaminados y miles de personas potencialmente expuestas.

El costo estimado de limpieza completa podría superar varios miles de millones de dólares.

Un aspecto ético

Se cita a menudo como ejemplo de "injusticia ambiental". La razón es que el uranio se extrajo para el programa nuclear estadounidense, pero las comunidades locales asumieron gran parte del impacto sanitario y ambiental, es decir sufrieron las negativas consecuencias de la explotación minera.

La conclusión que muchos especialistas extraen es clara:

La minería de uranio no solo plantea problemas técnicos de remediación, sino también problemas sociales y políticos sobre quién asume los riesgos y quién recibe los beneficios.

En nuestro país y, particularmente en Chubut, se planea explotar uranio para exportar, es decir para contribuir a abastecer de energía a los países del primer mundo, a costa de la salud de nuestro pueblo.

Fuente:

https://antinuclearmara.blogspot.com/

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