«Huele a podrido el IAC», sobre el despojo de tierras a los Mapuche -Tehuelche

El docente e investigador Jorge Spíndola, quien en 2005 integró la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y acompañó a una comisión investigadora sobre la apropiación de tierras, aporta un relato que testimonia que las maniobras fraudulentas del organismo no son nuevas, sino parte de una práctica que se arrastra desde hace años.
Hace unos días se dieron dos hechos escandalosos que involucraron la detención, en la misma jornada, de dos referentes mapuche: Susana Martín y Eusebio Antieco. Paralelamente, se difundía que el exfutbolista y empresario Aldo Duscher había adquirido supuestos derechos de ocupación sobre tierras de la comunidad mapuche en Gualjaina, y que el IAC, organismo encargado de regularizar la tenencia de tierras fiscales, le había otorgado los permisos necesarios para apropiarse de 600 hectáreas por la irrisoria suma de 3,4 millones de pesos.
Huele a podrido el IAC
Es larga la historia del despojo. Siempre difícil de desarmar, sobre todo cuando entramos en las lógicas del Estado provincial de Chubut y sus organismos paridos y habitados por la corrupción como el IAC. Un verdadero prostíbulo en manos de leguleyos, políticos, estancieros, comerciantes, oportunistas y funcionarios racistas que hicieron su carrera y fortuna lamiendo los bolsillos del poder.
Pude ver de cerca esa mugre cuando me involucré en la defensa de algunas causas de despojo de tierra como la de Agustina Huentelaf y Carlos Currumil (yem), en la zona de Gastre. En 2005 tuve que ir decenas de veces en nombre de la Secretaría de Derechos Humanos para que me dejaran ver un expediente, viciado de actos fraudulentos, con huellas dactilares truchas, fraguadas en «respetadas escribanías».
Pude ver de cerca cómo esos mismos funcionarios recibían en sus despachos a los abogados del poder, a los que venían de parte de, a los hijos de, el yerno de fulano, el suegro de aquel, el primo del diputado tal. Mientras en el hall de entrada decenas y decenas de paisanos mapuche esperaban meses para ser atendidos.
Con frío, con hambre, lejos de sus casas, muchas veces sin saber leer y escribir, les hicieron firmar con el dedo tantas mentiras. Vi los informes de esos abusos y saqueos por parte de la Comisión Investigadora de Tierras Públicas que alguna vez se animó a relevar el robo sistemático y la corrupción que anida en el IAC.
Lamento decir que fiscales de estado , incluso muy «progres» como el finado Patricio Romero, hicieron la vista gorda ante las evidencias irrefutables de aquella Comisión Investigadora.
(En ese mismo tiempo vi como los Duscher de Gualjaina se sumaban al tongo de los negociados del Dique Ameghino).
Usé como pude las páginas del Diario Jornada, donde escribía, para denunciar la maquinaria del despojo que era y es el IAC. Escribí sobre el 169 bis y los tratados internacionales y del dolor de Agustina Huentelaf, despojada de su tierra y arrojada con sus hijxs, a las calles de Trelew.
El Grupo Jornada, socio de los Duscher, simplemente me cortó la canilla y me despidió. Por supuesto, cómo iban a regar a un perejil que se animaba a ventilar en sus propias páginas el olor a podrido que sale del IAC.
Sigo aquí escribiendo, aunque sé perfectamente que a muy poquita gente le importa esto que escribo. Es más fácil creer el discurso del mapuche usurpador que rascar un poquito la cáscara de las mentiras que cada día recubren de legalidad tanta corrupción.
Fuente:
https://www.anred.org/huele-a-podrido-el-iac-sobre-el-despojo-de-tierras-a-los-mapuche-tehuelche/
