Mauro Millán: “La presencia de las comunidades indígenas está garantizando seguir teniendo el agua gratuita y sana”

El lonko Mauro Millán analiza el nuevo escenario territorial bajo el gobierno de Milei y plantea una inversión del discurso sobre la soberanía que ningún medio hegemónico difunde: mientras avanza la llegada de capitales extranjeros y la explotación de bienes comunes, las comunidades indígenas que permanecen en los territorios son quienes están defendiendo la soberanía.
Por ANRed
Durante años, sostiene, el pueblo mapuche fue presentado como un "enemigo interno", asociado a la usurpación, el terrorismo, los incendios y una supuesta amenaza contra la soberanía nacional. Ese discurso, afirma, fue construido por sectores empresariales, inmobiliarios, sociedades rurales y cámaras de comercio junto con sectores del poder político. "Los empresarios inmobiliarios, las sociedades rurales, las cámaras de comercio, apuntalados por el poder político, fundamentalmente por lo que era el PRO aquel entonces, encabezado por Patricia Bullrich, crearon un consenso patagónico para fortalecer este discurso antimapuche". Para el lonko, el objetivo de ese discurso fue generar las condiciones sociales para aceptar el desplazamiento de poblaciones que resisten en sus territorios a lo que hoy estamos viviendo: la entrega total a las «fuerzas del mercado».
Soberanía y extranjerización
Millán plantea que la discusión sobre la soberanía debe ser invertida. Frente a la extranjerización de tierras y la llegada de grandes capitales internacionales, que las comunidades peleen por su permanencia constituye una forma concreta de defensa territorial.
"El pueblo mapuche, mapuche-tehuelche, garantiza su permanencia en los territorios, garantiza la soberanía de la Argentina mientras nosotros sigamos poblando esta tierra", sostiene. Y agrega: "Claramente nos vamos a oponer al capital extranjero, al extractivismo, a los magnates sean tecnológicos o no".
En este punto cuestiona también el tratamiento que tuvieron las comunidades durante los gobiernos anteriores. Para Millán, la Ley 26.160 (emergencia territorial y suspensión de desalojos) , sancionada durante el gobierno de Nestor Kirchner y prorrogada durante las gestiones de CFK, Mauricio Macri y Alberto Fernández, funcionó como una protección precaria. "La Ley 26.160 fue una valla, un analgésico, que nunca tuvo el objeto de dar una curación final a este daño que padecemos desde la conformación del Estado", afirma.
La diferencia con el actual gobierno, sostiene, es que aquella precariedad dejó incluso de presentarse como una forma de protección: "Ahora no disimulan nada".
Desalojos y disputa territorial
También cuestionó que el debate sobre la extranjerización de tierras se haya separado de la situación de las comunidades indígenas y, particularmente, de los desalojos.(El 6 de agosto se aprobó con media sanción el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el senado. La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo obtuvo 37 votos afirmativos y 33 negativos pero el proyecto dejó excluido la ilimitación de adquisición de las tierras por extranjeros pero fue aprobado el articulo que posibilita los desalojos espress).
Durante la discusión legislativa sobre la llamada ley de extranjerización, señala, la discusión pública se concentró en la soberanía nacional pero dejó en segundo plano los artículos vinculados con los desalojos de comunidades.
"Ni siquiera lo mencionó el periodismo, menos los estudiosos del tema. Tampoco estuvo en la agenda nadie", cuestiona. «miles de comunidades y familias quewdaron expustas el inminente desalojo».
En ese marcó también destacó las resistencias de comunidades como Lof Melo y Lof Kintriqueo dentro de una disputa territorial más amplia. Y que las movilizaciones recientes comenzaron a acercar a sectores que hasta entonces no habían participado de las luchas indígenas.
"Esto es lo que pasó en el reciente intento de desalojo de las lof Melo y Kintriqueo: como mil personas vinieron en una caravana para solidarizarse", sostiene. Para Millán, ese acercamiento puede permitir que la resistencia indígena se transforme en una lucha social más amplia.
Agua, bosques y bienes comunes
La disputa territorial, plantea, no se reduce a la propiedad de la tierra. El eje central está también en los bienes comunes que existen en esos territorios: agua, bosques, lagos y minerales.
"Lo que estamos haciendo es tratar de recuperar la narrativa", explica.
El objetivo es que la sociedad pueda comprender que la permanencia de las comunidades no sólo está relacionada con los derechos de los pueblos indígenas, sino también con la posibilidad de preservar bienes utilizados por el conjunto de la población.
"Si hacemos como un trabajo artesanal, tratando de que la sociedad civil y la gente que de repente pensó que nos están vendiendo todo para entregar el territorio sepa también que la presencia de las comunidades mapuches está garantizando seguir teniendo el agua gratuita, sana".
Millán advierte sobre un futuro en el que el acceso al agua pueda quedar subordinado a intereses privados.
"Lamentablemente ya está pasando", afirma. Y agrega: "La gente común, yo creo, no va a poder ni siquiera abrir la canilla para poder tomar el agua más pura del planeta y de manera casi gratuita".
Por eso formula una pregunta que atraviesa toda la entrevista: "El día que ya no estemos nosotros, ¿quién va a estar? ¿Para quién?".
El despoblamiento de la Patagonia
A la disputa por la tierra y los bienes comunes, Millán suma otro elemento: el despoblamiento de la Patagonia.
La falta de infraestructura, el deterioro de las rutas, el cierre de escuelas y la ausencia de políticas destinadas a sostener a las poblaciones rurales forman parte, según su lectura, de un mismo proceso.
"Son políticas que están con intención de que la gente se vaya de los lugares que están poblados, lo profundo de la Patagonia", afirma.
Y sintetiza: "Cerrar los pueblos, cerrar las escuelas. Todo eso es la política del despoblamiento".
Para el lonko, una Patagonia cada vez menos poblada facilita el avance sobre grandes extensiones territoriales. La defensa de la permanencia de las comunidades aparece así vinculada con una discusión más amplia sobre qué modelo de territorio se pretende construir.
Capitales extranjeros, sionismo y Palestina
Millán también retoma las acusaciones que durante años vincularon al pueblo mapuche con organizaciones extranjeras y con el sionismo. La paradoja que plantea es que sectores que difundieron esas acusaciones mantienen actualmente, desde su perspectiva, relaciones estrechas con Israel y con grandes capitales internacionales.
Sobre Patricia Bullrich afirma: "Es una amiga del sionismo, es uno de los puntales del sionismo en este país".
El lonko sostiene que las advertencias realizadas durante años sobre la llegada de capitales extranjeros comienzan a materializarse y menciona inversiones provenientes de Emiratos Árabes, Qatar y Arabia Saudita, además de propietarios extranjeros ya instalados en la Patagonia, como Joe Lewis y la familia Benetton.
Desde su perspectiva, la Patagonia constituye un territorio estratégico por sus reservas de agua, bosques, lagos, minerales y extensiones de tierra.
En ese marco ubica también su solidaridad con Palestina y su oposición al sionismo como parte de una lectura sobre las relaciones entre territorio, colonialismo, desplazamiento, recursos naturales y poder económico.
"Los que dicen defender la soberanía son los que la están entregando"
La contradicción que Millán plantea resume buena parte de la entrevista: quienes durante años construyeron un discurso nacionalista contra el pueblo mapuche aparecen ahora, según su lectura, promoviendo la llegada de capitales extranjeros y facilitando el avance de grandes inversiones sobre territorios estratégicos.
Por eso considera necesario disputar la narrativa.
"Necesitamos contar con el poder político de la propia sociedad", sostiene.
La apuesta es construir una alianza que exceda la defensa específica de los derechos indígenas y alcance al conjunto de quienes viven en la Patagonia.
"No solo el techo de los derechos de los pueblos indígenas, el techo de los derechos humanos, de las mujeres, de los hombres que vivimos en el territorio llamado Patagonia", plantea.
La resistencia indígena puede convertirse así en un punto de encuentro con otros sectores que comienzan a preguntarse quién tendrá acceso al agua, quién podrá transitar por los territorios y quién decidirá qué hacer con los bienes comunes.
"No son imbatibles"
Frente al poder económico y político que enfrentan las comunidades, Millán reivindica la movilización.
"Es importante la movilización, ir a las calles", afirma.
Y plantea: "A veces nos frustramos porque parecen imbatibles, pero sabés que no lo son. No son imbatibles".
Para el lonko, las movilizaciones recientes muestran que existe la posibilidad de construir una alianza social más amplia y modificar la mirada que durante años presentó al pueblo mapuche como una amenaza.
La pregunta que queda planteada ya no es solamente qué territorio reclaman las comunidades mapuche. Es también qué territorio queda para el conjunto de la sociedad cuando quienes lo defienden son expulsados y quién se beneficiará cuando esas comunidades ya no estén allí para impedirlo.
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