AVANZA LA FASE TERMINAL DEL PLANETA

18.03.2026

Una visión panorámica de los acontecimientos mundiales nos preludia un final anunciado, un final de rehenes, cómplices, indiferentes y víctimas, donde no solo está en juego la "civilización", sino toda forma de vida que habita este hermoso planeta.












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Por Horacio Muñoz de Toro

Es difícil entender el origen de esta enfermedad terminal provocada por los mismos humanos, pero lo cierto es que existe y avanza pese a que hay mucha gente inteligente y preparada que lo sabe. Todo sigue su curso.

Nuestras abuelas y madres tenían un refrán que cuando lo usaban, nos daba mucha bronca por la distancia en tiempo, pero toda enseñanza con el tiempo nos demuestra que tenía una alta dosis de veracidad:

Dios los cría y el viento los amontona"

Puede sonar exagerado, dada la gravedad de lo que se plantea, pero el Imperio del Norte, aliado con el sionismo y el capital financiero internacional, se está convirtiendo en una enfermedad incurable, que ha hecho metástasis en distintos lugares del mundo. Y, sin ninguna duda, los argentinos no podíamos quedar al margen; mejor dicho, quienes representan a los argentinos por mayoría popular, y que desde hace tiempo vienen demostrando desprecio por la vida y adoptando directrices equivocadas o contrarias a la investidura que ostentan, orientando las acciones de gobierno hacia intereses corporativos y no hacia quienes deberían ser los verdaderos beneficiarios.  

Sin lugar a dudas, el viento los amontona, porque, siendo fiel a su proceder, el presidente Milei no puede tener otros cómplices políticos que el presidente del Estado más asesino de la historia, Donald Trump; el genocida Netanyahu; Giorgia Meloni, de Italia; José A. Kast, de Chile; Emmanuel Macron, de Francia; y, seguramente, la lista de fascistas continúa, del mismo modo que avanza el padecimiento de quienes los sufren. 

Inicia el año 2026 y, casi sin terminar el brindis, Estados Unidos comienza el bombardeo a Venezuela, que culmina con el rapto del presidente Nicolás Maduro; todo ello sin dejar de amenazar a México y a Colombia y, como de costumbre, de refilón a Cuba. Todavía no se enfriaban las teclas de los generadores de noticias cuando Donald Trump dirigió su belicosidad hacia Groenlandia, —quizás el peor error estratégico de este psicópata— provocando una ruptura histórica en las relaciones transoceánicas con la Unión Europea y la propia OTAN. Como alguien que ya ha patentado una fórmula y se ve obligado a usarla, vuelve a arrastrar a Estados Unidos a una guerra con Irán, que además de seguir sembrando muerte y dolor, golpea a las economías de todo el mundo.

Quien aspiraba al Premio Nobel de la Paz dejó caer su careta y, gracias a la tecnología de internet, el mundo pudo ver su verdadero rostro, muy distante del lauro anhelado, demostrando que Estados Unidos es un imperio en decadencia y que todos estos actos no hacen más que confirmarlo. En este camino que se describe, se van concatenando situaciones muy claras que todos comprenden, porque hubo semanas de preparación para lo de Venezuela, con movimientos desde la base en la colonia de Puerto Rico, Roosevelt Roads, y la flota controlando el Caribe. De tanto hablar de la preocupación por la lucha contra el narcotráfico, se le quedaron pegados buques cargados de petróleo, además de las víctimas atacadas en distintas embarcaciones, sin juicios ni constancias. Y en el discurso del día siguiente a la acción bélica contra Venezuela, la palabra “narcotráfico” desapareció y el foco se desplazó al manejo del petróleo, supuestamente “para el bien de Venezuela y de Estados Unidos”, apropiándose de lo ajeno, como ya es costumbre del país del norte.

Pero, al saber que estas acciones no serían avaladas por la ONU, se crea un club de aliados paralelo, llamado CONSEJO DE PAZ, tan contradictorio y absurdo como su propio legado fundacional de "asegurar una paz duradera en áreas amenazadas por conflictos". Por supuesto, no se trata de un ente democrático, sino de una estructura diseñada y manipulada para imponer los objetivos de EE.UU. sin interferencias, con súbditos y mayordomos como Javier Milei, dispuestos a satisfacer sus caprichos. 

Sin embargo, a este plan estratégico le faltaba un compromiso de defensa mutua, apelando nuevamente al viejo caballito de batalla de la LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO. De allí surge la necesidad de crear el ESCUDO DE LAS AMÉRICAS, una alianza geopolítica integrada por doce mandatarios de la región, orientada a enfrentar tanto el narcoterrorismo como la ofensiva comercial de China. Quienes ya peinan canas recuerdan el TIAR, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que terminó siendo traicionado por los yanquis al colaborar con los ingleses en Malvinas. Ahora, además, se suma el problema de China, señalada por Trump como el verdadero enemigo a derrotar. Pero, claro, China es la principal acreedora de la deuda externa de EE.UU., que es miles de veces superior a la deuda externa argentina, y por eso se busca colonizar al mundo en contra de China, instalando este discurso en Occidente. 

Parece que lo único que he hecho es enlazar distintas aristas de un mismo objetivo macabro y, en ese andamiaje, se vuelve evidente que no es casual quiénes se alinean con esos fines.

Mi opinión, que no tiene por qué ser compartida por todos, —cada quien construye su propia vereda— es que la propuesta nítida de Trump se resume en SAQUEO, CONTROL SOCIAL, DOMINACIÓN Y USURA.

Ahora bien, los diagnósticos son claros, y la pregunta es: ¿QUÉ HACEMOS? ¿Sentarse a esperar el inminente momento final?

A partir de la experiencia vivida en carne propia, ante la amenaza de una enfermedad terminal solo parecen quedar dos posturas: esperar el final o luchar contra ella. Gracias a unas cuantas quimioterapias es posible seguir hoy en este plano, pero son dolorosas y muy costosas; y cuando se dice que son muy costosas, la metáfora apunta sobre todo al precio de la decisión de afrontarlas, no solo al costo material (que también es alto). En este punto surge la tristeza de ver tanta indiferencia y resignación en pueblos cansados, empobrecidos, fragmentados, confundidos y colonizados, que, de continuar en esa postura, abren el camino a un final anunciado. Por ello invito a resistir, a desprenderse del plan imperial, a construir un futuro colectivo, basado en el respeto, en la no discriminación y, como dice el Himno:

“Oíd, mortales, el grito sagrado

¡Libertad, libertad, libertad!

Oíd el estruendo de cadenas rotas

Ved en su trono a la noble igualdad…”

Es un desafío, una forma de dignificar la vida y una lucha por aquello que se ama. Quedan todos invitados.

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