Melella mete mano en la coparticipación y le saca fondos a Ushuaia, Río Grande y Tolhuin

El Gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, ha copiado el modus operandi de la política de Milei, de la que tanto dice renegar. En estas semanas, hemos visto muchas noticias vinculadas a Tierra del Fuego, el saqueo proyectado, la entrega de soberanía, y medidas que comprometen muchos puestos de trabajo, unos 2500, ante la quita de aranceles a celulares.
Horacio Muñoz de Toro
Evidentemente estas cosas, sumadas al déficit mensual que provoca la Osef (Obra Social de Empleados Fueguinos), y la CPSTF (Caja de Previsión Social de Tierra del Fuego), más el macro estado con el pago de sueldos y otras cosas más, que hacen a una administración floja, sin iniciativas y acorralada por no sumirse al Gobierno Nacional; no tuvo mejor idea que manotear dinero de los municipios de Ushuaia, Río Grande, y Tolhuin trasladando su asfixia a ellos y quitando el federalismo y la autonimía municipal a los fueguinos, lo que se traduce en menos obras, precarización de servicios, y ahogo financiero a las gestiones municipales.
Lo que tanto ha criticado de Milei, hoy lo lleva adelante en su provincia
Pero hilando fino, tal como sucede a nivel nacional, el eslabón que siempre paga los platos rotos es el de abajo de todo, el vecino, la gente que con sus impuestos anhela la reciprocidad de servicios y orden, que hoy va a seguir pagando una fiesta a la que nunca fueron invitados, y que es muy cara.
El desafío de la dirigencia política que se dice ser tal, es la imaginación y abrir el espectro a ejes de desarrollo a microemprendimientos, para generar trabajo y valor agregado en la provincia, preservando el ambiente y capacitando gente para ello.
Evidentemente lo más fácil fue manotearle la plata a los municipios mientras el barco se sigue hundiendo, mientras el Gobierno Nacional sigue entregando la soberanía y los territorios. Hoy más que nunca, insistimos que el pueblo es el único que puede salvar al pueblo, tanto a nivel nacional, a nivel provincial, como a nivel municipal, porque si no suena el despertador que nos saque de la indiferencia, todos estaremos condenados a padecer las consecuencias de nuestra inacción y de los miopes sin ideas.

