ANATOMÍA DE LA SCHADENFREUDE

03.07.2026

Schadenfreude. Alegría por el daño o la desgracia ajena es la traducción del alemán. Los alemanes y sus palabras tan precisas e intraducibles. Epicaricacia, encontré, pero nadie escuchó esa palabra nunca, ni hace referencia a nada. Esa era la expresión de Pirovano, director del Incaa, en la reunión en el Congreso con la gente del sector audiovisual. 
















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Por Katja Alemann

Estaba contento. Se reía, se sentía satisfecho con el retorcimiento de los reclamantes para que no sea destruido el sector y la guita recaudada deje de ir a las mesas de dinero y a pagar la deuda, que sólo en esta gestión, ascendió a 113500 millones de dólares, sí, escucharon bien, entre deuda interna y deuda externa. El día del partido nos embocaron otros 5000 millones.

Claro que todos decían palabras justas, Alejandra Flechner como voz cantante. Esta gestión no produjo ni una película. Las que se hicieron, fueron aprobadas en gestiones anteriores. Todos los dirigentes de esta gestión padecen esta característica de la Schadenfreude. Schadenfroide, se pronuncia. Gozan con la crueldad. Son perversos.

No se puede atacar con el sentido común, la sensatez, la razón, que sin duda tienen todos los reclamos. Habría que tener una ofensiva más subversiva. Filmarlos cada vez que salgan a la calle, escracharlos en cada movimiento, hostigarlos hasta que se les pase la alegría del daño que hacen. Llenarles las casas de bosta, como ya hizo alguna. Se lo merecen.

Cambiar la acción civilizatoria. Lo anterior, los buenos modos, los argumentos desarrollados, hasta los discursos incisivos, ya no tienen efecto. Así como ganó con la motosierra y pegándole palos al Banco Central, que hoy banca todos los chanchullos de la Casta en la que obscenamente se convirtieron, nosotros, los que somos testigos de este espectáculo patético, de este plan maestro para despojarnos de todo y convertir a la Argentina en un laboratorio a cielo abierto del tecnofeudalismo, tenemos que encontrar el lenguaje para contraatacar con eficacia. Si no tendremos empresas con personería jurídica de IA, que no pueden ir presas, si hacen daño.

La violencia engendra violencia.

Se terminaron los tiempos de amor y paz, la posguerra, la imaginación al poder y la libertad de ser quién quieras.

Nos tenemos que armar.

No estoy hablando de drones bélicos. Pero drones espiones, plataformas alternativas, IA diseñada al contraataque. Usar la agenda de la desinformación que ellos manejan tan bien, pero no entrar en su juego. No acatar esa agenda, puteando o indignándonos, eso es lo que buscan, ahí les concedemos la Schadenfreude, la alegría por nuestra desgracia.

Hacernos fuertes en lugares alternativos, que no estén cometeados, comprados por las huestes de la crueldad social. ¿O por qué creen que les aprueban las leyes que destruyen el país? El festival de los bolsos, se llama la película.

La corrupción es nuestro mayor desafío. Están todos, y digo todos, entongados. Quién más directamente, quién indirectamente, pero tirás de la cuerda y van cayendo todos. Es demoledor. Sanear eso es lo más difícil de lograr.

La ruta del dinero argentino. Tiremos de esa cuerda. Dejemos que caiga quien caiga. Tengamos el coraje de ver la realidad. Dejemos de defender lo indefendible. Qué caigan todos. Y si queda alguno, apoyémoslo y cuidémoslo como oro.

La nueva plataforma sería esa.

La ruta del dinero argentino.

Y viéndolos caer, les aseguro que lo último que voy a sentir es Schadenfreude, si no dolor por tanto daño causado gratuitamente, al menos para nosotros, evitable.

Daremos nuestra batalla cultural y emergerá el ser nacional como un ave fénix de sus cenizas, poderoso, renovado, curtido y más sabio.

Todos y todas arderemos en las llamas de la metamorfosis.

No sé si llegaré a verlo.

Pero sucederá.

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