¡Antes de que se acabe Milei!

Desde 1955, con el golpe fusilador que derrocó al 2° gobierno de Perón, los sectores oligárquicos de Argentina han ido avanzando – en sucesivas oleadas – con el objetivo de desmontar el estado de bienestar y la existencia de una importante "clase media" (concepto poco científico, pero ilustrativo), bastante mayor que en los demás países latinoamericanos.
Aunque parte de esos avances reaccionarios se dieron incluso dentro de las etapas finales de gobiernos peronistas que habían permitido progresos sociales en sus inicios ("Plan de Emergencia Económica" de 1952 y "Congreso Nacional de la Productividad y Bienestar Social" de 1955; Rodrigazo de 1975; convalidación del fraudulento acuerdo de Macri con el FMI en 2022, y caída del salario real durante el gobierno del Frente de Todos); los más brutales y estructurales se dieron bajo dictaduras (ingreso al FMI en 1956; ley de entidades financieras de Martínez de Hoz), o gobiernos abiertamente neoliberales (privatizaciones durante el menemato y el gobierno actual); incluyendo en todos ellos aumentos fenomenales de la deuda pública.
Estos cambios estructurales se reflejan en índices como los de pobreza e indigencia, que rondaban un 10% o menos al cabo del primer período peronista, trepando a casi el 42% a fines de 2023. Paralelamente, ha aumentado la concentración de riqueza en una pequeña minoría de muy altos ingresos.
Las clases dominantes son conscientes de que modificaciones estructurales a su favor, logradas durante los gobiernos más abiertamente serviles a sus intereses, son luego difíciles de revertir bajo otros, de signo más o menos progresista. Además, en el caso argentino especialmente, éstos han sido – en distintos grados – particularmente timoratos en animarse a proponer reformas de fondo.
Por ello, celebran cada cambio regresivo en las leyes y normas, así los días del gobierno oligárquico que las perpetra estén contados.
El acelerado declive en las expectativas mileístas de parte sustancial de la población tiene como raíz fundamental la toma de conciencia del carácter ruinoso para la gran mayoría de los argentinos de la política del régimen. Esa ruina es la contracara necesaria del festejo del "círculo rojo" (o su nombre más tradicional: oligarquía), que ve – si no en todos los casos incrementar sustancialmente sus ganancias en el corto plazo; al menos sentarse las bases para aumentarlas en el mediano.
Pero el detonante, ha sido, sin duda, la exposición a cielo abierto de los innumerables escándalos de corrupción que atraviesan a funcionarios y legisladores libertarios, condimentados con varias internas al desnudo.
Le urge entonces a Milei – que apostó a sostener al más visiblemente corrupto, Adorni, en la esperanza de que el tiempo y las amenazas a la justicia lo blanqueen – que se hable de otra cosa.
Así, envió al Congreso (o aceleró en el mismo el tratamiento de) una serie de iniciativas que, mediante acuerdos con la pseudo oposición macrista-radical y negociaciones con algunos gobernadores (donde la moneda más preciada podría ser prometer a renunciar a competirles en sus territorios en elecciones provinciales), logró aprobar (media sanción) la "Ley hojarasca" (nombre con el que se oculta el retiro del Estado de regulaciones al patrimonio cultural y la investigación y producción pública de medicamentos, entre otros) y la de zonas frías, aumentando sustancialmente el costo del gas domiciliario a más de 3 millones de usuarios.
Con análogo criterio pretende derogar la ley de etiquetado frontal y aumentar sustancialmente los ya leoninos beneficios del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones).
La ley de etiquetado (octógonos negros), aprobada en 2021, obliga a los fabricantes de alimentos industrializados a advertir visiblemente al comprador sobre exceso de azúcares, calorías, grasas, etc., de modo de orientar hacia la compra de productos más sanos. Claramente una medida en favor de la salud pública, especialmente en un milenio en el que viene creciendo alarmantemente la epidemia de enfermedades no transmisibles relacionadas directamente con la nutrición deficiente, por consumo excesivo de ciertos productos procesados (obesidad y sobrepeso, diabetes, etc).
• Una ley similar se aprobó en México con anterioridad, después de que los responsables sanitarios del gobierno AMLO concluyeran que es imposible resolver la crisis del sector salud en ese país, sin un cambio radical en la alimentación de la población. La mayor multinacional productora de alimentos, la suiza Nestlé, presionó al gobierno de ese país europeo para interferir y obstaculizar la implementación de esta y otras normas mexicanas en el mismo sentido, y presentó un amparo ante la Corte Suprema Mexicana, que fracasó. Los diarios El País, de España, y el Financial Times revelaron informes internos de Nestlé reconociendo que más del 60% de los productos que vende no son saludables y que algunas de las categorías de bebidas y alimentos que produce "nunca serán saludables por mucho que se renueven". También se documentó el cabildeo de Nestlé contra de las normas que buscan proteger, promover y apoyar la lactancia materna. En Argentina ARCOR se sumó al mismo lobby anti-etiquetado.
• Pasado en limpio: Las principales empresas productoras de alimentos envenenan a sabiendas a la población. El Congreso argentino le puso límites en 2021, y ahora Milei permite restaurarles "la libertad" de envenenar.
Redoblando la apuesta del RIGI, orientado principalmente a las grandes inversiones en petróleo y minería, que ha generado grandes promesas de inversión, pero muy pocas efectivas; el "Super RIGI" pretende otorgar ventajas de excepción a multinacionales vinculadas principalmente al meganegocio de la inteligencia artificial, incluyendo reducciones impositivas, aduaneras, desregulación cambiaria, prohibición de paros y el compromiso del Estado a garantizar durante 30 años la estabilidad de lo acordado, condicionando a los próximos gobiernos y a las provincias. A cambio de casi nada, pagarán menos impuestos que cualquier PyME y tendrán todo tipo de privilegios.
La inutilidad de estas políticas para atraer las grandes inversiones que pregona el régimen se revela en el reciente Informe de la OCDE (Foro de los 38 mayores países capitalistas) que muestra que la Argentina de Milei es el país latinoamericano menos atractivo – entre los grandes y también varios chicos – para las inversiones extranjeras directas, muy por detrás de otros gobernados por "zurdos", como Brasil, México y Colombia".
Adorni anunció además el envío al Senado de un proyecto de "Ley de Ludopatía, para combatir a las plataformas ilegales de apuestas online en pos de reforzar la protección de los menores de edad". En realidad el proyecto no combate la Ludopatía – un grave problema social -, sino que busca derivar las apuestas que se hacen ilegalmente hacia otros actores: El juego legal, sin atacar al problemas en sí.
El último documento del FMI desnuda la falsedad del relato mileísta de haber eliminado el déficit fiscal, dejando en claro que esa supuesta eliminación se basa en haber disfrazado con "contabilidad creativa", ciertas partidas. Redobla también sus exigencias en el sentido de una Reforma Previsional, perjudicando aún más a los futuros/as jubilados, y especialmente jubiladas. También una tributaria, reduciendo los impuestos a las grandes corporaciones y aumentando la cantidad de trabajadores que paguen ganancias e incrementando la carga sobre los monotributistas.
En definitiva, la consigna del "círculo rojo" es: "A robar, exprimir y envenenar al pueblo, antes que se acabe Milei".
Alberto Cortés
