¿Cuándo podrá Argentina avanzar en Malvinas?

02.04.2026
Ilustración original de Andrés Casciani
Ilustración original de Andrés Casciani

Las Islas Malvinas, como parte del Virreinato del Río de la Plata, se integraron a su continuidad jurídica (Las Provincias Unidas, después Argentina), que tomó posesión efectiva en 1820 (antes, desde 1766 había habido 32 gobernadores españoles en las islas).

En 1833 Gran Bretaña las usurpa militarmente, remplazando la mayor parte de la población anterior, por ciudadanos de su país, en una operación que puede considerarse anglo-norteamericana, dado que un año antes una fragata estadounidense, fingiendo ser francesa; había atacado y destruido las defensas malvinenses, y durante ese año se registran reuniones en las que los representantes de EEUU informaron a los ingleses de la situación militar de las islas y expresaron su predisposición a reconocer la soberanía británica, si se les permitía la libre depredación de la fauna regional, que los argentinos habían pretendido limitar.

Durante casi dos siglos, todos los gobiernos argentinos y destacados políticos como Alfredo Palacios, reivindicaron la soberanía argentina sobre esas islas y otras de la región (Sandwich y Georgias del Sur), llevando adelante reclamos pacíficos, que lograron en 1965 que la Asamblea General de la ONU adoptara la Resolución 2065 que afirma: "… el anhelado propósito de poner fin al colonialismo en todas partes y en todas sus formas, en una de las cuales se encuadra el caso de las Islas Malvinas" .."Tomando nota de la existencia de una disputa entre los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte acerca de la soberanía sobre dichas islas….Invita a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido … a proseguir sin demora las negociaciones … sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema"…, "teniendo debidamente en cuenta ,,, los intereses de la población de las Islas Malvinas" (es decir sus "intereses", no sus "deseos", por tratarse de una población colonial, implantada por la potencia ocupante).

El tema pasó por tanto a tratarse anualmente en el Comité Especial de Descolonización de la ONU.

En 1982, la dictadura militar argentina, jaqueada por su desgaste y el aumento de las luchas populares en su contra, supuso erróneamente que su alianza con los EEUU, a los que proveían de asistencia en técnicas de torturas, asesinatos, etc. en Centroamérica para los "Contras", que intentaban derrocar al gobierno Sandinista de Nicaragua; llevaría a Washington a mantener una actitud benevolente con Buenos Aires, si ocupaba militarmente las Islas; y hasta tuvo la ingenuidad de aceptar a Alexander Haig, Secretario de Estado, como mediador.

Bien lejos de ello EEUU apoyo decisivamente al Reino Unido en la guerra que siguió, y significó la reusurpación de las islas y la debacle de esa dictadura.

Desde entonces, Gran Bretaña se ha negado, aún más que antes, a sentarse a hablar sobre la cuestión de la soberanía.

Cabe entonces preguntarse: ¿Qué condiciones deben darse para que sea posible negociar el tema?

Tratándose de una cuestión colonial, es importante considerar la historia de los movimientos descolonizadores.

Desde la ocupación misma de América española hubo movimientos de resistencia de los pueblos originarios, y luego de criollos, que pudieron ser aplastados por la potencia colonial; pero la ocupación napoleónica de España creó las condiciones para la emancipación definitiva (desde el punto de vista institucional y político) de Hispanoamérica; que al principio, no fue tan "definitiva", pues la derrota de Napoleón y la restauración de la monarquía absoluta en la Península llevaron a un retroceso monumental de la independencia (sólo el Río de la Plata se salvó). Nuevamente, otra crisis en España, con el triunfo transitorio de una corriente constitucionalista (Trienio Liberal), permitió, ahí sí, la independencia formal final de las colonias españolas en América.

El movimiento descolonizador en África, Asia y Oceanía, posterior a la Segunda Guerra Mundial, sólo fue posible por el nivel de destrucción en el que se encontraban sus antiguas metrópolis europeas, devastadas en esa guerra.

La "Revolución de los Claveles", en Portugal, en 1975, derrocando al régimen filofascista del sucesor de Salazar, permitió la independencia de sus antiguas colonias africanas.

Por supuesto que en cada uno de estos casos fue decisiva la lucha de los pueblos coloniales, pero los momentos en que esas luchas pudieron triunfar fueron aquellos en que sus metrópolis se debilitaban y/o se democratizaban.

Aunque formalmente es Gran Bretaña la ocupante de Malvinas, ésta es sólo una pieza más del engranaje económico, político y militar conducido por los EEUU, y conocido vulgarmente como "Occidente".

Los EEUU están en proceso de pérdida de su hegemonía mundial, ante el avance relativo de otras potencias como China, Rusia, India, Brasil, etc. Se debaten desesperadamente para evitarlo, y el frente militar (junto con el cultural-propagandístico-mediático) es una de las áreas en las que aún ostenta el primer lugar, habiendo perdido ya la primacía industrial, económica y tecnológica.

Ese aparato militar es el que intenta hacer valer, generando agresiones y guerras – y tal vez una mundial - y tratando de asegurarse las cadenas de suministros y de materias primas. Para ese aparato militar – que no es de todos modos omnipotente, como lo reconoce su propio documento "Estategia de Seguridad Nacional" – son vitales las, cerca de 800 bases militares que tiene en el mundo. Muchas más que cualquier otro país (aunque los números varían para todos los países, según cual sea el criterio para denominar "base militar" a una instalación).

La importancia para EEUU, de esas bases (y otras de sus aliados) en el predominio mundial la muestra la utilización actual, en la agresión contra Irán, de las que tiene en varios países del Golfo Pérsico (para los que resultó un pésimo negocio ser anfitriones de esas bases), de otras de países europeos de la OTAN y, el enojo de Trump con Pedro Sánchez por no permitirle usar las de España. También las pretensiones sobre Groenlandia y el Canal de Panamá. Más aún, el caso de las Islas Chagos, en el Océano Índico: Gran Bretaña acaba de aceptar devolver su soberanía a la República de Mauricio, aunque reservándose por 99 años la posesión de la base de Diego García (conjunta con EEUU). EEUU está cuestionando fuertemente este proceso de descolonización.

¿Alguien puede creer ingenuamente que EEUU aceptaría de buen grado que su principal aliado militar cediera la soberanía de islas (y bases militares) en un lugar estratégico para el control de los pasos entre el Atlántico y el Pacífico por el sur? ¿Siendo, además, la posesión de las islas el principal argumento británico para reclamar el 100% de la Antártida Argentina y parte de la chilena, y siendo ese continente una muy prometedora fuente de agua dulce, petróleo, gas, y probablemente otros minerales, además de la pesca, y estando cerca el 2048, año hasta el cual el Tratado Antártico proscribe la explotación minera? ¿Preferirá el hegemón mundial, esas islas y las riquezas antárticas en manos de un país que en el último siglo ha tenido varios períodos de gobiernos con perfiles nacionalistas, o en las de su más firme socio desde las últimas guerras mundiales?

El único horizonte que permitirá que Gran Bretaña acceda a ceder soberanía – como ya ha hecho con casi todas sus ex colonias – es el avance del debilitamiento mundial de la hegemonía norteamericana (y anglo-norteamericana) y el fortalecimiento del mundo multipolar, con potencias emergentes que avalan precisamente los reclamos argentinos.

La política mileísta, de tratar de reforzar al ex-dueño del mundo en su ocaso, es traición a la patria en muchísimos terrenos, pero particularmente en el de la causa Malvinas (y Antártida Argentina)

Alberto Cortés

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