Cuesta abajo

Aunque el objetivo del plan económico de Milei fue siempre aplastar la economía (fundamentalmente el mercado interno), como forma principal de frenar la inflación (además del freno a la cotización del dólar y la reducción de los salarios reales), existía la fantasía de que la continua repetición de mentiras por la prensa hegemónica, más la satanización de las oposiciones (sumada al desgaste de la principal, por la experiencia del gobierno de Alberto Fernández), alcanzarían para lograr la reelección en 2027.
Múltiples luces rojas se han encendido en el tablero de tal ilusión.
La vida real de la mayoría de los argentinos hace rato que estaba en una empinada pendiente descendente que, si tardó un par de años en hacerse crítica, fue por amortiguadores tales como la existencia del rebusque de aplicaciones como UBER, Pedidos Ya, etc; el aumento de la AUH por encima de la inflación y la "democratización" de la posibilidad de endeudarse, ahora ya no sólo con bancos que exigen requisitos, sino también con billeteras y narcos, menos exigentes a la hora de dar crédito, pero mucho más amenazantes y caros a la de cobrarlos.
La intervención de hecho del INDEC, impidiendo la actualización metodológica que estaba harto demorada, pero comprometida para enero y también allí pateada, junto con su entonces director, Marco Lavagna; ayudaba y ayuda, maquillando sus números en favor del discurso oficial, con ésta y otras patrañas. Aun así, Milei elegía en cada momento cuál usar para alardear y qué otros ningunear, cambiando constantemente de índice. Ahora, pese al maquillaje, le dan todos tan malos, que opta por desconocerlos por completo y dice que los datos del INDEC "dan cualquier cosa".
La brutal caída del producto debido a las ramas económicas que concentran la enorme mayoría del empleo (industria, construcción, comercio), venía hasta aquí siendo disimulada por el auge del agro (beneficiado por condiciones climáticas y de precios internacionales excepcionalmente favorables), del petróleo y gas no convencionales, y de la minería. Pero desde el segundo trimestre (y todos dicen que también el 3°), ni esto alcanzó y la economía va claramente hacia atrás.
El desempleo se exhibe ya vistosamente, con colas de centenares de personas para demanda de pocos puestos, agotada la posibilidad de disimularlo con plataformas y cuentapropismo.
Vienen aumentando los suicidios, que pasaron a ser primera causa de muerte en franjas etarias tempranas, superando a homicidios y accidentes, como antes. Aunque es parte de un problema mundial y especialmente del continente americano; en Argentina, factores como el panorama económico, salarial, de empleo y endeudamiento, y el retroceso en las políticas de salud, particularmente mental; colaboran sustancialmente.
El gobierno de Milei parece, por su composición, un staff de la banca JP Morgan (el banco más grande de los EEUU que, durante el siglo XIX, de la mano de John Pierpont Morgan, fue el monopolio de mayor crecimiento, absorbiendo a otros). Esta corporación eligió Argentina para venir a festejar, al Teatro Colón, hace apenas 11 meses. Sin embargo, ahora, la misma acaba de sumarse a los que hacen pronósticos agoreros para la economía argentina bajo Milei y a desaconsejar posiciones en pesos. Esto ocurrió justo cuando el equipo económico de Caputo venía de instalarse en EEUU para buscar aplausos, y sobre todo inversores.
Las exportaciones argentinas bajo Milei tienen un viento de cola mayor que en cualquier otro momento del milenio, y ello ha traído jugosos ingresos de divisas (la mayoría no atribuibles a méritos de su política), a los que se suman endeudamientos privados con el exterior. Pero los egresos en concepto de pagos de la deuda externa (engrosada enorme e irresponsablemente por este gobierno y antes por el de Macri); levantado parcialmente el cepo: las grandes y crecientes compras de divisas por particulares (que seguramente aumentarán en los próximos meses, como en vísperas de cualquier elección); sumados al turismo en el exterior, fomentado por un dólar barato; si bien han dejado margen al gobierno para acumular dólares, crean muchas dudas respecto a la sostenibilidad del modelo. Especialmente, por los enormes vencimientos de la deuda para los próximos dos años. Las inversiones externas brillan por su ausencia, y la total está en uno de los niveles más bajos del siglo.
Todo esto ha contribuido a elevar el riesgo país – es decir al gobierno le sale más caro endeudarse – y la ex número 2 del FMI, Gita Gospinah, dijo que el dólar debería aumentar.
Las clases dominantes ven así en riesgo la continuidad de Milei y, tal vez, del modelo.
La Corte Suprema derogó la Ley de tierras, al poner vigente el DNU 70/23 de Milei. Sólo falta una decisión de la Cámara de Diputados para revertirlo, haciendo caer el DNU (el Senado ya votó su derogación). Ello crea nuevas condiciones para que el pueblo exija a los diputados ese paso. La movilización, que ya impidió una vez que haya vía libre para que los extranjeros compren sin límites, hasta provincias enteras si quieren, debe reactivarse para que ese DNU nefasto sea aplastado de una vez por la rueda de la Historia.
Alberto Cortés
