La evidente derrota estadounidense en Irán

18.06.2026
Carlos Latuff
Carlos Latuff

El próximo 19 de junio está prevista la firma de un memorándum de entendimiento entre Irán y los EEUU. Aunque las versiones de ambas partes no coinciden totalmente, algunos aspectos son bastante probables.

En un período de 60 días se negociaría un acuerdo definitivo que pormenorizaría lo relativo al plan nuclear iraní. Irán reclama también indemnizaciones por los daños humanos y materiales sufridos y el levantamiento completo de todas las "sanciones" económicas (ilegalmente impuestas por Estados Unidos). En lo inmediato se reabriría la navegación por el estrecho de Ormuz y se descongelarían fondos iraníes en otros países, probablemente en dos fases.

Donald Trump pretende presentar esto como una victoria de su gobierno. Al respecto dijo la ex vice Kamala Harris "Sea lo que sea que se esté negociando, este presidente va a declarar la victoria y terminará donde estábamos…" (antes de su gobierno) "..y llamará a eso una victoria".

Para el militar prusiano Carl von Clausewitz, uno de los más famosos teóricos de la guerra, el objetivo fundamental de ésta es someter al enemigo e imponerle nuestra propia voluntad. Lo resume en: 1) Destruir la fuerza militar del enemigo; 2) Conquistar el país y 3) Quebrar la voluntad del enemigo.

El New York Times editorializó:

"Trump cometió un terrible error al iniciar esta guerra. La llevó a cabo de forma temeraria y en abierta violación de la ley. Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico durante los próximos años".

"Los detalles del acuerdo no están claros, pero el marco anunciado sugiere que Trump ha conseguido pocos de los términos que insistía en obtener. Es un revés humillante para él y para la nación que lidera.

Desde que comenzó la guerra, afirmó que Estados Unidos lograría una 'victoria total y completa' y que Irán debía aceptar una 'rendición incondicional'. Sugirió que se produciría un cambio de régimen. Declaró que a Irán no se le permitiría enriquecer uranio y que Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y eliminaría todo el material nuclear de grado casi explosivo que posee, sepultado a gran profundidad.

Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán se mantiene en el poder. Los detalles del acuerdo nuclear se negociarán aparentemente en los próximos dos meses, pero es probable que los términos se asemejen a los del acuerdo de 2015 que negoció el presidente Barack Obama y que Trump canceló en 2018.

Por su parte, Estados Unidos se muestra más débil ante el mundo. El Ejército estadounidense ha demostrado ser incapaz de derrotar a un adversario mucho menor, incluso después de haber agotado gran parte de sus misiles de precisión de largo alcance e interceptores. Este resultado perjudica la capacidad del país para disuadir a otros adversarios potenciales. Para empezar a reparar el daño, Estados Unidos haría bien en fortalecer las alianzas en Europa, Medio Oriente y Asia, debilitadas por las consecuencias militares y económicas del conflicto. El Pentágono también deberá modernizarse y prepararse para las guerras del futuro. Es poco probable que esto ocurra bajo la presidencia de Trump.

Por sus pecados, ahora ha aceptado un marco de paz que el mundo entero entiende que representa una derrota para él. También es un revés para Estados Unidos."

Después de años de las ilegales medidas coercitivas unilaterales contra el país persa que Trump restauró en su primer mandato, desconociendo el acuerdo al que había arribado Obama (y 5 potencias más junto a Irán), los problemas generados en la economía iraní, provocaron, a fines de 2025, protestas sociales, que se radicalizaron por la activa presencia del servicio de inteligencia israelí, el MOSAD. Hubo miles de muertos, principalmente por la acción de las fuerzas gubernamentales, pero también por personas armadas, posiblemente por el MOSAD. Cerca de un centenar y medio de las víctimas eran integrantes de fuerzas de seguridad.

El New York Times reveló en marzo que, antes de la reciente guerra, el director del MOSAD les dijo a altos funcionarios israelíes y estadounidenses que sus agentes en Irán podrían provocar un nuevo levantamiento y derrocar al gobierno desde dentro. La inteligencia norteamericana indicó a Trump que ello era falso, pero aparentemente éste privilegió la opinión israelí.

Con el acuerdo de 2015 (PAIC), se habían puesto límites al grado de enriquecimiento de uranio al que podía llegar Irán. Según los controles de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), ese país los respetó, hasta que Trump decidió desconocer el acuerdo. Entonces alcanzó niveles de enriquecimiento mayores. En todo momento afirmó que no pretende desarrollar armas nucleares, y su líder supremo emitió en 2003 una Fatwa (decreto religioso), que específicamente las prohíbe. Para Irán esto es más vinculante que el Tratado de No Proliferación Nuclear. Podría, por otra parte, haberse retirado de ese Tratado, como hizo Corea del Norte, un año después de que el ex presidente Bush la incluyera en un supuesto "Eje del Mal". Antes de eso, Pyongyang venía avanzando en propuestas de integración económica con Corea del Sur. Después de eso, comenzó a desarrollar (exitosamente) un plan de armamento nuclear.

Aunque están por verse los resultados de esos próximos 60 días, Trump ha dejado de hablar de la pretensión de que Irán renuncie a enriquecer uranio (como repetía antes de la guerra), y simplemente vocifera que nunca poseerá armas nucleares (tal como siempre dijo Irán). Si esas negociaciones son exitosas, en lo que concluirán es en un acuerdo de límites y salvaguardas. Tal como estaba previsto y ejecutado en el PAIC.

El otro gran éxito declamado por Trump es la reapertura del Estrecho de Ormuz. ¡Que estaba totalmente abierto antes de que EEUU e Israel atacaran a Irán!

Muchos medios informan tensiones y desavenencias entre EEUU e Israel por la firma de ese memorándum sin el aval israelí. Hay analistas que sospechan que es un "acting", para que luego Israel siga actuando al margen de estos acuerdos. Especialmente en el Líbano, que para Irán es parte fundamental del trato, dado que no está dispuesto a abandonar a sus aliados en la región, permitiendo que Israel siga ocupando el sur libanés, atacando a Hezbollah y masacrando a la población que simpatiza con ella. De todas maneras, el acuerdo debilitó a Netanyahu (que enfrenta elecciones en octubre y serio riesgo de ir a la cárcel si las pierde) y agudizó todas las contradicciones al interior de Israel.

Más allá de que, entonces, son acuerdos destinados a violarse (y hasta la apertura de Ormuz puede ser transitoria), Trump se vio urgido de concretarlos y anunciarlos antes del comienzo de la reunión del G7 en Francia, donde sus aliados le reclamarían por los múltiples problemas que les genera la aventura yanqui-sionista, en especial el aumento del precio del petróleo, suavizado algo hasta aquí por la liberación de las reservas estratégicas de varios países, pero que ya se están agotando (El CEO de Exxon había dicho que la situación se volvería preocupante a mitad de junio. Justo cuando se hace el entendimiento).

Es obvio que EEUU no ha logrado ninguno de los objetivos de una guerra enunciados por Clausewitz.

Otro erudito famoso de la guerra, el chino Sun Tzu, detalló 5 factores fundamentales de la misma, dos de los cuales son: 

1) La Ley Moral (Armonía y unidad entre el pueblo y sus líderes. Una causa justa y un objetivo compartido inspiran lealtad incondicional); y 

2) El Comandante: El líder militar. Debe poseer cinco virtudes esenciales: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina.

Nada de esto puede exhibir hoy Estados Unidos, derrotados en Vietnam, en Afganistán, y ahora en Irán.

Alberto Cortés

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