La ingerencia estadounidense en las elecciones latinoamericanas: Ahora, Colombia

23.04.2026
Foto: El extremosur
Foto: El extremosur

El documento "Estrategia de Seguridad Nacional de los EEUU" (diciembre 2025) del Departamento de Estado y el del de Guerra "Estrategia de Defensa Nacional" (enero 2026) hacen explícita la intención de reforzar su control sobre toda América Latina y el Caribe.

Más allá de los innumerables mecanismos de ingerencia que poseen en todos los países, resulta clave lograr torcer los resultados electorales en cada uno de ellos; siempre en articulación con las fuerzas oligárquicas de cada país y, a veces, de los países vecinos.

Ello se vio en las elecciones parlamentarias de Argentina, donde las intervenciones financieras de Trump y su Secretario del Tesoro lograron revertir una casi segura derrota del mileísmo.

También en las de Honduras. En este caso a las declaraciones de Trump, se sumó la llegada en vísperas de la elección, a los celulares de todas las familias receptoras de remesas desde los EEUU (recursos muy importantes para ese país, y mucho más para cada una de esas familias), de la amenaza del corte de las remesas si votaban por la candidata del oficialista partido LIBRE, Rixi Moncada. Los bancos (integrados a un sistema manejado en última instancia por el gobierno norteamericano), proveyeron la lista de familias blanco de los mensajes. Todo esto no alcanzó para que ganara el candidato favorito de Trump, y entonces se omitió el cómputo del voto en algunas regiones, hasta alcanzar el resultado deseado. El Consejo Nacional Electoral, responsable de esta maniobra, estaba integrado por tres miembros, uno por cada uno de los partidos principales. El del partido LIBRE, Marlon Ochoa, lo denunció, y fue destituido y amenazado de muerte por ello, debiendo exiliarse.

En Ecuador, en la primera vuelta de las presidenciales de 2025, empataron (menos de 0,2% de diferencia), Daniel Noboa y Luisa González, candidata del correísmo. El primero (hijo del empresario más rico del país, que había intentado infructuosamente 4 veces llegar a la presidencia) había sido electo en 2023 para completar el período presidencial tras la muerte cruzada (destitución constitucional simultánea de Presidente y Congreso), nucleando en balotage a todo lo opuesto al correísmo, muy estigmatizado por la prensa hegemónica y los dos últimos gobiernos neoliberales.

Para la segunda vuelta de 2025, el tercer candidato, Léonidas Iza, de los pueblos originarios (con más del 5% en primera vuelta) dio su apoyo a Luisa González, que era ganadora cantada. El Consejo Nacional Electoral (CNE) dio el triunfo a Noboa. ¿Cómo se consiguió? La boleta del balotage estaba diseñada para que, al doblarse, las marcas de los dos candidatos quedaran exactamente enfrentadas. En algunas regiones se usó un tipo de tinta tal que, al doblar y apretar la boleta, la marca pasaba de un candidato al otro. Esto fue verificado por una empresa especializada (https://www.youtube.com/watch?v=avSdtGLmrMU), pero el CNE se negó a revisar los resultados. Ahora, ese mismo CNE proscribió a Revolución Ciudadana (correísmo) y varios partidos más – la mayoría de izquierda, pero también alguno de derecha – para participar en las próximas elecciones municipales, en las que Noboa pretende hacerse de las alcaldías de las principales ciudades, objetivo imposible sin esas proscripciones.

Noboa participó en marzo (junto a Milei, entre otros), en la reunión en EEUU para lanzar el "Escudo de las Américas", de los gobiernos más sumisos a Washington. Es probable que allí se haya conversado sobre Colombia, que tiene la primera vuelta para sus elecciones presidenciales el 31 de mayo.

En esas elecciones es favorito el senador Iván Cepeda, por el Pacto Histórico, que alcanzó gran notoriedad al lograr judicialmente la condena al histórico capomafia del paramilitarismo y la ultraderecha, el ex presidente Álvaro Uribe. No sólo en todas las encuestas, sino en los grandes actos de campaña (hasta en bastiones de la derecha, como Bucaramanga), las multitudes convocadas por Cepeda, y su vice Aída Quilcué, senadora y líder de los pueblos originarios; preanuncian una muy probable mayoría. Cabe recordar que en ese país no hay reelección presidencial, aunque Uribe y su sucesor, lograron forzar la Constitución y ser reelectos.

El 8 de marzo se realizaron las elecciones legislativas, en las que el Pacto Histórico sumó varias bancas más en ambas cámaras. También entraron legisladores de otras fuerzas progresistas, habilitando futuras alianzas parlamentarias. Simultáneamente se realizó la "Gran Consulta por Colombia", una especie de primaria/encuesta que simplificó candidaturas para mayo. La participación allí de Iván Cepeda – el favorito – fue impedida absurdamente por el CNE, que lo obligó a ir directamente a mayo, sin poder mostrar previamente su potencia electoral.

El apoyo a Cepeda refleja también el prestigio del actual presidente Petro, del mismo espacio, que logró algunos avances sociales, a pesar del enorme obstruccionismo del aparato legislativo y judicial de la oligarquía, que había gobernado el país, más allá de algunos matices, desde la renuncia y muerte de Simón Bolívar, en 1830.

Ese obstruccionismo se agudiza ahora, en vísperas de una elección que el Pacto Histórico aspira a ganar en primera vuelta (mitad más uno de los votos), dado que es segura la confluencia en una eventual segunda vuelta de Paloma Valencia (derecha, tirando a ultra) y Abelardo de la Espriella (ultraderecha). A la prensa hegemónica y las trabas institucionales, se suman un aumento de la violencia (es histórica la vinculación de los grupos violentos y mafiosos con la derecha colombiana), bloqueos de ruta (con la excusa de temas que en realidad son locales), y sobre todo el intento de desestabilización externa. Petro denunció también un pacto entre de la Espriella y la empresa colombiana Thomas Greg & Sons, encargada del software electoral, pero la justicia le prohibió hablar de fraude.

El hostigamiento externo proviene principalmente del gobierno de Noboa, que – casualmente en este momento - acusa a Petro de no hacer lo suficiente para combatir el narcotráfico en la frontera común. Paradójicamente, la acusación proviene de un miembro de la familia dueña de Noboa Trading, acusada no menos de 8 veces de embarques de cocaína, y cuando el cabecilla de la organización criminal Los Tiguerones, William Alcívar Bautista, acaba de declarar que financió y movilizó la campaña de Noboa.

El gobierno ecuatoriano bombardeó zonas fronterizas, incluido el territorio colombiano. Además, impuso aranceles que fue subiendo hasta el 100% a los productos importados de Colombia (que son parte sustancial del comercio exterior ecuatoriano, y especialmente de sus regiones limítrofes), provocando importantes daños a las economías (especialmente a la ecuatoriana) e incentivando notablemente el crecimiento del contrabando y las economías ilícitas. El presidente colombiano respondió bajando al 0% los de los esenciales desde Ecuador, y apuntando a aumentar la relación con Venezuela. También Noboa se montó en el reclamo de Petro, por la salud y la libertad del ex vicepresidente Jorge Glass – en serio riesgo de vida en una cárcel ecuatoriana de máxima seguridad, como preso político -, quien es también ciudadano colombiano. Cabe recordar que Glass fue secuestrado invadiendo la Embajada de México, en violación de toda la legislación internacional.

Es de esperar que las provocaciones del narcodictador ecuatoriano contra Colombia se mantengan y acrecienten, ya que está haciendo el trabajo sucio a los EEUU, para tratar de generar inestabilidad en Colombia y erosionar los votos del Pacto Histórico.

De los EEUU – en especial bajo Trump – y sus aliados en el continente, lejos de esperar la promoción que históricamente han alardeado de la democracia; lo que se ve por todas partes es intenciones de remplazar la voluntad de los pueblos por las órdenes de Washington.

Alberto Cortés

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